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viernes, 30 de enero de 2009

NAVÍO EN VIAJE

















El mástil oscila rítmico en el silencio.
Una tenue luz blanca y verde cae del mástil.
El cielo límpido en el horizonte, cargado de verde y dorado tras la borrasca.

El cuadro blanco del farol en lo alto
ilumina el secreto nocturno: por la ventana,
las cuerdas altas —un triángulo de oro—
y un globo blanco de humo que no existe como música
sobre el círculo, con los golpes del oleaje en sordina.


Dino Campana

(Traducción de Horacio Armani)
BASTIMENTO IN VIAGGIO

L'albero oscilla a tocchi nel silenzio.
Una tenue luce bianca e verde cade dall'albero.
Il cielo limpido all'orizzonte, carico verde e dorato dopo la burrasca.

Il quadro bianco della lanterna in alto
ilumina il segreto nottumo: dalla finestra
le corde dall'alto a triangolo d'oro
e un globo bianco di fumo
che non esiste come música
sopra del cerchio coi tocchi dell'acqua in sordina.




Dino Campana. Poeta italiano. (Marradi, 1885-Castel Pulci, 1932). Su vida estuvo marcada por frecuentes internaciones en establecimientos psiquiátricos, que contribuyeron a forjar su fama de «poeta maldito». Su libro "Cantos órficos" (1914) reúne sus textos más importantes.

martes, 27 de enero de 2009

MUJER GENOVESA




















Tú me trajiste un poco de algas marinas

en tus cabellos y un olor de viento,
que viniendo de lejos llega grave
de ardor, había en tu cuerpo bronceado
—oh la divina
simplicidad de tus formas esbeltas—:
no amor ni sufrimiento, un fantasma,
una sombra de la necesidad que vaga
serena e ineluctable por el alma
y la disuelve en júbilo, en encanto, serena,
para que pueda el viento del sudeste
llevarla al infinito.
¡Qué pequeño y ligero es el mundo en tus manos!



Dino Campana (Italia; Marradi, 1885-Castel Pulci, 1932)

(Traducción de Horacio Armani)


DONNA GENOVESE


Tu mi portasti un po' d'alga marina / nei tuoi capelli, ed un odor di vento, / che è corso di lontano e giunge grave / d'ardore, era nel tuo corpo bronzíno: / —Oh la divina / semplicità delle tue forme snelle— / non amore non spasimo, un fantasma, / un'ombra della necessità che vaga / serena e ineluttabile per l'anima / e la discioglie in gioia, in incanto serena / perché per l'infinito lo scirocco / se la possa portare. / Come è piccolo il mondo e leggero nelle tue maní!