Mostrando entradas con la etiqueta Yves Bonnefoy. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Yves Bonnefoy. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de enero de 2013

Du mouvement et l'immobilité de douve


























La salamandra sorprendida se inmoviliza
y se finge muerta.
Ése es el primer paso de la conciencia en las piedras,
el mito más puro,
el gran fuego atravesado que es espíritu.

La salamandra estaba a mitad
del muro, en la claridad de nuestras ventanas.

Su mirada no era sino piedra
pero yo veía latir su corazón eterno.

Oh mi cómplice y mi pensamiento, alegoría
de todo lo que es puro,
cómo amo a quien encierra así en su silencio
la fuerza única de la alegría.

Cómo amo a quien se ajusta a los astros con la inerte
masa de todo su cuerpo,
cómo amo a quien espera a la hora de su victoria,
y retiene el aliento y se aferra al suelo.


Yves Bonnefoy 

(Traducción: Miguel Ángel Flores
y Mercedes Córdoba Magro)



Yves Bonnefoy. Escritor francés  (Tours, 1923- París, 2016). Influida por Baudelaire, Mallarmé, Jouve y Sartre, su obra poética se caracteriza por su dimensión filosófica (Del movimiento y de la inmovilidad de Douve, 1953; Dans le leurre du seuil, 1975). Es autor de ensayos sobre arte y poética (Un rêve fait à Mantoue, 1967; Le nuage rouge, 1977; La Poésie et l'Humanité, 1984). En 1981 recibió el Gran premio de poesía de la Academia francesa. En los años noventa ha publicado muchas obras y diversos generos, entre las que destacan Entretiens sur la poésie 1972-1990 (1990), Alechinsky, les traversees (1992), La journée d'Alexandre Hollan (1995) y L'arriere-pays (1998).







lunes, 2 de noviembre de 2009

EL RÍO




Pero no, siempre
De un desplegarse del ala de lo imposible
Despiertas, con un grito.
Del lugar, que es sólo un sueño. Tu voz, súbitamente,
Es ronca como un torrente. Todo el sentido, agolpado,
Cae allí, con un ruido
De sueño arrojado sobre la piedra.
Y te alzas una eterna vez
En este verano que te obsesiona.
De nuevo ese rumor de otro sitio, próximo, lejano;
Vas hacia ese postigo q ue vibra...Afuera, ningún viento.
Las cosas de la noche están inmóviles
Como una invasión de agua en la luz.
Mira,
El árbol, el pretil de la terraza,
La era, que parece pintada en el vacío,
Las masas del zafre claroenel barranco,
Apenas se estremecen, tal vez reflejo
De otros árboles y otras piedras en un río.
¡Mira! ¡Mira con todas tus fuerzas! Nada de aquí.
Esa hondonada o ese resplandor en la cumbre
En la tormenta, o el pan, el vino,
Nada ya tiene,eternamente silenciosa
Esa respiración nocturna que unía
En el antiguo sueño
Los animales y las cosas, anochecidos
Al infinito bajo el manto de estrellas.
Mira,
La mano que acaricia el seno,
Reconoce su forma, hace brotar
La dulce aridez, la mano se alza,
Medita su apartarse, su ignorancia
Y arde retirada en el grito desierto.
Pero con los mismos signos brilla el cielo;
¿Por qué el sentido
Se coaguló en los flancos de la Osa Mayor,
Herida incurable que divide.
En el río de todo a través de todo,
Con su coágulo, como una cifra de muerte,
El flujo esplendoroso de las vidas oscuras?
Contemplas el fluir del río terrestre,
Aguas arriba, aguas abajo, en la misma noche
A pesar de todos esos reflejos que reúnen
En vano las estrellas con los frutos mortales.
Y sabes mejor, ahora, que soñabas
Que una barca cargada de tierra negra
Zarpaba de una orilla. El barquero
Echaba todo el peso de su cuerpo
Sobre la pértiga que se hundía
No sabías dónde,
Entre el barro sin nombre del fondo del río.

Oh tierra, tierra,
¿Porqué la perfección del fruto, si el sentido,
Como una barca apenas presentida,
Se evade del color y de la forma,
Y de dónde ese recuerdo que oprime el corazón,
De la barca de otro verano al ras de las hierbas?
¿De dónde, sí, tanta evidencia a través de tanto
Enigma, y tanta certidumbre también, e incluso
Tanta alegría, preservada? ¿ Y por qué la imagen
Que no es la apariencia, ni siquiera
La turbación del sueño, insiste
Pese a la negación del ser? Días profundos,
Un joven dios vadeaba la corriente,
El pastar se alejaba en la polvareda,
Unos niños jugaban arriba entre el follaje.
Risas, batallas en la paz. rumores de la tarde,
Y el espíritu encontraba allí su aliento, igual...
Hoy el pasante
Tiene sólo una orilla ruidosa y oscura
y Boris Schloezer, cuando murió,
Oyendo en el embarcadero una música
De la que sus parientes nada sabían (era, ya.
La flauta de la liberación revelada
O un ultimo bien de la tierra perdida,
"Obra", transfigurada?) no ha dejado tras sí
Sino esas aguas abrasadas de enigma.
Oh tierra,
Estrellas más violentas no han sellado jamás
Los linderos del cielo con fogatas más fijas,
Llamado más devorante de pastor en el árbol
No ha destrozado nunca verano más oscuro.

Tierra,
¿Qué había entrevisto, qué comprendía,
Qué aceptó?
Escuchó, largo rato,
Después se irguió, el fuego
De esa obra que alcanzaba
Quién sabe, una cumbre
De desenlaces, de encuentros, de alegría.
Iluminó su rostro.

Golpe seco,
De la pértiga contra la ola fangosa,
Noche
De la cadena que se desliza hacia el fondo del rio.

En otra parte,
Allí donde ignoraba todo, donde yo escribía,
Un perro quizá envenenado arañaba
La amarga tierra nocturna



Yves Bonnefoy (Francia; Tours, 1923 -París, 2016)

(Traducción: Elida Gramajo y
Arturo Carrera)





jueves, 22 de enero de 2009

LA LUZ, TRANSFORMADA



Ahora ya no nos vemos bajo la misma luz,

y ya no son los mismos los ojos y las manos.
Está más cerca el árbol, el rumor de las fuentes es más vivo,
y son, entre los muertos, más hondos nuestros pasos.

Dios, que no existes, deja tu mano en nuestros hombros,
esboza nuestra carne con tu grave regreso,
y mezcla nuestras almas al fin con las estrellas,
los bosques y los trinos, las sombras y los días.

Renúnciate en nosotros como se rasga un fruto,
anúlanos en ti. Descúbrenos
el sentido secreto de lo que es tan sencillo
y que cayó sin fuego en nombres sin amor.



Yves Bonnefoy (Francia; Tours, 1923 -París, 2016)

(Traducción de Enrique Moreno Castillo)


LA LUMIÈRE, CHANGÉE

Nous ne nous voyons plus dans la même lumière,
Nous n 'avons plus les mêmes yeux, les mêmes mains.
L'arbre est plus proche et la voix des sources plus vive,
Nos pos sont plus profonds, parmi les morts.
Dieu qui n 'es pas, pose ta main sur notre épaule,
Ébauche notre corps du poids de ton retour,
Achève de mêler a nos âmes ces astres,
Ces bois, ces cris d'oiseaux, ces ombres et ces jours.
Renonce-toi en nous comme un fruit se déchire,
Efface-nous en toi. Découvre-nous
Le sens mystérieux de ce qui n 'est que simple
Et fût tombé sans feu dans des mots sans amour.





viernes, 7 de noviembre de 2008

LA LLUVIA DE VERANO



















Ciertamente el más querido, de ningún modo
El menos cruel,
De todos nuestros recuerdos, la lluvia de verano
Súbita, breve.

Íbamos, y era
En otro mundo.
Nuestras bocas se embriagaban
Del olor de la hierba.

Tierra,
La tela de la lluvia se pegaba sobre ti.
Era como el seno.
Soñado por un pintor.


II

Y temprano el cielo
Nos permitía
Ese oro que la alquimia
Tanto buscó.

Lo tocábamos, brillante,
En las ramas bajas,
Amábamos el gusto
De agua, en nuestros labios.

Y cuando juntábamos
Ramas y hojas caídas,
Esa humareda por la tarde, brusca, ese fuego.
Era todavía oro.


Yves Bonnefoy (Francia; Tours, 1923 -París, 2016)

(Traducción de Arturo Carrera)


IMAGEN:  After The Rain, pintura de Eugene Lushpin.



QUE ESTE MUNDO PERMANEZCA (Fragmento)

I

Oh, que tanta evidencia
No cese
Como se extingue el cielo
En el charco seco,

Que este mundo permanezca
Como esta noche.
Que otros y no nosotros
toman por el fruto sin fin.

Que este mundo permanezca
Que entre, para siempre,
El polvo brillante de la tarde de verano
En la sala vacía,

Y que fluya para siempre
Sobre el camino
El agua de una hora de lluvia
En la luz.


II

¡Que este mundo permanezca!
Que la ausencia, la palabra
Sean uno, para siempre,
En la cosa simple.

Uno en el otro
Como el color en la sombra.
El oro del fruto maduro en el oro
De la hoja seca.

Y no disociándose
Sino con la muerte
Como la brillantez y el agua
Abandonan la mano al fundirse la nieve.





Yves Bonnefoy (Francia; Tours, 1923 -París, 2016)

(Traducción de Arturo Carrera)





domingo, 31 de agosto de 2008

EL ATAVÍO



















Nieva. Alma, ¿qué anhelabas

Que no tuvieras ya en tu nacimiento eterno?
Mira, tienes allí
Para la muerte un vestido de fiesta.

Un atavío como en la adolescencia,
De esos que tomamos con manos cuidadosas
Porque su tela es transparente y perdura cerca
De los dedos que la despliegan en la luz,
Sabemos que es frágil como el amor.

Pero hay corolas y hojas bordadas en él,
Y ahora una música ya se oye
En la sala vecina, iluminada.
Un ardor misterioso te toma de la mano.

Y te vas, con el corazón agitado, hacia la gran nevada.




Yves Bonnefoy (Francia; Tours, 1923 -París, 2016)

(Traducción de Arturo Carrera)

LA PARURE


Il neige. Âme, que voulais-tu
Que tu n'aies eu de naissance éternelle?
Vois, tu es là
Pour la mort même une robe de fête.
Une parure comme à I'adolescence,
De celles que l'on prend a mains soucieuses
Car l'étoffe en est transparente et reste près
Des doigts qui la déploient dans la lumière,
On sait qu'elle est fragile comme l'amour.
Mais des corniles, des feuilles y sont brodées,
Et déjà la musique se fait entendre
Dans la salle voisine, iluminée.
Une ardeur mystérieuse te prend la main.


Tu vas, le coeur battant, dans la grande neige.



IMAGEN: Montaña de Mont-Blanc, en Francia.



DE NATURA RERUM


Lucrecio lo sabía:

Abre el cofre,
Verás, está colmado de nieve
Que remolinea.


Y a veces dos copos
Se encuentran, se unen,
O bien uno se aparta, graciosamente
En su poco de muerte.


¿Por qué hay claridad
En ciertas palabras
Cuando una es sólo la noche,
Y la otra, un sueño?


¿Por qué esas dos sombras
ríen, andando?
¿Y una va arrebujada
En lana roja?


Yves Bonnefoy (Francia; Tours, 1923 -París, 2016)

(Traducción de Arturo Carrera)


DE NATURA RERUM


Lucrèce le savait:
Ouvre le coffre,
Tu verras, il est plein de neige
Qui tourbillonne.


Et parfois deux flocons
Se rencontrent, s'unissent,
Ou bien I'un se détoume, gracieusement
Dans son peu de mort.


D 'où vient qu' il fasse clair
Dans quelques mots
Quand I'un n'est que la nuil,
L'autre, qu'un rêve?


D 'où viennent ces deux ombres
Qui vont, riant,
Et l'une emmitouflée
D 'une laine rouge ?