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lunes, 21 de noviembre de 2016

ESTABA RADIANTE




Estaba radiante porque su culo era todos los días adorado y los topetazos le dejaban las nalgas enormemente suaves, ella se ofrecía a todos aquellos que carecían de afecto, de ternura y sobre todo del desahogo físico necesario a todos los seres; ocurrió incluso algunas veces que se abriera a los animales, que la deseaban mucho, su cuerpo se había transformado a lo largo de los años en un receptáculo blando y sin edad; a veces, cuando la luz disminuía en intensidad, se podía, en un claroscuro solemne, adivinar el cuerpo y el rostro que había tenido de niña, su sonrisa siguió siendo la de un ángel; su culo divino era conocido en toda la comarca, y a veces los peregrinos que la habían visto en sueños hacían viajes y rodeos arriesgando su vida para poder conocerla y a su vez darle como se merecía, esperando poder contar esa historia a sus hijos, nietos y dentro de lo posible al pueblo entero, pero hete aquí que poca gente creía en su existencia y pensaba que se trataba de una leyenda para que los machos tuvieran aún ganas de fornicar con sus hembras a menudo muy feas a causa de la consanguineidad; a veces, regurgitaba en su sueño un poco del blanco líquido que le chorreaba entonces a ambos lados del rostro dibujándole una leve sonrisa inmóvil nacarada, pero era con las pelotas de sus innumerables parejas que Eloïse era más pícara, toqueteándolas como se toquetea una bolsa de bolitas, amasando con firmeza el paquetito de cuero justo antes de metérselo en su boquita flexible y húmeda, ese tesoro que hay que proteger, dos huevitos que mimar de lo frágil y especiales que son, una bolsa tan fina que corre el riesgo con cada patada de desgarrarse, esparciendo entonces los gansitos sedosos a los vientos demasiado fríos, al polvo que arruina los ojos -el otro par delicioso-, y a los vulgares picoteos de las palomas torcaces..., es con las mejillas repletas que Eloïse tiene los sueños más dulces, dulce Eloïse. 




Selçuk Mutlu



(Traducción: Laura Calabrese y Alejo Steimberg)


Selçuk Mutlu. Poeta y artista plástico belga de origen turco (Rocourt, 1975). Licenciado de la Academia de Bellas Artes de Lieja, ha ilustrado con dibujos y grabados numerosos libros de escritores belgas. Participó en diversas antologías, lecturas públicas y performances en Bélgica, Francia, Rumania, Italia y España, Junto con Jacques Izoard publicó e ilustró  en Francia, el libro de relatos: Les girafes du sud (La différence, 2003). 


IMAGEN: Fotografía artística de Bruno Bisang.


sábado, 19 de noviembre de 2016

ODA PARA HACER REÍR A CHARLES BUKOWSKI









































chau Hemingway chau Céline (ustedes murieron el mismo día) chau Saroyan chau viejo Henry Miller chau Tennessee Williams chau perros aplastados a lo largo de las autopistas chau a todo el amor que jamás funcionó chau Ezra siempre es triste siempre es triste cuando la gente da y les sacan acepto acepto y voy a darles mi coche y mi encendedor y mi cáliz de plata y el techo que retenía la mayor parte de la luvia chau Hemingway chau Céline, chau Céline chau Saroyan chau viejo Henry Miller chau Camus chau Gorky chau al equilibrista que se cae de la cuerda frente a los rostros petrificados primero luego elevados luego bajados luego desviados tenerle recor al sol, decía Jeffers, chau Jeffers, todo lo que puedo pensar es que la muerte de los buenos y de los malos es triste por igual chau D.H. Lawrence chau al zorro de mis sueños y al teléfono
fue más difícil de lo que podría haber esperado nunca chau Tony las dos toneladas chau Circo Volante hicieron lo que tenían que hacer chau Tennesse monstruo alcohólico de velocidad y labor
me tomo una botella de vino extra por ustedes
esta noche



Tristan Sautier 


(Traducción: Laura Calabrese y Alejo Steimberg)






Tristan Sautier nació en 1966 en Lieja, Bélgica, pero vive en Arlon desde hace muchos años. Poeta y ensayista, galardonado con dos de los premios literarios más codiciados de Bélgica, publicó los poemarios: Attouchement d’une écartelée, L’arbre à paroles 1991; D’une rive en feu, La Bartavelle 1992; Des serments qu’on adresse à la nuit, L’arbre à paroles 1993; Le temps interdit, Le Cormier, 1996; Claire Venise, Ed. L’Arbre à Paroles, Amay, 2000; Lettres brûlées à l’amoureuse, poèmes, Vallongues, 2000; Cinq petites odes, poèmes, Le Taillis Pré, Châtelineau, 2003; Reliefs (L’avant-critique 2), Ed. L’Arbre à Paroles, Amay, 2006; En terre étrangère, recueil de poèmes, en collaboration avec Marie-Claire Verdure, préface de Jacques Crickillon, Ed. L’Arbre à Paroles, Amay, 2007; y los libros de ensayos: Le piège du sacré,  L’Arbre à Paroles, Amay, 1996 y L’avant-critique (notes et entretiens 1991-1996) suivi de Sur Salah Stétié, Ed. L’Arbre à Paroles, Amay, 2000; entre otras obras.





jueves, 17 de noviembre de 2016

FOTOMATÓN 1




nací en 1965, nací sin problemas en 1965, si hubiera nacido con problemas habría nacido igual en 1965, nací en 1965 con: todas mis orejas, todos mis ojos, todas mis manos, toda mi boca, no me faltaron brazos, dedos de la mano ni del pie en 1965, nací de una vez y por completo, ninguna parte de mí se quedó en el vientre de mi madre, me llevé todo al salir, me llevé al salir del vientre de mi madre me llevé de pasada me llevé: mi cabeza, mi tronco, mi sexo, mis miembros, era posible que naciera con una parte de menos, era posible en 1965 que dejara una parte de mí en el vientre de mi madre, pero no fue el caso, nací por completo y de una vez, hubiera podido nacer por partes pero entonces no habría nacido, no se puede nacer por partes, se nace de una vez y por completo o de una vez incompleto, no se nace de a pedazos, se nace como uno es de una sola vez, lo que uno olvida en el vientre de su madre, el pedazo de sexo que uno olvida, el pedazo de cabeza que uno olvida, el pedazo de boca que uno olvida, se perdió, olvidado, está acabado, no nacerá, no vendrá al mundo, se quedará en el vientre de mi madre o en el limbo, no se sabrá, ni siquiera, qué, aspecto, tenía, para nosotros, es como si no hubiera existido, para nosotros, no es un pedazo, que ha sido olvidado, para nosotros, es un pedacito que no vendrá, para nosotros, nos las arreglaremos sin él, para nosotros, se puede quedar a dormir, para nosotros habrá que vivir sin él, pero yo nací yo mismo con buena salud en 1965, no dejé nada en el vientre de mi madre, yo nací yo mismo como ella quería con: dos manos, diez dedos, dos ojos, una cabeza no demasiado grande, dos narinas, como mi papá había pedido, como mi mamá había pedido, soy desde entonces como mi padre, como mi madre, me hicieron, tengo el cuerpo humano que habían querido mi madre mi padre, dijeron al verme salir del vientre de mi madre, dijeron: uf menos mal se quedó nueve meses tiene un cuerpo humano , no posee un cuerpo gatuno, es humano no es un gato, si hubiera nacido en junio julio de 1965 habría recibido un cuerpo gatuno pero nací en noviembre de 1965, me alcanzó para parecer humano, me alcanzó para ser humano , y no una mula, mi madre habría sacado una mula de su vientre si yo hubiera nacido en 1966, en enero ferbrero o marzo abril de 1966, pero no, salí a tiempo en noviembre del 65 fue como mi madre padre me querían, recibí de ellos como querían un cuerpo humano, soy un hombre desde que nací, dejaba un pedazo de lengua en el vientre de mi madre igual era un hombre, soy un hombre en tanto que he nacido en 1965 durante el mes de noviembre del 65, cuando mi padre mi madre temían todavía que yo fuera un gato o una mula.


Vincent Tholomé


(Traduccción: Laura Calabrese  y Alejo Steimberg) 






Vincent Tholomé (Bélgica, Namur, 1965) Publicó Las Experiencias de John Cage y Kirkjubaejarklaustur (en editorial Le Clou en el hierro; Bang! (ed.Carte Blanche) y Photomaton (ed.Les carnets du dessert de lune, 2002), entre otros libros de poemas, además de numerosas plaquettes.Es performer. Participa frecuentemente de lecturas públicas e improvisaciones en dúo, trío y cuarteto. Dirige talleres de escritura para la revista Indications. 




martes, 15 de noviembre de 2016

COMO ESOS CABALLOS SALVAJES



















Como esos caballos salvajes que nadie
puede domar Norma demasiado hermosa
demasiado loca demasiado sola pechos podridos
por tu corazón dice el poeta
sabiendo que el corazón es como los caballos
salvajes arde de no poder más que huir
de lazos y codicias Ya no seas
Como esos caballos salvajes que nadie
puede domar salvo en la muerte
Estarás siempre demasiado desnuda


("onze muses")


MAGNIFICAT


No se ve se adivina
en algún rincón debe
estar el viejo L.F. Céline con
sus perros y su odio buscando
algún barco fantasma rengueando
en sus pieles Ahí más lejos también
profundamente viva la amante
de un Encuentro tiende su grupa
como si la bruma en toda su
extensión estuviera poblada por mis manos
Y luego en cada punto más blanco
vos podrías ser acurrucada como
lista para rajar parecida a todas
las bestias del pasado que guardan cautivo
el presente en sus ojos caducos. 




Tristan Sautier (Lieja, Bélgica, 1966)


(Traducción: Laura Calabrese y Alejo Steimberg)





miércoles, 2 de febrero de 2011

End of the world, 5



























Habíamos preferido no acercarnos
al prado donde se esparcen las cenizas. Al parecer era un lugar
que debía tratarse con respeto.

Sería estúpido decir que previmos lo siguiente:
nunca se puede prever nada, incluso si
tarde o temprano las cosas terminan por saberse;

simplemente, era preferible no abordarlo.
El futuro avanza sobre sus cenizas paso a paso.
Tarde o temprano se sabe siempre por qué.



Anne Talvaz


(Traducción de Mirta Rosenberg y
Jaime Arrambide)


Nous avions préféré ne pas nous approcher
de la pelouse de dispersion. C'était un endroit semble-t-il
qui ne se devait traiter qu'avec respect.

Dire que nous prévoyions la suite, c'est stupide:
on ne peut jamais rien prévoir, même si
un jour ou l'autre les choses finissent par se savoir;

simplement, il était préférable de ne pas l'aborder.
L'avenir pas à pas avance sur ses cendres.
Un jour ou l'autre on sait toujours pourquoi.




Anne Talvaz nació en Bruselas en 1963. Publicó los libros de poesía: Le rouge-gorge américain (La main courante, 1997), Imagines (Farrago, 2002), Entre deux mers (Librairie Sauramps, 2003), Panaches de mer, lithophytes et coquilles (Comp'Act, 2006). Es traductora de inglés y castellano. Ha traducido al francés poemas de John Ashbery, Simon Armitage, Emily Brontë, Sylvia Plath, Lorine Niedecker, Frank O’Hara, Antonio José Ponte, Juan Gelman, Rosario Castellanos y Beatriz Vignoli, entre otros. En la actualidad vive en Wuhan, China.




viernes, 31 de julio de 2009

COSAS QUE NO HAY QUE DECIR


















Éramos cuatro mosqueteras
(en la actualidad el uso permite decir «la mosquetera»)
que un día nos pusimos a charlar.
Una de nosotras estaba a punto de jubilarse
y la agobiaba la idea de las tareas domésticas, sobre todo las compras.
Otra fue al frente, como siempre,
para explicarle que con los supermercados que envían a domicilio
basta hacer las compras una vez al mes, llenar el carrito
y con eso una ya puede quedarse más o menos tranquila.
Y las mosqueteras siguieron conversando en ese tono, hasta que una de ellas
se tapó la boca con la mano y exclamó:
«¡Hay que ver! Entre mujeres, ¿y de qué hablamos?
De las tareas domésticas».
Se produjo un largo silencio de vergüenza.
Ya que es verdad que las tareas domésticas la cocina la limpieza y los críos
todo eso te reblandece la voluntad y el cerebro,
impide que te tomen en serio,
te cierra para siempre el camino de la psicología la filosofía
la filología la etología la etnología la etimología la ermenéutica
(¿se escribe sin H?) y la puajsía.
El resto me importa un carajo pero la puajsía...
Doy prueba de gran magnanimidad al emplear esa palabra:
puajsía, inventada por un tal Albert Cohen
que vino a arruinar mis dieciséis años vibrantes y ferozmente ambiciosos
decretando que las mujeres y especialmente las mujeres con mi aspecto físico
eran incapaces de escribir.
Pero no importa, el señor Cohen está muerto y en esa época
yo cultivaba la mansedumbre de los inocentes.
Me gusta cocinar. Adoro cocinar.
Un huevo cascado dentro de una sartén y que toma forma ante los ojos
en el aceite hirviendo, la química de los platos
que al principio parecen residuos en una olla
y que se transmutan poco a poco en obras maestras
de la invención humana (prefiero las recetas tradicionales
a las elucubraciones progresistas de los grandes chefs).
Y lavar la ropa, el placer de estirar la mano sin pensarlo para
elegir una prenda
precisamente porque antes pensamos en ella, el placer
de acurrucarse bajo el acolchado...
El acolchado. Un tema sensible. Por definición,
cuando alguien habla como yo ahora, es una «mal cogida».
Del amor como tranquilizante. No está mal como idea.
El abuso de tranquilizantes implica un aumento constante de la dosis
para lograr el mismo efecto. Eso no se les ocurrió.
Cuánto esfuerzo para lograr que una mal cogida se calle la boca }
(además son todas feas y el Viagra cuesta carísimo).
Los hijos. Otro tema sensible. Hablar de los hijos
es prueba de falta de vigor intelectual, de inventiva,
de debilidad y de vulgaridad. Por acá, sin embargo, de hijos poco y nada
(de paso, quisiera hacerle llegar mi saludo a MD y su bebé),
¿dónde está entonces la vulgaridad? Aparte, el tema no le interesa a nadie.
Es algo que sabe todo el mundo...como si nadie hubiera tenido nunca un hijo,
y además, las historias de niños sólo sirven para los editores
de literatura para niños... ¿No será más bien
que el tema forma parte de los así llamados orígenes o consecuencias de la vida
que los pequeños boy scouts siempre listos para el asunto
no estarían del todo listos para encarar?
Ahora los dejo en paz. Después de todo,
tengo otra cosa que hacer en la vida y ya dije lo que tenía para decir.
Lo dije mal, lógicamente,
tengo la cabeza puesta en la cocina, el lavado
y los que me esperan en casa -los hombres,
el que hace progresar la química del plástico
(a la manera de un gran chef) y que por lo demás
observa, calmo y realista, la química del mundo-,
el hombre en ciernes que en su rincón de la mesa
crea cien universos por día, la boca grave y la mirada sombría,
esperando que la sociedad lo tome en serio.
Su padre y yo ya lo hicimos.
El resto del mundo lo hará forzosamente,
porque serás un hombre, hijo mío.




Anne Talvaz (Bélgica, Bruselas, 1963)


(Traducción de Mirta Rosenberg
y Jaime Arrambide)
CHOSES À NE PAS DIRÉ

Nous étions quatre mousquetaires
(de nos jours l'usage permet "la mousquetaire")
qui nous mîmes un jour à parler.
L'une d entre nous était sur le point de prendre sa retraite
et se préoccupait de ses problèmes d'intendance, des courses en particulier.
Une autre fonça la gueule en avant comme d'habitude
pour lui expliquer qu'avec les supermarchés qui font des livraisons
il suffit d'aller faire ses courses une fois par mois, de bourrer son
caddie
et qu'après on est à peu près tranquille.
Et les mousquetaires devisaient ainsi, jusqu'à ce que l'une d'entre elles
se mît la main devant la bouche et s'exclamât:
"Voilà! On est entre femmes et de quoi parle-t-on?d'intendance."
II y eut un grand silence honteux.
Tant il est vrai que l'intendance la cuisine le ménage et les marmots
cela vous ramollit la volonté et le cerveau,
cela vous empêche d'être prise au sérieux,
cela vous barre à jamais la route vers la psychologie la philosophie
la philologie l'éthologie l'ethnologie l'étymologie l'erméneutique
(ça s'écrit bien sans H?) et la pouahsie
Le reste je m'en fiche mais la pouahsie...

Je fais preuve d'une grande magnanimité en me servant de ce mot:
pouahsie, inventé par un certain Albert Cohen

qui vint troubler mes seize ans frémissants et férocement ambitieux
en décrétant que les femmes et notamment les femmes qui me
ressemblaient physiquement

étaient incapables d'écrire.
Mais ça ne fait rien, Monsieur Cohen est mort et à l'époque
je cultiváis la mansuétude des innocents.

J'aime bien cuisiner. J'aime cuisiner.
Un oeuf cassé dans une poêle et qui prend forme a l'oeíl nu
dans l'huile bouillante, la chímie des plats
qui au départ font figure de détritus en casserole
et qui se transmuent peu à peu en chefs-d'oeuvre
de l'invention humaine (je préfère les recettes traditionnelles
aux élucubrations progressistes des grands chefs).
Et la lessive, le plaisir de tendre la main sans y penser pour prendre un vêtement
précisément parce qu'on y a pensé, le plaisir
de s'enfoncer sous la couette...

La couette. Sujet sensible. Par définition,
quand on parle comme je le fais maintenant, on est une "mal baisée".
De l'amour comme tranquillisant. Ce n'est pas mal, comme idée.
L'abus des tranquillisants entraîne une augmentation constante de la dose
pour obtenir le même effet. Cela, ils n'y ont pas pensé.
Que d'efforts pour obtenir qu'une mal baisée se taise
(en plus elles sont toutes moches et le Viagra coûte très très cher).
Les enfants. Autre sujet sensible. Parler d'enfants
est une preuve de manque de vigueur intellectuelle, d'inventivité,
de faiblesse et de banalité. Pourtant, par ici, cela se fait peu
(permettez-moi au passage de saluer MD ec son bébé),

done où serait la banalité? Et puis ce sujet n'intéresse personne.
C'est connu...comme si personne n'avait jamais fait d'enfants,
et puis quoi, les histoires d'enfants, c'est bon pour les éditeurs
pour la jeunesse...Ne serait-ce pas plutôt

que ce sujet fait partie des aspects de la vie dits origines ou conséquences
que les petits scouts toujours prêts pour la chose
ne seraient pas prêts à aborder?

Je vous laisse tranquilles maintenant. Après tout,
j'ai autre chose dans ma vie et j'ai dit ce que j'avais à dire.
Je l'ai mal dit, c'est normal,
j'ai l'esprit absorbé par la cuisine, la lessive,
et par ceux qui m'attendent à la maison - des hommes,
celui qui fait progresser la chimie du plastique
(à la manière d'un chef coq) et en-dehors de cela
observe paisible et réaliste la chimie du monde-
l'homme en devenir qui sur le coin de la table
crée cent univers par jour, la bouche grave et l'oeil très noir,
en attendant que la société le prenne au sérieux.

Pour son père et moí c'est déjà fait.
Le reste du monde y viendra forcément,
car tu seras un homme, mon fils.


IMAGEN: La cocinera Loles León, quien no se define como cocinera, sino como "ama de casa".



PIETÁ


¿Lo sostuvo contra su cuerpo

en la multitud que marchaba hacia la muerte maloliente?

¿Huyó de su chiquito en llanto
para reencontrarse con los vivos?

Sus manos, lo único que aún le pertenece,
y la luna que vierte sobre todo su ceniza inmaterial
le sirven de razón de ser

fuera de ella, y
la batahola de las cornejas
que se estrellan en el cielo...


Suenan las campanas.


El miedo que se suelda a la piel, la supuración
de las llagas,
mi corazón de cieno que todos pisotean.


Y allá, un hilo de humo.
Se disuelve en el cielo.

Suenan las campanas.



Anne Talvaz (Bélgica, Bruselas, 1963)

(Traducción de Mirta Rosenberg
y Jaime Arrambide)

PIETÁ

L'a-t-elle tenu contre elle
dans la foule qui marchait à la mort malodorante?

A-t-elle fui son bambin en pleurs
pour rejoindre les vivants?

Ses mains, la seule chose qui lui appartienne encore,
et la lune qui verse sur tout sa cendre immatérielle
lui tiennent lieu de raison d'être

hors d'elle, et
le tintamarre des corneilles
qui s'engouffrent dans le ciel-

Sonnent les cloches.

La peur qui verrouille dans la peau, le suint
des plaies,
mon coeur de boue qu'ils piétinent, tous.

Et là-bas, un filet de fumée.
Il se dissout dans le ciel.

Sonnent les cloches.



END OF THE WORLD, 3














La arena negra. El agua que corre

en arroyitos, los caracoles
un poco más grandes que los nuestros, más rugosos,
que a duras penas despegamos de su cieno.

El murmullo de los árboles, su espesor.
En todas partes el suelo tiene el mismo aspecto,
la misma riqueza, la misma frescura,
el mismo silencio, el mismo aburrimiento.

Nada que te dé la menor pista;
pero si la tierra se niega así al recuerdo humano,
¿por qué conduce aquí el camino?

China Beach, Vancouver Island, 1995



Anne Talvaz (Bélgica, Bruselas, 1963)

(Traducción de Mirta Rosenberg
y Jaime Arrambide)
END OF THE WORLD, 3

Le sable noir. L'eau qui s'y écoule
en rus, les coquillages
un peu plus grands que les nôtres, plus rugueux,
qu'on dégage à grand-peine de la vase.

Le murmure des arbres, leur épaisseur.
Partout, le sol a le même aspect,
la même richesse, la même fraîcheur,
le même silence, le même ennui.

Rien pour te donner le sens de la piste;
mais si la terre se refuse ainsi au souvenir humain,
pourquoi le chemin mène-t-il ici?


China Beach, Vancouver Island, 1995

IMAGEN: Arroyo "La Toma", en Villa General Belgrano, Córdoba, Argentina.



viernes, 20 de marzo de 2009

Y SI ÉL RETORNARA UN DÍA...




Y si él retornara un día
¿Qué le habría de decir?
-Que lo esperó el alma mía
Hasta la hora de morir.

¿Si él cree mi respuesta vana
Y me pregunta algo más?
-Háblale como una hermana,
Porque ha de sufrir, quizás...

Tal vez que le diga, exija,
Dónde, entonces, estarás.
-Entrégale esta sortija
y nada responderás.

Si ve la sala desierta
¿Qué le diré a su estupor?
-Muéstrale la puerta abierta
y sin luz el velador.

Pero entonces, dolorido,
Dirá si te vi morir. ..
-Dile que yo he sonreído,
Para no hacerlo sufrir...


(Versión de Edmundo Bianchi)
Maurice Maeterlink

(Traducción de Juan Bautista Ensenat)


Maurice Maeterlinck. Poeta y dramaturgo belga, principal exponente del teatro simbolista y creador de El pájaro azul y Peleas y Melisanda. Maeterlinck nació en Gante, Bélgica, en 1862, y estudió leyes en la universidad de esta ciudad. Abandonó la profesión cuando se trasladó a París, en 1886, y conoció a los poetas simbolistas. Como reacción ante el naturalismo predominante en la literatura francesa, Maeterlinck escribió poesía simbolista, entre la que cabe destacar Invernaderos cálidos (1889). Se le conoce principalmente por sus obras de teatro, por las que recibió el Premio Nobel en 1911. En 1921 dio clases en Estados Unidos y en este país pasó la II Guerra Mundial. Las obras de Maeterlinck se caracterizan por su estilo claro y sencillo para expresar ideas y emociones. Sus primeros escritos están marcados por una actitud profundamente melancólica y pesimista ante el mal y la muerte. Más adelante, esta actitud inicial da paso a la creencia en el poder redentor del amor y en la realidad de la felicidad humana que se refleja en La princesa Malena (1889) la fantasía melancólica Peleas y Melisanda (1892), transformada en ópera (1902) por el compositor francés Claude Debussy; y El pájaro azul (1909), que se ha convertido en un clásico infantil. Menos populares son Mona Vanna (1902) y El Burgomaestre de Stilmonde (1918). Maeterlinck es también autor de numerosas obras en prosa que abordan cuestiones filosóficas y se ocupan de la naturaleza y el ser humano. Entre ellas se incluyen El tesoro de los humildes (1896), La vida de las abejas (1901) y La inteligencia de las flores (1907). Regresó a Europa después de la II Guerra Mundial y murió en 1949, en la localidad francesa de Niza.
Extraído del sitio a media voz, donde se pueden leer más poemas.