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jueves, 24 de agosto de 2023

APÉNDICE


Poemas del editor
(que también fue el traductor)


El editor interpreta el sabor del café 
a partir de un dibujo


La forma en que trazó la mano 
un pocilio de café sobre el círculo blanco, 
podría incluirse entre los detalles olvidables 
de los manuscritos de Orbe.
Pero ¿no es el café un sabor abandonado 
a un costado, también entre tachaduras y borrones?

Imagino el ritual. El agua se convierte 
en negrura espumosa, llena el pocilio: 
la magia perfumada de la noche,
(porque es de noche y está en silencio).
Un sorbo caliente. Luego cierra los párpados 
y desde otro siglo un suspiro le oigo:

“Todavía sigo vivo”.


Epílogo

(Donde el traductor celebra al poeta futuro que
-con perdón de la gramática-nunca existió)


Escribir no es gran cosa. Tampoco 
te creas que hace alguna diferencia 
escribir poesía, novelas de mil páginas 
o ensayos políticos.

Los escritores son algo del pasado:
Esos que a uno le robaron el corazón.
Esos que creyeron
en la posteridad o en la botella al mar 
o en la voz de los sin voz.

El contemporáneo existe. Claro que existe: 
twittea, va a congresos, a ferias y festivales, 
firma autógrafos, sonríe. Copia a los olvidados, 
parodia, en el mejor de los casos, 
hace psicoanálisis, reiki o mindfulness.
Le han quedado sólo caminos cortos: decir 
lo que se esperaba.

Escribir no es gran cosa.
No se logra la cuadratura del círculo
ni aquel polvo de hadas
para unicornios de canciones tristes.
Ni hablar de inventar la escritura cuneiforme 
o los jeroglíficos. ¡Eso fue la gran cosa!

¿Qué quiero celebrar, entonces?
Vos o yo no estaremos juntos, 
de uno y de otro lado del siglo, 
dando vuelta hojas y subrayando frases.
No llamaremos nunca más por sus nombres 
a nuestros muertos
ni a Cervantes, ni a London, ni a Giannuzzi.

Celebremos a los que no han nacido 
a los que otra vez creerán escribir 
la respuesta final a una gran pregunta, 
algo así, por ejemplo:
¿Qué hay de nuevo?


del libro "Nadar en el tiempo"
Paradiso ediciones, CABA, 2023
Gentileza del autor.

Osvaldo Picardo



Osvaldo Picardo nació en la ciudad de Mar del Plata (provincia de Buenos Aires, Argentina, 1955), donde actualmente reside, es profesor de literatura y dirige la revista La Pecera. Ha escrito ensayos y crítica literaria para sus publicaciones y periódicos del país y en el exterios. Entre sus libros de poemas podemos mencionar: Apenas en el mundo (1988), Dejar sin ventanas la verdad (1993), Quis, quid, ubi. Poemas de Quintiliano (1997), Una complicidad que sobrevive (2001), Pasiones de la línea (Ediciones en danza, 2008) y Mar del Plata seguido de otros lugares y viajes (Ediciones UNL, 2012),  21 gramos (2014) y Nadar en el tiempo (2023) -libro al que pertenecen los poemas publicados-. Entre sus otras publicaciones se destacan: Primer mapa de poesía argentina. Solicitudes y urgencias. El noroeste: La Carpa y Tarja (2000); y "Poesía de pensamiento", una antología de poesía argentina temática, editada en España, en 2015. Tradujo junto a F. Scelzo y E. Moore The love poems, de James Laughlin (2001).

 

martes, 22 de agosto de 2023

NADAR EN EL TIEMPO (III)

 

El viejo Cavafis te mira desde el mostrador de un bar

No, no sepas que te amo
ni la noche esconda a este viejo
más que a un gato. Es algo de mi aspecto humano,
que asusta o da pena,
pero estás viendo una máscara arrugada
detrás de la que un dios no se cansa de mirarte.
Y él quiere saber
el mundo de quién le está prohibido.
En el incendio de tu cuerpo,
mira la belleza del humo que hace creíble al viento. 
Poco y nada entre las cenizas deja el tiempo, 
no dejes que los idiotas apaguen la llama.
Estoy acá, donde podés alcanzarme 
donde el recuerdo no ha nacido, 
ni envejecen los ojos.



Celebración de las manos ásperas

Tus manos
las que me hacen pensar
en las hojas de la higuera,
en la lengua minuciosa de un gato.
La aspereza no la suavidad de lo pulido.
Nada es tan real ni tan literario 
en la memoria primera, madre.

del libro "Nadar en el tiempo"
Paradiso ediciones, CABA, 2023
Gentileza del autor.

Osvaldo Picardo(Mar del Plata , provincia de Buenos Aires, Argentina, 1955)


IMAGEN: El poeta griego Constantino Cavafis

domingo, 20 de agosto de 2023

NADAR EN EL TIEMPO (II)


Una flor de hace millones de años
y una palabra árabe


El perfume de las flores del naranjo 
se hospeda en el mismo nombre que la flor.

Azahar huele a flores con musica árabe.

Cómo se dice cuando el viento arrastra 
nubes de pétalos y el aroma de los naranjos 
se enreda al pelo húmedo 
de una mujer que sonríe?

Escuché que las costumbres de las flores 
no cambiaron en los últimos millones de años.

Me tranquiliza
la fósil costumbre que perfuma nuestro silencio.



En las olas suaves de la despedida

Goethe en su Fausto habla de nosotros.
Con fuerza, dice, nos aferramos a lo que queda 
después de perderlo todo.

Sé que me hundo preciso y sin esfuerzo 
en las olas suaves de la despedida.
¿Dónde escondernos del tiempo?

La luna, no yo,
a tu oído murmura un poema chino:

Una mano no alcanza la otra.
Apenas vuela, se cierra en sí misma.

¿Qué aprieta el puño? Ausencias.

del libro "Nadar en el tiempo"
Paradiso ediciones, CABA, 2023
Gentileza del autor.


Osvaldo Picardo(Mar del Plata , provincia de Buenos Aires, Argentina, 1955)



 

viernes, 18 de agosto de 2023

NADAR EN EL TIEMPO (I)


Una invención apócrifa


LOS POEMAS DE  ANTONIO J.ORBE


Nadar en el río es nadar en el tiempo


Nadar un río es diferente. Mi cuerpo 
recuerda. Conoce la diferencia.
Resiste la corriente, se aleja de la orilla, 
cada brazada da un golpe en la quietud.

La luz fluida casi dorada se desprende 
en grumos que multiplican los reflejos.
El río ya no es el mismo en el centro 
que en sus bordes donde reina asomada 
la sombra de la selva. En el río 
nada otro río. Se ve en la piel del agua, 
en sus arrugas plegadas a la ribera 
y en la tersura sedosa pero distante 
donde el otro respira pleno, rebosante.

El pasado se alza en cada ola que avanza.
El brillo de las cosas y las palmeras oscuras 
son reflejo de un museo de colores, y 
el diente de las bestias, y el ojo asomado 
al redondo presente que los acecha 
y la noche que avivan las llamas.

El pasado se alza en cada ola que avanza.
El brillo de las cosas y las palmeras oscuras 
son reflejo de un museo de colores, y 
el diente de las bestias, y el ojo asomado 
al redondo presente que los acecha 
y la noche que avivan las llamas.

Recuerdo la plegaria en cada bocanada 
y al niño que en una playa sin nubes 
pesca lo que no importa si existe.
 
El río respira con uno.
Me deslizo apretado a la desnudez 
y a la corriente. No es fácil el trabajo. 
Nadar es perdonar el tiempo, olvidar.

del libro "Nadar en el tiempo"
es Pulpa, CABA, 2023
Gentileza del autor.

Osvaldo Picardo(Mar del Plata , provincia de Buenos Aires, Argentina, 1955)


Nota del Traductor:

Es el primer poema que encontré y la primera noticia que tuve del poeta Orbe. El texto estaba en el suelo de la B.M. de Nairobi, en un papel amarillo, con letra casi ilegible de médico y una miniatura dibujada con destreza al margen: es una palmera inclinada sobre su propio reflejo en la corriente de un rio donde también bracea un nadador. Como podrán apreciar, consideré que podía darle título a la presente antología.


MAGEN:  un río, pintura de Joseph María Solá.


 




miércoles, 16 de agosto de 2023

MAR DEL PLATA

 

MAR DEL PLATA

3


Hay un cuadro de Hopper
que me recuerda caprichosamente
la ciudad en que nací.
Ventanas en la noche.
En primer plano, por efecto de la luz y la sombra, 
una cadera de mujer y un codo 
indican un brusco movimiento 
que una de las ventanas recorta. 
Es una historia que no necesita 
principio ni fin.
La ciudad insiste en aparecer 
en la tela del pintor.
También, para mí, 
he creado mi propia tela.
No existió antes ni después.
El inmigrante y el desterrado 
me entienden.
El turista 
nunca ha llegado a estas playas.


9
Debería hablar sobre el mar, 
el que le da nombre a la ciudad 
tanto como que la niega.
El mar -decir, por ejemplo- respira.
Suben y bajan, apoyados, tres patos marinos.
Y sobre el ronquido de su sueño 
se sostiene el insomnio del pescador.
No está un marinero pensando en las playas 
de un vago, lejano, brumoso país...
Me viene en cambio, la imagen del pescador. 
De su espera larga, en la escollera.
Horas bajo el farol, horas de termo y de radio.
Y el brillo de unos ojos muertos
que traducen la incógnita de otro mundo.
No es el mar, sino una caña en el tiempo.
Debería hablar sobre el mar: El que da nombre 
a la ciudad tanto como que la niega.
Decir algo así como Fogwill dice:
Pero no hay mar: el mar es solo ausencia 
en la sílaba mar: pasa el sonido 
y queda el hombre frente a un mar que inventa.
Es cierto, no hay sino un invento.
Y sólo, fuera del lenguaje,
es posible que lo miren y que lo vean.


de la Plaquette:"Mar del Plata";
es Pulpa, 2023
Gentileza del autor.

Osvaldo Picardo (Mar del Plata, 1955)


IMAGEN: Edward Hooper "Ventanas en la noche"



sábado, 11 de noviembre de 2017

TEORÍA DEL COLOR ALREDEDOR DE UN SIGNIFICADO























Con las lluvias el limón parece más amarillo.
A la sombra. Adentro de la barnizada fronda.
Ni todavía redondo ni todavía arrugado
es un brillo contra un fondo de claroscuros.

Aislado entre lo amargo y lo dulce
resulta un débil latido, ahí, sobre la tierra,
de nuevo aparecido.
Y está a punto de decir algo.

El color de un significado
va cambiando con los días. También
su objeto en la estridencia de la luz
como en un cuadro de Kandinsky.

Lo estoy viendo al final del corredor
donde hay que ir a buscarlo.
Es necesario acostumbrar la mirada
a esa insistencia con que las cosas regresan.




Osvaldo Picardo






Osvaldo Picardo nació en la ciudad de Mar del Plata (provincia de Buenos Aires, Argentina, 1955), donde actualmente reside, es profesor de literatura y dirige la revista La Pecera. Ha escrito ensayos y crítica literaria para sus publicaciones y periódicos del país y en el exterios. Entre sus libros de poemas podemos mencionar: Apenas en el mundo (1988), Dejar sin ventanas la verdad (1993), Quis, quid, ubi. Poemas de Quintiliano (1997), Una complicidad que sobrevive (2001), Pasiones de la línea (Ediciones en danza, 2008) y Mar del Plata seguido de otros lugares y viajes (Ediciones UNL, 2012), Y 21 gramos (2014) -libro al que pertenecen los poemas publicados-. Entre sus otras publicaciones se destacan: Primer mapa de poesía argentina. Solicitudes y urgencias. El noroeste: La Carpa y Tarja (2000); y "Poesía de pensamiento", una antología de poesía argentina temática, editada en España, en 2015. Tradujo junto a F. Scelzo y E. Moore The love poems, de James Laughlin (2001).






martes, 12 de enero de 2016

PASIONES DE LA LÍNEA



























UN PEDAZO DE ESPEJO


algo está aparte y es extraño a toda la creación
M. Ekhart

Hay un pedazo de espejo
entre los pastos y la basura
en el baldío. Un vidrio plano
que carece de preocupación alguna.
Víctima de alguien que no soportó
su propia cara o, simplemente, 
de la torpeza y la mala suerte.

Un sitio abre en los márgenes
como de un libro usado.  Llegan
a su inmóvil degradación la margarita
y el gato. La abeja confundida,
el diario viejo y el desecho
de la ciudad...

No se le aproxima más
el hombre que la estrella
y tampoco hay diferencias
entre el instante y el año, entre
el año y el siglo...

Aparte y extraño, allí
sin quien lo use, ni necesidades,
sigue siendo una verdad en sí mismo.



LA LILA ES UNA FLOR ESLAVA


a Marta

Es curioso ver cómo los libros
tropiezan con las personas y cómo
inundan de significado algo
que no tenía lugar en tu cabeza.

Hoy ya no se necesitaba encender la luz, 
a esa hora de la tarde, y llegaste a leer
en un libro de poemas,
que las lilas son flores eslavas.

También las flores han viajado, pensaste.
También lo que tiene una raíz y un color...

El nombre de dios en griego, por ejemplo,
se parece a la forma de otra palabra
que quiere decir "el que mira". También
"el que viaja por el mundo":
una especie de embajada que llega
desde el más lejano rincón y cuenta
con familiaridad lo que es tan extraño...

¿Qué mano, te das cuenta, sino la de tu amor,
acercó este ramo de lilas,
a tu vieja mesa, bajo una luz atardecida?
Huelen desde aquí y saben
que estás leyendo sobre ellas. Que nada
de esta calma es, en verdad, quietud.

Las ves y lo que ves, siempre,
te está encontrando.



EL ARTE DE LA PESCA


a Ettore, il mio amico

En la escollera, las cañas anuncian
algo siempre inminente. La espera
del pescador sucede al primer pez.
Parece mentira, pero
lo que ya sucedió es lo que se espera,
aunque no vuelva a suceder.

La metáfora nos tienta y te preguntás
sin no será una exageración que cada acto
de nuestras vidas signifique algo más
que lo que pasa. Las cosas están ahí
y el dedo que las muestra no es "las cosas".

Tironea debajo y se resiste una corvina
de esas que pesan más en las manos
del pescador que en la balanza.
Se sabe que es corvina antes de que salga,
hasta antes de que elijamos la carnada.

Luego, pueden repetirse el truco,
el anzuelo, la tanza, la plomada.

Pero el pez no vuelve a picar
y tal vez no vuelva a hacerlo.

Con esa incertidumbre, se prende el farol
y miramos cómo oscurece.



BABOSAS Y HAIKUS

Viscosas y hambrientas en el extremo
de una hoja, o apenas
una gomosa resistencia bajo el zapato,
ellas, sin saberlo, aparecen
desde ningún lugar,
en la lentitud de otro tiempo.

Demasiado quietas
para el baile, demasiado húmedas
para la alegría, empujan ciegas
el peso de una montaña perdida
y la modesta levedad conquistada...

Hay un poema del viejo Jôsô,
el discípulo del gran Basho,
en que se compara a una de ellas:

así la casa en espiral de su espalda
abandona, un día, junto a su riqueza.
Todo a cambio de la intemperie
y de la lúcida estela que nunca se seca.






Osvaldo Picardo (Mar del Plata, Argentina, 19559










miércoles, 25 de junio de 2014

En la verdulería de Titi se pesa hasta el sabor del verano


















I

En la verdulería el verano
sorprende más que en un campo de flores.
¡Oh, gran Titi de Berisso,
entre cajones de lechugas bolivianas,
frutillas de Brasil, bananas de Ecuador
y una redonda, inverosímil papa
de orgullosa existencia argentina!

El diario, acá, recobra su naturaleza 
para envolver la abundancia del mundo. 
Y la única realidad entre tanta materia fugaz 
no depende sino de una sucia balanza 
donde se pesa, colorido y exuberante, 
hasta un kilo del mismísimo Dios .


II

Equilibrio de nubes en las manos. 
Titi sobre la balanza posa última 
una pera casi roja sobre cuatro verdes. 
¿Cuánto más debe pesar el sabor de un verano?

Esa balanza sabe desniverlarse 
hasta con el peso de una mirada.

Y aún cuando el tiempo lo aplaste todo 
hay un punto en que la quieta aguja 
rompe el cero inicial y sube y baja 
no más allá de los veintiún gramos.

Luego, nada deja de ser 
rigurosa quietud en el conjunto.

¿Sentís?
Es ahora el peso de la luz.
Empuja arriba.
Pero ¿Sentís?
¿Quién diría que también esto termina?



(Inédito , 
del libro "21 gramos", 
de próxima aparición 
en Ediciones en Danza)

Osvaldo Picardo (Argentina, Mar del Plata,Provincia de Buenos Aires, 1955)



 




viernes, 15 de julio de 2011

DE PESCA CON MI PADRE













Cae el anzuelo en el tiempo, a su tiempo.
Algunos peces morderán.
Salpicarán sus colores.
Veré en mis manos la desesperación:
sus ojos tan distintos e iguales como mundos acabados.

Cae el anzuelo y se lo olvida
largamente.
Algo podrido en el aire. Podrido
de algas, orines presurosos
y mejillones al sol.
Cruelmente afilado en el tiempo,
en la tanza tendida sobre el mar oscuro.

Siempre veníamos acá con mi padre.
En la barranca abandonada del kaiser
para mirar un instante, de pie, desde ahí,
las arenas gruesas de la playa
y el derrumbre encrespado de las olas.
Bajábamos con los pies desnudos
y el corazón apretado contra el mediodía.
La dirección del viento, las babas del diablo
y el revés del agua él sabía. Yo no.

Cae adentro y lejos, el anzuelo.
No hay otra manera
para que la carnada dé con la hoya escondida
No es cuestión de tirar por tirar.
Hay que mirar
mirar la bajamar volviendo y ver entre
las rocas las plomadas oxidadas,
los collares de nylon: fracasos reconocibles,
propios.

El mar, siempre distinto -decía-
no devuelve lo que se lleva.
Y siempre el aire olía así
entre una alegría de espinas y escamas.
Con él.



Osvaldo Picardo (Argentina, Mar del Plata,Provincia de Buenos Aires, 1955)