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domingo, 8 de junio de 2025

QUÉ FÁCIL PERDER LA FE

 


VERDE ERGO ES

eres... o no eres
creer en ti o dudar
no importa de qué estás
fabricado de qué
quizás de nada

verde
con tu barniz de luna
tu —paisaje invernal
un simple pedazo de loza
apenas poblado
y frío
con sus adornos de árboles
y de niebla
al bordo

y mientras nada sé de ti
ni del gusano de minivacío
que te muerde
no pienso llamarte nieve
ni extremidad de un pueblito
ni fondo
de una noche de luna llena

puedes tocarme
el más bello preludio
de la inquietud



QUÉ FÁCIL PERDER LA FE

Vino el caballo y el carruaje.
Los veo. Creo en ellos.

Está anocheciendo.

Vino el caballo y el carruaje.
Pero ya el caballo tenía otro caballo.
Y el carruaje —otro carruaje.
Paseaban los grandes bultos
de sus sombras
por las limas de las acacias.

Y ya era difícil creer
en caballo y en carruaje



TESTIMONIO DEL SUEÑO

Detrás de las cabeceras de las camas
nosotros —barracas cinematográficas
del sueño

No podemos ni silbar
ni aplaudir

Lo único que ocurre
es que vociferamos en el lenguaje de los monos
—nuestro antiguo dialecto—
las cosas más actuales

Y de veras, entonces
estamos viviendo
nuestra propia era 


Miron Bialoszewski

(Selección, traducciones y notas de
Krystyna Rodowska) 



Miron Bialoszewski nació en 1922 en Varsovia, Polonia, y murió en 1983. Se dio a conocer como poeta en 1947, publicando sus primeros poemas en revistas literarias, luego se hundió en el silencio voluntario, absteniéndose de publicar hasta 1956, en un periodo estéril para la cultura y hostil a cualquier clase de experimento. Sus principales libros de poesía: Circulaciones de las cosas (1965),Balance de los antojos (1959), Las emociones desorientadas (1961),Érase y érase (1965) y Poesías escogidas (1967).En 1970 apareció Diario de la insurrección de Varsovia y en 1971 el Teatro particular, donde recogió su obra teatral. En 1973 publicó el libro de narraciones Las denuncias de la realidad y en 1976, Susurros, fusiones, continuaciones.


sábado, 16 de noviembre de 2024

EN LA BELLEZA AJENA

 

Sólo en la belleza ajena 
hay consuelo, en la música 
ajena y en los poemas ajenos. 
Sólo en los otros hay salvación, 
aunque la soledad sepa como 
el opio. No son el infierno los otros, 
si se los ve por la mañana, cuando 
limpia tienen la frente, lavada por los sueños. 
Por eso pienso mucho qué 
palabra emplear, «él» o «tú». Cada «él» 
es una traición a cierto «tú», más, 
a cambio, en un poema ajeno fiel 
aguarda un sereno diálogo.


Adam Zagajewski
Trad. del polaco de Díaz-Pintado
Vía Jonio González


Adam Zagajewski (Lwów, 1945-Cracovia, 2021)​ fue un poeta, novelista y ensayista polaco miembro conocido de la generación del 68 en su país y uno de sus más famosos poetas. Algunas de sus ediciones en español: Solidaridad y soledad (2010). Acantilado. (2007). Antenas. Acantilado. (2006). Dos ciudades. Acantilado. (2005). Deseo. Acantilado. (2005). Poemas escogidos. Pre-Textos. (2005). En defensa del fervor. Acantilado.







lunes, 8 de julio de 2024

De "Llamando al Yeti", 1957

 


Nada sucede dos veces 
ni va a suceder, por eso 
sin experiencia nacemos, 
sin rutina moriremos. 

En esta escuela del mundo 
ni siendo malos alumnos 
repetiremos un año, 
un invierno, un verano. 

No es el mismo ningún día, 
no hay dos noches parecidas, 
igual mirada en los ojos, 
dos besos que se repitan. 

Ayer, mientras que tu nombre 
en voz alta pronunciaban, 
sentí como si una rosa 
cayera por la ventana. 

Ahora que estamos juntos, 
vuelvo la cara hacia el muro. 
¿Rosa? ¿Cómo es la rosa? 
¿Como una flor o una piedra?

Dime por qué, mala hora, 
con miedo inútil te mezclas. 
Eres y por eso pasas. 
Pasas, por eso eres bella. 

Medio abrazados, sonrientes, 
buscaremos la cordura, 
aun siendo tan diferentes 
cual dos gotas de agua pura. 
 (de: "Saltaré sobre fuego",
Nórdica, 2016;
Tomado de la página
"Eterna cadencia")
Wislawa Szymborska (Polonia; Kórnik, 1923; Cracovia, 2012)

(Traducción de Abel Murcia y Gerardo Beltran)

Pueden LEER la biografía y más poemas en entradas anteriores de la autora.


 


lunes, 31 de julio de 2023

FIN Y PRINCIPIO (1993)

A ALGUNOS, 
s decir, no a todos.
Ni siquiera a los más, sino a los menos.
Sin contar las escuelas, donde es obligatorio,
y a los mismos poetas,
serán dos de cada mil personas.

Les gusta,
como también les gusta la sopa de fideos, 
como les gustan los cumplidos y el color azul, 
como les gusta la vieja bufanda, 
como les gusta salirse con la suya, 
como les gusta acariciar al perro.

La poesía,
pero qué es la poesía.
Más de una insegura respuesta 
se ha dado a esta pregunta.

Y yo no sé, y sigo sin saber, y a esto me aferró 
como a un oportuno pasamanos.



Despedida de un paisaje

No LE REPROCHO A LA PRIMAVERA 
que llegue de nuevo.
No me quejo de que cumpla 
como todos los años 
con sus obligaciones.

Comprendo que mi tristeza 
no frenará la hierba.
Si los tallos vacilan 
será sólo por el viento.

No me causa dolor 
que los sotos de alisos 
recuperen su murmullo.

Me doy por enterada 
de que, como si vivieras, 
la orilla de cierto lago 
es tan bella como era.

No le guardo rencor 
a la vista por la vista 
de una bahía deslumbrante.

Puedo incluso imaginarme 
que otros, no nosotros, 
estén sentados ahora mismo 
sobre el abedul derribado.

Respeto su derecho
a reír, a susurrar
y a quedarse felices en silencio.

Supongo incluso 
que los une el amor 
y que él la abraza a ella 
con brazos llenos de vida.

Algo nuevo, como un trino,
comienza a gorgotear entre los juncos. 
Sinceramente les deseo 
que lo escuchen.

No exijo ningún cambio 
de las olas a la orilla, 
ligeras o perezosas, 
pero nunca obedientes.
Nada le pido
a las aguas junto al bosque,
a veces esmeralda, 
a veces zafiro,
a veces negras.

Una cosa no acepto.
Volver a ese lugar.
Renuncio al privilegio de la presencia.
Te he sobrevivido suficiente
y sólo lo suficiente
como para recordar desde lejos.



Amor a primera vista

AMBOS ESTÁN CONVENCIDOS
de que los ha unido un sentimiento repentino.
Es hermosa esa seguridad,
pero la inseguridad es más hermosa.

Imaginan que como antes no se conocían 
no había sucedido nada entre ellos.
Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos 
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?

Me gustaría preguntarles si no recuerdan
—quizá un encuentro frente a frente 
alguna vez en una puerta giratoria, 
o algún “lo siento”
o el sonido de “se ha equivocado” en el teléfono—, 
pero conozco su respuesta.
No recuerdan.


Se sorprenderían
de saber que ya hace mucho tiempo 
que la casualidad juega con ellos,

una casualidad no del todo preparada 
para convertirse en su destino, 
que los acercaba y alejaba, 
que se interponía en su camino 
y que conteniendo la risa 
se apartaba a un lado.

Hubo signos, señales,
pero qué hacer si no eran comprensibles.
¿No habrá revoloteado 
una hoja de un hombro a otro 
hace tres años 
o incluso el último martes?

Hubo algo perdido y encontrado.
Quién sabe si alguna pelota 
en los matorrales de la infancia.

Hubo picaportes y timbres 
en los que un tacto 
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizá una cierta noche el mismo sueño 
desaparecido inmediatamente después de despertar. 
Todo principio
no es más que una continuación, 
y el libro de los acontecimientos 
se encuentra siempre abierto a la mitad.

(Del libro: "Poesía no completa",
Fondo de Cultura Económica,
2011.

Wislawa Szymborska (Polonia; Kórnik, 1923; Cracovia, 2012)

Traducción: Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia



PUEDEN leer datos biográficos y más poemas en entradas anteriores de la autora (N.del 

A).






 

domingo, 25 de noviembre de 2018

LA HABITACIÓN DEL SUICIDA






Seguramente creerán que la habitación estaba vacía.
Pero no. Había tres sillas bien firmes.
Una buena lámpara contra la oscuridad.
Un escritorio, en el escritorio una cartera, diarios.
Un buda apacible, un cristo abstraído.
Siete elefantes para la buena suerte y una agenda en el cajón.
¿Creen que no estaban ahí nuestras direcciones?

Seguro pensarán que no había libros, cuadros ni discos.
Pues sí. Había una animada trompeta en unas manos negras.
Saskia con una flor cordial.
Alegría, divina chispa.
Odiseo sobre el estante durmiendo un estimulante sueño
después de las fatigas del canto quinto.
Moralistas,
apellidos estampados con sílabas doradas
sobre lomos bellamente curtidos.
Los políticos justo al lado se conservaban erguidos.
No parecía que de este cuarto no hubiera salida,
al menos por la puerta,
o que no tuviera alguna perspectiva, al menos
desde la ventana.

Los lentes para ver de lejos estaban en el alféizar.
Zumbaba una mosca, o sea que aún vivía.
Seguramente creerán que cuanto menos
la carta algo aclaraba.
Y si les dijera que no había ninguna carta.
Tantos de nosotros, amigos, y todos entramos
en un sobre vacío apoyado en un vaso.  




Wislawa Szymborska

( Traduccion: Gerardo Beltrán y
Abel A. Murcia)




Wislawa Szymborska (Polonia Kórnik, 1923 - Cracovia, 2012). Poeta polaca, que recibió el premio Nobel de Literatura 1996. Hija de un funcionario, en 1931 se trasladó con su familia a Cracovia, ciudad en la que se asentó de forma definitiva. Estudió filología y sociología después de la Segunda Guerra Mundial en la Universidad Jagellónica, tras lo cual inició su andadura literaria, consagrada esencialmente a la poesía, aunque también a la crítica y el ensayo en diversas publicaciones periódicas, en particular en Vida Literaria. Ahí aparecieron desde 1968 sus "folletines literarios", a modo de poco convencionales críticas, que serían publicados en forma de libro en dos volúmenes, Lecturas facultativas, (1973 y 1981). Su primer poema publicado, en 1945, "Busco la palabra", apareció en el Diario Polaco, y es a partir del poemario Por eso vivimos (1952) cuando obtuvo reconocimiento público. También publicó Preguntas hechas a una misma (1954); Llamada al Yeti (1957); Gente en el puente (1986); Fin y principio (1993); Paisaje con grano de arena -Antología (Lumen, 2005); Poesía no completa (FCE, 2009) y Aquí y Hasta aquí (Bartleby, 2014), entre otros volúmenes.





viernes, 23 de noviembre de 2018

MANO INVISIBLE

























CAZADORA VERDE

Cuando mi padre iba por París,
a menudo con su cazadora verde
que se había hecho coser a medida
(uno de los pocos lujos
en su más bien modesta vida),
cuando pasaba largas horas en el Louvre,
estudiando las obras de Corot y de otros
pequeños maestros de siglos pasados,
no sabía aún, no podía saber,
cuánta destrucción se ocultaba
en los años que tenían que llegar,
como si aquella cazadora verde
le trajera mala suerte,
pero ahora lo entiendo,
sospecho que la catástrofe
estaba cosida en toda su ropa,
independientemente del color y de la forma,
e incluso los más grandes maestros de la pintura
aquí no podían ayudar en nada.



TEMBLOR

En la belleza creada por otros
Sólo en la belleza creada
por otros hay consuelo,
en la música de otros y en los poemas de otros.
Sólo otros nos salvan,
aunque la soledad sepa a
opio. Los otros no son el infierno,
si se les ve temprano, con sus
frentes puras, lavadas por sueños.
Por eso me pregunto qué
palabra debería utilizarse, "él" o "tú". Cada "él"
es una traición a un cierto "tú" pero
a cambio el poema de alguien
ofrece la fidelidad de un grave diálogo.



LA MAJESTUOSIDAD DEL SUEÑO

El sueño, cual veranda de una casa rural,
te descubre el bosque, las sombras
y el interior de los recuerdos.
El sueño es un espíritu libre de obligaciones,
la orgullosa capital de la poesía y el teatro.
El sueño es un pensamiento aún sin encarnar
que la envidiosa realidad apenas alimenta.
El sueño es la Asiria severa y valiente.
El sueño es la Toscana vista al alba,
cuando los finos árboles beben tinta
de la negra tierra; y es la ciudad
que respira en largos cigarrillos de tristeza.
El sueño visita hospitales y cárceles,
consuela a los afligidos
como una monja de corazón puro.
El sueño se apaga, cansado;
muere plácido, sin rencor
y sin heredero, como Norwid.



Adam Zagajewski


(Traducción: Xavier Farré)





Adam Zagajewski. Novelista, ensayista y poeta polaco. Nacido en Leópolis en 1945, graduado en Filosofía y Psicología en la Universidad de Jagiellonica en Cracovia. Perteneciente a la Generación del 68 o también llamada Nueva Ola de autores marcados por un gran compromiso político. En los años setenta se unió a  un grupo de disidentes de Cracovia, Teraz (Ahora) y en 1972 publicó su primer poemario: Komunikat (Comunicado), seguido por posteriores novelas, ensayos y publicaciones en revistas, entre ellas Zepis, una revista clandestina y principal oposición democrática polaca. Obligado al exilio en 1982 y a residir en diferentes países, Alemania, Francia y Estados Unidos, donde cada año enseña como profesor invitado en la Universidad de Houston, ya en el 2002 regresa a su país donde actualmente reside. Considerado uno de los autores contemporáneos más importantes y famosos de su generación, sus obras están llenas de crítica social y política. Entre sus obras más destacadas tenemos a: Caliente y frío (1975), Trazo (1983), Ir a Lviv (1985), Retorno (2003), Releer a Rilke (2017);  los ensayos Solidaridad y soledad (1968), En defensa del fervor (2002); y el poemario Tierra de fuego (1994). Galardonado en 2010 con el Premio Europeo de poesía y en 2017 con el Premio Princesa de Asturias de las Letras.




lunes, 8 de mayo de 2017

TORTURAS
















POSIBILIDADES

Prefiero el cine.
Prefiero los gatos.
Prefiero los robles a orillas del Warta.
Prefiero Dickens a Dostoievski.
Prefiero que me guste la gente
a amar a la humanidad.
Prefiero tener a la mano hilo y aguja.
Prefiero no afirmar
que la razón es la culpable de todo.
Prefiero las excepciones.
Prefiero salir antes.
Prefiero hablar de otra cosa con los médicos.
Prefiero las viejas ilustraciones a rayas.
Prefiero lo ridículo de escribir poemas
a lo ridículo de no escribirlos.
Prefiero en el amor los aniversarios no exactos
que se celebran todos los días.
Prefiero a los moralistas
que no me prometen nada.
Prefiero la bondad astuta que la demasiado crédula.
Prefiero la tierra vestida de civil.
Prefiero los países conquistados a los conquistadores.
Prefiero tener reservas.
Prefiero el infierno del caos al infierno del orden.
Prefiero los cuentos de Grimm a las primeras planas
del periódico.
Prefiero las hojas sin flores a la flor sin hojas.
Prefiero los perros con la cola sin cortar.
Prefiero los ojos claros porque los tengo oscuros.
Prefiero los cajones.
Prefiero muchas cosas que aquí no he mencionado
a muchas otras tampoco mencionadas.
Prefiero el cero solo
al que hace cola en una cifra.
Prefiero el tiempo insectil al estelar.
Prefiero tocar madera.
Prefiero no preguntar cuánto me queda y cuándo.
Prefiero tomar en cuenta incluso la posibilidad
de que el ser tiene su razón.


(Sin mención del traductor)

***

TORTURAS

Nada ha cambiado.
El cuerpo es doloroso,
tiene que comer y respirar, y dormir,
tiene una piel delgada y justo debado de ella, sangre;
tiene una considerable cantidad de dientes y uñas,
sus huesos son frágiles, sus articulaciones moldeables.
En las torturas, se tiene en cuenta todo eso.

Nada ha cambiado.
El cuerpo tiembla como temblaba
antes y después de la fundación de Roma,
en el siglo veinte antes y después de Cristo;
las torturas son como eran, sólo la Tierra se ha hecho más pequeña,
y cualquier cosa que pasa sucede en la casa del vecino.

Nada ha cambiado.
Únicamente hay más gente,
junto a antiguas culpas aparecieron nuevas,
manipuladas, reales, momentáneas y no culpas,
pero el grito con el que el cuerpo responde por ellas
era, es y será un grito de inocencia,
según una escala y un registro eternos.

Nada ha cambiado.
O sólo los modales, las ceremonias, los bailes.
El movimiento de las manos protegiendo la cabeza
sigue, no obstante, siendo el mismo.
El cuerpo se retuerce, forcejea, convulsiona;
cae derribado, contrae las rodillas,
se amorata, se hincha, babea y sangra.

Nada ha cambiado.
Excepto el curso de los ríos,
la línea de los bosques, de las costas, de los desiertos y de los glaciares.
Entre estos paisajes el alma vaga,
desaparece, regresa, se acerca, se aleja,
extraña para sí misma, inasible,
una vez segura, otra insegura, de su existencia,
mientras que el cuerpo está y está y está
y no tiene dónde meterse.




Wislawa Szymborska (Polonia; Kórnik, 1923; Cracovia, 2012)

(Traducción: Abel A.Murcia)

TORTURY

Nic się nie zmieniło.
Ciało jest bolesne,
jeść musi i oddychać powietrzem i spać,
ma cienką skórę, a tuż pod nią krew,
ma spory zasób zębów i paznokci,
kości jego łamliwe, stawy rozciągliwe.
W torturach jest to wszystko brane pod uwagę.

Nic się nie zmieniło.
Ciało drży, jak drżało
przed założeniem Rzymu i po założeniu.
w dwudziestym wieku przed i po Chrystusie,
tortury są, jak były, zmalała tylko ziemia
i cokolwiek się dzieje, to tak jak za ścianą.

Nic się nie zmieniło.
Przybyło tylko ludzi,
obok starych przewinień zjawiły się nowe,
rzeczywiste, wmówione, chwilowe i żadne,
ale krzyk, jakim ciało za nie odpowiada,
był, jest i będzie krzykiem niewinności,
podług odwiecznej skali i rejestru.

Nic się nie zmieniło.
Chyba tylko maniery, ceremonie, tańce.
Ruch rąk osłaniających głowę
pozostał jednak ten sam.
Ciało się wije, szarpie i wyrywa,
ścięte z nóg pada, podkurcza kolana,
sinieje, puchnie, ślini się i broczy.

Nic się nie zmieniło.
Poza biegiem rzek,
linią lasów, wybrzeży, pustyń i lodowców.
Wśród tych pejzaży duszyczka się snuje,
znika, powraca, zbliża się, oddala,
sama dla siebie obca, nieuchwytna,
raz pewna, raz niepewna swojego istnienia,
podczas gdy ciało jest i jest i jest
i nie ma się gdzie podziać.




IMAGEN: Gato de angora.





jueves, 1 de diciembre de 2016

LA CASA




Antes aquí hubo aliento sobre los cristales, olor a asado, el mismo rostro en el espejo. Ahora hay un museo. Han acabado con la flora bacteriana del suelo, vaciado los baúles, inundado las habitaciones de cera. Días y noches enteras las ventanas han estado abiertas. Los ratones evitan una casa tan ventilada. 
La cama pulcramente hecha. Pero nadie quiere aquí pasar ni una sola noche.
En el espacio que media entre su armario, su lecho y su mesa: la blanca frontera de la ausencia, tan precisa como el molde de su mano.




Zbigniew Herbert




Zbigniew Herbert (Lvov, Ucrania, 1924 - Varsovia, 1998). Poeta y dramaturgo polaco cuya producción, moderna y humanista, lo sitúa entre los grandes de la literatura contemporánea polaca junto a sus compatriotas Czeslaw Milosz y Wislawa Szymborska. De profunda formación humanística, ejerció diversas actividades dentro y fuera de Polonia, pero se mantuvo apartado de la vida pública hasta 1953, momento a partir del cual se dedicó a la literatura en exclusiva. Participó en los movimientos de oposición a la República Popular; en 1987 trasladó su residencia a París. Cultivador de la ironía y de la reflexión ética, consideró que éstos son los dos instrumentos de que dispone el ser humano para oponerse al fatum, origen de todas las desgracias e infelicidades, y consagró su actividad literaria a la indagación de los medios para sobrevivir en un mundo dominado por la barbarie. Entre sus libros de poemas pueden citarse Cuerda de luz (1956), Hermes, el perro y la estrella (1957), Inscripción (1969), Informe sobre la ciudad sitiada y otros poemas (1983) y Rovigo (1992). Su producción dramática (La cueva de los filósofos y La otra habitación) está recogida en el volumen Dramas (1970). El señor Cogito (1974), ha sido una de sus obras más aclamadas por la crítica. Escribió además textos radiofónicos y ensayos sobre el arte europeo; póstumamente se publicó Epílogo a una tormenta. En 1991 fue candidato al premio Nobel de Literatura.




martes, 29 de noviembre de 2016

ZONA LÍRICA


























Panorama sobre parque y muro a la luz del atardecer
como en Corot -piel de limón piel de mejilla empolvada tras el baile
ni gritos reprimidos ni apretones de sudadas manos ni ningún galopar
sólo el alma se convierte dolorosamente en una delicada telaraña
y perdura en el aire como la sonrisa de la Gioconda
o la de muchachas etruscas

como la sonrisa de la Esfinge 



Zbigniew Herbert (Lvov, Ucrania, 1924 - Varsovia, 1998)

(Traducción: Xaviero Ballester)
-Edición no  bilingüe-



IMAGEN: “La Koré del Peplo" (Museo de la Acrópolis de Atenas, 530-520 a. C.) 





domingo, 27 de noviembre de 2016

FLORES



Flores brazados de flores traídos del jardín
Flores repletas de color carmesíes violetas azules
Arrebatadas a las abejas derrochan sus aromas
En el silencio de cera de la estancia lindando ya el invierno

Para quién estos pródigos presentes pródigos en demasía para quién
El cuerpo que desfallece la ventisca los pétalos que caen
Un cielo recosido en blanco la calma caliza del hogar
Las nieblas despliéganse por los campos Zarpan los barcos




Zbigniew Herbert (Lvov, Ucrania, 1924 - Varsovia, 1998)


(Traducción: Xaviero Ballester)
-Edición no  bilingüe-


IMAGEN: Gloxinias.



viernes, 25 de noviembre de 2016

LA PIEDRA















La piedra es la criatura
perfecta

igual a sí misma
vigilante de sus fronteras

exactamente repleta
de pétreo sentido

con un aroma que a nada recuerda
a nadie espanta no despierta codicia

su ardor y frío
son justos y están llenos de dignidad

siento su duro reproche
cuando la apreso en mi mano
y su noble cuerpo
absorbe el falso calor

                -Las piedras no se dejan domesticar
                hasta el final nos mirarán
                con su mirada tranquila clarísima





UN PAÍS


En la misma esquina de este viejo mapa hay un país que añoro.
Es la patria de las manzanas, las colinas, los ríos perezosos, del vino 
agrio y el amor.
Por desgracia una gran araña tejió sobre él su tela
y con su viscosa saliva cerró las puertas del sueño.
Y es siempre así: el ángel con la espada de fuego, la araña 
y la conciencia.





Zbigniew Herbert (Lvov, Ucrania, 1924 - Varsovia, 1998)

(Traducción: Xaviero Ballester)
-Edición no  bilingüe-.







viernes, 12 de abril de 2013

Al amanecer





























Cuánta persistencia, cómo necesitamos durabilidad.
El cielo antes de la salida del sol está empapado de luz.
Un color rosado tiñe edificios, puentes, y el Sena.
Estuve aquí cuando ella, con quien camino, no había nacido aún
Y las ciudades sobre una distante llanura estaban intactas
Antes de elevarse por el aire con el polvo de ladrillo sepulcral
Y la gente que vivía allí no lo sabía.
Para mí, sólo este momento al amanecer es real.
Las vidas pasadas son como mi propia vida anterior, inciertas.
Lanzo un hechizo a la ciudad pidiéndole que dure.




Significado

–Cuando muera, voy a ver el revés del mundo.
El otro lado, más allá de pájaro, montaña, puesta de sol.
El significado verdadero, listo para ser descifrado.
Lo que nunca sumó va a sumar,
Lo que fue incomprensible será comprendido.
–¿Y si no hay revés del mundo?
¿Si un zorzal en la rama no es un signo,
Sino sólo un zorzal en la rama? ¿Si noche y día
No tienen sentido persiguiéndose
Y no hay nada en esta tierra excepto esta tierra?
–Aunque así sea, permanecerá
Una palabra despertada por labios que perecen,
Un mensajero incansable que corre y corre
A través de campos interestelares, de galaxias vertiginosas.
Y llama, protesta, grita.



Después

Convicciones, creencias, opiniones,
certezas, principios,
reglas y hábitos me han abandonado.
Desperté desnudo en el borde de una civilización
que me pareció cómica e incomprensible.
Los salones abovedados de la academia postjesuítica
donde había tomado mis clases
no estarían contentos conmigo.
Aunque conservo algunas oraciones en latín.
El río fluye a través de un bosque de roble y pino.
Estoy de pie con el pasto hasta la cintura,
Respirando en el aroma salvaje de flores amarillas.
Arriba, nubes blancas. Como es normal en mi región,
una abundancia de nubes blancas.

Junto al río Wilia, 1999



Czeslaw Milosz 

(Versión del inglés: Carmen Iriondo y Rafael Felipe Oteriño)





Czeslaw Milosz (Szetejnic, 1911 - Cracovia, 2004) Escritor polaco, uno de los mayores del siglo XX, de gran influjo en su país y fuera de él, que obtuvo el premio Nobel en 1980. Estudió derecho en la Universidad de Vilna, y a los veinte años participó en la creación del grupo Vanguardia de Vilna, de marcado carácter catastrofista y partidario de la estética del absurdo, al tiempo que trabajaba como redactor literario en la radio. A ese período pertenecen Poema del tiempo congelado (1933) y Tres inviernos (1936). Pasó la guerra entre Vilna y Varsovia, trabajando en bibliotecas y sin tomar parte en las actividades bélicas, aunque sí escribió poesía de tono patriótico que publicó con seudónimo. Finalizada la contienda, aceptó el puesto de agregado cultural en la embajada de Washington (1945) y más tarde en la de París (1951), ciudad en la que se exilió ese mismo año; allí apareció El pensamiento cautivo (1953), libro que pretende explicar al mundo las condiciones en las que se desarrolló la creación en la Polonia comunista y que tuvo gran repercusión internacional. En 1960 se trasladó a Berkeley, donde fijó definitivamente su residencia e impartió clases de literatura polaca en la Universidad de California. La concesión del Nobel representó el reconocimiento internacional de su obra, pero también de la muy abundante literatura polaca del exilio. La obra literaria de Czeslaw Milosz se extiende al ámbito del ensayo y la novela, pero es sobre todo la poesía el género en el que destaca su genio y con el que ejerce una influencia mayor en la literatura polaca, al tiempo que expresa para el mundo su vivencia del duro y contradictorio período que le ha tocado vivir. Durante el período de residencia en París escribió y publicó dos entregas poéticas, Luz del día (1953) y El rey Popiel y otros poemas (1962), que tendrían continuación en su período norteamericano con Pepito encantado (1964), Ciudad sin nombre (1969), Donde el sol sale y se oculta (1974), Himno sobre la perla (1983), Crónicas (1987), Poemas (1987) y Regiones lejanas (1991). Su poesía, como toda su obra literaria, es la de un escritor que es testigo de su tiempo, y esto le convierte en un paradigma de una época, de alguien situado al margen de conmociones y aventuras, que no tiene, por tanto, avatar ninguno que contar acerca de su propia vida, sino que expresa precisamente, sin aspavientos, la existencia del hombre característico del siglo XX, el ser anónimo de las grandes ciudades, carente de heroicidad, que sobrevive, produce, se reproduce y en todo ello encuentra suficiente razón para la existencia, integrando religión y ser social, patriotismo y esperanzada confianza en el ser humano. 
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