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viernes, 16 de abril de 2010

LEJOS DE CASA




















La mano


Le dijo a mamá que mientras ella le tuviera la mano, no se moriría. Esta cercanía, concomitancia astral, produjo el modesto milagro de unos días de sobrevida, en un ominoso hospital de los suburbios. Igual que Xul Solar, en una isla del Tigre, también le dijo a su mujer que si le sostenía la mano no moriría. Luego de una larga noche, ella debió dejarlo un instante, y cuando volvió; Xul había muerto.


Ad gloriam

La mañana destila frío
en el cementerio.
Mi madre saluda,
y los hombres comienzan
a levantar tierra muerta.
Asomado el ataúd
al horizonte de mis ojos infantiles,
escucho crujir la madera
ante los embates de las palas.

Espero el leve movimiento
de las manos
alzando lo que queda.

Ella,
retira del cajón tus huesos,
y se dirige a la canilla,
debajo del ciprés.
Destroza, como nadie,
los pedazos insistentes
de tu brevísima carne.

Limpia
con minuciosa pulcritud,
deshace de sus manos
todo lo que fuimos;
sólo desvaídos huesos
donde alguna vez
habrías gozado.

Frágil milagro
restituirte esta mañana,

padre

morador perpetuo
del
destierro.

(de: Chicos índigo
Bajo la luna, 2007)

Alejandro Mendez


Alejandro Mendez nació en Buenos Aires en agosto de 1965. Integró el grupo poético Academia Medrano. Tradujo a Francis Ponge (El Asparagus). Publicó los libros: Variaciones Goldberg (Ediciones del Dock, Buenos Aires); Tsunami (crunch editores, México); Medley (suscripción, larga distancia, Barcelona). Dirige y coordina la primera curaduría autogestionada de poesía argentina contemporánea: Las elecciones afectivas.


CAJA DE VOCES

seis


El amor es cuando la chica se pone perfume y el varón se pone loción para después de afeitarse y salen juntos para olerse.

Martín, 5 años.

ocho


Al lado de mi arbolito de navidad
viendo afuera la calle
la gente pasa reflejándose en mi ventana.
Las luces de mi arbolito eran de colores
rojas, amarillas, azules y doradas
vi una estrella que venía hacia mí y salí afuera corriendo
agarré la estrella con mis manos y la abracé fuerte
fuerte, fuerte, la besé y la solté.
La vi subir al cielo y de ahora en más
sé que está en su lugar.

Candela, 7 años.

doce

Queridas gemelas místicas: ...bueno, quería contarles que siempre he sido muy perceptiva y desde que fui mamá me costó entender que mi hijo era diferente en todo sentido al resto de los bebés siempre actuó de forma que me impresionó mucho, se que es muy difícil hablar de esto con cualquiera y en este momento de mi vida me siento profundamente mal ya que como soy muy curiosa y estoy bastante conectada espiritualmente con Dios le he pedido con todas mis fuerzas que me ayudara a encontrar una guía después de pasar por varias situaciones difíciles y de que mucha gente me dijera que el chico tenía rasgos de mucha inteligencia, por un estudio que tuve que hacer le pregunté al doctor el porque de su hiperactividad y después de estar una hora o más con él me preguntó primero si lo había llevado al neurólogo respondí que no entonces me dijo que su coeficiente era muy alto que si podía lo mandara a un colegio especial para estos chicos quiero aclarar que muchas veces los profesionales no mencionan la palabra índigo sino inteligencia superior, yo el primer libro que descubrí fue el de Uds. que cuando lo leí me di cuenta que mi hijo tiene todas las características de un índigo he aprendido mucho de ese libro pero quiero saber más, para poder ser una madre acorde las circunstancias y de la que su hijo pueda estar orgulloso, y no que el día de mañana diga que su madre no lo entendió, que tenía una joya y no supo apreciarla, valorarla...

e-mail de Helena, 41 años, a las famosas “gemelas místicas”.

(de:
Chicos índigo
Bajo la luna, 2007)
Alejandro Mendez (Argentina, Buenos Aires, 1965)



FUTURIBLES



Sergio (11 años)



Espacio imbricado
en el aliento de la
ensoñación:
casi satisfecho.

En múltiples risas
altisonantes,

allá quedarnos para
siempre.

Tu lugar, ese
destino
dibujado en la
suela
de las zapatillas;

reduce a sombras
lo que no volveremos
a ver:

arena de las flores.



Sofia (7 años)

Sube
la escalera
pletórica de invisibles
promesas.

Sube
con joyas falsas.

Sube
la escalera
al compás de un ansia
interminable

como el mundo,

como los sueños
del mundo

interminables.

(de: Chicos índigo,
Bajo la luna, 2007)

Alejandro Mendez (Argentina, Buenos Aires, 1965)