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domingo, 15 de noviembre de 2020

LA CÚPULA DE CRISTAL


























EL CUENCO VERDE


Este cuenco verde es como un estanque 
tapizado de musgo en un bosque de primavera,
las violetas silvestres ondulan al sol
que cada tanto les llega entre los árboles.
Un lugar tranquilo, quieto, con el sonido de las aves,
donde, aunque no pueda verse, se oye el canto sin fin,
el rumor del mar en su eterno movimiento.
Era invierno, Roger, cuando hiciste este cuenco,
pero fue en la primavera que tu mano anhelante
dispuso algunas hojas verdes y tiernas en el borde,
un cáliz ideal para recibir a las tímidas
y pequeñas flores del bosque. Aquí
olvidarán su triste desarraigo, perdidas
en la dicha de que este círculo de hojas brillantes
sea su casa; una vez más soñarán que escuchan
al viento rondar por las copas de los árboles
y que ven al sol sonreír entre las hojas.


 
FRAGMENTO

¿Qué es la poesía? ¿Un mosaico
de piedras de colores que, de golpe, se combinan
y arman un dibujo? Más bien, es vidrio
trabajado pacientemente hasta alcanzar
un matiz de esplendor suntuoso que haga,
de la Belleza, alabanza; donde los rayos de sol
transmutados en luces de arco iris se colmen
de un sentido mítico que aspire a lo divino.
 

PEZ DORADO


En el agua arcillosa
y espesa, plata brillante al sol,
líquido y fresco a la sombra de los juncos,
dormía el dorado.
Nadie lo veía ahí
perdido entre la fronda de tallos.
De repente sacudió su cola,
y un fulgor verde y cobre
recorrió el agua.
 
De los juncos brotó
la luz verde oliva,
y el naranja irrumpió en el agua
relampagueada de sol.
Así cruzó el pez aquel estanque,
verde y cobre,
una oscuridad y un destello;
en la otra orilla los reflejos difusos de los sauces
lo esperaban.

                                                                                                                              

Amy Lowell

(Versiones de Daniela Comozzi)

  

The Green Bowl  This little bowl is like a mossy pool / In a spring wood, where dogtooth violets grow/Nodding in chequered sunshine of the trees; / A quiet place, still, with the sound of birds, / Where, though unseen, is heard the endless song / And murmur of the never resting sea / T was winter, Roger, when you made this cup, / But coming Spring guided your eager hand / And round the edge you fashioned young green leaves, / A proper chalice made to hold the shy / And little flowers of the woods. And here / They will forget their sad uprooting, lost / In pleasure that this circle of bright leaves / Should be their setting; once more they will dream / They hear winds wandering through lofty trees / And see the sun smiling between the leaves.

 

 Fragment  What is poetry? Is it a mosaic / Of coloured stones which curiously are wrought / Into a pattern? Rather glass that’s taught / By patient labor any hue to take / And glowing with a sumptuous splendor, make / Beauty a thing of awe; where sunbeams caught, / Transmuted fall in sheafs of rainbows fraught / With storied meaning for religi

 

 The Pike In the brown water, / Thick and silver-sheened in the sunshine, / Liquid and cool in the shade of the reeds, / A pike dozed. / Lost among the shadows of stems / He lay unnoticed. / Suddenly he flicked his tail, / And a green-and-copper brightness / Ran under the water.

Out from under the reeds / Came the olive-green light, / And orange flashed up / Through the sun-thickened water. / So the fish passed across the pool, / Green and copper, / A darkness and a gleam, / And the blurred reflections of the willows on the opposite bank / Received it.

 

 Amy Lowell (Brookline, E.E.U.U; 1874-1925) Poetisa y crítica norteamericana. Perteneciente a una familia rica, fue educada en colegios privados, pero nunca asistió a  la Universidad dado que su familia no consideraba esa actividad como apropiada para una mujer. Pero compensó sus afanes culturales con amplias lecrturas y un casi obsesivo coleccionismo de libros.  Tuvo amplia vida social y viajó intensamente desde muy joven. A causa de un mal funcionamiento glandular, engordó desmesuradamente, lo que le obligó muy pronto a una verdadera reclusión en su finca, desde donde gobernaba a su personal y a sus editores despóticamente, fumaba cigarros negros y puteaba como un hombre. Dormía de día, trabajaba de noche e hizo todo lo posible para triunfar como poeta, a partir del día -en 1902- en que descubrió que la poesía era su "modo natural de expresión", inspirada por una actuación de la diva Eleonora Duse, en Europa.  Pero esta mujer de poderosa personalidad, terror de los editores, cuyos artículos críticos hacían ley y que osó atacar al célebre Ezra Pound, el padre del imaginismo, no tuvo el reconocimiento en vida que hubiera merecido; su gloria fue póstuma: Recibió el premio Pulitzer de poesía en 1926.   Sus principales colecciones son: Cúpulas de vidrios multicolores (1912), Hojas de espada y simientes de amapola (1914), Hombres, mujeres y fantasmas (1916), Imágenes de un mundo flotante (1919), Una fábula crítica (1922), Viento del este (1926). Entre las obras en prosa de Amy Lowell cabe mencionar sus estudios críticos y literarios: Seis poetas franceses (1915), libro que trata de la poesía de Verhaeren, Samain, Gourmont, Jammes y Fort, y su "magnum opus", la biografía de su poeta preferido, John Keats, publicada en el año 1925. Los poemas publicados pertenecen al libro: LA CÚPULA DE CRISTAL; Ed. Mágicas naranjas, 2018.





lunes, 21 de diciembre de 2015

UNA DÉCADA



Cuando llegaste, eras como el vino tinto y la miel,
y tu sabor me quemó la boca con su dulzura.
Ahora eres como el pan de la mañana,
suave y agradable.
Casi no te paladeo del todo porque conozco tu sabor,
pero estoy completamente nutrida.




LA LÁMPARA DE LA VIDA

Siempre estamos persiguiendo una luz,
y siempre la luz se aleja. Con las manos a tientas
nos estiramos hacia esa gloria, mientras las tierras
que atravesamos se ocultan a nuestra vista,
oscuras y misteriosas, plegadas en la noche profunda.
No nos importa, toda nuestra mayor necesidad
no exige más que luz, ¡la luz! Tan quieta permanece
pero seguramente será nuestra si ejercemos nuesto poder.
¡Tonto! Nunca podrás captar ese destello fugaz,
su llama brillante moriría si fuese capturada,
su vigencia es siempre aparente,
pero sólo un poco más al frente. Consternados,
pero iluminados siempre desde adelante, somos llevados
por nuestro camino desconociéndolo, como en un sueño.





Amy Lowell (E.E.U.U., Brookline, 1874-1925)

(Traducción: Miguel Grinberg)



(Versión NO bilingüe)










sábado, 19 de diciembre de 2015

PÉTALOS
















La vida es una corriente 
donde se derrama
pétalo a pétalo la flor de nuestro corazón; 
el final perdido en el sueño,
flota más allá de nuestra vista,
sólo vemos su grato y temprano comienzo.

Cargados de esperanza,
enrojecidos de alegría,
dispersamos los pétalos de nuestra rosa abierta;
su ámbito expansivo,
su empleo distante,
nunca lo conoceremos. Y a medida que fluye la corriente
los va llevando,
cada uno se ha ido
más allá de infinitas maneras.
Nos quedamos solos
mientras los años se apuran:
la flor retrocedió, pero su fragancia aún permanece.



Amy Lowell (E.E.U.U., Brookline, 1874-1925)



(Traducción: Miguel Grinberg)


(Versión NO bilingüe)





domingo, 29 de marzo de 2009

MADONA DE LAS FLORES DE LA TARDE





















Todo el santo día he estado trabajando,
ya estoy cansado.
Y llamo: "¿Dónde estás?"
Solo se oye el rumor de la encina en el viento.
La casa está en silencio,
el sol brilla en tus libros,
en tus tijeras y tu dedal que acabas de dejar,
mas tú no estás aquí.
Al punto me siento solo:
¿Dónde estás?
Ando en torno buscando.


Y de pronto, te veo
bajo un toldo azul pálido de veraneras
con una canastilla de rosas bajo el brazo.
Fría como de plata,
y te sonríes.

Pienso que las campanas de Canterbury están tocando
aires ligeros,

me dices que las peonías ya quieren poda,
que las colombinas se han salido de su marco,
que la pirus japónica debe desenramarse y redondearse.
Me dices estas cosas,
pero yo te miro, corazón de plata,
blanca llama de corazón de plata pulida
ardiendo bajo el quiosco azul de veraneras,
y ansío en ese instante ponerme de rodillas a tus pies,
mientras en torno nuestro desgranan las campanas de
Canterbury sus altos y dulces Tedéums.



Amy Lowell  (E.E.U.U. , Brookline, 1874-1925)

(Traducción de J.C.Urtecho y E.Cardenal,
Antología de la poesía norteamericana,
Aguilar, Madrid, 1962)

MADONNA OF THE EVENING FLOWERS

All day long I have been working,
Now I am tired.
I call: “Where are you?”
But there is only the oak tree rustling in the wind.
The house is very quiet,
The sun shines in on your books,
On your scissors and thimble just put down,
But you are not there.
Suddenly I am lonely:
Where are you?
I go about searching.

Then I see you,
Standing under a spire of pale blue larkspur,
With a basket of roses on your arm.
You are cool, like silver,
And you smile.
I think the Canterbury bells are playing little tunes.

You tell me that the peonies need spraying,
That the columbines have overrun all bounds,
That the pyrus japonica should be cut back and rounded.
You tell me these things.
But I look at you, heart of silver,
White heart-flame of polished silver,
Burning beneath the blue steeples of the larkspur.
And I long to kneel instantly at your feet,
While all about us peal the loud, sweet Te Deums of the Canterbury bells.


(from Pictures of the Floating World, by Amy Lowell -1919)



IMAGEN: Campanas de Canterbury.


Más poemas traducidos por Jorge Aulicino y Jorge Fondebrider, aquí.