Mostrando entradas con la etiqueta René Char. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta René Char. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de febrero de 2013

Hojas de Hipnos/Feuillets d’Hypnos




I

    Autant que se peut, enseigne à devenir efficace, pour le
but à atteindre mais pas au-delà. Au delà est fumée. Où il y
a fumée il y a changement.

                                                                 I 

En la medida que se pueda, enseña a ser eficaz, para
 el objetivo a alcanzar pero no más allá. Más allá es humo. Donde hay
humo hay cambio.

                                                                            6

                Nous n’appartenons à personne sinon au point d’or de
cette lampe inconnue de nous, inaccessible à nous qui tient
éveillés le courage et le silence.

    
6

                No pertenecemos a nadie sino al punto de oro de
esta lámpara desconocida por nosotros, inaccesible a nosotros que mantiene
despierto el valor y el silencio.


83

Le poète, conservateur des infinis visages du vivant.


83

El poeta, conservador de los infinitos rostros del vivo.



88

Comment m’entendez-vous ? Je parle de si loin…

88

¿Cómo me escucha? Hablo de tan lejos…


93

Le combat de la persévérance.
La symphonie qui nous portait s’est tue. Il faut croire à
l’alternance. Tant de mystères n’ont pas été pénétrés ni
détruits.

93

El combate de la perseverancia.
La sinfonía que nos conducía se ha callado. Hay que creer en
la alternancia. Tantos misterios no han sido atravesados ni
destruidos.


96

Tu ne peux pas te relire mais tu peux signer.



96

No podés releerte pero podés firmar.

                                                                                              169

La lucidité est la blessure la plus rapproché du soleil.                                                   
                              

169

La lucidez es la herida más cercana al sol



237

    Dans nos ténèbres, il n’y a pas une place pour la Beauté.
Toute la place est pour la Beauté.


237

    En nuestras tinieblas, no hay un espacio para la Belleza.
Todo el espacio es para la Belleza.




 René Char

(Versión: Carolina Massola)





René Char. Poeta francés nacido en Isle-sur-Sorgue, en 1907. Pertenece a lo que podría llamarse segunda generación surrealista iniciada en 1929, coincidiendo con la primera crisis señalada por el segundo manifiesto de Breton aparecido ese año. En 1934, debido a su afán de perfección formal, se alejó paulatinamente del movimiento surrealista. Durante la ocupación de Francia por los alemanes, se destacó como capitán de maquís en la resistencia, y allí aprendió, según él mismo dice, "a amar ferozmente a sus semejantes". De esta experiencia en la lucha clandestina surgió su gran obra poética "Páginas de Hypnos". Elogiado ampliamente por la crítica, es considerado como uno de los máximos poetas de Francia. Falleció en 1988.









jueves, 15 de marzo de 2012

El molino




Un ruido largo sale por el techo
golondrinas siempre blancas
agua que salta, agua que brilla
el grano salta, el agua muele
y el recinto donde el amor se arriesga
centellea y marca el paso.

Versión de Jorge Teiller



Remanencia

¿Qué te hace sufrir? Como si se despertara en la casa sin ruido
el ascendiente de un rostro al que parecía haber fijado un agrio espejo. Como si, bajadas la alta lámpara y su resplandor
encima de un plato ciego, levantaras hacia tu garganta oprimida la mesa antigua con sus frutos. Como si revivieras tus fugas
entre la bruma matinal al encuentro de la rebelión tan querida, que supo socorrerte y alzarte mejor que cualquier ternura.
Como si condenases, mientras tu amor está dormido, el pórtico soberano y el camino que lleva a él.
¿Qué te hace sufrir?
Lo irreal intacto en lo real devastado. Sus rodeos aventurados cercados de llamadas y de sangre.
Lo que fue elegido y no fue tocado, la orilla del salto hasta la ribera alcanzada, el presente irreflexivo que desaparece.
Una estrella que se ha acercado, la muy loca, y va a morir antes que yo.

Versión de Jorge Riechmann



La rosa de roble

Cada una de las letras que componen tu nombre,
oh Belleza, en el cuadro de honor de los suplicios,
desposa la llana simplicidad del sol, se inscribe
en la frase gigante que cierra el cielo, y se asocia
al hombre encarnizado en engañar a su destino
con su contrario indomable: la esperanza.



La compañera del cestero

Yo te amaba.
Amaba tu rostro de manantial abarrancado por la tormenta y la cifra de tu dominio que cercaba mi beso.
Hay quien se confía a una imaginación redonda. A mí me basta ir.
He traído de la desesperación un cestillo tan pequeño, amor mío,
que ha sido posible trenzarlo con mimbre.




El refugio maltratado

Siempre me ha gustado la proximidad, sobre un camino de tierra,
de un hilillo de agua caída del cielo que viene y va persiguiéndose
a sí mismo, y la tierna torpeza de la hierba mediana a la que una carga
de piedras detiene -igual que un revés oscuro pone fin al pensamiento.


Versión de Jorge Riechmann



René Char (Francia, Isle-sur-Sorgue, 1907)



Tomados de A media voz