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viernes, 14 de abril de 2017

SOSPECHA DEL SEDUCTOR

















Años de uncir al yugo
de sus años pensados como historia
coherente, unívoca
nombres asimilables a estaciones, 
series de rostros, cuerpos, 
fundiéndose en los escenarios
y manía
de rogodearse en las afinidades;
foliar párpados,
modismos, combas del cuello,
agrupar timbres de la voz, fervores
políticos de cada nombre
disecado con prolija memoria.
O bien, impune,
lanzado a caprichosos cortes,
unir formas de andar, lecturas,
gusto por las tormentas.
hasta vibrar en las repeticiones,
saborear el hallazgo
como inesperada obra maestra,
propia virtud.
¿Qué mina ese poder?
¿De dónde salta la sospecha
de estar envuelto en una trampa, en trizas
el registro,
otro el secreto de la historia?
¿De quién esa visión de sí
como un reflejo vano,
la voz y el pellejo diluídos
puesto frente a un perfil
reunificado;
como que cada nombre de mujer
es una máscara infinita
un resplandor unánime?



Jorge Dorio





Jorge Oscar Dorio (Barracas, Buenos Aires, Argentina, 1958) .Periodista, escritor, poeta y actor argentino. Es muy conocido como panelista o conductor de programas televisivos y radiales. En su juventud estudió medicina, practicó deportes ―que incluyeron gimnasia sueca y esgrima― y escribió poesías.Hasta 1991 dirigió junto a Caparrós veinte números de la revista cultural Babel. En poesía publicó: "La mujer pez" (escrito en su mayor parte entre 19084 y 1986, y reeditado por Bajo la Luna, Rosario, 2013) y Huésped de sí mismo, más un libro de artículos periodístic os: La verba infamada. En 1984 comenzó su carrera en la radio, en el programa Sueño de una noche de Belgrano, con Martín Caparrós, que ganó el premio España Radiodifusión, otorgado al mejor programa de radio de habla hispana. Ese fue sólo el comienzo, posteriormente trabajó con Alejandro Dolina y con otros periodistas: Eric Calcagno, Alejandro Lingenti (ex-Télam) y Mariano Hamilton En T.V. también trabajó en Badía & Compañía, junto a Juan Alberto Badía, hasta 1995; entre muchos otros programas. Como actor debutó en cine con la película El lado oscuro del corazón, del Director Eliseo Subiela, en 1992; luego sólo hizo un par de películas más.




miércoles, 12 de abril de 2017

ORACIONES


















¿Qué tenían en mente los muchachos
lamidos por la siesta?
¿qué
filtraban con risas y a la sombra
de sus voces agudas, qué veían
al decir "cara" y "dios"?
¿Los muchachos tenían al oír
"verle la cara",
sumergidos en vapor de verano, al oír "dios" tenían
algo en mente?
¿hacían -supongamos-
de aire a lo que hubiera corriendo en sus cabezas
estampitas con cuerpos
de mujer, desmelenadas potras
colgando de una cruz, bikinis
en fucsia o amarillo anudadas en cálices
dorados, togas púrpuras, pezones,
ojos alzados húmedos al cielo y guiños,
heridas junto a vulvas?
Es decir
¿entreveraban la frase los muchachos, diluían 
la frase así desnuda
con lo que ellos oían en la frase?
Y en otro tiempo, luego, cuando hacían
-cosa probable, con rituales
y movimiento, estilo, tics, tan semejantes-
adentro de mujeres los muchachos
su danza de muchachos, al hacerlo
¿veían una cara?
¿de dios veían algo? ¿era de dios
el rostro que miraban?
¿temerosos de dios oscurecían
los ojos, la memoria? ¿otros temores
entreveraban los hilos de sus mentes?
Y alguna vez
en ese entonces o en cualquiera
¿pensarían
errando en una siesta por sus mentes,
los muchachos de entonces, mirarían
su andar confuso entre las frases?
¿Cerrarían los ojos como presas,
ahogados se sabrían tan presa de la voz?
O ajenos como las parturientas o los gatos, fuera
de cualquier derredor
¿se dormirían los muchachos? ¿se hundirían
en sueños sin palabras?



DANCING

¡Cómo agradecen mis ojos, mascarita,
las nadas de tu vida,
los no rasgos, no voz, no esperanzadas
tristezas
ni rastros de emociones
los no gritos
                  si tuvieras dolor,
los no silencios
los no hay más que estar aquí,
mirando
tu cadáver móvil y turgente
tu cuero sin palabras! 




Jorge Dorio (Barracas, Buenos Aires, Argentina, 1958)






lunes, 10 de abril de 2017

LA MUJER PEZ




EN VISIÓN

Esa mujer, los peces
sufren peor
que los de andar a oscuras,
los cieguitos
(nadie dirá "la mujercita"
por más que al verla
                    morir
hinchada, así, de luz
dé lástima la pobre)
sufren peor
los peces, la mujer
moviéndose
sin párpados, así
mirando sin parar
tan ávidos los ojos
para lo que hay que ver.



LAS INMORTALES

No es cierto que mueran las mujeres.
Entre los pliegues de los crímenes,
bajo la peste,
sobre las casas arrasadas cuando se abre la tierra
ríen las hembras jugando a la partida.
O hartas
de acceder a la voz, al movimiento,
se emperran en callar,
piensan inmóviles en algo
que huele a menta, muelle, sin edad,
algo sin huecos. Las mujeres
que a finaditas
no llegarán aprenden pronto
eso que saben todas las mujeres
aprenden
cómo se tiende hacia el silencio.
No es verdad
que las mujeres precisen memoria.



PERDIDA
Ella regresa de un lugar
que tampoco conoce.
Gruss

Cuando minada por el tedio espía
debajo de la cama, lenta, 
con maneras de cine, de relato nocturno,
corre la tela sin guión , sin música y espía
entre las patas de la cama,
la sombra sólo le devuelve sombra.
Si erra entre fotos y hurga,
ordena caras, prendas, se empecina
en hacer lógico el montón, fatal
el antes, lógicas 
las formas le confirman huecos.
Sin un temblor,
sin marcas en la piel untada
por las noches dadas a las series
donde se dice: vamos,
la desesperación es cosa de hombres,
le escapa al borde, cree
que hasta sus límites son falsos,
se arropa en el error, se duerme
sin soñar.




Jorge Dorio (Barracas, Buenos Aires, Argentina, 1958)