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viernes, 15 de octubre de 2010

Niños




























Noche mía estrellada
girando cristalina:
nunca me has sido tú impasible (esa calumnia),
no fuiste indiferente nunca a mi dolor.

Bañado en lágrimas
o sudando espanto te he buscado, y siempre
comprendiste como nadie mi dolor.

Nos hablamos
con un lenguaje que no existe todavía:
estas palabras son su prehistoria.
Tú relatas tu gloria, yo mi nada,
tú relatas tu nada, yo mi gloria.

Los dos somos los niños del dolor.


9 de enero de 1971

Cintio Vitier





Cintio Vitier. Poeta, ensayista, narrador y crítico cubano (Cayo Hueso, Florida, Estados Unidos,  1921-La Habana, Cuba, 2009​) . Doctorado en Leyes, ha ocupado importantes cátedras en la Escuela Normal para Maestros de La Habana y en la Universidad Central de Las Villas. Es Doctor Honoris Causa de la Universidad de La Habana, de la Universidad Central de Las Villas y de la Universidad Soka de Japón. Perteneció al grupo de poetas de la revista Orígenes (1944-1956) junto a su esposa Fina García Marruz. «La voz arrasadora», «Examen del maniqueo» «Compromiso» y «Torre de marfil, son algunas de sus obras poéticas más reconocidas. Ha obtenido numerosas distinciones entre las que sobresalen: el Premio Nacional de Literatura en 1988, el Premio Juan Rulfo en el año 2002, el título de Oficial de Artes y Letras de Francia y la medalla de la Academia de Ciencias de Cuba.





miércoles, 10 de diciembre de 2008

AHORA QUE EMPIEZA A CAER, DEL CIELO......














A mi esposa



Ahora que empieza a caer, del cielo
de nuestra vida, que sólo nosotros podemos ver,
profundo, estrellado, carne y alma nuestra,
ese polvillo sagaz en tu nocturno pelo,
ahora que el lápiz finísimo, grabando
una medida sagrada, una cantidad misteriosa
del vino que sube en la jarra de la ofrenda,
empieza a trazar, junto a tus ojos, vivos
como ciervos bebiendo en el agua extasiada,
junto a tus labios que han dicho todas las palabras que adoro,
las huellas del tránsito de nuestra juventud,
ahora, lleno de un fuego y de un peso de amor que desconocía
porque estábamos engendrándolo secretamente en nuestro corazón
y es algo mucho más terrible y precioso que el amor que diariamente conocíamos,
ahora, mujer, ahora, destinada mía,
es cuando quiero hacerte un canto de amor, un homenaje,
que dice únicamente así: Te amo, lo mismo
en el día de hoy que en la eternidad,
en el cuerpo que en el alma, y en el alma del cuerpo
y en el cuerpo del alma,
lo mismo en el dolor que en la bienaventuranza,
para siempre.




Cintio Vitier (Cayo Hueso, Florida, Estados Unidos,  1921-La Habana, Cuba, 2009​)



IMAGEN: Vitier y la poeta Fina García Marruz, su esposa.



TRABAJO



















Esto hicieron otros

mejores que tú
durante siglos.
De ellos dependía
tu sensación de libertad
tu camisa limpia
y el ocio de tus lecturas y escrituras.
De ellos depende
todo
lo que te parecía natural
como ir al cine
o estar triste, levemente.
Lo natural, sin embargo, es el fango,
el sudor, el excremento.
A partir de ahí, comienza
la epopeya, que no es sólo
un asunto de héroes deslumbrantes,
sino también
de oscuros héroes, suelo de tus pisadas,
página donde se escriben las palabras.
Deja las palabras, prueba
un poco
lo que ellos hicieron, hacen,
seguirán haciendo
para que seas:
ellos,
los sumidos en la necesidad
y la gravitación,
los molidos por los soles implacables
para que tu pan siempre esté fresco,
los atados
al poste férreo de la monotonía
para que puedas barajar todos los temas,
los mutilados
por un mecánico gesto infinitamente repetido
para que puedas hacer
lo que te plazca con tu alma y con tu cuerpo.
Redúcete como ellos.
Paladea el horno,
come fatiga.
Entra un poco, siquiera sea clandestinamente,
en el terrible reino de los sustentadores
de la vida.



Cintio Vitier (Cuba, Cayo Hueso, Florida, 1921)



IMAGEN: Manifestación, pintura de Antonio Berni.


POESÍA, HAMBRE












Poesía, hambre

de todo:
con tu boca quisiera comer,
más que cantar,
comer el canto que tiene hambre de todo y de sí mismo.

Poesía de todo,
hambre, sed
de todo:
con tu boca quisiera comer y beber el pan y el vino,
sin que quedara fuera nada, ni la nada,
para dormir al fin, sin fin, saciado,
bien comido a mi vez, por todo, y bien cantado.




Cintio Vitier (Cayo Hueso, Florida, Estados Unidos,  1921-La Habana, Cuba, 2009​)