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lunes, 12 de diciembre de 2022

CAMINO


El campo está cambiado.
Ya no se ven los molinos — hace años 
las vacas en los tambos 
los girasoles.
Duermen en silos descartables
semillas y gérmenes torrados por el sol
no perecen, y esos robots
siguen vigilando entre los árboles - tensan cables

lo que no importa se mantiene.

El verde, el agua, el bicherío 
resisten alejados del camino 
que se enrula y que se extiende 
hierve gris, resplandece 
pero no lleva a ninguna parte.
 
(De la antología CAMPO
100 poemas sobre la tierra
100 poetas argentinos,
Camalote, 2022,
Compilación de Ferny Kosiak)

Aixa Rava

Río o Grande (T. del Fuego) -1982 Neuquén(Neuquén)

Pueden leer más poemas y biografía en entradas anteriores de la autora 
(Nota del administrador)

IMAGEN: Aixa Rava-Ph.-Adolfo-Rozenfeld-


 

sábado, 30 de julio de 2016

LA LUZ NO SE CORTA COMO EL PAPEL


























La luz no se corta como el papel
que está sobre la mesa
o en el piso, así desfigurado
como lo dejamos.
La luz no, ya no existe en esta casa
al menos por un rato, inestimable.

La luz no se corta como el papel
¿Y si lo hiciera?
¿Sería un trozo liviano como esta hoja?
¿Caería sobre el suelo 
así sin hacer ruido? ¿Y ahí 
distante de mis manos
se quedaría?
La natural, que igual se compra
entra ahora por la ventana
y se pierde
entre los muebles de la casa.
Nos ayuda a encontrar todas las partes
de papel trasfiguradas. 
Entonces es verdad
que la muerte mora en lo oscuro
y con la luz viene la vida.

Los niños duermen su siesta,
nosotras barremos la sala.
Juntamos los envoltorios de caramelos,
los glasés, los diarios, las revistas.
El sol se va a apagar un día —decís
mirando afuera.
No vamos a estar. ¿O sí?
¿Y qué sería
si la luz no se cortase ya
ni siquiera como ahora, por un rato?



YERRO

Está mirando las ventanas todas iguales
una antena que parpadea
el trascender de la calle.
Todo lo dicho en la memoria
todo el poder de la palabra
sobre la imagen,
de la imagen sobre la emoción,
de la emoción sobre él 
ahora —se da cuenta.
Detrás del alambrado, las manos
se aferran algo frágiles
a lo tenue
a lo disperso. 
Muestra la espalda, sale.
Reconocer que nos equivocamos
no es nada fácil.



ARAÑAS

Esa inmunda costumbre
de pegar los pelos como madejas
en los azulejos de la ducha.
Cuando estoy sin lentes
son arañas inmóviles que entretejen
el agua que cae desde mis pechos hasta mi pubis
—áspera se me hace. No me gusta
que me miren mientras me baño.



UNA SECUENCIA TRAS OTRA

Las alarmas son el problema de nuestro tiempo.
Las alarmas, las sirenas, las bocinas, en fin
todo lo que suene estridente de manera continua
cualquiera sea el patrón. Se entiende
ahora que lleva 30 minutos sonando
una alarma de la cuadra
va por el quinto motivo, aún no repite la secuencia.
Que es un piiii piiii piiii 
no tiene sentido que lo diga
y cuando pare
—que sea pronto 
va a pasar una moto y el humo 
se va a escupir entrelazado al ronquido
débil, fuerte, débil, fuerte
—otra secuencia
una vez más
somos nosotros
una secuencia tras otra, irrefrenable.
Alguien que no conocí tuvo un sueño
lo repitió, lo repitió, lo repitió, lo repitió
y todo lo que se había creado
sucumbió al mecanismo.
No hay creación, ya no busques.
Este es un mundo de réplicas.




Aixa Rava





Aixa Rava nació en Río Grande, Tierra del Fuego, en 1982. Ha publicado sus poemas en antologías, como el Sexto Encuentro Literario Internacional (CEN Ediciones, 2005) y sus microrrelatos en la sección “Cuentos Pulgares” de la Revista eSe (Rosario, 2010). Desde 2013 colabora como redactora y cronista para Revista Kundra y para el portal cultural aires Digital. Es Profesora en Letras egresada de la UnCo (Neuquén) y Profesora de español como Lengua Extranjera por el Instituto de Enseñanza Superior N.º 28 “Olga Cossettini” (Rosario). Se desempeñó como docente de nivel medio hasta el año 2010, en el que decidió dedicarse por completo a la corrección de textos y a la escritura. Su primer libro de poemas, Barda (2014), forma parte de la colección Pippa Passes de la editorial Buenos Aires Poetry. Los poemas que presentamos pertenecen a su segundo libro de poemas La luz no se corta como el papel (2016).






sábado, 20 de diciembre de 2014

BARDA









EL BESO

La mirada en los ojos
en los labios
en los ojos
la distancia que se pierde
se inhala
y el temblor

—piel mojada que presiona la renuncia.

Nada importa. Todo sobra.
En tus labios el mundo se hace de agua
y por primera vez ahogarme
me encanta.




EL MOMENTO

Hace espuma con el agua
sumergido por entero
está feliz y eso alcanza

—siempre alcanza la felicidad
de un momento, 
dicen por ahí.

Cuando la mira se ríe
y se le agrandan las pupilas
intensas como el chocolate.
Quién pudiera volver a la bañera
y a los juguetes
a la creación de la espuma
—la vasta felicidad sin nombre
un momento de agua con mirada de madre
obnubilada.



CORAZÓN DE AIRE

Mamá hace pan
como yo dibujo con crayones la pared
—así de fácil
como mi hermano ríe
desde la cuna cuando la ve
—así de natural
como si fuera panadera
y no maestra.
Gira la masa,
la dobla sobre sí misma,
engendra un corazón de aire
y lo presiona
con la intensidad de una caricia.

La mesada se templa para recibir la harina,
dan ganas de acostarse encima
con la panza desnuda
—la tibieza del pan se huele cinco horas antes.
Mamá hace panes trenzados,
como varas, como hogazas,
con cruces o rayitas,
panes integrales, 
de leche, con semillas
y agua de azahar para las Fiestas. 
Nunca le salen igual —eso ya es regla—
“a ojo” siempre dice
y todo, todo le queda tan rico.

Cuando los bollos están 
engordando bajo el repasador
y se renueva la advertencia de no entrar
a la cocina, yo le voy avisando a mi estómago
que se prepare. Con Tatung no nos alejamos 
ni dos pasos de la mesa.



BARDA

No escucho más que la voz
del viento,
la veo quebrar
instantes como frutos secos.
El valle —un infierno verde—
nos hunde en este desierto 
y son dos
los cauces que irrigan tu perfil bermejo.

Yo corrí esa piel muchas veces,
me enredé entre alpatacos
y le di mi carne a las espinas.
Pisé —y resbalé
tus piedras sueltas
y el hueso de algún cocodrilo
enraizado en tu vientre.
Desde el mirador, junto al canal de la ciudad
y la avenida, vi extenderse el campo de golf 
—otra conquista
sobre tu parte dormida.
Me sentí libre en tus venas
—creo que también me sentí presa
y me fui antes de morderte más las uñas,
un intento voraz 
de escaparle a la locura





Aixa Rava  (Río Grande, Tierra del Fuego, 1982)