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miércoles, 19 de mayo de 2021

DESGRACIA


 













La humildad es la única virtud incapaz de conquistar el amor.
La paciencia termina por convertirse en un edificio deshabi­tado.
 
Por ejemplo esta persona: guarda silencio, evitando el castigo político.
Por varias décadas, en la capital roja, necesita la li­bertad para amar a una mujer.
 
Mira a una mujer insulsa caminar a su lado, mientras esa gran mujer
asciende arrastrando detrás de ella a los otros.
 
Una gran mujer como un espejismo. Él trepa las escaleras del espejismo
y visita, tras infinitas vacilaciones, su casa. Una muchacha abre:
“Te equivocaste de puerta”, dice.
 
Oscilando entre dos hogares, el paisaje de las estaciones se vuelve
cada vez más insípido. Sólo las fantasías obscenas, en medio de la tormenta,
son cada vez más brillantes.
Un galán solitario empuja una hamaca en el infierno.
 
El té dentro del vaso se ha enfriado, el álbum con las fotos viejas
ha desaparecido. Sus arterias emiten un sonido extra­ño,
su sueño se acerca al desenlace dramático. Muere al lado
de su esposa: un cadáver, he ahí nuestro viejo Meng.
 
Se convierte él mismo en un espejismo encorvado: ni siquiera
muerto ha entregado la caja negra de su historia.
 
Ahora puede ingresar, flotando, por una ventana del edificio
de la gran mujer. Esto no es más que una historia de amor
de la vieja época. Sólo los tontos sienten lástima.
 
 

Bajo la luna, 2017)
 
Xi Chuan (Xuzhou, provincia de Jiangsu, China, 1963)
 
(Traducción y biografía de Miguel Ángel Petrecca)
 

Xi Chuan (nombre literario de Liu Jun) nació en 1963 en la ciudad de Xuzhou, pro­vincia de Jiangsu; es considerado uno de los poetas, ensayistas y traductores más influ­yentes de la escena intelectual china con­temporánea. En sus trabajos, Xi Chuan experimenta con formas híbridas de prosa y verso que articulan lo que él denomina una pseudo- filosofia, una búsqueda por las zonas más oscuras y ocultas de la historia, la razón y la conciencia humana. Ha publicado cinco libros de poemas y dos de ensayos, numerosos artículos de crí­tica e investigación, y fue cofundador de la revista independiente Tendencias y editor de Poesía china moderna hasta 1995. Ha sido ampliamente traducido al inglés, francés, danés, coreano, entre otros. Esta es la primera antología de su obra traducida al español.

 



lunes, 17 de mayo de 2021

PALABRAS DEL ÁGUILA



Hay personas que viven toda su vida en Shanghai, personas que viven toda su vida en Roma, personas que viven toda su vida en un oasis en un desierto, o que viven toda su vida al pie de una montaña nevada —nunca los viste a ellos. Hay perso­nas que parten de Shanghai y mueren al pie de una montaña nevada; hay personas que parten de un oasis en un desierto y casi mueren en Roma, pero a último momento vuelven al oasis -nunca los viste ellos. Escribís estas palabras, y las personas que no leyeron estas palabras sin embargo siguen viviendo toda su vida en alguna parte; los que las leen quizás digan: este hombre dice tonterías. Esperá un momento: ¿no nos vimos en alguna parte? Pienso y pienso pero no, creo que nunca te he visto. Vi­vimos toda una vida, cada uno por su lado, tal vez en la misma ciudad, tal vez incluso la misma calle.

2004-2007

PALABRAS DEL ÁGUILA

II. ACERCA DE LA SOLEDAD, ES DECIR ACERCA DEL DESEO INSATISFECHO

18.                 El laberinto de la soledad está repleto hasta reventar.

19.                 ¿No querés echarle un vistazo a este mapa? La pena es la primera encrucijada: un camino lleva hacia la canción, otro camino hacia el desconcierto. El desconcierto es la segunda encrucijada: un camino lleva hacia el placer, otro camino lleva hacia el vacío. El vacío es la tercera encrucijada: un camino lleva hacia la muerte, otro camino hacia la iluminación. La iluminación es la cuarta encrucijada: un camino lleva hacia la locura, otro camino lleva hacia el silencio.

(Fragmento)
 
(Del libro: “Murciélagos al atardecer”,
Bajo la luna, 2017)
 
Xi Chuan (Xuzhou, provincia de Jiangsu, China, 1963)

(Traducción: Miguel Ángel Petrecca
 

IMAGEN: Fotografía de Abbas Kiarostami.



sábado, 15 de mayo de 2021

UNA MUJER CUYO NOMBRE ES MEJOR NO MENCIONAR



 









Dentro de tu teléfono un niño guarda silencio
Sobre tus medias de seda hay una mancha de sangre
            indeleble
“El verano ya llegó. ¿Cuánto puede tardar el otoño?”
Tu inglés retrocede día a día
Tu espíritu es como el perfume sellado dentro de un frasco
 
Recuerdos cada vez más confusos hacen de tu mente
un oscuro depósito de antigüedades
donde el olor a muerte repele al desconocido
que llega con una antorcha en la mano
“Nunca he sido romántica. Nunca, nunca.”
El secretario diligente escucha detrás de la puerta
 
Sentada bien derecha al mediodía, o caminando en círculos:
             vos
El reflejo de tu rostro en la ventana, pelos enredados en el
            peine
Una mujer embarazada habla en una carta de su felicidad
pero tu belleza y tu porte están condenados a perderse
 
En el pasado te entregaste entera a la batalla
para retroceder al fin (mitad revolucionaria, mitad cristiana)
hasta la profunda habitación de tu época de muchacha
Un pájaro del siglo diecinueve se lanzó sobre tu regazo
Los héroes que pasaban a tu lado parecían ridículos y
            vulgares
La lealtad a un hombre es más difícil que la lealtad a un
            sueño
Una idea turbia te sacude el cuerpo,
tus pechos caídos se amoldan a la caricia de un fantasma
Pero los vivos que te rodean
son incapaces de expresarte su amor
 
Incluso el joven que entra temerariamente en vos
sólo puede llegar a sondear la mitad de tu hondura
porque sos una lámpara, una niebla, una constelación
Brillás de golpe, y tu rostro vivo
me produce asombro, alegría y sospecha.
 

TUS CÉLULAS


Tus células. Tu estrella. Tu escondite. Tu esquina. La puerta de tu casa. Tu silla sin pintar.
 
Una nube blanca se detiene en el cielo, como un tambo fla­mante.
Una araña trepa por mi espalda. Yo estoy absorto hace rato mirando la tierra.
 
Antes de que aparecieras, yo casi no era yo mismo.
Aunque los tiburones mordían en el agua y los tigres ataca­ban en el bosque,
esta ciudad vacía necesitaba que golpearas con tus dedos el vaso y la mesa.
 
Así que necesitaba que emergieras de la nada, o que bajaras de un techo.
Así que buscaba frenéticamente tus huellas en el vidrio.
 
¿Pero quién sos? ¿Tenés un hermano mayor, una hermana
menor? ¿En qué lugar naciste?
Sos como un invitado que no llega nunca a una cena,
y cuando al fin venís, extendés tus manos para abrazar puro viento.
 
Una brisa ligera a veces trae una lluvia feroz, y luego es la no­che
de las comadronas, y luego la mañana de los barrenderos.
Tengo pensamientos disparatados acerca del comienzo secre­to de todo.
Dejame que te agarre la mano.
 
Vestida con esas medias largas, como una diosa de la antigüe­dad,
parecés inventada.
 
Mirá, mis manos son más grandes que las tuyas, mis pies más sucios
que los tuyos, pero compartimos la misma luz, y la misma oscuridad
cobija nuestro miedo y nuestro valor.
¿Pero quién sos?
¿En qué te basás para existir?
 
1994
 
Bajo la luna, 2017)
 
Xi Chuan (Xuzhou, provincia de Jiangsu, China, 1963)

(Traducción: Miguel Ángel Petrecca
 

IMAGEN: La actriz Zhang Ziyi, en "Hero" (2003), película de Zhang Yimou.



jueves, 13 de mayo de 2021

UN HOMBRE ENVEJECE













Un hombre envejece, entre miradas y conversaciones,
entre pepinos y hojas de té,
como humo subiendo, como agua bajando. La oscuridad se
       acerca.
En la oscuridad, el pelo se pone blanco, los dientes caen.
Como una anécdota de los viejos tiempos,
como un papel de reparto en una ópera, un hombre
      envejece.
 
El telón del otoño cae pesadamente.
El rocío está frío. La música obstinada continúa.
Vio un ganso rezagado de su grupo, un fuego extinguirse;
hombres mediocres, mecanismos detenidos, un retrato
      incompleto.
Cuando los amantes jóvenes toman distancia,
un hombre envejece, los pájaros desvían la mirada.
 
Tiene experiencia como para distinguir el bien y el mal,
pero las chances se escurren como arena
y las puertas se cierran.
Un hombre joven vive en su interior.
Cuando habla, alguien habla a través de él.
Los extraños son balsas a las que aferrarse.
 
Algunos construyen casas, otros bordan, otros apuestan.
El gran viento de la vida barre el espíritu del mundo,
sólo los viejos pueden ver la devastación en esto.
 
Un hombre envejece, deambula sin pausa
por la avenida de otros tiempos, de golpe se detiene,
caen hojas de un árbol, pronto van a cubrirlo.
 
Aún más sonidos se meten a presión en su oído,
así como su cuerpo entrará en una caja.
Es el final de una serie de juegos:
disimular el triunfo, disimular la derrota.
En el techo de una casa, en el agujero de un árbol
ya escondió mensajes de amor y de pena.
 
Si quiere cosechar, ya es demasiado tarde,
si quiere escapar, ya es demasiado tarde.
 
Un hombre envejece, vuelve a la infancia,
después igual que un animal se muere. Su esqueleto
ya es bastante duro, puede soportar la historia,
dejemos que otros graben en su tumba
palabras que no le pertenecen.
 
Abril 1991
 
(Del libro: “Murciélagos al atardecer”,
Bajo la luna, 2017)
 
Xi Chuan (Xuzhou, provincia de Jiangsu, China, 1963)

(Traducción: Miguel Ángel Petrecca)


IMAGEN: Fotografía de Yuri Bonder.