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miércoles, 4 de agosto de 2021

RECOLECCIÓN


 











Ropero
 
Avenida Santa Fe y Agüero.
Una hilera de árboles protegidos por sus canteros con flores
de papeles de caramelos.
Es diciembre.
¿Cómo están?, les preguntan los libros
que debo entregar en un negocio.
Aquí estamos, y despliegan su entusiasmo
convirtiéndose en roperos
de los que cuelgan bolsitas con menudos y pañales,
cáscaras de manzana y flores secas, muebles y cartones.
Y encuentro un regalo antinatural de lo que son sus frutos:
una puerta de ropero infantil con un muñequito pintado.
La adopto.
Cuantas más cosas transporto,
más fuertes se hacen mis pasos
en el silencio de la ciudad.
 
 
Siesta

Nicaragua y Costa Rica.
Son las 2 menos cuarto de la tarde.
Estoy a una cuadra del jardín. Mi hijo me está esperando con la colonia después del almuerzo y su mochila en los hombros.
Voy con un cochecito vacío. La mente llena de cosas.
Lo que hice, lo que estoy haciendo, lo que voy a hacer.
Buscar y traer, comprar y guardar, limpiar y ordenar, llenar, vaciar, bañar, cambiar, tender, descolgar, congelar, calentar, barrer, recoger, encender, apagar, leer, apilar, pintar, remojar, abrir y cerrar. Una cadena de flores que coloco en mi pelo para adornar las horas en las que el apuro opaca el aire.
Cerca de una plaza siento ganas de renovar lo inútil.
Lo mío pegado afuera, el afuera pegado en la casa.
En una esquina un contenedor con tres bastidores, que sobresalen de una montaña de escombros, impide el paso del que tironeamos con una señora que copia lo que veo.
Dejo el cochecito y aparto uno de pinceladas impresionistas con el dibujo de una siesta. Un niño en el monte y una pareja recostada al lado de un carro que arrastra caballos.
Este cuadro contiene un sueño.
Llegar a horario es robarle a la calle el amor que nos quitan las instituciones.
 

Esquiadores
 
Sarandí y San Juan.
Un maestro pidió a sus alumnos que dibujaran sus futuras vacaciones de invierno.
Un niño trazó dos esquiadores en un paisaje de nieve.
Es otoño, hace frío y estoy yendo al trabajo.
El trazo de fibra alegra el recorrido común de los días.
La palabra futuro ilumina los deseos de una casa a la luz de la vela y una manta de lana tejida a mano.
Con el movimiento de las olas cuando el sol las entibia hacia la orilla, tomo dos agujas y coso la tarea descartada a mi mente.
Me gustaría llegar a un trabajo en el que me hicieran dibujar.
 

Naturaleza

Gurruchaga y Güemes.
Camino con una bolsa de hacer mandados.
Ya hice las compras y no logré llenarla.
Me levanto a las 3 de la mañana para hacer trabajos para personas que no valoran. Y cobro muy poco dinero.
Planifico las comidas mientras envío currículums con la tensión de la aguja del segundero.
Cuánto dinero tendría que cobrar para satisfacer las necesidades básicas y quedarme en casa el tiempo que quiera, pintando, escribiendo, jugando con mis hijos.
Trabajo, escriben mis dedos en la mente, conviértanse en un derecho lúcido y alegre como el derecho al tiempo de las ganas.
Trabajo, escriben mis pies en el piso, no me lleven lejos.
Pero el trabajo no llega como espero y en su lugar son las horas de rebuscarme las salidas del día a día.
100 pesos de aquí. 100 pesos de allá. Son los las cosas que puedo comprar. Pan, leche, fideos, pañales, caramelos que se amontonan en mi bolsa por la mitad.
Un hombre sale de un negocio y no sé por qué me ofrece un cuadro, una lámina con una naturaleza muerta.
Yo no pregunto cuando alguien me da algo que no quiere más. Ni digo gracias ni nada.
¿Qué sentido tendría agradecer deshechos?
Sin embargo se iluminan los ojos de una mendiga que está dentro de mí.
Es una virgen sucia y haraposa a la que no le pido nada porque no tiene, y le agradezco por mostrarme los colores.
 
 
Cenicienta
 
Costa Rica y Nicaragua.
¿Qué padre olvidó esta madera con el personaje de la cenicienta dibujado con marcador negro?
¿Qué niña la habrá querido colorear?
Recolecto olvidos, historias salidas de los cuentos, que en la ciudad piden otro final.
 
(Libro Digital PDF, 2019)
 

Tamara Domenech


Nota bene: El libro contiene ilustraciones que en esta publicación se omiten.
 
Tamara Domednech nació en La Plata, Provincia de Buenos Aires en 1976. Vive y trabaja en la Ciudad de Buenos Aires. Es Licenciada en Comunicación Social (UNLP), Diplomada en Gestión Cultural (UNSAM), Profesora del Nivel Superior (UTN), escritora, editora y artista visual.
Publicó: Poética de los oficios y Tallar te obliga a pensar en las cosas junto a Selva Dipasquale, Sonia Neuburguer y Romina Ger (a Capela, 2020); La escuela, el castillo (Ediciones Liliputienses, 2020); Una burbuja en el pico de una botella (Eloísa Cartonera, 2020); En tu día (Nebliplateada, 2019); Posibilidad (Editorial Maravilla, 2019); La escuela, el castillo (El Ojo del Mármol, 2018); Recolección II y Sueños Barriales (Libros Audiovisuales, Ediciones Presente, 2017); Ilusión (Biblioteca Popular Ambulante, 2016); Recolección (Zindo & Gafuri, 2015); Secundaria (Color Pastel, 2011); Las obras de arte en mi vida (Ediciones Presente, 2011); Poemas en el jardín (Zorra Poesía, 2010); Las elegidas y Ropero (Ediciones Belleza y Felicidad, 2009); Familiares (Zorra Poesía, 2009) y ¡Yapa! Antología de pesadillas con finales felices (Capitán Minerva, 2008) y participó de las antologías: Con estas bocas, en este mundo (Editorial Rumiar, 2019); El 22 (Ediciones Presente, 2018); Textos II (La Comuna, La Plata, 2018); Martes Verde (Poetas por el Derecho al Aborto Legal, 2018); Color Pastel. Antología 2004-2012 (Fanzine de poesía, 2017); El vendedor de frutas, la casa y el barco (Ediciones Presente, 2016); Qué hubiera dicho Safo (Ediciones Outsider, 2016); Poesía argentina del siglo XXI. (Editorial de la Municipalidad de Rosario, 2015); Reinversión (Proyecto Madonna, 2013); Canciones (Ediciones Presente, 2013); Escuela de Escritores (Libros del Rojas, 2012); Baldío y Literatura y Maternidad (Ediciones Presente, 2012). Como artista visual  participó de diversas muestras colectivas.
En el 2019 fue seleccionada para participar en el Stand Fuego -Colectiva Editorial- en la Feria del Libro de Buenos Aires , en el Ciclo Lecturas Performáticas en el Centro Cultural Recoleta y en el Museo Sívori para participar con Ediciones Presente de la Noche de los Museos.
En el 2016 fue seleccionada para desarrollar Talleres de Poesía en el marco del Festival Poesía en la Escuela del que participa todos los años desde entonces; en el 2015 para participar en el XXIII Festival Internacional de Poesía de Rosario; entre otros.
 
 
 


martes, 1 de septiembre de 2009

El jogging “Adidas” color verde botella














La primera vez que me enamoré, fue de un chico medio mongui que tenía puesto un jogging “Adidas” color verde botella.
Yo tenía 7 años y estaba dando una vuelta en una sillita voladora cuando lo vi.
Él esperaba subirse a la vuelta siguiente.
Me gustaron sus piernas verdes.
De langosta.
La pose quebradiza de galletita Express.
Las rodillas hacia delante como montes chiquitos a punto de caerse.
Los pies asomándose de una cueva de vidrio, celestial.
El color de sus pantalones hizo que me quedara un largo rato mirando su cara.
Tenía jopo.
Y el resto del pelo, revuelto, sin mentiras.
Sus ojos eran bengalas inofensivas.
Recuerdo su boca abierta.
De asombro, con toda su baba hacia mí.
Me enamoró su aura de loro eterno.
La fragilidad del gesto.
Lo que dura un envión.
Una vuelta en sillita voladora.

(De Ropero, Belleza y Felicidad, 2009)

Tamara Domenech (Argentina, La Plata, 1976)


Tamara Domenech. Poeta argentina. Nació en la ciudad de La Plata en 1976. Licenciada en Comunicación Social (UNLP) y Gestora Cultural (UNSAM). Participó, entre otras, de las siguientes muestras colectivas: “A tan sólo pasitos de la Rural” Mark Morgan Pérez Garage (2009); “Esto no es un almohadón” Petit Gallerie (2009); “Habitación Blanca” Estrella del Sud (2007); “El políptico del cordero místico” Mapa Líquido (2007), “Exposición Mini” Chancho de Plata (2007). Mostró de manera individual las obras: “Arte de entrecasa” en su propio domicilio (2006); “Chiche: Un duelo entre juguetes” Ecléctica (2005) y la obra multimedia “Calle Adentro” La Almohada (2003). Publicó “¡Yapa! Antología de pesadillas con finales felices” por la editorial Capitán Minerva (2008), además de "Ropero". Concurrió al taller de clínica de obra dirigido por Fabiana Barreda. Actualmente asiste al taller de clínica de obra dirigido por Valeria Maculan y Silvia Gurfein y se desempeña como docente universitaria.

Biografía tomada del blog de Tamara.





PRÍNCIPE DE GALES















Mi abuelo tenía un ropero para él solo.
De un lado estaban todos los pantalones.
Del otro los sacos.
En las cajoneras:
Por un lado, guardaba las medias.
Por otro, los pañuelos y las corbatas.
Abría el placard y salía un perfume extraño.
Una mezcla de olor a oficina, latidos a media máquina y pomada para zapatos.
Una vez, sin que me viera, saqué un saco Príncipe de Gales.
Tenía muchos bolsillos.
Dos a la altura de la cintura, profundos, cenicientos.
Otro adelante, arriba, llegando al techo de sus palpitaciones.
Era pequeño, de porcelana, hacía pie. Me gustaba tocarle el botón.
Tres más adentro, a la altura de la clavícula.
Eran brillosos y tenían secretos.
Papelitos doblados, monedas, la mancha de una birome roja.
Metía la mano.
La sacaba.
Y la volvía a meter.
Pensaba que así, los secretos irían apareciendo.
De a uno.
La última tarde que fui a visitarlo, saqué el mismo saco de su ropero sin que se diera cuenta.
Por fuera lo dejé intacto.
Con el perfume de siempre.
Por dentro, lo recorté todo.
Con el forro brilloso, tendí caminos, construí el laberinto de ligustrinas que tanto quería encontrar.
Desde entonces el aroma fue otro.
El de mi tijera cariñosa.



(De Ropero, Belleza y Felicidad, 2009)

Tamara Domenech (Argentina, La Plata, 1976)