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martes, 14 de abril de 2020

CRIOLLO DEL UNIVERSO (1970-1998)







































CANCIONES DE TROPEROS 


AGUADAS SOLITARIAS

Irremediablemente solar,
me interno en los palmares de las aguadas
         solitarias,
para oír cantar a los padrillos y potrancas
         de las nuevas alboradas.



LLUVIA EN LAS PIRQUITAS

Va a seguir siendo mía la lluvia cuando yo
        muera,
todo va a seguir siendo mío,
el trueno conservará intacto su sonido casi
        negro,
y el árbol a orillas del corral gozará con ese
       trueno,
mientras el olor a presencia de la tierra en
       la lluvia
será el mismo olor de mi ausencia.
Así le sucede y le sucederá a todo lo que es
      pertenencia del planeta.
Entonces, a no gemir, mi lejano palmar,
     cuando yo muera,
porque somos un pormenor de presencia de lo
     inmortal.

A Leonardo Martínez



UN PALMAR SIN ORILLAS

 El muerto en la campaña del otoño
           ha vuelto a florecer en mi
           memoria.
Ha revuelto el rostro contra huellas,
y ha arrancado la raíz del maíz terrestre
         y celestial,
crecido en los parajes de sangre y
        caballadas.

Para nada ni a nadie reconozco en mi
        memoria
un poder mayor que el agua del País de la
        Garza Real,
o sólo tal vez al color del padre muerto
que vuelve a reclamar su derecho a un palmar
       sin orillas,
internándose en un desaparecido mar.



CANCIÓN DE TROPERO

Entre una llamarada de naranjos silvestres
y caballos anaranjados por las alas de las
         aguas de las hadas,
yo, tambaleado por un tufo de albardones y
         de lagunas encadenadas,
escucho los tiroteos en los esteros que se
         beben a jinetes y a corrales.

Sin limosna de imágenes, enlazador criollo
        de las ánimas de los que siempre
        trataron de exterminar a la poesía,
te he encontrado mi caballo,
mi caballo junto a un corral llameante de
        troperos de todo lo que canta.



LAS MISMAS CANCIONES

Canciones que he escuchado cantadas bajo
      la luna de otra gente,
muy lejos del país de la garza real,
y que hoy otra luna entrega el resplandor
       del laurel
que
invadiendo el amarillo esteral,
una sonrisa morena trae a mi memoria,
y arde el sueño en una estación de trenes
       deteniéndose junto al mar.




Francisco Madariaga


( del libro: "Contradegüellos" II:
Criollo del universo, Eduner, 2016)


Francisco Madariaga. Poeta argentino. Nació en 1927 en la provincia de Corrientes. Durante su infancia, y tiempo después por muchos años más, vivió en el norte de su provincia natal: entre esteros milenarios, lagunas con arenas de color oro-anaranjado, palmares salvajes y los gauchos más arcaicos que aún quedan en la Cuenca del Plata. Nunca perdió contacto con esas bellísimas y aisladas regiones. En Buenos Aires, en 1950, se vincula con los surrealistas. Esta experiencia representa ante todo la apertura hacia una búsqueda personal que implica una recuperación mítica de los paisajes arcaicos de su infancia. Así, desde 1954, año en que aparece su primer libro de poesía El pequeño patíbulo, construyó una obra cuya constante reside en el país natal, en los esteros subtropicales de sus primeros años, donde redescubre el sentido de la infinitud. Murió en Buenos Aires, en el año 2000. En el año 2005 recibe el Premio Nacional de Poesía, por la obra correspondiente al período 1997-1999. Libros publicados: Las jaulas del sol (1960), El delito natal (1963), Los terrores de la suerte (1967), El asaltante veraniego (1967), Tembladerales de oro (1973), Aguatrino (1976), Llegada de una jaguar a la tranquera (1980), Una acuarela móvil (1985), Resplandor de mis bárbaras (1985). En 1988, reúne toda su la producción poética publicada hasta ese momento bajo el título de El tren casi fluvial. Algunos de sus títulos posteriores son: País garza real (1997), En la tierra de nadie (1998) y Aroma de apariciones (1998). En 2016, Eduner, la Universidad Nacional de Entre Ríos, publicó su obra completa, bajo el nombre de Contradegüellos; un primer tomo con el título de “El tren casi fluvial”; y el segundo, con el título de “Criollo del Universo”, aquí también se reúnen sus textos en prosa (Sólo contra Dios no hay veneno); así como también numerosos ensayos de poetas y críticos.


IMAGEN: Fotografía del autor, sin créditos, tomada del blog: http://carlosboyle.blogspot.com/2013/11/la-poetica-de-francisco-madariaga.html




domingo, 12 de abril de 2020

AROMA DE APARICIONES




















EL PEQUEÑO TEATRO AMARILLO
                           1

Las antiguas casas de mi primera juventud  
          reclaman al recuerdo que cante,
y haga una larga lista de sombras y sonrisas,
junto a las casas que sobreviven en la luz
          de esta ciudad.
                       
                       2

La suicida del Pequeño Teatro Amarillo ya no está.
¿Acaso la dejé sonreír más allá de este tiempo,
            y nada supe de ella, más allá de mi encendido
            encantamiento?
Su tiempo ya se llamaba frente a todo: No,
y a mi juventud le faltaba un primer golpe de mar.

                        3

Se murió cuando florecía un paraíso en el alba
                 a contracolor,
con la misma sonrisa que tenía en el amarillo
                de un hotel de las sierras.

                       4

¿De quién será aquel rincón de sonrisa aún no soñada?

                       5

Era como el perfume sombreado y transparente de una mirada.

                        6

Pero las casas de nuestra juventud están,
y junto a ellas las mismas sombras solares de aquel tiempo
se destruyen y se reconstruyen,
cantando las mismas bocas de un invierno lejano y brillante.

                         7

Los amores se reclinan sobre los vestidos de colores,
bajo unos árboles que entonces ya eran viejos,
y sombrearon a aquellos ojos de elegía en la primavera.
Árboles que no quisieron morir cuando la misma sonrisa  
                 de la muerte,
era la maldición de una doncella bruja que destruyó
                 su dorada lejanía.

                            8

Tenía la canción de todos los colores en los ojos,
una sombra amarilla de peregrinación tristísima en sus pestañas,
el leve olor a viaje de un suicidio,
y la amapola de un fantasma la acariciaba.

                             9

Para nada y para todo cantaba con la sombra del desierto
              en un sueño,
una canción de suicida en el Pequeño Teatro Amarillo.

                             10

Pero las casas de aquel tiempo quedaron,
y el peligro amarillo que nacía de sus ojos
nunca cantó para nadie que no fuera el dios del NO,
y estuvo siempre en guerra con mi sombra solar,
              diciéndome:
-No puedo darte lo que no tengo.




UNA ALONDRA EN LA SIESTA

REGALOS PARA UNA ALONDRA

Una canción para los ojos de una muchacha,
que acaso no sabe que en sus labios duerme
             también un fuego salvaje,
y una sonrisa de hada contrabandista de tesoros
             para el amor:
-En las noches de otoño peinará sus cabellos,
             recordando, ¿con miedo?,
al luego del tigre que me sella los labios.

                               2
Mi corazón volvió esta noche de un arrecife de coral,
trayendo una bolsa llena de alondras,
que estaban escondidas en el iris de los ojos
          de la mar.

                                  3

Tu voz tiene el color de las alondras,
el sonido del rocío en la flor del poroto al amanecer,
y una sombra de miel poblada de pájaros y abejas
         de las islas de un río rubio,
que salen volando de tu corazón que sangra.



NUEVAS APARICIONES


UNOS LABIOS JUNTO AL MAR

Con ojos de silbido marino y natividad con
            labios de durazno,
la encontré en un amanecer sin amos, sin esclavos
            y sin “razón cartesiana”.

  
-de: PAÍS GARZA REAL (1997)

( del libro: "Contradegüellos" II:
Criollo del universo, Eduner, 2016)

Francisco Madariaga (Argentina, Corrientes, 1927- Bs.As.,2000)


IMAGEN: Flor del poroto pallar -sin créditos, fotografía tomada de la página "Flor de planta":
https://www.flordeplanta.com.ar/huerta/poroto-pallar-phaseolus-lunatus-caracteristicas-cultivo-y-cuidados/.



viernes, 10 de abril de 2020

PAÍS GARZA REAL (1997)























APARICIONES I


BAR DEL CARMEN EN 1990

La misma luz por la ventana entra,
La luz que se proyecta desde unos muros
              amarillos,
y estamos nuevamente acá sentados:
fantasma de la pequeña actriz dorada y
             la sombra de mi corazón venido
             desde una lejana provincia.
Es una actriz de 18 años que me envuelve
             con el aroma de sus ojos de
             natividad también solar pero
             muy triste.
 Un amigo sonríe y piensa en Pirandello o
             en «La Señorita Julia».
La luz parece muy antigua pero siempre
             muy temprana,
y hay un pájaro de 1947 que aún está vivo
             y me dice en su canto:
-Esmeralda es su sonrisa y le sigue diciendo
             no a la vida,
y su sombra es una elegía con primavera
que riega los rosales de su definitivo
            País Natal,
junto a las vías de los trenes que ya se
            olvidaron de la muerte.

A la memoria de Esmeralda Nalé Roxlo


GARZA INFINITUD



VIAJE ESTIVAL CON LUCIO


-Aquí ya empiezan a haber caballos-
              me decía.
Y el viento del nordeste comenzaba a ser verde
              entre los colores del agua de la infancia.
Estábamos ya muy lejos de los bronces, los
              mármoles y los floreros pintados "al gusto de
              la familia" en los cementerios municipales.

Todo aquello quedaba atrás, y el sueño del viejo
             tren casi fluvial nos envolvía.
Mi pequeño hijo de siete años y yo teníamos en
             las manos las ramas de las estrellas y
             el resplandor lentísimo de los ríos rosados,
             donde sangraba el sol de los caballos, las
             vaquerías y las antiguas guerras.

Era el primer viaje solos en el tren marrón que
             no quiere morir.



PAÍS GARZA REAL

Un puente de agua rosada cantando,
y la infinitud será también mi
              País Garza Real.
Me llevaré una comarca de esteros,
              lagunas, palmares,
y unos labios, unos ojos, mis
              caballos.

A Gustavo Adolfo Sosa

( del libro: "Contradegüellos" II:
Criollo del universo, Eduner, 2016)

Francisco Madariaga (Argentina, Corrientes, 1927- Bs.As.,2000)



IMAGEN: El poeta Lucio Madariaga, hijo del Coco;  y su caballo (Foto de archivo)



miércoles, 8 de abril de 2020

LA NEGRA DE DIOS






















1

Roja como una tormenta de la muerte,
sangra y es la belleza de la contrabelleza,
el calor del viento desordenado de los
            cabellos de la nada,
el color de la arena que entra y sale por
             la puerta abierta de la infinitud.
La infinitud, que es el palmeral transparente
             de todos los sueños,
y de sus sueños, en especial contacto sexual
             con el cielo y el infierno.
2

Las puertas se abren para que entre el mar de
             la locura,
que destrona a las flores del cielo y el infierno
            de sus ojos,
en el trono del último sol.
Y yo, pobre diablo, con mi escudo de contradinero,
respirando en los jardines de la nada:
¿la nada de algún dios?



PASAJERA MULATA

Mulata, lo radioso está totalmente entregado al
            movimiento.
Amor es tu piel de pus de vidrio repartiendo
            los dones calientes de la vida, dando a cada mundo
             su parte,
a cada hombre su parte


  
CANCIONES JUNTO AL MAR URUGUAYO

ENTRESUEÑO DE LA SIESTA

Una toalla de verano arde en aquel
             balcón.
Se agita enredada, tal vez, en alguna
             mano.
¿Una mano de esta ciudad,
o una mano que ha venido con una brisa
            marina?
¿Hay algún cuerpo esbelto que sangra,
el ardor de unos ojos,
la canción de unas manos?
Ahora la toalla sangra enredada en un
               mástil de ojos verdes:
alguien la ha mojado con sus
               labios.
A Julio Salgado


(De:  PAÍS GARZA REAL (1997)
( del libro: "Contradegüellos" II:
Criollo del universo, Eduner, 2016)


Francisco Madariaga (Argentina, Corrientes, 1927- Bs.As.,2000)



IMAGEN: La modelo Kate Rodriguez-Nude, en Playboy, Netherlands, June,2017.




lunes, 6 de abril de 2020

RESPLANDOR DE MIS BÁRBARAS (1967-1985)




















EL PARAÍSO DEL ESTERO

           
                         1
Cuando el pájaro,
pájaro del amanecer que detiene la tormenta,
llega hasta el fondo del verano colérico
            y con sombras blancas,
           que deslumbra a mi cabeza,
oh rey del mediodía, vuela mi sangre con la
tormenta del verano,
           y la húmeda reina del amor
           -con aros en el rostro-
reposa en el fondo del paraíso del estero.

Cascabeles de serpientes-leyendas
cantan desde el país del odio,
              que me hace llorar de fuego,
y en el río salvaje nada el niño salvaje,
¿y quién lo podría recibir,
              si aún nada,
              y tiene el espíritu en los ojos?
y aún canta,
y no podría dejar de cantar su corazón,
              que solo busca enterrarse
              con el río de cristales rosados,
sin poder desligarse de la tierra.


                           2

Me he descubierto en mi propio corazón,
tratando de envenenarme en las vastedades
         de las aguas.
La serpiente era la principal belleza
         dominante entre los colores de mi
         sangre.
La serpiente que ardía en el final de la
        frescura de mi memoria,
y copulaba con el tigre que salía intacto
        de entre los juncos de oro.

Después de todo esto,
¿comprenderéis que no pueda decretar,
             definitivamente,
             ninguna Poética?



ALBARDONES

                             1

Los montes surgen a lo lejos
y con ellos se levanta todo el polvo
            del fuego y del agua de las mis
            entrañas.

Mis amigos, los silvestres, ascienden
en la mañana lila atigrada.
                             2

Oh mi camino del tigre y de las
                 garzas,
yo bebo en la ciencia no-ficción
con mi potrillo de oro siempre
             sanguíneo.

A Lucio Madariaga



CONTRADEGÜELLOS

¿Se han perdido las rosas de las
            condescendencias?

¿Adonde están esas gracias de librar
           del degüello,
           de bolear mejor,
           pero no degollar?

¿Adonde están esos gestos de gaucho-indio
           acorralado,
          pero no degollado,
          sollozando por lo ruano de un
          piafar?

¿Adonde están esas boleadoras,
boleando el resplandor de negra o india,
y las vihuelas y el alba
          coloreando
          en la función
          o el corral?

¿Adonde está mi propio cancionero,
y la mano que entreabría,
          levemente,
          al palmar?

Estoy a mil kilómetros,
pero también escucho la vibración del
mar.


A Gustavo Cornejo Saravia

( del libro: "Contradegüellos" I:
El tren casi fluvial, Eduner, 2016)


Francisco Madariaga (Argentina, Corrientes, 1927- Bs.As.,2000)



IMAGEN: -Humedal del Iberá- Corrientes; fotografía de  Amalia Cáceres