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domingo, 11 de mayo de 2025

EL MONSTRUO AMA SU LABERINTO (II)


CUADERNOS


Me levanto de la silla del dentista después de lo que parece una eternidad. Es un atardecer de junio en Belgrado. Camino por calles bordeadas de árboles, los árboles oscuros y susurrantes de mi vecindario. Las calles están pobremente iluminadas, pero los vecinos pasean muy cerca unos de otros, como si fueran amantes. Se me ocurre que este es el momento más feliz de mi vida.



Mi padre y su mejor amigo están hablando de cómo algunas personas se parecen a animales. La esposa de fulano, por ejemplo, que parece un pájaro. Las muchas razas de perros y sus dobles humanos. La mujer que es una vaca. La viuda de la puerta de al lado que es una tigresa, etcétera.
«¿Y qué hay de mí?», pregunta el amigo de mi padre.
«Tú pareces una rata, Tony», responde mi padre sin dudar un instante, tras lo cual se quedan sentados y en silencio.




Tomé de mis padres la idea de combatir las noches de calor de Manhattan durmiendo en la azotea. Es lo que habían hecho durante la guerra, solo que no era una azotea, sino una larga terraza en el piso superior de un edificio del centro de Belgrado. Cómo no, era noche de apagón. Recuerdo inmensos cielos estrellados y la ciudad totalmente en silencio. Comencé a hablar, pero alguien -al principio no supe quién- me tapó la boca con su mano.
Como en un barco en medio del mar, nos cubría un manto de nubes y estrellas. Navegábamos a toda máquina. «Allí es donde comienza el infinito», recuerdo que dijo mi padre, señalando el lugar con su larga y oscura mano.



«Mi hijo busca el secreto y el significado del Tiempo», nos dice al entrar. Si no nos avisara, pensaríamos que solo está mirando la lluvia por la ventana. La madre quiere que no hagamos ruido mientras inspeccionamos el cuarto que ella ha puesto en alquiler. «Povera e nuda vai, Filosofía», escribió el poeta italiano Petrarca. La lluvia cae cada vez con más fuerza y luego el bramido de los truenos sobre Manhattan.




El rostro de mi hija iluminado por el flexo del escritorio, lamiéndose el dedo que se ha pinchado con un compás. Una gota de sangre ya caída sobre las letras y cifras negras de unos deberes complicados, y ella inquieta por si debe entregarlos tal cual a la monja severa y anciana que la hará ponerse de pie delante de toda la clase para esperar el veredicto...
El día de primavera radiante de luz. El puño pequeño y tenso de la monja nublando la respuesta.



 
Cada hora que pasaba me sentía más lúcido. Esa era siempre mi maldición. Todo el mundo estaba dormido. Traté de despertar a mi amada, pero ella me llevó con gesto adormilado hacia sus pechos. Hicimos el amor sin prisa, lánguidamente, y entonces le hablé durante horas de la necesidad de la poesía mientras ella caía en un sueño profundo.




La compasión bondadosa de un solo ser humano por otro en tiempos de odio y violencia masivos merece más respeto que los sermones de todas las iglesias desde que el mundo es mundo.



La estupidez es la especia secreta que a los historiadores les cuesta identificar en esta sopa que no dejamos de sorber.



Soy un miembro de esa minoría que se niega a ser parte de ninguna minoría declarada oficialmente.


Me gusta escuchar una canción alegre tocada con tristeza.



«Los mismos estafadores... dondequiera que vayas... da igual el país donde vivan, sus ideas, su fe o el color de su piel...» (Céline). Esa también ha sido mi experiencia.



La edad de oro de la literatura norteamericana. Cuando los vaqueros leían a Emily Dickinson a lomos de sus monturas y los polis hacían la ronda con un volumen de Wallace Stevens en el bolsillo del abrigo.



El alma es una sombra proyectada por la luz de la conciencia. Entre tanto, puedo sentir que un estornudo de avecina.


Recuerdo que mi padre decía: "Abramos otra botella de vino para que al levantarnos de la mesa podamos sentir que la tierra gira bajo nuestros pies".


El poeta ve lo que el filósofo piensa.


Hay momentos en que la imaginación sabe lo que significa la palabra "infinito". 


La belleza de un momento fugaz es eterna. 


Los pájaros cantan para recordarnos que tenemos alma.


(Del libro homónimo,
Vaso Roto,2015)

Charles Simic (Belgrado, Yugoslavia, 1938-En 1953 emigra a E.E.U.U., donde fallece, en Dover, en 2023)

(Traducción Jordi Doce)

Pueden LEER la biografía, poemas y más textos en entradas anteriores del autor.




 

miércoles, 30 de agosto de 2023

EL MAESTRO DEL DISFRAZ

Seguramente anda entre nosotros
de incógnito: el cajero de un negocio,
el pibe del delivery, la chica
que atiende en la farmacia, un peluquero,
el tipo todo inflado del gimnasio,
la bailarina exótica, el joyero,

el paseador de perros, el cieguito
que pide “Una moneda, por favor,
¿no me puede ayudar?” por los vagones.
Alguien que está encendiendo una fogata
falsa en la chimenea también falsa
de una vidriera, mientras miran desde

el sillón con el rictus congelado
de una sonrisa un padre y una madre,
cuando la calle se vacía y llega
la hora de cerrar del funerario
y hasta el último mozo se va a casa.
Ese mendigo viejo, ahí parado

en el portal, la cara medio oculta;
y no descartaría ni a ese gato
negro que acaba de cruzar la calle,
ni al foquito desnudo que en el túnel
del subte está colgado de su cable,
y que se mueve cuando el tren se para.

(de la Revista "Hablar de poesía")

Charles Simic (poeta serbio estadounidense (1938-2023)


(Traducción:  Ezequiel Zaidenwerg)

Pueden LEER la biografía en entrada anterior del autor (N.del A.)

MASTER OF DISGUISES // Surely he walks among us unrecognized: / Some barber, store clerk, delivery man, / Pharmacist, hairdresser, bodybuilder, / Exotic dancer, gem cutter, dog walker, / The blind beggar singing, Oh Lord, remember me, // Some window decorator starting a fake fire / In a fake fireplace while mother and father watch / From the couch with their frozen smiles / As the street empties and the time comes / For the undertaker and the last waiter to head home. // O homeless old man, standing in a doorway / With your face half hidden, / I wouldn’t even rule out the black cat crossing the street, / The bare light bulb swinging on a wire / In a subway tunnel as the train comes to a stop

( PUEDEN leer la biografía y más poemas en entradas anteriores del autor. N. del A.)

sábado, 11 de junio de 2022

POEMA
























Esos días felices cuando trepaba
Al árbol desnudo del cementerio aferrándome a la vida.
Las nubes de la tarde eran el mar,
Y yo era el capitán en el nido del cuervo.
Era un viejo cementerio.
Ya nadie enterraba a sus muertos allí.
Quedaban apiñados como los pobres cuando duermen,
Y yo era el capitán en el nido del cuervo.
 
(Del libro: Hotel Insomnio (1992),
Zindo & Gafuri, 2017)
 
Charles Simic (poeta serbio estadounidense (1938)
 
(Traducción: María Negroni & Federico Barea)
 
 
POEM
 
Those happy days when I climbed
The bare cemetery tree holding on to my life.
The evening clouds were the sea,
And I was the captain in the crow's nest.
 
It was an old cemetery.
Nobody got buried there anymore.
They lay squeezed like the poor in their beds,
And I was the captain in the crow's nest.


 
Pueden LEER la biografía en una entrada anterior del autor (Nota del administrador)
 
 


jueves, 9 de junio de 2022

EL VIEJO MUNDO

 









a Dan y Jeanne
 
Creo en el alma; esto, por ahora
No ha tenido consecuencias.
Recuerdo una tarde en Sicilia.
Las ruinas de algún templo.
Columnas caídas sobre el pasto como amantes desnudos.
 
Las aceitunas y el queso de cabra eran exquisitos.
Igual que el vino
Con el que brindé por la noche entrante,
Las veloces golondrinas,
La luna y el viento sarracenos.
 
Oscureció. Hubo algo
Mucho antes de que existieran las palabras:
La vianda nocturna de los pastores...
Una fugaz blancura entre los árboles...
La eternidad fisgoneando al tiempo.
 
La diosa a punto de bañarse en el mar.
Nadie debe seguirla.
Estas rocas, estos cipreses,
Podrían ser sus antiguos amantes.
Oh! Quién pudiera ser uno de ellos, me dijo el vino al oído.
 
 
(Del libro: Hotel Insomnio (1992),
Zindo & Gafuri, 2017)
Charles Simic (poeta serbio estadounidense (1938)-
(Traducción: María Negroni & Federico Barea)
 
 
 
THE OLD WORLD
 
for Dan and Jeanne
 
I believe in the soul; so far
It hasn't made much difference.
I remember an afternoon in Sicily.
The ruins of some temple.
Columns fallen in the grass like naked lovers.
 
The olives and goat cheese tasted delicious
And so did the wine
With which I toasted the coming night,
The darting swallows,
The Saracen wind and moon.
 
It got darker. There was something
Long before there were words:
The evening meal of shepherds...
A fleeting whiteness among the trees...
Eternity eavesdropping on time.
 
The goddess going to bathe in the sea.
She must not be followed.
These rocks, these cypress trees,
May be her old lovers.
Oh to be one of them, the wine whispered to me.
 

IMAGEN: Valle de los templos en Sicilia (sin créditos)


martes, 7 de junio de 2022

ALMUERZO CAMPESTRE


 







Un festín en tiempos de epidemia- Tal la sensación de hoy:
Pollo y arroz
Salchicha y camarones en la mesa.
 
La presencia festiva de rostros encendidos, soñadores
A la sombra de un árbol añoso,
Al calor de la tarde,
Cuando las moscas se vuelven lerdas,
Y la cabeza nos da vueltas por el vino,
Las mujeres desnudan sus senos,
Los hombres se sientan en cueros.
 
Todos de repente tan bellos:
Incluso la niña, recostada en el pasto
                    con los perros,
Que se ríe a carcajadas,
Hasta que le sangra la nariz.
 
(Del libro: Hotel Insomnio (1992),
Zindo & Gafuri, 2017)
Charles Simic (poeta serbio estadounidense (1938)-
(Traducción: María Negroni & Federico Barea)


COUNTRY LUNCH
 
A feast in the time of plague- That's the way it feels today:
This chicken and rice,
Sausage and shrimp on the table.
The festive company of flushed, dreamy faces In the shade of a big old tree,
In the heat of the afternoon,
When the flies grow sluggish,
And the head begins to spin with wine,
The woman bare their breasts,
The men sit naked to the waist.
Everyone suddenly so beautiful:
Even the girl lying on the ground with the dogs,
And shaking with laughter,
Whose nose has started to bleed.
 
IMAGEN: Fresno.


domingo, 5 de junio de 2022

SEÑORITA NOSTRADAMUS


 





Una vez adoré  a una vidente de piernas largas. Caminábamos por las calles de New York como recién casados en plena ensoñación, siguiendo el cortejo de una visión.

Es como entrever el secreto del mundo en medio de los acuarios vacíos y de las jaulas de pájaros al fondo de un cotillón, me dijo entre besos.
Y luego, tarde una noche, con un velo sobre los ojos, mientras se oían las sirenas:
Con los abrigos sobre el pijama, los amantes de las tragedias se paran ahora en éxtasis, ahí donde una mujer en llamas arroja a un bebé desnudo desde una ventana altísima.

(Del libro: Hotel Insomnio (1992),
Zindo & Gafuri, 2017)
Charles Simic (poeta serbio estadounidense (1938)-

(Traducción: María Negroni & Federico Barea)


 

MISS NOTRADAMUS


Once I adored a seeress, a long-legged one. We roamed the streets of New York like dreamy newlyweds trailing a funeral of some lofty vision.
Its like glimpsing the world's secret among the empty aquariums and bird cages in the back of a dime store, she told me between kisses.
And then late one night, with eyes veiled as the sirens sounded:
Overcoats thrown over their pajamas, the lovers of tragedies now stand in ecstasy, there where a naked babe is being thrown out of a high window by a woman in flames.
 


IMAGEN: De archivo.



viernes, 3 de junio de 2022

EL OBJETO INANIMADO

 En mis largas conversaciones nocturnas con los carceleros, volví a plantear la cuestión del objeto: ¿permanece indiferente, lo percibamos o no? (Tenía en mente el objeto oculto y póstumo que encontraron al fumigar y barrer la celda recién vacía.)
Como un demonio de madera tallada con material de alguna pesadilla, dijo uno. Como una escritura cifrada, dijo otro. Bebíamos una cerveza casera que nos mareaba. Como cuando un botón del cuello cae sobre el piso y apenas hace ruido dijo el tercero con una sonrisa, pero yo no dije nada.
Si tan solo pudiéramos dejar una pequeña marca para alertar a los demás, pensé para mí.
A todo esto, yo tenía mi botella rota para preocuparme. Era verde, con un borde cortante, mortal. Ya no recordaba dónde la había escondido, a menos que solo la hubiera soñado o se tratara de otra celda, otra prisión, en una serie infinita de prisiones y de largas conversaciones nocturnas con mis carceleros.
 
(Del libro: Hotel Insomnio (1992),
Zindo & Gafuri, 2017)
Charles Simic (poeta serbio estadounidense (1938)-
(Traducción: María Negroni & Federico Barea)
 
 
THE INANIMATE OBJET


In my long late night talks with the jailers, I raised again the question of the object: Does It remain Indifferentt whether it is perceived or not? (I had in mind than one concealed and found posthumously while the newly vacated cell was fumigated and swept.)
Like a carved-wood demon of some nightmarish species, said one. "In chipper writ," said another. We were drinking a homemade brew that made our heads spin. When a neck button falls on the floor and hardly makes a sound, said the third with a smile, but I said nothing.
If only one could leave behind a little something to make others stop and think, I thought to myself.
In the meantime, there was my piece of broken bottle to worry about. It was green and had a deadly cutting edge. I no longer remembered its hiding place, unless I had only dreamed of it, or this was another cell, another prison in an infinite series of prisons and long night talks with my jailers.
 
 

miércoles, 1 de junio de 2022

HACEDORES DE LABERINTOS















Debo estar absolutamente solo cuando pienso,
Y sobre el más alto parapeto
Que dé a la calle vacía.
La vidriera polvorienta del negocio de abajo
Se llena de fantasmas al atardecer.
 
Ahí va mi padre. Él tiene ya
            Mi edad de hoy.
Con los ojos cerrados
Llama a los mozos por sus nombres secretos:
San Isaac, el Sirio,
San Nilus, que escribió sobre la plegaria.
El vino de las ambigüedades eternas,
Por favor, a la salud del cuervo
Que está sentado en la cúpula de una iglesia blanca.
Su vida, también, es un laberinto fantástico.
Nuestras penas son albañiles.
Siempre se olvidan de las ventanas,
Hacen los cielorrasos bajos y pesados.
Solo es una luna de papel, cantan...
Pero me estoy adelantando.
 
Al final de un corredor oscuro
Hay un fósforo encendido
En una mano que tiembla.
Todavía tengo pánico escénico,
Dice la mujer hermosa,
Y luego nos conduce por guardarropas
Con espejos y puertas que crujen,
Donde cuelgan vestidos rumorosos
Corsets rumorosos, borceguíes-
Del tipo que usarías para montar una cabra.
 
Su hija, nos dicen, es tuberculosa.
Hay un signo del graso pulgar de la muerte
Sobre su rostro angélico.
Quiere que la acompañe bajo la mesa
De los silenciosos jugadores de cartas.
 
Jugamos y es como el palacio de Knossos.
La memoria, el único fósforo quemado de mi corazón:
Su mano me guía entre las ruinas,
Y las cartas murmuran sobre nuestras cabezas
Mareadas por nuestra juventud y nuestro amor.
 
(Del libro: Hotel Insomnio (1992),
Zindo & Gafuri, 2017)
Charles Simic (poeta serbio estadounidense (1938)


(Traducción: María Negroni & Federico Barea)
 
MAKERS OF LABYRINTHS
 
I must be absolutely alone when I think,
And on the highest parapet
Overlooking the empty street.
The dusty store window down below
Is full of phantoms at sunset.
 
There goes my old man. He Is already
         the age I am now.
With eyes closed
He calls the waiters by their secret names:
St. Isaac, the Syrian,
St. Nilus, who wrote on prayer.
The wine of eternal ambiguities,
If you please, to the health of the crow
Sitting on the top of a white church.
 
His life, too, is a fantastic maze.
Our misfortunes are builders.
They always forget about windows,
Make the ceiling low and heavy.
It's only a paper moon, they sing...
But I'm getting ahead of myself.
 
At the end of a dark corridor
There is a lit match in a trembling hand
I still have stage fright,"
The beautiful woman says,
And then she leads us past wardrobes
With mirrors and creaking doors
 
Where whispering dressed hang,
Whispering corsets, button shoes-
The kind you'd wear while riding a goat.
 
Her daughter, we are told, is consumptive.
There's sign of death's greasy thumbprint
On her angelic face.
She wants me to play under the table
Of the silent card players.
 
We play and it's like the palace at Knossos.
Memory, my heart's only burnt match:
Her hand guiding me in the ruins,
And the cards whispering over our heads
Made giddy by our youth and our love.
 

IMAGEN: Laberinto de Longleat Hedge Maze, Inglaterra (Sin créditos)




lunes, 30 de mayo de 2022

EL CONGRESO DE LOS INSOMNES









Madre de Dios, todos están invitados:
Los pastores peruanos que miran los astros
Los viejos de las veredas de New York
Tú también, muñeca de ojos abiertos
Que escuchas la lluvia junto a un niño dormido.
 
Un gran salón de baile espejado en un hotel.
Piensa en esto mientras descansas en la oscuridad.
Hay ángeles barrocos en los cielorrasos,
Ninfas desnudas en un presunto cielo.
 
Hay un escenario, un atril,
Un acomodador con linterna.
Alguien tiene aún que hablar todavía a la concurrencia
Desde su cama de uñas.
La falta de sueño es como la metafísica.
No faltes.
 
(Del libro: Hotel Insomnio (1992),
Zindo & Gafuri, 2017)
Charles Simic  (poeta serbio estadounidense (1938)

(Traducción: María Negroni & Federico Barea)
 
THE CONGRESS OF THE INSOMNIACS
 
Mother of God, everyone is invited:
Stargazing Peruvian shepherds,
Old men on sidewalks of New York
You, too, doll with eyes open
Listening to the rain next to a sleeping child.
 
A big hotel ballroom with mirrors on every side.
Think about it as you lie in the dark.
Angels on its ornate ceilings,
Naked nymphs in what must be paradise.
 
There's stage, a lectern,
An usher with a flashlight.
Someone will address this gathering yet
From his bed of nails.
Sleeplessness is like metaphysics.
Be there.
 
 
IMAGEN: Salón de los espejos, Villa Palagonia, Baghera, Sicily (Sin créditos)


jueves, 30 de diciembre de 2021

FÓSFOROS









Está oscuro cuando salgo
A la calle.
Pero luego él aparece
El que juega con fósforos
En mis sueños
 
Nunca vi
Su cara sus ojos.
 
Por qué siempre
Tengo que ser tan lento
Cuando los fósforos ya
Queman la punta de sus dedos.
 
Si es una casa
Solo alcanzo a dar un vistazo.
Si una mujer –
Apenas un beso
Antes de que las sombras converjan.
 
Podría estar cenando,
Haciendo una bola de nieve,
Esperando que el Papa en Roma
Me extraiga un diente
O corriendo desnudo
En un campo de batalla.
 
El de los fósforos
Sabe y no hablará.
 
Solo le gustan los juegos abandonados,
Las ciudades ilegibles,
Los grandes amores que se apagan
En un soplo.
 
 
(De Hotel insomnio,
Zindo & Gafuri, 2017
 
Charles Simic (Belgrado, Yugoslavia, 1938-En 1953 emigra a E.E.U.U.)
 
(Traducción: María Negroni y Federico Barea)
 
Matches
 
Very dark ehen I step
On the street,
But then he shows up
The one who playds with matches
In my dreams.
 
I have never seen
his face his eyes.
Why do I always
Have to be so slow
And the matches already
Down to his fingertips.
 
If it’s a house
Time only for a glimpse.
If a woman-
Just a single kiss
Before the shadow converge.
 
I could be dining.
Making a snowball
Having my teeth pulled
By thePope in Rome
Or running naked
Over a battlefield.
 
The one with matches
Knows and won't say.
 
He likes only abandoned games
Illegible cities,
Great loves that go out
In a puff.