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sábado, 21 de noviembre de 2009

Qué es el mar









































El barrido de una red de arrastre a lo largo del lecho,

mallas de apertura máxima, en el tanque setecientos mil
litros de gas-oil, en la bodega bolsas de papa y cebolla,
jornada de treinta y cinco horas, sueño de cuatro, café,
acuerdos pactados en oficinas de Bruselas, crecimiento
del calamar illex en relación a la temperatura del agua
y las firmas de aprobación de la Corte Suprema, circuito
de canales de acero inoxidable por donde el pescado cae,

abadejo, hubbsi, transferencias de permiso amparadas
por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca; ahí:
atraviesa el fresquero la línea imaginaria del paralelo, va
tras una mancha en la pantalla del equipo de detección,
ignorante el cardumen de la noción de millas o charteo,
de las estadísticas irreales del INIDEP o el desfasaje
entre jornal y costo de vida desde el año mil novecientos
noventa y dos, filet de merluza de cola, SOMU y pez rata,
cartas de crédito adulteradas, lámparas y asiático pabellón,
irrupción de brotes de aftosa en rodeos británicos, hoki,
retorno a lo más hondo de toneladas de pota muerta
ante la aparición de langosino (valor cinco veces mayor),
infraestructura de almacenamiento y frío, caladero, eso.


de "Poesía Civil"

Sergio Raimondi


Sergio Raimondi. Poeta argentino. Nació en Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, en 1968. Es integrante de los Poetas Mateistas y Profesor en la carrera de letras de la Universidad Nacional del Sur. Publicó algunos poemas en la revista Diario de Poesía y en la antología Poesía en la Fisura, y una traducción de fragmentos de Paterson de W.C. Williams en la revista 18 Whiskys. También tradujo a Catulo ("Catulito", Vox, 1999). Actualmente dirige el Museo del Puerto de Ingeniero White e integra el Proyecto Vox. En 2001, publicó su primer y único libro, "Poesía Civil", en Ediciones Vox. "Para un diccionario crítico de la lengua" es el nombre de su segundo libro, y algunos de sus poemas pueden encontrarse aquí.

En un ensayo de Damián Selci y Claudio Iglesias, en su apartado 4 (Qué es el paisaje) se analiza su obra. LEER aquí.

Contribución al conocimiento de las diatomeas del estuario de Bahía Blanca



El Lugol ácido es opio y lo que se ve al mirar

con el microscopio Zeiss Standard R provisto
con contraste de fases es el microscopio Zeiss
Standard R provisto con contraste de fases:
hasta dónde la diatomea debe su existencia
a la creación de un instrumento y la voluntad
de aplicar un método de análisis con supuesto
rigor, la célula se divide y la más pequeña
se divide a su vez, y otra vez, pero en realidad
no hay célula ni división y es osado testimoniar
la pequeñez de un orbe en el que las medidas
se disuelven con la acción del sol sobre el agua:
celulosa frecuentemente impregnada de sílice,
la diatomea no es, aunque parezca, el pastillero
que perteneció a una dama de la alta sociedad
de Roma, tallado en metal por el orfebre griego
de una colonia de la que no sabremos nada
más allá de que su sustancia fina, acumulada
en las conchillas durante millones de años,
sea usada como abrasivo para pulir plata, es,
sobre todo y el vidrio, el ojo que ante el objeto
reacciona con la proyección de un orden
poseedor en el mundo de tanta o más sustancia
que estos delicados relieves, poros o pasajes.


Sergio Raimondi (Argentina, Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, 1968)

El plomero visita la casa del poeta órfico y le da una lección



Aunque una simpatía postule entre los caños

del edificio, el plomero al que se le abre
la puerta quiere menos saber de lo mismo
que de la diferencia y de la falla. Ajeno
a postulados etéreos, logra que el agua
siga su curso y fluya en las canillas dispuestas,
no desde el techo de la habitación a la cama;
y mientras comenta que la causalidad o algo
así está ligada a la persistencia de actos mínimos
y también al carácter falible de los hombres
y de las cosas por los hombres fabricadas,
es capaz de verificar que el fuego en potencia
alcance su versión en acto: llamas azules
flamean sobre la hornalla. Su idea del cosmos
admite una irregularidad como principio,
un azar del que, literalmente, vive. Junta
sus herramientas, ordena un poco y se va.



Sergio Raimondi (Argentina, Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, 1968)

A solas con Ghiraldo



Se supone que no es un adjetivo lo que pudre

el pulmón, pero "macilenta", querido Ghiraldo,
cuando decís "conmigo la canalla macilenta",
qué problema. Y si se le suma a eso que el grito
entre el acero del riel y el polvillo del cereal
se cumple en el espacio justo de un endecasílabo...
No vamos a descubrir hoy que no hay elementos
del poema marcados a priori por su capacidad
crítica; por supuesto, ese endecasílabo de hecho
hubiera podido evidenciar la furia vandálica
en su más extrema expresión, la forma abierta
puede ser la más cerrada y al revés: ya se sabe.
El problema parece ser que los magros recursos
de los que disponían aquellos que nombrabas
a la hora de intentar hacer de lo dado otra cosa
también eran los que tu verso a pleno exhibía,
y no se habla simplemente, que quede claro,
de la necesidad de poseer un número ingente
de posibilidades de artificio, la funcionalidad
se da menos en la cantidad que en la combinación
o hasta en la falta, sea numinosa o voluntaria,
y la legendaria disputa entre organización o no
del movimiento es también cuestión del poema:
aún no, y nunca lo será, por dinámica, resuelta.
Lo que sí cabe es la siguiente pregunta: ¿no fue,
en tu lucha, Darío el Estado ejecutor? Hmmm...
No se trataba de cambiar abanicos por hierros
para advertir, en el aire suave, clima de tormenta.
¿De qué se trataba? Ah, bueno, epa, ahí estamos...



Sergio Raimondi (Argentina, Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, 1968)

Poética y revolución industrial


Materia de disputa la poesía, delicadísima cuestión

para asumir la cual sería necesario un diagnóstico
de los criterios del público lector, ya sean estos débiles
o robustos en su enajenación o conciencia,
un análisis de los modos según los cuales hábitos
y lenguaje reaccionan entre sí y un buen estudio
de los distintos vaivenes entre literatura y sociedad.
De hecho se dice que estos poemas fueron escritos
para iluminar la percepción de quienes pierden,
de a miles congregados en ingentes ciudades,
la sutileza del propio pensar en la uniformidad
de sus ocupaciones e incapaces son ya de reacción
ante lo que no sean estímulos groseros o violentos.
Por eso es curioso que la métrica, considerada
por el poeta como el elemento similar y constante
que organiza todo un nuevo modo de componer,
actúe tal como el regulador que por ese tiempo
Watt introdujo en la máquina a vapor
para darle velocidad de funcionamiento estable y promover
todas las automatizaciones que habrían de venir,
máquinas capaces de efectuar tareas ayer realizadas
por hombres y de controlarlas sin su intervención;
por otro lado, Wordsworth presentó a su lector
ideas asociadas en estado de excitación en nombre
de un mecanismo preciso que recupera la emoción
en estado de tranquilidad hasta que la tranquilidad
desaparece y la emoción se renueva. Y yo digo: eso
es energía del vapor de agua que se expande expande
y vuelve a enfriar para explotar y producir, más.



Sergio Raimondi (Argentina, Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, 1968)

domingo, 10 de mayo de 2009

ILUMINADOS POR LA LUZ ÚLTIMA DEL DÍA



Iluminados por la luz última del día.

Solos entre las sombras
de lo que fueron trenes alguna vez,
bajo el puente negro, contra las barracas vacías.


A las siete de la tarde
del 29 de septiembre de 1991.
Estación Sur,
Veintitrés años.



Sergio Raimondi (Argentina, Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, 1968)



sábado, 13 de septiembre de 2008

Modificación en la alimentación de las locomotoras fabricadas en Europa

















La máquina fue construida en Inglaterra,

y por eso la boca del combustible sólo admitía,
a paladas servido por el foguista de turno,
el reconocido sabor del carbón Cardiff
que venía ciego tras millas de océano.
Pero llegó la guerra, una primero y después
otra, y la locomotora debió acostumbrar
a la leña el paladar, luego al maíz y al trigo.
Mismo el mecanismo: astillas, empapada estopa
de kerosén, fuego hasta la lámina de agua
que circunda el cielo del horno, fuerza y presión
del vapor acumulado en la caldera, arrojado
sobre los émbolos en los cilindros que lleva
sobre el liso riel dinámica a la rueda, que gira.
Pero la llama no era la misma y ascendía
por la chimenea el humo y una embriaguez
conocida se apoderaba de las aves del lugar
que volaban y parecían acompañar en torno
y numerosas, irregulares la marcha regular.



Sergio Raimondi (Argentina, Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, 1968)




GLOSA a "Ode to a nightingale" de John Keats













El dolor en el corazón está. La modorra
también, ahí en el jardín, bajo el ciruelo,
sentado en la silla que tomó de la mesa
del desayuno. Pero no ha habido té.
Tragos fuertes a las tres de la mañana,
unas cuantas copas encima, boca mojada
y fuga entre la espesura de mayo, fuga,
como si eso fuera deseable, hacia la nada:
amnesia, quejas entre los reflejos prestados
del cielo, esas cosas. Se levanta y se mueve
hacia la fronda: lo más delicado no se ve,
se oye apenas o, mejor, sólo por el aroma
se distingue: y entre espinos y frutales,
entre el aromo, la violeta y la eglantina
persigue entre las sombras la sombra
de quien canta por los siglos para todos.
Bueno, no para todos. El jardinero duerme.
Hubo temprano la tormenta que vendrá
y el hombre, dicen, tuvo bastante trabajo:
podó árboles y cercas, amontonó ramas
en la hoguera, frutos podridos, una o dos
alondras en el estanque caídas y fue
el único en toda la casa que se acostó
con el pelo compacto de briznas y humo.
Dejó la Naturaleza parecida a un poema
y se cansó, claro. Ahora nada siente, nada,
nada oye ni oirá hasta el sol: melodía ninguna.
Es que está muerto y literal y, encima, ronca:
zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz
zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz
zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz.
Amanece. No hay música en el mundo.
El jardinero se levanta, se dispone a buscar
sus herramientas y ve, al acercarse a la casa,
derrumbado al jovencito en la silla al sol.
¿Estará despierto o dormido el poeta?
Que descanse, shhh, que descanse ahora.



Sergio Raimondi (Argentina, Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, 1968)


IMAGEN: El poeta inglés John Keats.



HOY COCINA MATSUO BATSHO



El maestro dijo "pimienta + alas = libélula",

no al revés, no se trata de sacar alas a la libélula
para abandonar en el aire un aromático grano
que por su propio peso caería sino de dar vuelo
a la semilla a fin de que alta se eleve desde la mesa.
Pero a veces urge cualquier picante para otorgar
gusto a la salsa que sobre la hornalla hierve
y no hay más que esa libélula o figura de lenguaje
dando vueltas por ahí y hasta molestando un poco.
El maestro, ya con delantal, debería abandonar
la elegancia de la anécdota para tener en cuenta
tanto su propio apetito como el de los comensales;
el juicio poético podrá o no condenar la acción,
pero el estómago sabrá agradecerlo en la cena.
Y no es de extrañar que, de ser la cocción justa,
la digestión se cumpla entre platos, ollas y vapores
con el sentimiento preciado de gracia y levedad.



Sergio Raimondi (Argentina, Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, 1968)