La popularidad de la mala escritura es análoga al disfrute de la comida chatarra.
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domingo, 10 de diciembre de 2023
UN PAÍS MENTAL (III)
Aquel día de lluvia estábamos acá sentados...
Aquel día de lluvia estábamos acá sentados
Yu Jian
lunes, 3 de septiembre de 2012
RÍOS
En las montañas de mi pueblo hay muchos ríos:
corren entre barrancas profundísimas
y muy pocas veces ven el cielo
En esos ríos no hay velas de altamar
ni canto de marineros que atraiga a las gaviotas:
Hay que pasar cien montañas mil cordilleras
para llegar a escuchar su rumor
Hay que cortar un gran árbol y hacer una balsa
para atreverse a navegar en esas aguas
Ahí hay lugares que nunca nadie conocerá:
la libertad sólo pertenece a las águilas
El agua de los ríos se desborda en época de lluvia,
el viento de la meseta arrastra piedras gigantescas
y la arcilla tiñe el agua de rojo
como si brotara sangre de la montaña
Sólo en medio de la quietud puede verse
cómo las venas de la meseta se hinchan
Los hombres que viven en sus orillas
probablemente nunca lleguen a conocerse
pero si vas a cualquier lugar de mi provincia
podés escucharlos hablar de estos ríos
como si hablaran de sus dioses.
Yu Jian
(Traducción y nota biográfica:
Miguel Angel Petrecca)
Yu Jian nació en la provincia de Yunnan (al suroeste de China), en 1954. En 1966, en medio de la revolución cultural, la escuela donde estudiaba fue cerrada y mientras sus padres eran enviados al campo para reeducación pasó meses vagabundeando por las calles de su ciudad, Kunming, junto con sus compañeros. En 1969, a los 16 años, entró como aprendiz en una fábrica del norte de la ciudad. Durante los frecuentes cortes de luz en la fábrica, Yu Jian se convirtió en un lector voraz. Leía a los poetas chinos clásicos, pero también traducciones de poetas occidentales como Whitman. En 1980, cuando las universidades abrieron nuevamente, Yu Jian entró en la Universidad de Yunnan en la carrera de Letras. Participó de varios proyectos de revistas de poesía independiente, entre ellas, la influyente Tamen (Ellos).
domingo, 17 de junio de 2012
Una tapita de cerveza
Cómo llamarla? Hace un momento reinaba sobre el banquete
la guardiana de una botella de cerveza dueña de un cierto status
sugiriendo la alegría en un atardecer y el grosor de la espuma-
con un pop súbito abandonó la escena un salto tan parecido al de
una rana
que el mozo pensó que de verdad era una que en la mesa
repleta de comida había algo resucitado
y molesto por su error desvió su atención hacia otra cosa
Fue el último: después el mundo se olvidó de ella
en el diccionario no tiene entrada otro sentido literal o
figurado
los platos sobre los que antes reinaba ahora
significan el aroma de la comida de Sichuan
la servilleta fue tocada por un general una rosa se abre y sugiere
elegancia
dibujando un arco extraño ella abandonó la mesa
un arco imprevisible no diseñado por la fábrica
ahora está entre las colillas huellas huesos en el suelo
nada que ver con nada una trama espontánea de cosas inútiles
pero su caso es aún peor: una colilla hace pensar en un vago
los huesos en un gato o un perro y las huellas sugieren por supuesto
un hombre
ella es puro deshecho su blancura es sólo blancura su forma
sólo forma
nuestros adjetivos no pueden tocarla
en ese momento yo que no había bebido aún fui quien abrió la
botella
por eso pude ver su extraño salto-
de golpe imaginé con un pop así abandonar la mesa pero
no pude
-el cuerpo de un autor de un libro de poemas un cuerpo de
sesenta kilos-
sólo pude agacharme para agarrar ese objeto blanco e increíble
el borde dentado y duro me lastimó el dedo
dejándome sentir un filo muy distinto al de un cuchillo
Yu Jian (China, Kunming, 1954)
(Traducción de Miguel Angel Petrecca)
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