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lunes, 8 de julio de 2024

De "Llamando al Yeti", 1957

 


Nada sucede dos veces 
ni va a suceder, por eso 
sin experiencia nacemos, 
sin rutina moriremos. 

En esta escuela del mundo 
ni siendo malos alumnos 
repetiremos un año, 
un invierno, un verano. 

No es el mismo ningún día, 
no hay dos noches parecidas, 
igual mirada en los ojos, 
dos besos que se repitan. 

Ayer, mientras que tu nombre 
en voz alta pronunciaban, 
sentí como si una rosa 
cayera por la ventana. 

Ahora que estamos juntos, 
vuelvo la cara hacia el muro. 
¿Rosa? ¿Cómo es la rosa? 
¿Como una flor o una piedra?

Dime por qué, mala hora, 
con miedo inútil te mezclas. 
Eres y por eso pasas. 
Pasas, por eso eres bella. 

Medio abrazados, sonrientes, 
buscaremos la cordura, 
aun siendo tan diferentes 
cual dos gotas de agua pura. 
 (de: "Saltaré sobre fuego",
Nórdica, 2016;
Tomado de la página
"Eterna cadencia")
Wislawa Szymborska (Polonia; Kórnik, 1923; Cracovia, 2012)

(Traducción de Abel Murcia y Gerardo Beltran)

Pueden LEER la biografía y más poemas en entradas anteriores de la autora.


 


lunes, 31 de julio de 2023

FIN Y PRINCIPIO (1993)

A ALGUNOS, 
s decir, no a todos.
Ni siquiera a los más, sino a los menos.
Sin contar las escuelas, donde es obligatorio,
y a los mismos poetas,
serán dos de cada mil personas.

Les gusta,
como también les gusta la sopa de fideos, 
como les gustan los cumplidos y el color azul, 
como les gusta la vieja bufanda, 
como les gusta salirse con la suya, 
como les gusta acariciar al perro.

La poesía,
pero qué es la poesía.
Más de una insegura respuesta 
se ha dado a esta pregunta.

Y yo no sé, y sigo sin saber, y a esto me aferró 
como a un oportuno pasamanos.



Despedida de un paisaje

No LE REPROCHO A LA PRIMAVERA 
que llegue de nuevo.
No me quejo de que cumpla 
como todos los años 
con sus obligaciones.

Comprendo que mi tristeza 
no frenará la hierba.
Si los tallos vacilan 
será sólo por el viento.

No me causa dolor 
que los sotos de alisos 
recuperen su murmullo.

Me doy por enterada 
de que, como si vivieras, 
la orilla de cierto lago 
es tan bella como era.

No le guardo rencor 
a la vista por la vista 
de una bahía deslumbrante.

Puedo incluso imaginarme 
que otros, no nosotros, 
estén sentados ahora mismo 
sobre el abedul derribado.

Respeto su derecho
a reír, a susurrar
y a quedarse felices en silencio.

Supongo incluso 
que los une el amor 
y que él la abraza a ella 
con brazos llenos de vida.

Algo nuevo, como un trino,
comienza a gorgotear entre los juncos. 
Sinceramente les deseo 
que lo escuchen.

No exijo ningún cambio 
de las olas a la orilla, 
ligeras o perezosas, 
pero nunca obedientes.
Nada le pido
a las aguas junto al bosque,
a veces esmeralda, 
a veces zafiro,
a veces negras.

Una cosa no acepto.
Volver a ese lugar.
Renuncio al privilegio de la presencia.
Te he sobrevivido suficiente
y sólo lo suficiente
como para recordar desde lejos.



Amor a primera vista

AMBOS ESTÁN CONVENCIDOS
de que los ha unido un sentimiento repentino.
Es hermosa esa seguridad,
pero la inseguridad es más hermosa.

Imaginan que como antes no se conocían 
no había sucedido nada entre ellos.
Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos 
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?

Me gustaría preguntarles si no recuerdan
—quizá un encuentro frente a frente 
alguna vez en una puerta giratoria, 
o algún “lo siento”
o el sonido de “se ha equivocado” en el teléfono—, 
pero conozco su respuesta.
No recuerdan.


Se sorprenderían
de saber que ya hace mucho tiempo 
que la casualidad juega con ellos,

una casualidad no del todo preparada 
para convertirse en su destino, 
que los acercaba y alejaba, 
que se interponía en su camino 
y que conteniendo la risa 
se apartaba a un lado.

Hubo signos, señales,
pero qué hacer si no eran comprensibles.
¿No habrá revoloteado 
una hoja de un hombro a otro 
hace tres años 
o incluso el último martes?

Hubo algo perdido y encontrado.
Quién sabe si alguna pelota 
en los matorrales de la infancia.

Hubo picaportes y timbres 
en los que un tacto 
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizá una cierta noche el mismo sueño 
desaparecido inmediatamente después de despertar. 
Todo principio
no es más que una continuación, 
y el libro de los acontecimientos 
se encuentra siempre abierto a la mitad.

(Del libro: "Poesía no completa",
Fondo de Cultura Económica,
2011.

Wislawa Szymborska (Polonia; Kórnik, 1923; Cracovia, 2012)

Traducción: Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia



PUEDEN leer datos biográficos y más poemas en entradas anteriores de la autora (N.del 

A).






 

domingo, 25 de noviembre de 2018

LA HABITACIÓN DEL SUICIDA






Seguramente creerán que la habitación estaba vacía.
Pero no. Había tres sillas bien firmes.
Una buena lámpara contra la oscuridad.
Un escritorio, en el escritorio una cartera, diarios.
Un buda apacible, un cristo abstraído.
Siete elefantes para la buena suerte y una agenda en el cajón.
¿Creen que no estaban ahí nuestras direcciones?

Seguro pensarán que no había libros, cuadros ni discos.
Pues sí. Había una animada trompeta en unas manos negras.
Saskia con una flor cordial.
Alegría, divina chispa.
Odiseo sobre el estante durmiendo un estimulante sueño
después de las fatigas del canto quinto.
Moralistas,
apellidos estampados con sílabas doradas
sobre lomos bellamente curtidos.
Los políticos justo al lado se conservaban erguidos.
No parecía que de este cuarto no hubiera salida,
al menos por la puerta,
o que no tuviera alguna perspectiva, al menos
desde la ventana.

Los lentes para ver de lejos estaban en el alféizar.
Zumbaba una mosca, o sea que aún vivía.
Seguramente creerán que cuanto menos
la carta algo aclaraba.
Y si les dijera que no había ninguna carta.
Tantos de nosotros, amigos, y todos entramos
en un sobre vacío apoyado en un vaso.  




Wislawa Szymborska

( Traduccion: Gerardo Beltrán y
Abel A. Murcia)




Wislawa Szymborska (Polonia Kórnik, 1923 - Cracovia, 2012). Poeta polaca, que recibió el premio Nobel de Literatura 1996. Hija de un funcionario, en 1931 se trasladó con su familia a Cracovia, ciudad en la que se asentó de forma definitiva. Estudió filología y sociología después de la Segunda Guerra Mundial en la Universidad Jagellónica, tras lo cual inició su andadura literaria, consagrada esencialmente a la poesía, aunque también a la crítica y el ensayo en diversas publicaciones periódicas, en particular en Vida Literaria. Ahí aparecieron desde 1968 sus "folletines literarios", a modo de poco convencionales críticas, que serían publicados en forma de libro en dos volúmenes, Lecturas facultativas, (1973 y 1981). Su primer poema publicado, en 1945, "Busco la palabra", apareció en el Diario Polaco, y es a partir del poemario Por eso vivimos (1952) cuando obtuvo reconocimiento público. También publicó Preguntas hechas a una misma (1954); Llamada al Yeti (1957); Gente en el puente (1986); Fin y principio (1993); Paisaje con grano de arena -Antología (Lumen, 2005); Poesía no completa (FCE, 2009) y Aquí y Hasta aquí (Bartleby, 2014), entre otros volúmenes.





lunes, 8 de mayo de 2017

TORTURAS
















POSIBILIDADES

Prefiero el cine.
Prefiero los gatos.
Prefiero los robles a orillas del Warta.
Prefiero Dickens a Dostoievski.
Prefiero que me guste la gente
a amar a la humanidad.
Prefiero tener a la mano hilo y aguja.
Prefiero no afirmar
que la razón es la culpable de todo.
Prefiero las excepciones.
Prefiero salir antes.
Prefiero hablar de otra cosa con los médicos.
Prefiero las viejas ilustraciones a rayas.
Prefiero lo ridículo de escribir poemas
a lo ridículo de no escribirlos.
Prefiero en el amor los aniversarios no exactos
que se celebran todos los días.
Prefiero a los moralistas
que no me prometen nada.
Prefiero la bondad astuta que la demasiado crédula.
Prefiero la tierra vestida de civil.
Prefiero los países conquistados a los conquistadores.
Prefiero tener reservas.
Prefiero el infierno del caos al infierno del orden.
Prefiero los cuentos de Grimm a las primeras planas
del periódico.
Prefiero las hojas sin flores a la flor sin hojas.
Prefiero los perros con la cola sin cortar.
Prefiero los ojos claros porque los tengo oscuros.
Prefiero los cajones.
Prefiero muchas cosas que aquí no he mencionado
a muchas otras tampoco mencionadas.
Prefiero el cero solo
al que hace cola en una cifra.
Prefiero el tiempo insectil al estelar.
Prefiero tocar madera.
Prefiero no preguntar cuánto me queda y cuándo.
Prefiero tomar en cuenta incluso la posibilidad
de que el ser tiene su razón.


(Sin mención del traductor)

***

TORTURAS

Nada ha cambiado.
El cuerpo es doloroso,
tiene que comer y respirar, y dormir,
tiene una piel delgada y justo debado de ella, sangre;
tiene una considerable cantidad de dientes y uñas,
sus huesos son frágiles, sus articulaciones moldeables.
En las torturas, se tiene en cuenta todo eso.

Nada ha cambiado.
El cuerpo tiembla como temblaba
antes y después de la fundación de Roma,
en el siglo veinte antes y después de Cristo;
las torturas son como eran, sólo la Tierra se ha hecho más pequeña,
y cualquier cosa que pasa sucede en la casa del vecino.

Nada ha cambiado.
Únicamente hay más gente,
junto a antiguas culpas aparecieron nuevas,
manipuladas, reales, momentáneas y no culpas,
pero el grito con el que el cuerpo responde por ellas
era, es y será un grito de inocencia,
según una escala y un registro eternos.

Nada ha cambiado.
O sólo los modales, las ceremonias, los bailes.
El movimiento de las manos protegiendo la cabeza
sigue, no obstante, siendo el mismo.
El cuerpo se retuerce, forcejea, convulsiona;
cae derribado, contrae las rodillas,
se amorata, se hincha, babea y sangra.

Nada ha cambiado.
Excepto el curso de los ríos,
la línea de los bosques, de las costas, de los desiertos y de los glaciares.
Entre estos paisajes el alma vaga,
desaparece, regresa, se acerca, se aleja,
extraña para sí misma, inasible,
una vez segura, otra insegura, de su existencia,
mientras que el cuerpo está y está y está
y no tiene dónde meterse.




Wislawa Szymborska (Polonia; Kórnik, 1923; Cracovia, 2012)

(Traducción: Abel A.Murcia)

TORTURY

Nic się nie zmieniło.
Ciało jest bolesne,
jeść musi i oddychać powietrzem i spać,
ma cienką skórę, a tuż pod nią krew,
ma spory zasób zębów i paznokci,
kości jego łamliwe, stawy rozciągliwe.
W torturach jest to wszystko brane pod uwagę.

Nic się nie zmieniło.
Ciało drży, jak drżało
przed założeniem Rzymu i po założeniu.
w dwudziestym wieku przed i po Chrystusie,
tortury są, jak były, zmalała tylko ziemia
i cokolwiek się dzieje, to tak jak za ścianą.

Nic się nie zmieniło.
Przybyło tylko ludzi,
obok starych przewinień zjawiły się nowe,
rzeczywiste, wmówione, chwilowe i żadne,
ale krzyk, jakim ciało za nie odpowiada,
był, jest i będzie krzykiem niewinności,
podług odwiecznej skali i rejestru.

Nic się nie zmieniło.
Chyba tylko maniery, ceremonie, tańce.
Ruch rąk osłaniających głowę
pozostał jednak ten sam.
Ciało się wije, szarpie i wyrywa,
ścięte z nóg pada, podkurcza kolana,
sinieje, puchnie, ślini się i broczy.

Nic się nie zmieniło.
Poza biegiem rzek,
linią lasów, wybrzeży, pustyń i lodowców.
Wśród tych pejzaży duszyczka się snuje,
znika, powraca, zbliża się, oddala,
sama dla siebie obca, nieuchwytna,
raz pewna, raz niepewna swojego istnienia,
podczas gdy ciało jest i jest i jest
i nie ma się gdzie podziać.




IMAGEN: Gato de angora.





domingo, 1 de julio de 2012

Puede ser sin título


























Ocurre que estoy sentada bajo un árbol,
a la orilla de un río,
en una mañana soleada.
Es un suceso banal
que no pasará a la historia.
No son batallas ni pactos
cuyas causas se investigan,
ni ningún tiranicidio digno de ser recordado.

Y sin embargo estoy sentada junto al río, es un hecho.
Y puesto que estoy aquí,
tengo que haber venido de algún lado
y antes
haber estado en muchos otros sitios,
exactamente igual que los descubridores
antes de subir a cubierta.

El instante más fugaz también tiene su pasado,
su viernes antes del sábado,
su mayo antes de junio.
Y son tan reales sus horizontes
como los de los prismáticos de los estrategas.

El árbol es un álamo que hace mucho echó raíces.
El río es el Raba, que fluye desde hace siglos.
No fue ayer cuando el sendero
se formó entre los arbustos.
El viento, para disipar las nubes
antes tuvo que traerlas.

Y aunque no sucede nada a los alrededores,
el mundo no es más pobre en sus detalles,
ni está peor justificado ni menos definido
que en la época de las grandes migraciones.

No sólo a los conjuros acompaña el silencio.
Ni sólo a los monarcas un séquito de causas.
Y pueden ser redondos no sólo los aniversarios,
sino también las piedras solemnes de la orilla.

Complejo y denso es el bordado de las circunstancias.
Tejido de hormigas en la hierba.
Hierba cosida a la tierra.
Diseño de olas en el que se enhebra un tallo.

Por alguna causa yo estoy aquí y miro.
Sobre mi cabeza una mariposa blanca aletea en el aire
con unas alas que son solamente suyas,
y una sombra sobrevuela mis manos,
no otra, no la de cualquiera, sino su propia sombra.

Ante una visión así, siempre me abandona la certeza
de que lo importante
es más importante que lo insignificante.


(De: "Poesía no completa",
FCE, 2011)




Wislawa Szymborska (Polonia; Kórnik, 1923; Cracovia, 2012)



(Traducción: Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia)

IMAGEN: Río de Cracovia (Polonia).




martes, 16 de junio de 2009

NUBES



















Con la descripción de las nubes
debería darme mucha prisa,
después de una milésima de segundo
dejan de ser ésas y empiezan a ser otras.

Es propio de ellas
no repetirse nunca
en formas, matices, posturas y orden.

Sin la carga de ningún recuerdo
se elevan sin problemas sobre los hechos.

¡De qué van a ser testigos!,
en un segundo se disipan en todas direcciones.

En comparación con las nubes
la vida parece tener los pies sobre la tierra,
se diría que es inmutable y prácticamente eterna.

Frente a las nubes
hasta una piedra parece un hermano
en el que se puede confiar
y las nubes, nada, primas lejanas y frívolas.

Que exista la gente si quiere,
y después que se muera uno tras otro,
poco les importan a las nubes
todas esas cosas
tan curiosas.

Sobre toda Tu vida
y también la mía, aún incompleta,
desfilan pomposas igual que desfilaban.

No tienen la obligación de morir con nosotros.
No necesitan ser vistas, para poder pasar.




Wislawa Szymborska (Polonia; Kórnik, 1923; Cracovia, 2012)



(Traducción de Paula Jiménez)






lunes, 15 de diciembre de 2008

Conocíamos el mundo...


Conocíamos el mundo a la perfección:

-era tan pequeño, que cabía en las manos,
tan fácil, que se dejaba describir con una sonrisa,
tan común, como en el rezo el eco de verdades remotas.

La historia no nos recibía con trompetas victoriosas:
-nos arrojó en los ojos arena sucia.
Ante nosotros, los caminos eran largos y ciegos,
los pozos envenenados, el pan amargo.

Nuestro botín de guerra es el saber del mundo:
-es tan grande, que cabe en las manos,
tan difícil, que se deja describir con una sonrisa,
tan extraño, como en el rezo el eco de verdades remotas.




Wislawa Szymborska (Polonia; Kórnik, 1923; Cracovia, 2012)

(Traducción de Agnieszka Kómoch)

sábado, 8 de noviembre de 2008

DESPEDIDA DE UN PAISAJE


















No le reprocho a la primavera
que llegue de nuevo.

No me quejo de que cumpla

como todos los años

con sus obligaciones.

Comprendo que mi tristeza no frenará la hierba.
Si los tallos vacilan
será sólo por el viento.

No me causa dolor que los sotos de alisos recuperen su murmullo.

Me doy por enterada de que, como si vivieras, la orilla de cierto lago es tan bella como era.

No le guardo rencor

a la vista por la vista
de una bahía deslumbrante.

Puedo incluso imaginarme que otros, no nosotros,
estén sentados ahora mismo
sobre el abedul derribado.

Respeto su derecho

a reír, a susurrar
y a quedarse felices en silencio.

Supongo incluso que los une el amor
y que él la abraza a ella
con brazos llenos de vida.

Algo nuevo, como un trino, comienza a gorgotear entre los juncos. De veras les deseo
que lo oigan.


No exijo ningún cambio de las olas a la orilla,
ligeras o perezosas,

pero no obedientes.


Nada le pido
a las aguas junto al bosque,
a veces esmeralda,
a veces zafiro,
a veces negras.

Una cosa no acepto. Volver a ese lugar.
Renuncio al privilegio
de la presencia.

Te he sobrevivido suficiente
y sólo lo suficiente
para recordar desde lejos.





Wislawa Szymborska (Polonia; Kórnik, 1923; Cracovia, 2012)



(Traducción de Gerardo Beltrán)



LA REALIDAD EXIGE


La realidad exige

que lo digamos bien claro:
la vida sigue su curso.
Sucede así en Cannas, en Borodinó,
en los llanos de Kosovo y en Guernica.

Hay una gasolinera
en una pequeña plaza de Jericó,
hay bancos recién pintados
cerca de Bila Hora.
Las cartas van y vienen
entre Pearl Harbour y Hastings,
pasa un camión de muebles
bajo la mirada del león de Queronea
y sólo un frente atmosférico amenaza
los florecientes jardines cercanos a Verdún.

Hay tanto de Todo
que lo que hay de Nada queda muy bien cubierto.
De los yates de Accio
llega la música
y en cubierta, al sol, bailan las parejas.

Pasan siempre tantas cosas
que seguro que tienen que pasar en todas partes.
Donde hay piedra sobre piedra
hay un carro de helados
cercado por los niños.

Donde estaba Hiroshima
de nuevo está Hiroshima
y se siguen produciendo
objetos de uso cotidiano.

No le faltan encantos a este horroroso mundo
ni tampoco amaneceres
para los que merece la pena despertar.

En los campos de Macejowice
la hierba es verde,
y en la hierba, como pasa en la hierba,
la escarcha, transparente.

Quizá no haya un lugar que no haya sido un campo de batalla,
los aún recordados,
los hoy ya olvidados,
bosques de abedules y bosques de cedros,
nieves y arenas, pantanos irisados
y barrancos de negro fracaso
donde en caso de urgencia
satisfacemos ahora nuestras necesidades.

Qué moraleja sale de todo esto: parece que ninguna.
Lo que de verdad sale es la sangre que se seca rápida
y siempre algunos ríos, algunas nubes.

En los trágicos desfiladeros
el viento se lleva los sombreros,
y es inevitable:
la imagen nos da risa.



Wislawa Szymborska (Polonia; Kórnik, 1923; Cracovia, 2012)



(Traducción de Abel A. Murcia Soriano)




martes, 15 de julio de 2008

EL ALMA


















Alma se tiene a veces.
Nadie la posee sin pausa
y para siempre.

Día tras día,
año tras año
pueden transcurrir sin ella.

A veces sólo en el arrobo
y los miedos de la infancia
anida por más tiempo.
A veces nada más en el asombro
de haber envejecido.

Rara vez nos asiste
en las tareas pesadas,
como mover los muebles,
cargar las maletas
o recorrer caminos con zapatos apretados.

Cuando hay que cortar carne
o llenar solicitudes,
generalmente está de asueto.

De mil conversaciones
toma parte sólo en una,
y no necesariamente,
pues prefiere el silencio.

Cuando el cuerpo nos empieza a doler y doler,
escapa sigilosamente de su hora de consulta.

Es muy escrupulosa:
con disgusto nos ve en la muchedumbre,
le repugna nuestra lucha por supuestas ventajas
y el rumor de los negocios.

La alegría y la tristeza
no son para ella sentimientos distintos.
Sólo cuando se unen
está presente en nosotros.

Podemos contar con ella
cuando no estamos seguros de nada
y tenemos curiosidad por todo.

De los objetos materiales
le gustan los relojes con péndulo
y los espejos que trabajan afanosos
aunque no mire nadie.

No dice de dónde viene
ni cuándo se irá de nuevo,
pero evidentemente espera esa pregunta.

Según parece
así como ella a nosotros,
nosotros a ella
también le servimos de algo.




Wislawa Szymborska (Polonia; Kórnik, 1923; Cracovia, 2012)


(Traducción de Gerardo Beltrán)




IMAGEN: Pintura de Bridget Riley.




ELOGIO DE MI HERMANA


Mi hermana no escribe versos
y dudo que empiece a escribir versos.
Lo sacó de mi madre, que no escribía versos,
y de mi padre, que tampoco escribía versos.
Bajo el techo de mi hermana me siento segura:
el marido de mi hermana por nada en el mundo escribiría
versos.

Y aunque esto suene a obra de Adam Macedonki,
ninguno de mis parientes se dedica a escribir versos.

En los cajones de mi hermana no hay viejos versos,
ni recién escritos en su bolso.
Y cuando mi hermana me invita a comer
sé que no es con la intención de leerme sus versos.
Sus sopas son exquisistas sin premeditación
y el café no se derrama sobre sus manuscritos.

En muchas familias nadie escribe versos.
Pero si lo hacen, es raro que sea sólo una persona.
A veces la poesía fluye en cascadas de generaciones,
lo que crea peligrosos remolinos en sus mutuos sentimientos.

Mi hermana cultiva una buena prosa hablada,
y toda su escritura son postales de sus vacaciones
con textos que prometen lo mismo cada año:
que cuando vuelva,
me contará todo,
todo,
todo.


Wislawa Szymborska (Polonia; Kórnik, 1923; Cracovia, 2012)


(Traducción de Gerardo Beltrán)