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lunes, 19 de noviembre de 2018

ME ACOSTUMBRO A ENVEJECER



La poesía es tan útil
como el pan, la sal y el agua.



Me acostumbro a envejecer, es el oficio más difícil del mundo,
llamar a las puertas por última vez,
la separación para siempre.
Horas que corréis, corréis, corréis...
Trato de comprender a costa de dejar de creer.
Te iba a decir una palabra pero no pude.
En mi mundo el sabor de un pitillo por la mañana con el estómago vacío.
La muerte antes de llegar me envió su soledad.
Envidio a los que no se dan cuenta que envejecen,
tan ocupados están con sus cosas.



AL PARTIR ME QUEDAN COSAS SIN TERMINAR...

Al partir, me quedan cosas por terminar,
al partir.
Salvé la gacela de la mano del cazador,
pero siguió desvanecida, sin recobrar el sentido.
Tomé la naranja de la rama,
pero no pude despojarla de su corteza.
Me reuní con las estrellas,
pero no pude contarlas.
Saqué agua del pozo,
pero no pude servirla en los vasos.
Coloqué las rosas en la bandeja,
pero no pude tallar las tazas de piedra.
No sacié mis amores.
Al partir, me quedan cosas por terminar,
al partir.



Nazim Hikmet

(Versión de Fernando García Burillo)



Nazim Hikmet (Salónica, 1902 - Moscú, 1963) Poeta, dramaturgo, novelista y traductor turco, considerado el poeta más universal de su lengua. Estudió en el liceo Galatasaray e ingresó en la Academia de Marina. Abandonó Estambul tras la caída del imperio para trasladarse a Anatolia, donde Kemal Ataturk sentaba las bases del nuevo Estado. Fue objeto de represalias por un artículo contra el sultán y deportado, tras lo cual se exilió en Rusia. Estudió filología en la Universidad de Moscú y al cabo de cuatro años regresó a la Turquía republicana, donde, a partir de 1929, se hizo famoso por la serie de artículos "Derribemos a los ídolos", en los que desmitificaba el valor de las grandes figuras literarias relacionadas con el poder político. Marginado por ello, dejó de publicar y se dedicó a escribir guiones cinematográficos. Sin embargo, bajo la falsa acusación de "incitación a la rebelión", fue condenado a veintiocho años de cárcel, de los cuales cumplió más de trece. Un importante movimiento internacional, encabezado en 1949 por T. Tzara, se organizó para lograr su libertad. Conseguida ésta luego de una dramática huelga de hambre, prosiguieron las persecuciones y las dificultades, por lo que, enfermo, inició un nuevo exilio en Moscú, hasta su muerte. Hikmet cultivó diversos géneros literarios, si bien fue como poeta que alcanzó la universalidad, además de convertirse con ella en el renovador de la lírica turca. Ya con sus primeras publicaciones, 835 líneas (1929), 1+1=1 y Tres golpes (1930), prácticamente acabó con la rígida tradición poética del Diván. Antes de ser encarcelado publicó La ciudad que perdió la voz (1931, que le valió su primer proceso), ¿Por qué se ha suicidado Berenice? y Telegrama nocturno, en 1932, el mismo año en que aparecieron dos de sus obras de teatro, El cráneo y La casa de un muerto. En 1935 publicó Cartas a Taranta-Babú contra la intervención fascista en Etiopía y, por entregas, la novela La sangre no habla, así como varias obras dramáticas y otros poemarios. Durante su encarcelamiento estaba prohibida la publicación y circulación de sus obras, por lo que, en lo que al teatro se refiere, las firmaba con seudónimo: es el caso de Ferhât y Sirin, Sabâhat y Yûsuf y Züleilâ. Su obra poética más ambiciosa y de mayor alcance. Paisajes humanos de mi país fue escrita en prisión, al igual que Poemas de las horas 21-22, Rubais, Poemas sobre la vida. Ya en el exilio, continuó escribiendo y publicando teatro (¿Ha existido Ivan Ivanovich?, La estación, La espada de Damocles), la novela Qué bello es vivir, hermano mío, y una recopilación de cuentos populares, La nube enamorada. No dejó nunca de escribir poesía, aunque esta sólo pudo ser conocida después de su muerte, ya que en Turquía, privado de nacionalidad, su obra estaba severamente prohibida y su nombre proscrito. Hubo que esperar a finales de la década de 1960 para que su obra completa, caracterizada tanto por un intenso lirismo como por su compromiso, fragmentada y dispersa en infinidad de publicaciones extranjeras, comenzara a aparecer en su país.





sábado, 17 de noviembre de 2018

CON ESTE CALOR PIENSO EN TI


























Con este calor pienso en ti
tu desnudez
tu cuello tus muñecas
las cosas que me decías
con los pies como una blanca paloma descansando en un almohadón.

Con este calor pienso en ti
no sé si lo que más recuerdo
lo que viene a mis ojos
es tu cuello tus muñecas
tus pies descalzos
las cosas que me decías cuando eras mía.

Con este calor amarillo pienso en ti
en la habitación de un hotel con este calor amarillo pienso en ti
y me despojo de mi soledad
mi soledad que se parece un poco a la muerte.



DOS AMORES

En un corazón no caben dos amores
mentira
puede ser.

En la ciudad de las lluvias frías
es de noche y estoy tumbado en la habitación de un hotel
mis ojos están clavados en lo alto
pasan nubes por el techo
pesadas como los camiones que corren por el asfalto húmedo
y a la derecha a lo lejos
una construcción blanca
tal vez de cien pisos
en lo alto brilla una aguja de oro.
Pasan nubes por el techo
nubes cargadas de soles como barquitos de sandías.
Me siento en el alféizar de la ventana
el reflejo del agua acaricia mi rostro
¿estoy a la orilla de un río
o a la orilla del mar?

¿Dónde está aquella bandeja
en aquella bandeja rosada
fresas o moras?
¿Estoy en un campo de narcisos
o en un bosque de nueces nevadas?
Las mujeres que amo ríen y lloran
en dos lenguas.




Nazim Hikmet  (Turquía, Salónica, 1902 - Moscú, Rusia, 1963)


(Versiones de Fernando García Burillo)




IMAGEN: La modelo turca  Ernaz Golrokh.



jueves, 15 de noviembre de 2018

LA SEPARACIÓN SE BALANCEA EN EL AIRE COMO UNA BARRA DE HIERRO






















La separación se balancea en el aire como una barra de hierro
que golpea mi rostro mi rostro
estoy aturdido

huyo la separación me persigue
no puedo escapar
me fallan las piernas me derrumbaré

la separación no es tiempo ni camino
la separación es un puente entre nosotros
más fino que un cabello más cortante que una espada

más fino que un cabello más cortante que una espada
la separación es un puente entre nosotros
incluso cuando sentados nuestras rodillas se tocan.



A VERA

Me dijo por qué no vienes
por qué no te quedas
por qué no sonríes
por qué no mueres
He venido
Me he quedado
He sonreído
He muerto




Nazim Hikmet  (Turquía, Salónica, 1902 - Moscú, Rusia, 1963)


(Versiones de Fernando García Burillo)






domingo, 7 de diciembre de 2008

CARTAS Y POEMAS




IX

Miro la tierra, de rodillas.
Miro la hierba
Y el insecto.
Miro el florido instante, tan azul.
Y como tú recuerdas la tierra en primavera,
Te miro en todo lo que miro.
Acostado de espaldas, veo el cielo,
Veo los árboles, las ramas,
Veo volar a las cigüeñas...
Y, como te pareces al cielo en primavera,
Te veo en todo lo que veo.
Hice fuego de noche, a campo abierto.
Siento el calor del fuego
Y el del agua,
El de mis ropas,
El de mi dinero.
Y, evocada al calor del vivac en la noche,
Te siento en todo lo que siento.
Yo estoy entre los hombres. Yo los amo.
Yo amo la acción
Y el pensamiento.
Yo amo la lucha
Y, como encarnas todo lo que yo amo luchando,
Te amo en todo lo que amo.




XVI

Nosotros dos, querida, lo sabemos muy bien:
Tan sólo nos enseñan
A tener hambre y frío,
A deslomarnos trabajando
Y a vivir separados.
No hemos sido obligados a matar todavía
Y no nos ha tocado todavía morir.
Nosotros dos, querida, lo sabemos muy bien:
Podemos enseñar a los demás
A luchar por los nuestros,
A amar un poco más todos los días
Y, cada día, un poco mejor.




XX

El más bello de los mares
Es aquel que no hemos visto.
La más linda criatura
Todavía no ha nacido.
Nuestros días más hermosos
Aún no los hemos vivido.
Y lo mejor de todo aquello que tengo que
decirte
Todavía no lo he dicho.





Nazim Hikmet  (Turquía, Salónica, 1902 - Moscú, Rusia, 1963)

(Traducción del francés:
Amaro Villanueva)