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viernes, 7 de julio de 2023

LA HIJA DE LA CABRA

 


(Apertura)

El árbol de la justicia y del suplicio


Médanos y montes. El sol subió y el viento arrastró animales. Las ropas, andrajos; la cara, mugrienta. Una máscara de tierra blanca lo cubre. Sus carnes cuelgan talladas en el aire. Intenta hablar mientras se zarandea, suspendido desde una rama, con las manos asidas por una correa de cuero. Sacude con fuerza, pretende aflojar las cinchas que le amoratan las muñecas y el cuerpo se ondula en un movimiento convulsivo, esforzado y corto. Sabe que va a morir. Cabecea intentando limpiar el polvo que le cubre los ojos.

Pregunta, pero no le contestan. Conoce la respuesta: no le darán sepultura y ninguna mujer llorará. La carne colgada será gentileza para las aves rapaces. Ya las ve, lo acechan: aleteando bajo, con los ojos avizores, un aguilucho de espalda color canela le enseña el pico rapiñero; se posará sobre el costado herido, hurgará el cuero, decidido, punzante. La noche le cae encima y desde abajo, un lobo de pelo lo mira y aguarda la carroña.

La vida, la otra, cómo llegué hasta acá. Escarbemos: silencio, soledad, traición, nada más; acá colgado, el hocico sangrando. Momia, cadáver, piltrafa.

Desguarnecido, cubierto de barro. Morir de sed. Intenta flexionar las rodillas y acercarlas a la panza. La espalda extendida, los brazos rígidos resistiendo todo el peso. Agarrotado, el viento caliente lo hamaca.

Noche cortada por un viento caldeado que me columpia y se pega. La imagen viva de la hembra, Juana mula traidora, hilando. Me mira con los ojos que aletean, reanuda el tejido, con la mirada vaga. Mataría, le daría mi vida al mierda que me alcanzara un trapo roñoso. La noche es larga y Juana capaz se arrima. ¡Qué va a venir! Como aparecida me mira, el pelo negro, el ceño plegado en surcos de furia, el cuerpazo de piedra. La estoy soñando.

Lo envuelve un zumbido desfondado de mosquitos retorciéndose en el aire, latigando el aire, mosquitos chupa-sangre.

Estira el cuerpo e intenta tocar el suelo con la punta de los dedos. La cincha le marca la piel y las venas de los dos brazos le laten. Inútil, es inútil, el piso está lejos. En un movimiento seco y corto, levanta las rodillas y arquea la espalda.

¿Cómo rodé hasta acá? Una saliva amarga le nace en la garganta y escupe. Si me hubieran matado, pero no, los lagartos te cuelgan y te dejan morir.

Dormir hasta que me llegue la hora. Dormir, soñar que me chupo, que me mamo hasta quedar volteado. Y que llegue la muerte, la imagino, es manca, la cabeza como un remolino oscuro de viento que arrastra porquerías y te ciega, un tornado hecho de enjambre de bichos: moscas, mosquitos y luciérnagas. ¿A qué hora me vence?

La jeta partida por el viento, los brazos entumecidos, se balancea. Un perro me escucha con las orejas tiesas. No levanta los ojos, no mira. Los animales saben.

Pájaros aulladores, los espanto, pataleo, estoy vivo, no soy carroña, todavía no, carniceros. Rezo por rezar. Quisiera dormir, me meo encima. El polvo en los ojos, rezar otro ruido, no el chillido de los rapiñeros. Las piernas tensas, la boca seca; es tiempo de perder todo, olvidarme de dónde vengo.

El perro abandona la inmovilidad y se levanta. El olor podrido de su pelo. El del mío. Un lengüetazo tibio sobre los pies, por piedad, perrito. Se aleja sin acercarse, los animales saben.

Despunta el amanecer, un velo lechoso y blanquecino se levanta desde la tierra, lo rodea y envuelve.

Lo descolgaron muerto y picoteado de la rama del algarrobo seco. El árbol de la justicia y el suplicio. Alguien llevó el cuerpo hasta un cerro y lo echó a rodar.


(De la novela "La hija de la cabra";
Bajolaluna, 2012
Mercedes Araujo

Mercedes Araujo nació en Mendoza, Argentina,  en 1972. Publicó los libros de poesía Ásperos esmeros, Viaja sola y La isla (Bajolaluna, 2010). Sus poemas forman parte de varias antologías. 

PUEDEN leer más datos biográficos y poemas en entradas anteriores de la autora (N.del T.)



IMAGEN: Mercedes-Araujo.-cred-Valeria-Méndez.


martes, 5 de noviembre de 2019

ASÍ ES EL FUEGO





















Dijiste me gustan
los árboles gruesos
a su alrededor crecen
yuyos en sombras
tienen la belleza
que el día no les da.


No hay cimientos eternos.
Cada noche anudar las ramas
y desatarlas con la luz del día
los pastos son llanura
hierba, morada
hasta que no lo son.


Flores, manantiales
bestias temibles
hay que posarse allí
en sus lomos

¿y después?

el rastro
las escamas traslucidas.

¿Y el amor?

El amor es el peso del mundo
sin amor no hay descanso
tampoco creas
que tenemos una mínima
incidencia
sobre las iluminaciones
o los venenos
de semejante hiedra
  

(De: Así es el fuego
ClubHem, 2018)

 Marcedes  Araujo




Mercedes Araujo. Nació en Mendoza, Argentina,  en 1972 y vive en Buenos Aires, desde los 22 años. Escritora, viajera, cocinera, degustadora de vinos y abogada ambientalista. Publicó La hija de la Cabra (novela, Bajo la luna, 2012 –Primer Premio del Fondo Nacional de las Artes),  cuenta una historia de amor trágico y los padecimientos de los primeros habitantes del desierto mendocino al quedarse sin agua; La isla (Bajo la luna, 2010 ); Viajar sola (Abeja reina, 2009); Duelo (Ediciones Del Dock, 2005 con C. Esses y C. Romana) y Ásperos Esmeros (Ediciones Del Copista, 2003). Algunos de los poemas se tradujeron y forman parte de antologías. Su blog es: cartasdesdeeljardin.blogspot.com.







sábado, 8 de octubre de 2016

VIAJAR SOLA
















El cazador me visita en sueños. 
Está apurado, cosas urgentes lo llaman. 
Antes de partir me guía hasta los pájaros negros: 
se cuelan entre las rejas y roban alpiste. 




OBSTINADA COSTA ORIENTAL



Contará de sus fiebres de la costa
de semillas que dieron la madera de sus muebles 
y de sus amigos nadando bajo el palmar 
una noche, mientras él proyectaba 
sombras chinas con las manos

plateado y solo como un gorrión.

***

Obstinada costa oriental
los vicios y las virtudes 
te rodean como cualquier flor que germina todo el año
sí, la tierra te lame los pies en Bombasa, quiero decir
el mar es turquesa y la arena
en la arena aplastan frutos los hombres buhoneros 
las mujeres se cubren y limpian
engarzan collares.




NAIROBI


En el City Market apareció Mercedes
untada de olores y con párpados azules. 
Se agitó al oír mi nombre y celebró la coincidencia
ofreciéndome pulseras y collares
envolvió mi brazo con piedras celestes.

En casa nadie me espera
pero yo vine al Market por mangos y espinaca
Mercedes.




TODO TOMA SU CUERPO


Tigre hembra grande y poderosa
me alimento de ciervos
no me pregunto 
sobre la salud de los ciervos 
ni sobre este andar 
más curvo que recto. 
Busco la semilla, el olor, el rastro 
y mastico cada hueso si es lo que me toca
aunque a veces, bajo el árbol
como el gato que se abandona
puedo oler la densidad en el aire y florecer 
si el mar es oscuro
si monzones soplan como vientos.

***

Las hembras cazan de noche
esperan y clavan colmillos en garganta
en épocas de celo las hembras 
tenemos el pelo brillante
en épocas de celo cambia 
el sentido de las palabras 
en épocas de celo puedo 
quitarme el velo, partir de viaje 
brillar o permanecer
-el ritmo es el mismo en cualquier música-.




PREGUNTAS PARA PEREGRINAS


Si me presento en forma de lagarto 
sigilosa bestia 
si me visto con ramas de olivo 
que son lo más parecido 
a la piel de lagarto que yo conozco 
¿podré pasar la noche y comer?

Solamente te sirven las manos, me dijo
y los huesos, cuando son fuertes.

***

Si fuera lagarto hembra 
usaría esa piel y flotaría en el río como madera 
para tratarme con lagartos 
de igual a igual 
y que me teman como yo a ellos.


*** 

Hay una pesca del hombre 
y otra pesca de la mujer.
Si aislamos un tramo del río 
con diques hechos de palo y barro
y dejamos que el sol nos queme las manos
y decimos cosas 
como esa tortuga es astuta 
esa es una pesca de mujer.




VI LO QUE VI


Vi que no todos los peces toman el aire del agua 
no todos tienen una base ósea, placas 
y arcos bronquiales
no siempre no todo el laberinto 
está cubierto por una membrana. 

Vi cómo un belicoso pez - viejo y macho- sondea 
arma un nido de burbujas, toma el aire 
lo conduce por el laberinto de su cuerpo 
y forma el nido.

Lo vi llevar a la hembra debajo de él y abrazarla
vi a la pareja caer en letargo.

Nosotros también ensayamos movimientos mínimos 
acuáticos y subacuáticos.


Vi que no todos los peces toman el aire del agua 
no todos tienen una base ósea, placas 
y arcos bronquiales
no siempre no todo el laberinto 
está cubierto por una membrana. 

Vi cómo un belicoso pez - viejo y macho- sondea 
arma un nido de burbujas, toma el aire 
lo conduce por el laberinto de su cuerpo 
y forma el nido.

Lo vi llevar a la hembra debajo de él y abrazarla
vi a la pareja caer en letargo.

Nosotros también ensayamos movimientos mínimos 
acuáticos y subacuáticos.




Mercedes Araujo (Mendoza, Argentina, 1971 -Vive en Bs.As.,desde los 22 años)





IMAGEN: Tigre devorando un ciervo.