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martes, 22 de septiembre de 2015

SEGUNDA FUNDACIÓN




















I

Bulgaria es una historia.

              Delgada y morena juega con piedras
              eleva en oración restos de loza: todo lo que se quiebra
              —y es vida— corre a las manos brutales, ásperas, escondidas
en lo profundo
de Bulgaria

              se recoge el pelo
deja la nuca al viento en un lugar cualquiera 
que nada representa 
sino Bulgaria,

eso le viene a la cabeza, 
Bulgaria
con piedras en las manos.



VI

Si llueve, y ella dijo que sucede a menudo
en Bulgaria,
llueven flores amarillas,
no mentiría acerca de algo tan importante:
la espora de mi primordio
fue una flor
que llovió en Bulgaria.

Las otras lluvias
de los otros mundos
parecen envidiar:
recostadas, alcantarillas mediocres y caminos,
suben por los techos para florecer, con su raíz
de piel.

Hay tormenta, el día es casi una tarde, y salgo a la calle: 
llueve un mar de flores amarillas.



XIII

No hay paisajes lógicos en Bulgaria, 
no hay lógica en ningún lugar 
sino un absoluto parecido.

Sentir, aunque crea
pensar:
                           Nadie conoce a nadie —hasta que amanece 
                           no hay imágenes en la ventana, y Bulgaria 
                           puede ser
                           un hermoso camastro— y nuestros hijos 
                           hijos de la piedra,

porque no hay
más que piedras
en Bulgaria,
recuerdo de heladas y cardos azules
con flores
que nadie ama.



XV

Lo más extraño, y quizá lo mejor
de Bulgaria
sea la nobleza de su concepción:
un espacio en el cual no se puede permanecer



XVII

Abrígate, que hoy te visitará —dijo.

¿A saludar viene? La oscuridad blanca, la voz muda,
el pensamiento. ¿A mi lado
pasará por el abrigo, el frío, pasará por mí?


No vengas por ella
ni por mí, pero si hay que elegir,
no vengas por ella—.

Sube por la cava, el esófago, sube por el ramo 
de los nervios, el fuego y el frío, 
pero más el frío: no debí dejarla. 
¿Cómo continuar así?


Abrígate, que hoy te visitará la muerte, abrígate —dijo.



XXXI

Lujan, María, de los nísperos, 
Lujan donde los vecinos descargan 
el caño maestro de su cloaca, y es el amor. 
Lujan, siempreverde celeste 
sal que membrilla el ojo, y endurece el pelo 
y modifica la piel de los barcos. 
Santa María, Lujan, siempre virgen 
en tu casita de puerto, junto a la calle 
con alguna vela y la ventana suelta, 
ruega por nosotros.
Lujan, Madre Santísima, siempre virgen 
               separa a la familia, eso dicen.



VI

Volvió a caer
manto de migas y café con leche
aureola en la coronilla y pelos calientes de perro
en la almohada.
                    —Ni aún aquella
                    tremenda calle de Bulgaria
                    sus pompones de lana rojos y blancos
                    encerraban menos hospitalidad—.
El proyecto inacabado de una vida:
de mi vida— aclaró,
sin hijos calentando la casa
ni la cama, ni el perro viviría mucho. 
                  —Y los hijos, roerán las entrañas de la tierra
madre, ajena, puta y atemporal.



Marina Serrano




Marina Serrano nació en 1973, en la ciudad de Quequén, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Es Licenciada Kinesióloga Fisiatra, por la Universidad de Buenos Aires y Licenciada en Psicología, por la Universidad de Palermo. Participó en la antología de poesía argentina: Hotel Quequén (Sigamos enamoradas, 2006). En noviembre de 2006, publicó su primer libro de poesía Formación Hospitalaria (Sigamos enamoradas 2006). Desde diciembre de 2005, lleva adelante junto a la escritora Cecilia Romana, el proyecto editorial “Sigamos Enamoradas” .  Organizaron también los encuentros: “Poetas en la arena” Quequén 2006, el ciclo de lecturas “Fabulosa Lampalagua”, “Poetas en la arena – Quequén 2008”. Participó en la antología de cuentos: “Hotel Quequén II” (sigamos  enamoradas, 2008). Fue incluida en la antología   Poetas Argentinas  (1961-1980), compilada por Andi Nachon (Ediciones Del Dock, 2008). El mismo año publicó: La diástasis de las tibias largas (sigamos enamoradas, 2008). También escribió por el libro de cuentos: “Divulgación científica. Una breve selección de cuentos positivistas” (2010).  Participó en la antología: “Hotel Quequén IV. Submarino” (sigamos enamoradas, 2011), y fue incluida en “Cuestión de Luz. Diecisiete poetas argentinos” (Huesos de Jibia, 2014), compilada por Ricardo Herrera. En 2012, se publicó “La única cosa necesaria” (Editorial del Copista, 2012)  y  “Segunda Fundación” (en Cabiria, 2015). 





martes, 6 de agosto de 2013

Todas las cosas por Él fueron hechas...



























Ella derramó perfume sobre mis pies. 
EVANGELIO DE LUCAS

MAGDALENA llora y habla sola
mientras lava la ropa,
seca sus mejillas con el reverso del antebrazo.
Nadie la ve.
Magdalena se regocija
con el regocijo de los demás.
Comete errores, por supuesto:
no mirar a través de sus ojos,
sus ojos, por ejemplo,
servir la comida a gusto del hombre,
a gusto de los hijos.
La felicidad se encuentra en algunas cosas,
dijo. En alguna de esas cosas.




Y por sus frutos los conoceréis. 
EVANGELIO DE TACIANO

SIMÓN, llamado Pedro, ¿qué es lo que ves?
¿Has sido bueno para mí?
¿Has sido malo por mí?
Yo soy el fruto y fui la savia,
hubo otros,
que cayeron, también hubo otros,
como semillas en el viento, esparcidos
pero estériles.
Yo caí tan cerca.
Soy un fruto delicado
que mira el humus con amor
para encontrar una tumba en el silencio
y el sabor de las cosas,
el líquido que las mordidas podrían derramar,
su sonido, cascaras que limpian los dientes
en el oxígeno que guarda el manto de la tierra.
Simón, que dices sembrar en el desierto:
¿por qué estás quieto
y yo tan cerca? ¿Por qué no caminas
y amplías el horizonte?
Hay tanto desierto, tanta semilla y tierra estéril.




Todas las cosas por él fueron hechas, 
y sin él nada de lo que es hecho fue hecho.
EVANGELIO DE TACIANO


LIJO mi molino, polvo en el aire,
salitre que flotó sobre la casa de mi abuelo,
ahora lejos, una hoja de papel descama
su capa córnea de metal, hojas
sobre las que derramo cristales, más o menos livianos,
y pueden hacer brotar lo rojo, el óxido
de aquello viejo y gastado:
la estructura gris y brillante nos sobrevive.

(de: "La única cosa necesaria", 
Ed. del Copista, 2012)


Marina Serrano (Argentina, Quequén, Provincia de Buenos Aires, 1973)




IMAGEN: 'Mary Magdalene in the Cave' (1868), pintura de Hugues Merle.





jueves, 11 de febrero de 2010

LA DIÁSTASIS DE LAS TIBIAS LARGAS





LA PAREJA

El caminar de las tibias largas tiene ahora
una mano dedicada a prolongarse en otra mano,
ciertas zonas de su cara
parecen responder a los estímulos
con un brillo infrecuente.
Ella es hermosa
aun subordinada a tan rústica compañía.
Me alegro. También percibo
el esfuerzo angular de la herramienta
que abulona mi retícula fría de andamio.
La causa de esta súbita rigidez en mis vísceras
se ha vuelto clara y manifiesta:
"No desearás la mujer de tu prójimo"
El inconsciente de la negra
parece disfrutar el juego macabro
y la sienta frente a mí
en el suelo le dobla las piernas
que ella atrae como una niña
con ambos brazos hacia el pecho
uniendo sus rodillas, aunque olvida
los pies separados.
El triángulo nacido entre sus tibias
deja al descubierto
nuestras sombras.
Niego el pensamiento, el deseo, rompo el vaso
y la manía de los líquidos por volver a la tierra
nos hace cambiar
esa perversa configuración.
Me enderezo en forma mecánica
como si pudiera impedir estar mojada
y escapo. Debo irme. Ruego no descubra
que somos estacionamientos vacíos, jacarandás
destinados a florecer en Buenos Aires.



PIJAMA

Abrió la puerta.
El pijama tenía una especie de cierre metálico
que contrastaba con su pelo negro,
daba sensación de basalto, la figura humana
esculpida, visible sólo por el brillo
en el límite de las sombras.
Exudaba aromas jabonosos
y los propios se exaltaban con la cercanía,
entonces comprendí la paz
de quién llega a casa exhausto y descubre
una realidad más hermosa
que cualquier recuerdo.
Me siento en el sillón
con su cabeza pesada, relajada sobre mi hombro
y acerco la nariz a su cuello
para sentir que el día esta completo.



SUDORACIÓN MATINAL

Me acostumbré a despertar con las tibias largas
cruzadas sobre mí.
Ella gira el cuerpo rechazando la luz
y su pelo, como si hubiésemos pernoctado a la intemperie
guarda el desparramo de las ráfagas.
Apoyo mi cara en su espalda, y adapto
el resto del cuerpo a las inflexiones,
se genera un espacio de sudoración
que transmite las variaciones de su materia
a mis muslos, al pecho, al abdomen, luego
puedo crear su cuerpo entero
dentro del mío.
Escucho la apertura de sus válvulas cardíacas
veo la sangre llenar cavidades
volcarse al circuito mayor
y la siento
llegar a mis pies.
La huelo, la cubro con el brazo.
Es uno de mis momentos favoritos
cualquiera sea el día.



(De: La diástasis de las
tibias largas)

Marina Serrano (Argentina, Quequén, Provincia de Buenos Aires, 1973)



IMAGEN: Gustav Klimt, Serie: Wasserschlangen / Serpientes Marinas
Años: 1904-1907.


FORMACIÓN HOSPITALARIA



HOSPITAL TIPO FRANCÉS


Grandes espacios.
Chicos de ojos abiertos
asoman tras los edredones,
vomitan y se entregan, sonríen
ajenos a nuestras preocupaciones.
A veces los envidio,
lamentarse
no está a la altura de las circunstancias.
Entre los pabellones, pasillos de aire
atrocidades arquitectónicas
alares ectópicos,
y el amontonamiento híbrido
que genera la escasez.
Alfiles de guardapolvos abiertos,
manos en los bolsillos mostrando pulgares,
se quejan y tardan
en recorrer cada uno su diagonal.
Así y todo, el conjunto es agradable
fresco, verde,
los gomeros son altos y el sol ciega
cuando las hojas se mueven
y golpean las tejas pletóricas.
A veces, las hojas
flotan en los charcos y vuelan
entre paredes o por ventanas abiertas.
Canta muy feo aquel señor que acarrea la comida,
un chico lo escucha y se ríe a carcajadas.



CONTAGIO

En una habitación restringida
hay una nena con tuberculosis,
el tipo que se juntó con la madre
le pegó el sida,
a ella y a su hermana.
A él no le importó, a la madre
tampoco.
Él amenaza
con su sangre resentida,
la enfermera no se arriesga,
nosotros
tampoco,
lo esquivaremos varias veces
antes de que termine el día.
La nena, tosiendo en la máscara, va a morir.
La madre
tomará el bondi a Mataderos y tendrá otros hijos
con ese tipo,
los parirá aquí mismo,
y los traerá después muchas veces
antes de la definitiva.



MUERTE NATURAL

Mi abuelo falleció en su sillón
mientras la luz que atravesaba
el cristal líquido en la ventana
lo sumía en la narcosis.
Se dijo que fue: “de muerte natural”.
Conozco la verdadera causa, y también
que sólo le sirve a la medicina.
Deberíamos poder disfrutar
de esta entidad desaparecida
todo lo posible.
En estos tiempos, la gente no muere en su casa,
no hay más velorios en ellas,
se teme el morir, el cuerpo muerto.
No haber hecho “todo lo posible” se convierte
en un martirio.
Ya no existe la muerte natural.
Hoy murió alguien, aislado, intubado,
mudo entre desconocidos
ignorantes de su individualidad.
Tras el último intento de reanimación,
lo cubrieron y llevaron a otro cubil.
Morir solo no puede ser bueno,
por eso conduje el auto hasta mi pueblo
con mi padre moribundo, y él
miraba por la ventanilla
el paisaje que no volvería a ver.
Y murió en su casa, en sus sábanas,
con ese olor a pasto en el aire
que a pesar de ser frío, era una propiedad.
Los camiones por la avenida
hacían vibrar la casa.
Dijo lo que pudo y escuchó.
Vio lo que vio, en su última mirada.
Mi padre murió en su casa, en su cama,
su espíritu no flotó fuera
ni perdió el camino
conocía las cosas íntimas
los recovecos de su casa.


(De: Formación Hospitalaria, 2006)


Marina Serrano (Argentina, Quequén, Provincia de Buenos Aires, 1973)

(Sugerida por Ignacio Uranga)