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domingo, 1 de junio de 2025

EL VIGILANTE DE LA NIEVE (VIII)


El vino era azul en el acero (ah lucidez del
viernes) y dentro de sus ojos. Suavemente,
distinguía las causas infecciosas: grandes
flores inmóviles y la lubricidad, la cinta ne-
gra en el silencio de las serpiente.


Mi manera de amarte es sencilla:
te aprieto a mí
como si hubiera un poco de justicia en mi corazón
y yo te la pudiese dar con el cuerpo.

Cuando revuelvo tus cabellos
algo hermoso se forma entre mis manos.

Y casi no sé más. Yo sólo aspiro
a estar contigo en paz y a estar en paz
con un deber desconocido
que a veces pesa también en mi corazón.



Antonio Gamoneda (Oviedo, España,1931)



Pueden LEER la biografía y más poemas en entradas anteriores del autor.

 

 

sábado, 24 de agosto de 2024

Ha venido tu lengua...


 Ha venido tu lengua; está en mi boca
como una fruta en la melancolía.
Ten piedad en mi boca: liba, lame,
amor mío, la sombra.


* * *

Ardes bajo las túnicas carnales.
Ha sido inútil la sutura negra:
no hay agua en ti. Todas las fuentes manan en otra edad
y se enloquece la pureza de la copa vacía.

* * *

La memoria es mortal. Algunas tardes, Billie Holliday pone su rosa enferma en mis oídos.
Algunas tardes me sorprendo
lejos de mí, llorando


Antonio Gamoneda (Oviedo, España,1931)

Pueden LEER la biografía y más poemas en entradas anteriores.

miércoles, 29 de marzo de 2023

PENSAMIENTO SENSIBLE


Por LUCÍA TURCO--Fuente: Revista Ñ-2010

GAMONEDA BASICO

OVIEDO (ESPAÑA), 1931.

Es una de las voces más importantes de la poesía de la segunda mitad del siglo XX. Publicó veinte libros de poesia. Entre ellos, “Descripción de la mentira" (1977), “Libro del frío” (1982), “Arden las pérdidas” (2003). Ha recibido el Premio Nacional, el Reina Sofía y el Premio Cervantes. En 2009 publicó “Un armario lleno de sombra", donde narra sus memorias de infancia.


"Yo comprendía todas las cosas como se comprende un fruto con la boca, una luz con los ojos”, dice Antonio Gamoneda en uno de sus versos. Allí palpita su concepción de la poesía y, quizás, de todas las cosas. Los años de guerra y pobreza en que transcurrió parte de su vida se respiran a lo largo de su obra poética, reunida en Esta luz (2004), y en sus memorias de infancia, Un armario lleno de sombra. Sin embargo, aquello que nace de la orfandad y la conciencia de la muerte resulta un relato intenso que permite el encuentro del hombre con su tiempo, un tiempo de intimidad donde aparecen el dolor, la belleza y la imposibilidad.

De visita en Buenos Aires para participar en la Feria del Libro y presentar el documental Escritura y alquimia, Gamoneda habla sobre la capacidad de la poesía para crear pensamiento y erosionar el lenguaje del poder. Además, confiesa que el nacimiento de su nieta ha aplacado su temor a la muerte y asegura que desearía volver a ser “un poeta provinciano”.

-¿Por qué decidió narrar sus memorias de infancia?

- La motivación fue el hecho físico y demorado, después de la muerte de mi madre, de abrir un armario que abría solamente ella. Me propuse una narración -lo más objetiva que yo fuera capaz- de todas las verdades que recordase y fueran significativas de aquel tiempo de guerra y posguerra en que nací a la conciencia. Más que un ejercicio literario, es una recuperación existencial, un reencuentro crítico conmigo y con mi tiempo. 

-¿Cómo forma esa vivencia de la guerra y de la pobreza una oncepción del mundo que se traslada a su obra?

-En mí, la conciencia y hasta la ideología no vienen desde el exterior, sino desde mi propia realidad existencial, y eso marca mi escritura.

-¿Cree que conceptos como la luz, el frío, la edad arman un gran relato en su obra?

-Sí, pero es un relato que se aparta de lo que podría ser la normativa de la narración, es un relato llevado a las pulsiones interiores y generado desde ellas.

-¿Cómo diferenciaría a la poesía dentro de la literatura? 

-Acepto que se diga que la poesía es literatura secundariamente, pero en términos esenciales la poesía no es literatura, es una manifestación existencial y un acto de creación y revelación. Está, por otra parte, casi liberada de las pautas que impone el mercado a narradores, pintores, es un ejercicio existencial que lleva consigo cierta carga de libertad.

-¿Qué influencia tuvo el único libro de poemas publicado de su padre, “Otra más alta vida”? 

-Con independencia de que eso acentuase en mí el sentimiento de orfandad, en cierto modo es un hecho afortunado, porque el pensamiento y el lenguaje poético entraron en mí con naturalidad: los acepté de una manera infantil pero que no he modificado.

- Ha dicho que la poesía es una manera de estar en el mundo. ¿Cómo se vive esa necesidad de lo poético?

-Es una manera de vivir porque el poeta está dominado por la subjetividad, por su interioridad. El pensamiento poético es un pensamiento creador, crea realidades intelectuales. Todos hemos sido felices o desgraciados a causa de un sueño. Hay que extender la conciencia de realidad a la realidad subjetiva, íntima. La poesía tiene un parentesco con los sueños y tiene otra particularidad: no es pensamiento reflexivo, ni filosófico, es pensamiento rítmico. Esa rítmica del pensamiento -de la cual ya hablaba Rubén Darío-genera significaciones imprevisibles. Dice lo que sabemos pero no sabemos que lo sabemos. Cuando digo que la poesía intensifica la conciencia, no quiero decir que proporcione ideología, sino que el hombre magnetizado por la poesía será distinto a la hora de contemplar la vida. 

-¿Podríamos decir que es un pensamiento sensible?

-Sí, Eliot dice que la poesía es aprehensión, captura sensible del pensamiento. La sensibilidad es precisamente esa disposición casi innata en el ser humano a la captación del ritmo: a un niño se le acuna y se consuela. El lenguaje interiorizado que se produce rítmicamente tiene que ver con esa inclinación que parece estar clavada en el hecho biológico de existir.
Por eso, el poeta no sabe lo que sabe hasta que no se lo dicen sus propias palabras ya escritas. Es una dinámica alquímica, porque la creación poética puede ser liberadora: nacer en el sufrimiento e ir a la creación de un objeto de arte que proporciona algún tipo de placer. San Juan de la Cruz, hablando de la experiencia mística, en cierto modo inseparable de la experiencia poética, hablaba de un “no saber sabiendo”.

-¿Esa función creadora de la poesía puede perturbar?

-Un amigo filósofo español, José Luis Pardo, lo explica así: la palabra poética, al no corresponderse con la palabra aceptada socialmente, tiene un poder oculto para perturbar, erosionar, los significados establecidos.

-¿También es perturbadora en su vínculo con la memoria?

-Sí, parece que confunde los tiempos. No hay manera de distinguir el presente del pasado, ni del futuro. Pero no los confunde, los convoca, los reúne dentro de una lógica temporal que no es la instituida. Se ocupa de la realidad oculta, por eso es revelación.

Gamoneda celebra el hallazgo de un sitio donde fumar en el hotel que lo aloja en Buenos Aires. Ante la pregunta por su vínculo con la llamada generación del 50, no duda en responder: “Ninguno” y explica: “Resulta muy fácil atribuir la misma poética a una cantidad de poetas. Si la poesía es radicalmente individual, si hasta está . oculta para el propio poeta”. Asegura que “el verdadero destructor y creador del pensamiento poético es César Vallejo" y, entre los españoles contemporáneos, destaca a tres que “alcanzan tensiones de la expresión”: Diego Jesús Jiménez,que murió recientemente; Manuel Alvarez Ortega y un joven poeta valenciano autor de La marcha de 150.000.000, Enrique Falcón. 

-¿Cómo ve la poesía española actual y la hispana en general? 

-Creo que hay una posibilidad de mejoría notable porque estos “minirrealistas”, los sucesores, imitadores, de la generación del 50, ya han llegado a aburrir a la siguiente promoción de jóvenes, y éstos están también tratando de regresar al “no saber”.

- Es conocida su obsesión por la reescritura. ¿Cuándo siente que está listo un poema?

-La sensación plena de que el poema está totalmente acabado no sé si la habré tenido alguna vez. Como el organismo de un ser vivo, está creciendo y a la vez envejeciendo. Yo no soy un científico del lenguaje, no tengo razones académicas para explicarlo y es posible que no las tenga nadie. Sucede. Se explica por sí mismo. 

-¿Cómo vivió el abandono de la escritura durante su participación en la resistencia?

-Había responsabilidades morales muy fuertes que no hacían posible una libertad interior suficiente para ponerme a escribir. Me abandonó la escritura pero no el pensamiento poético.

-Dice que la crítica de artes plásticas, a la que se dedicó, es un imposible, ¿por qué?

-He visto una enorme dificultad en hacer con palabras la crítica de lo que no son palabras. ¿Se le podría explicar a un ciego de nacimiento cómo es el azul? Si la palabra no es capaz de eso, tiene un grado de impotencia en cuanto a la interpretación de la realidad estética y sensible que es el hecho plástico.

-¿Hay también una imposibilidad en la crítica de la poesía?

-Sí, en la poesía hay quizás una sola cosa que está perfectamente clara: la poesía mala. En la crítica profunda, entramos ya en un terreno de acumulación de hipótesis, todas ellas inseguras, todas probables y todas improbables. Solamente eso está claro.

- En “Escritura y alquimia” habla del blanco como algo a la vez del terreno de la pureza y del vaciamiento. ¿Lo asocia a este momento de su vida?

-Sí, recuerdo un verso mío: la geografía del final es blanca. Hay una asociación de pureza con la presencia, también, de los límites. Lezama Lima dice: “La luz es el primer animal visible de lo invisible”. Es decir que estamos en los límites: lo visible y lo invisible, el ser y el no ser, pero es luz.


Antonio Gamoneda Lobón (Oviedo, España, 1931)




 

domingo, 18 de julio de 2021

LIBRO DEL FRÍO (Fragmentos)


 













Tengo frío junto a los manantiales. He subido hasta
cansar mi corazón.
Hay yerba negra en las laderas y azucena cárdenas
enre sombras, pero, ¿qué hago yo delante del abismo?
Bajo las águilas silenciosas, la inmensidad carece de
significado.

·····································

Un bosque se abre en la memoria y el olor a resina es
útil al corazón. Vi las esferas del sudor y lo insectos
en la dulzura;
luego, el crepúsculo en sus ojos;
después, el cardo hirviendo ante el centeno la fatiga
de los pájaros perseguidos por la luz.

······································

Vi la serenidad en los ojos de las reses destinadas a los
cuchillos industriales y los caballos inmóviles en la
tristeza;
después, la cal, su luz en los ancianos, y grandes
grietas habitadas por lamentos.

······································

El vigilante fue herido por su madre;
describió con sus manos la forma de la tristeza y
acarició cabellos que ya no amaba.
Todas las causas se aniquilaban en sus ojos.

·····································

 Era incesante en la pasión vacía. Los perros olfateaban
su pureza y sus manos heridas por los ácidos. En el
amanecer, oculto entre las sebes blancas, agonizaba
ante las carreteras, veía entrar las sombras en la nieve,
hervir la niebla en la ciudad profunda.

····································

Era sagaz en la prisión del frío.
Vio los presagios en la mañana azul: los gavilanes
hendían el invierno y los arroyos eran lentos entre las
flores de la nieve.
Venían cuerpos femeninos y él advertía su fertilidad.
Luego llegaron manos invisibles. Con exacta dulzura,
asió la mano de su madre.

·····································

Hay un anciano ante una senda vacía. Nadie reresa de
la ciudad lejana; sólo el viento sobre las últimas hue-
llas.
Yo soy la senda y el aciano, soy la ciudad y el viento.

····································

Busco tu piel inconfesable tu piel ungida por la
tristeza de las serpientes; distingo tus asuntos invisi-
bles, el rastro frío del corazón.
Hubiera visto tu cinta ensangrentada, tu llanto entre
cristales y no tu llaga amarilla,
pero mi sueño vive debajo de tus párpados.

·····································

En la humedad me amas
y eres azul en tus pezones. Hablas
suavemente en mis labios y regresas
a tu prisión en la melancolía.

·····································

El animal que llora, ése estuvo en tu alma antes de ser
amarillo;
el animal que lame las heridas blancas,
ése está ciego en la misericordia;
el que duerme en la luz y es miserable,
ése agoniza en el relámpago.

La mujer cuyo corazón es azul y te alimenta sin
descanso,
ésa es tu madre dentro de la ira;
la mujer que no olvida y está desnuda en el silencio,
ésa fue música en tus ojos.

·········································

Amé las desapariciones y ahora el último rostro ha
salido de mí.
He atravesado las cortinas blancas:
ya sólo hay luz dentro de mis ojos.





(de Libro del frío, Siruela, Madrid, 1992).
Antonio Gamoneda (Oviedo, España,1931)




Pueden LEER la biografía en una de sus entradas anteriores.


viernes, 26 de septiembre de 2008

CECILIA

















Estaba ciego en la lucidez pero tú has hecho girar la locura.

Todo es visión, todo está libre de sentido.


Oigo tu llanto.

Subo a las habitaciones donde la sombra pesa en las maderas
inmóviles, pero no estás: sólo las sábanas que envolvieron tus sueños.

¿Todo en mí es ya desaparición?

No aún. Más allá del silencio,

oigo otra vez tu llanto.

Qué extraña se ha vuelto la existencia:

tú sonríes en el pasado

y yo sé que vivo porque te oigo llorar.


Acerqué mis labios a tus manos y tu piel tenía la suavidad
de los sueños.

Algo semejante a la eternidad rozó un instante mis labios.


Con tu lengua atravesada por una ignorancia luminosa
hablas de una flor invisible, hablas de ti misma.

Nunca tuve en mis manos

una flor invisible


Yo estaré en tu pensamiento, no seré más que una sombra
imprecisa;

habré existido en un instante en que la alegría y la piedad
ardían en tus ojos.

Pero también quiero permanecer desconocido en ti.

Desconocido. Simplemente envuelto en tu felicidad.

Tú distraída en tu luz y yo apenas viviente en ella, y así,
imperceptiblemente amado, esperar la desaparición.

Aunque quizá estamos ya separados por un cabello de
sombra y cada uno está en su propia luz

y la mía es la que tú vas abandonando.


Antonio Gamoneda




Antonio Gamoneda. Poeta español nacido en Oviedo en 1931. Su obra ha sido reconocida tardíamente como una de las grandes voces de la poesía española actual. Aunque cronológicamente podría pertenecer a la generación de los cincuenta, su obra ha permanecido aislada de cualquier tendencia poética. Doctor Honoris Causa por la Universidad de León, ha recibido entre otros, el Premio Castilla y León de las Letras en 1985, el Premio Nacional de Poesía en 1988 por «Edad» el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana XV Edición por el conjunto de su obra, y el Premio Cervantes en 2006. Además fue nominado al Premio Europa 1993 por su «Libro del frío». Parte de su obra está contenida en los siguientes volúmenes: «Sublevación inmóvil» 1960, «Descripción de la mentira» 1977 y 1986, «León de las miradas» 1979 y 1990, «Blues castellano» 1982, «Lápidas» 1986, «Edad» 1988, «Libro del frío» 1992, «Libro de los venenos» 1995, «¿Tú?» 1998, «Sólo luz» 2000 y «Cecilia» 2004. Ganador del Premio Cervantes, en el año 2006.




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sábado, 2 de agosto de 2008

HABLO CON MI MADRE





Mamá: ahora eres silenciosa como la ropa
del que no está con nosotros.
Te miro el borde blanco de los párpados
y no puedo pensar.

Mamá: quiero olvidar todas las cosas
en el fondo de una respiración que canta.
Pasa tus manos grandes por mi nuca
todos los días para que no vuelva
la soledad.

Yo sé que en cada rostro se ve el mundo.
No busques más en las paredes, madre.
Mira despacio el rostro que tú amas:
mira mi rostro en cada rostro humano.

He sentido tus manos.
Perdido en el fondo de los seres humanos te he sentido
como tú sentías mis manos antes de nacer.

Mamá: no vuelvas más a ocultarme la tierra.
Esta es mi condición.
Y mi esperanza.


Antonio Gamoneda

Antonio Gamoneda. Poeta español nacido en Oviedo en 1931. Su obra ha sido reconocida tardíamente como una de las grandes voces de la poesía española actual. Aunque cronológicamente podría pertenecer a la generación de los cincuenta, su obra ha permanecido aislada de cualquier tendencia poética. Doctor Honoris Causa por la Universidad de León, ha recibido entre otros, el Premio Castilla y León de las Letras en 1985, el Premio Nacional de Poesía en 1988 por «Edad» el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana XV Edición por el conjunto de su obra, y el Premio Cervantes en 2006. Además fue nominado al Premio Europa 1993 por su «Libro del frío». Parte de su obra está contenida en los siguientes volúmenes: «Sublevación inmóvil» 1960, «Descripción de la mentira» 1977 y 1986, «León de las miradas» 1979 y 1990, «Blues castellano» 1982, «Lápidas» 1986, «Edad» 1988, «Libro del frío» 1992, «Libro de los venenos» 1995, «¿Tú?» 1998, «Sólo luz» 2000 y «Cecilia» 2004. Ganador del Premio Cervantes en el año 2006.