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domingo, 8 de enero de 2012

Aguaribay


















Mira, abuela
aquél árbol que agoniza
amortajado en su raíz

¿Qué podemos
darle como alivio?
¿Azúcar?

Mira aquel otro
que ya es leña
agusanada y podrida

Atrás quedaron
su color y
su movimiento

Una vez
cantaste, abuela
una canción de amor

Yo sufría
y el río
traía camalotes

Mi madre, lejana
había muerto de peste

Y mi padre
de extrañarla
en otro suelo

Tú cantaste
la canción
para distraerme

Todo lo recuerdo
cuando llega
el otoño

Ahora
nos quedamos solos
tú y yo

Sin compañía
sin hojas y sin nada
de nada

Cántame, abuela
aquella canción
cántala nuevamente

Que no quiero
morir
como mi padre.



Cófreces y Muñoz


(Tigre, 2010)





sábado, 4 de septiembre de 2010

ALTA PRESIÓN




























A Roberto Dominguez

Sal
Te pido
por favor
Sal
De mi vida
Cuanto antes
Mejor
Sal
Aunque sea un poco
Sal
De acuerdo
No demasiado
Pero
Sal
De inmediato
Sal
No te opongas
Sal
No me contradigas
Sal
No imaginas
Cuánto deseo
Ese sabor
prohibido
Y justamente
Por eso
Te pido
Sal
Aunque
peligre mi vida
Sal
Por favor
Sal
Te imploro
Sal
Aunque muera
Sal
Aunque
me haga daño
Sal
Por última vez
Te ruego
Sal
De mi vida.


(De Tránsito)

Javier Cófreces


Javier Cófreces nació en Buenos Aires en 1957. En 1975 egresó como técnico químico de la Escuela Industrial Nº 1, Otto Krause y cursó la carrera de Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Trabajó como periodista en varias revistas y fue colaborador del Diario Clarín. En 1977 fundó el grupo Onofrio de Poesía Descarnada, junto a Jonio González y Miguel Gaya. Dirigió durante veinte años (1981-2001)la revista de poesía La Danza del Ratón, junto a Jonio González. Publicó los siguientes libros de poesía: Años de goma (La Claraboya, 1982); La liebre tiesa (Trocadero, 1985); Pasaje Renacimiento (Tierra Firme, 1988); Amianto (Tierra Firme, 1991); Mar de fondo (Tierra Firme, 1994), Ropa íntima (Tierra Firme, 1997), El ojo de agua (Ediciones en Danza, 2001),además de Venecia Negra y Canción de amor vegetal, escritos en colaboración con Alberto Muñoz. Como editor, rescató a poetas fundamentales del país profundo, como Juan Carlos Bustriazo Ortiz, Jorge Leónidas Escudero y Beatriz Vallejos, además de compilar antologías, como la de los 7 surrealistas argentinos (2001), la Primera poesía argentina (2006) y la Última poesía argentina (2008). Fue traducido a varios idiomas y aparece en antologías argentinas y extranjeras. Los poemas fueron tomados de su libro: Tránsito (Ediciones en danza, 2008).






jueves, 4 de marzo de 2010

ALGARROBO















Llueve
y llueve
sobre el Caraguatá

Es otoño
y han caído
varios de los nuestros

Llegan noticias:
el daño ha sido
mucho peor en el Espera

Estamos en guerra
con el agua del cielo
con el agua del río

La batalla
antigua
permanece

La resistencia
de los árboles
continúa

Te escribo
recluido
en el monte

Aprovecho
la última
hoja que me queda

"Te amé
y te seguiré
amando".



El río es un cementerio móvil (Celso Caragatto)

El río es un cementerio móvil.

Se lleva las cruces, las carretillas
Y las ropas
de los pobres.

Los que se van por agua
llegan lejos:
los ojos cerrados
para que lo visto
no se moje.




(de: Tigre,
Ediciones en danza, 2010)

Javier Cófreces y Alberto Muñoz
(Selección: Marisa Negri)


Cófreces y Muñoz publicaron Venecia negra (Ediciones en Danza, 2003). Dicha obra seleccionada para participar en la Bienal de Literatura Latinoamericana de Venecia 2003, obtuvo el Premio Accesit al mejor libro editado en el bienio 2003-2004, otorgado por la Cámara Argentina de Publicaciones. Uno de los capítulos de Venecia negra, “El puente de las tetas”, dio origen a la obra musical homónima, con música compuesta por Diego Vila y Alberto Muñoz. En 2006 editaron Canción de amor vegetal, conjunto de poemas que integran la obra.

Tigre fue compuesto entre 2003 y 2009. Lo que se publica es apenas una muestra de un libro objeto de 500 páginas. Altamente recomendable. Acaba de ser publicado en Ediciones en Danza, donde los lectores pueden encontrar más detalles sobre la obra, clic aquí.




PROSOPIS ALBA



















árbol de alrededor de 15 metros, perenne del orden de las leguminosas /
Tronco grueso / Hojas alternas / Flores pequeñas / Frutos en legumbre de
color castaño por fuera y amarillento por dentro, con semillas oscuras,
comestibles, también se utilizan como forraje / La especie padece las
consecuencias hidrófilas y los ejemplares se resienten, enferman, o mueren
/ Su madera dura se utiliza para la fabricación de muebles y artesanías / Su
corteza se utiliza para curtir cueros / La goma resina que expide su tronco
se usa para teñir de colores oscuros / Con sus frutos se preparan tisanas
laxantes y refrigerantes, también un jarabe o almíbar con que se confitan
otros frutos / Con sus semillas se produce una bebida de la variedad de las
chichas (aloja).

(de: Tigre,
Ediciones en danza, 2010)


Javier Cófreces (Argentina, Buenos Aires, 1957)
y
Alberto Muñoz (Argentina, Buenos Aires, 1951)


(Selección: Marisa Negri)


miércoles, 4 de febrero de 2009

FIERROS




















Acerca de la importancia de la fosa

en los talleres mecánicos


a Luis Manuel Olivetti

Desde adentro
de la fosa
del taller mecánico
un hombre mira hacia arriba
y perfora con la vista
la sombra oscura
estacionada sobre su cabeza


En ese nicho milagroso
renace el vínculo
armónico de los engranajes
la memoria dinámica
de los mecanismos
y el poder explosivo
de la combustión


La fosa del taller mecánico
es el ámbito sublime
que conserva la penumbra
de los rincones secretos
En su interior se instala
un perfume industrial
que filtra recuerdos
inmersos en olor a grasa:
grasa con litio
grasa grafitada
con siliconas
grasa pura
Desde adentro
de la fosa
del taller mecánico
un hombre mira hacia arriba
y perfora con la vista
la sombra oscura
estacionada sobre su cabeza


El hombre es un mecánico
en busca de certezas
tras la observación
pondrá en funcionamiento
los cinco sentidos:
La vista para detectar
con sus ojos la falla
que motivó la consulta
El olfato para percibir
pérdidas de fluidos
en las entrañas del motor
El oído para escuchar
ruidos indeseables
o chirridos angustiantes
El tacto para probar
la consistencia de mangueras
y retenes estropeados por el uso
El gusto para paladear
el sabor del triunfo
al detectar la avería


Desde adentro
de la fosa
del taller mecánico
un hombre mira hacia arriba
y perfora con la vista
la sombra oscura
estacionada sobre su cabeza


El techo de su cielo negro
es un vehículo que reposa
a la espera de reparación
El triste estado
de convalecencia del automóvil
es la imagen degradada
del rodamiento
en estado de exigencia
La venida a menos
del metal exacerbado


Desde adentro
de la fosa
del taller mecánico
se ilumina
el cerebro de un técnico
que sepultado en su caverna
ostenta un poder
que no se discute
comparable al de un sanador
consagrado en estampitas
Su diagnóstico
y su terapéutica
se respetan
se comprueban
y verifican
fuera de la fosa:
en la superficie
a ras del piso
en el camino
tirando cambios
y haciendo rebajes
Es el momento
en que el automovilista
confiará ciegamente
en los recursos
del especialista
que trabajó en el rodado
aunque exigirá respuestas


Las buscará en la ruta
desde la butaca del bólido
A bordo de su cupé
de su berlina
de su pick up
Abrigará la ilusión
de que ya
ningún desperfecto
le impedirá llegar
al sitio que soñó
Junto a la compañera de viajes
que nada entiende de fierros
pero le acelera el corazón.




Alma de acero

a Vicente

Lo peor de los fierros
Es que se oxidan
Y la herrumbre avanza
Hacia el interior del metal


Los fierros mueren
De afuera hacia adentro
Como tantas personas
Como millones de almas


Yo creo en las almas
Pero no en las de los muertos
El alma del fierro está en la resistencia
El alma de las personas también


En lo que resisten hasta quebrarse
Como una varilla del 8, un eje o un pistón
El fierro aguanta hasta que aguanta
Lo mismo que un alma.



Javier Cófreces (Bs.As., 1957)



RECOMIENDO LEER "Pescados de río" y "Último poema", aquí.