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domingo, 1 de marzo de 2015

PERRO LAMIENDO LUNA



CALLES LATERALES

calles con tendales
con pibes tirados tomándose una birra
sobre el esqueleto de una ford 53

calles sedientas
con una camioneta y su ráfaga de polvo
contra el flo de la tarde


en el bar el refugio
hay unos tipos
jugando a los dados por la vuelta
sobre sus cabezas un póster del dieguito
la foto de gilda y una hembra frestone


afuera la calle
esperándolos como una boa
una máquina amarillo caterpillar
detenida
con el sol clavado en un espejo


calles laterales
con perros lamiéndoles la piel
calles que un poco más allá se desvanecen
no son nada
campo son


apenas el dibujo de unas ruedas
en el medio de las matas
chapas de zinc degolladas en un charco

fragmentos de ciudad arrojados en la pampa

calles que en la noche 
se disuelven
no son nada

campo son


ESA MINA ES UN POEMA

le dije tomá acá tenés
y le di una foto de marylin monroe
porque yo sabía que él la amaba.

esta es tu mujer le dije

la única
la que te va a seguir queriendo
aunque
jueguen al fútbol con tus huesos
o te vuelvas loco de pena o de frío.

aunque la noche venga degollando
vas a ver lo que te digo

sólo ella 
sólo sus ojos te verán adentro
su boca en blanco y negro te besará la espalda
cansada de yugar.

cuidala
querela mucho hermano mío
esa mina es un poema/  le dije

y no pude aliviarlo más.




ROMANCE DEL PEDACITO DE CARBÓN Y DOÑA RAMA

el pedacito de carbón
le dijo a la rama
- pronto seré ceniza

la rama lo miró desde sus brotes
y pensó qué lindo
ser ceniza / árbol hecho polvo
que se mezcla con el viento y vuela.

y entonces dijo
- pedacito de carbón 
  acuérdate de mi 
  cuando andes por la mar.

- no estés triste ramita de mi amor
- le dijo él –
  una sola gota de la lluvia
  eso es toda la mar.



EL PERRO

el perro
que habita en mi mirada no cree en dios
desconoce esa rareza

se pasa la noche con los ojos 
clavados en la inmensa oscuridad /

la luna
dibuja sus cuchillos en los ojos de mi perro
y él es ignorante a todo eso
no se da cuenta de 
que en todo lo que toca
su mirada va dejando puñaladas infnitas

su boca no conoce las palabras
   esa melodía sucesiva que se cae
                             de la lengua 

no sabe nombrarse para sí
no sabe quedarse
repitiendo las cosas más amadas
en la inmensa oscuridad 

nunca leerá a whitman
no sabrá del hombre
celebrándose a sí mismo

no tendrá la culpa o fe que lo trastoquen /

este perro que hoy describo
entierra sus huesos en mi boca

y ahora gira    el condenado /
mordiéndose la cola



BAILONGO

el viento está silbando una canción
abracémonos querida mía
el tiempo arrastra todo
hay una llanura de cuerpos extendidos
hay un barco de esta piel incendiado a la deriva

hay un gallo tuerto cantando en el baldío

una bolsa de nylon se levanta por el aire
un barrilete remonta a un niño hacia la tarde  
todo gira su huracán entre las manos


la vida es un bumerang lanzado hacia la vida


la muerte baila y se desnuda en los pasillos
hay cadáveres bailando en el ama de la tierra
y hay cachorros que navegan en el vientre

todo gira y baila sobre el mar de los tambores
toda suda y se hace polvo que se expande


nos metieron a vivir querida mía
y ahora estamos en el baile

una música extraña está sonando
no importa dejémonos llevar por el deseo
dejemos a nuestros pies bailar sobre las aguas



LAS COSAS DEL ESPÍRITU


                      a la murga "La descarcajada"


se lo pasan todo el día dando vueltas
rebuscando una cerveza
el equipo al taco
saluditos por la radio
para vanesa que está buena
para el gary que anda de resaca

y cuando viene el carnaval
se la toman por el lado de la murga  
y entran a darle a los tambores   

hacen ronda de madrugada bailando como aves
-aguante el rey momo incendiado a puro kerosene- 

la humareda se levanta como un alma en las esquinas
aguante el rey del carnaval/ viejita
que no se apague la sangre
que arda noche y día
mientras suenan los tambores

el vapor se levanta de los cuerpos
como un espíritu en las noches de bailanta



LOS DOS ZAPATOS EN EL AIRE

una mía amiga dice
que es difícil ser poeta
que es un peligro andar
mostrando las costillas por la calle
o en un libro
yo le digo que no  que no es difícil
más jodido es ser acróbata
o albañil en las alturas

no es difícil escribir
lo difícil es no caerse para arriba
o para abajo

que eso fue lo que le pasó al fnado justo cárdenas
por ejemplo él llegaba en pedo a la obra
y se ponía a revocar con un pie afuera del andamio 
hacía equilibrio 
y un día se ve que se olvidó 
y apoyó los dos zapatos en el aire

el resto ya se sabe 
justo está enterrado dos metros bajo tierra
y sus hijas dicen que justo está en el cielo

no es difícil ser poeta

(yo escribo palabras al borde del andamio)




Jorge Spíndola


Jorge Spíndola. Poeta argentino. Nació en el barrio La Paloma de Comodoro Rivadavia, Chubut, en 1961. A fines de los ’80, en su breve paso por Buenos Aires, se integra a las ediciones de la hoja de poesía “La mineta”, en la que publica sus poemas junto con poetas de su generación como Rodolfo Edwards, José Villa, Daniel Durand y Fabián Casas, entre otros. En 1993, ya radicado en Trelew, Chubut, obtiene el Primer Premio del Concurso del XVI Encuentro de Escritores Patagónicos en Puerto Madryn, con su primer libro, “Matame si no te sirvo”, que Último Reino edita en 1994. Su segundo libro es “Calles laterales”, que edita Culturas del Sur del Mundo Ediciones, en 2002, con el que había obtenido un premio del Fondo Nacional de las Artes. Y en 2008, El Suri Porfiado publica “Jerez volcado”, su tercer libro de poesía. Los poemas que presentamos pertenecen al libro "Perro lamiendo la luna", una antogía de toda su obra, publicada en Bs.As., en Ediciones del Jinete Insomne, 2013.
Como afirma el poeta y editor Carlos J. Aldazabal, se trata de una poesía de “avasallante circulación popular que ha convertido su nombre, a lo largo y a lo ancho de la extensión patagónica, en sinónimo de la poesía de la región”. Escritor paciente, Jorge Spíndola, que escribe una poesía de hondo lirismo con aliento narrativo, también es reconocido por la singularidad de las lecturas de sus poemas que hace en diversos ámbitos, también los no específicamente literarios, motivo por el que recuerda a los poetas populares de décadas pasadas, que convocaban bastas audiencias. Como permanente animador cultural en varios frentes, es fundador de la Biblioteca Popular Rodolfo Walsh de Trelew, integra el colectivo de poesía Bajo los Huesos (Puerto Madryn-Trelew) y se desempeña como profesor de Literatura. En 1997 creó la revista “Tela de Rayón”, que posteriormente se transformó en el suplemento cultural del diario Jornada, de Trelew, donde trabajó hasta 2008, cuando el multimedios prescindió de sus servicios tras su adhesión a la Asamblea de Trabajadores de Prensa despedidos injustamente por esa patronal. En 2009 hizo pública su carta abierta “Por qué no escribo en Jornada”, que recibió el apoyo de un gran número de trabajadores de la cultura de la región, del país y de países hermanos.



Ver más poemas y biografía completa, aquí



sábado, 28 de febrero de 2015

POEMA PARA DECIR POR LA TELEVISIÓN


un saludo para todos los que me conocen
para mi vieja que me debe estar mirando
o a lo mejor se fue a regar sus crisantemos
un saludo para mi tío juanano
que se lijó los dedos en el taller mingo
de chapa y pintura
lustrando autos rojos

para mi hermano balada que nunca
encontró el violín stradivarius
que dice que dejó mi tío abuelo
y no pudo por eso hacerse 
millonario y famoso en norteamérica
para su amigo el brujo silveira
que me curó del mal de ojo

para mi querido club jorge newbery
/el lobito del barrio la paloma/
yo era buen arquero
pero después quedé corto para el puesto
el enano más alto del mundo me decían

un saludo para el gordo mardones que debe
andar borracho y hablando de boxeo en el refugio
algún día voy a hablar del bar del golfo
colgado de un barranco 
con el fantasma de justo cárdenas azotando
los metegoles
no quiero olvidarme de esas cosas

para mi primo cabeza de trépano
enterrado de petróleo y cerveza
díganle que si gano unos pesos
escribiendo estas cosas voy
a fabricar la máquina de la ternura
para que nos abrigue los domingos

que la poesía alguna vez
nos dé un suspiro de beber
que se miren en los ojos de algún perro
donde sea
puede estar el infnito
que estas cosas que yo digo
se disuelven a dos metros


las palabras se deshacen 
como barriletes enredados en los cables.


yo una vez besé a una mujer extranjera
que masticaba chicles adams
me olvidé de ella pero hay tardes
en que me da vueltas ese beso
el mareo de la que me daba


la poesía es como la memoria de los besos

algo como unas ganas de arrancarse la boca
de a pedazos 
y ponerla entre los cables
a decir en el viento las cosas que no somos

las palabras arden se hacen polvo
cenizas del sonido que vagan en el aire.



Jorge Spíndola (Argentina, Chubut, Comodoro Rivadavia, 1961)





viernes, 27 de febrero de 2015

YA LO SÉ







































yo ya sé 
lo que es el amor.


yo aprendí a beber vino
cuando trabajaba
en la pampa de salamanca
al borde de la ruta 3.


aprendí a beber callado
mirando las martinetas
que se iban siguiendo la alambrada.


de vez en cuando un camión 
como un incendio perforaba la tarde
y pasaba
dejando un suspiro en las retinas
de los perros.


a lo lejos había
un molino negro
el viento agitaba sus pedazos


molino deshecho
sin aspas para el vuelo
chaperío sin alas
llorando en pozo de la noche.


yo bebí borracho en las alturas
a mi no me digan nada.


perdí una camisa 
buscando ovejas en la nieve


perdí los sentidos
mareado en una torre
que se alzaba como un sueño
en la chatura de la estepa/
un mirador creo que era.


y  ya sé lo que es el amor


(por las noches yo dormía
en un catre adentro de una casilla)
después de apagar el alumbrado
(un lister a todo culo)
desaté los perros
y me quedé bebiendo
con los ojos mezclados con la noche


con la piel hecha un silencio
como un solo cuerpo enmudecido por la pampa.


en la pieza brillaban 
por la luna
las latas de aceite supermóvil multigrado/
el viento ladraba a la ventana.


el viento es un perro desgraciado
aullando en las orejas del insomnio.


los vehículos pasaban en la ruta
con ráfagas de luz en esa pieza.


y por eso
yo ya sé lo que es el amor


yo recé borracho el padrenuestro 
para que 
un auto con dardos veloces pasara iluminando
el cuerpo de thelma tixou
que brillaba en el almanaque
de aquella noche  de aquel invierno 
de esos años.


thelma estaba espléndida en esas soledades
tenía un vestido rojo
que ardía ante mi boca
cuando las luces
la encendían como llama en pleno vuelo.


yo ya sé lo que es la sangre
cuando arde como aceite en la penumbra.


el cuerpo de ella era un planeta
girando en el abismo
y yo su único habitante/
me ataca como una sed cada vez que me acuerdo de 
esa diosa.


el amor es como apretar una foto de thelma tixou
en la garganta de la noche/
o el amor es otra cosa
animal que se espanta
que vuela lejos
y uno
no ha tenido el gusto.



Jorge Spíndola (Argentina, Chubut, Comodoro Rivadavia, 1961)




Imagen: La vedette argentina de la década del 70', Thelma Tixou.


martes, 27 de octubre de 2009

la fábrica abandonada (parque industrial de trelew)



día y noche el viento está azotando los portones de chapa
día y noche el viento empuja desierto sobre los telares desmayados
va metiendo arena fina en engranajes detenidos

matas de espinillo dan vueltas allí dentro
son los operarios del abandono en turnos rotativos
día y noche rotan perros husmeando en el silencio/

de vez en cuando un ser humano que ayer luchó con los hilados de acetato
la falla larga en el tejido de lycra o poliamida
entra y se queda buscando un pedazo de cobre una chapa algo
que pueda ser revendido en los mercados del desecho

los niveles de producción se medían en toneladas de polyester
ahora nylon y cartón tambores de doscientos restos de lanzadera
un remolino de etiquetas blancas/ 100% cotton /
mariposas moribundas al pie de los pasillos

los pasos retumban el vacío
los zapatos hacen un chirrido de animal pisoteado sobre
el piso cubierto de arena, un frío extraño comienza a subir por las piernas del visitante,
un frío que termina por instalarse en el estómago, mezcla de miedo y de silencio.

la fábrica es un animal oscuro y sonoro
sus bocas de hierro se han tragado tanta gente
tantas horas marcadas en tarjetas

había un^^^^^^na falla largggagagagaga en el tej^^^^^^jjjjji´´´´do^^^^^^^^---

el vientre de la perra aun mastica cuerpos
reclama uñas de enhebradoras

la fábrica aúlla por las noches llamando a los hijos de su vientre
la oscura bestia de cien bocas tiene acidez de tanta arena
tanto remolino peinándole las tripas

vieja perra moribunda sabe que ha dejado a sus crías vagando en el desierto

------^^^^^^^^exhala huesos por el respiradero





Jorge Spíndola (Argentina, Chubut, Comodoro Rivadavia, 1961)



El poema la fábrica abandonada (parque industrial de trelew), es inédito y forma parte de un libro en el que actualmente trabaja. Fue cedido de manera especial por el autor a Juan Carlos Moisés, para la publicación en este blog.







miércoles, 20 de mayo de 2009

PIEDRAS DEL RÍO AZUL













tomá

te traje estas piedras
que recogí a orillas del río azul
algunas
estaban bajo el agua y brillaban más

toda piedra bajo el agua brilla más

ahora sobre esta mesa no parecen tan bonitas es verdad
pero aún guardan la memoria del agua
el rumor del río arrastrando piedras en su lecho

el agua que ahora corre en ese río no es el agua
que mojaba las piedras de esta mesa

con estas piedras del azul
te regalo la imagen de unas manos bajo el agua
mis dedos fríos desdibujándose en la corriente
mientras la sombra de la montaña crecía sobre el río

los árboles gigantes
el agua azul
el hombre ese que juntaba piedras en la orilla

todo lo que ves
caía adentro
del gran río de las sombras

(el viento soplaba su aria sobre
los pinos más altos)

tomá
te traje estas piedras mojadas de agua y sombra

ya sé que ahora no brillan tanto
tampoco la memoria es tan nítida

habrá detalles que se escapan como el río




Jorge Spíndola (Argentina, Chubut, Comodoro Rivadavia, 1961)




sábado, 11 de octubre de 2008

HABLAR CON LAS PLANTITAS




















me puse a barrer de noche la casa
a empujar la tierra hacia la tierra

-no se barre de noche me dijo
atrae las brujas les da aliento
para que vuelen.

pensé en el viento que hace volar las nubes
pensé en mi mujer como una nube
como un río de agua por el cielo
pensé en algún machitún
un secreto de magia que hiciera llover
a mi mujer sobre la casa
amo su cuerpo desatándose como una tormenta
debajo de mí.

salí a la puerta para verla
me quedé un rato
con los ojos crucificados en la noche
el viento sólo trae hojas muertas en su baile.

entré a la casa
mucho frío para estar hueveando afuera
y encima solo

-planta le dije
esta mujer que ahora me falta
me va como piedrazo contra el hueso.

a veces hay que hablar con las plantitas.



Jorge Spíndola (Argentina, Chubut, Comodoro Rivadavia, 1961)




IMAGEN: Tabaco del diablo o Lobelia Tupa, planta medicinal mapuche.





ÉRAMOS MUY JÓVENES



confundíamos árboles con fuego
frutas con ceniza
las guitarras ardían
como hembras por la noche
creo que había demasiado alcohol
o anfetaminas
y el vértigo
era una forma de belleza.
nos tatuábamos corazones en la espalda
y poseíamos mujeres
con tigres en el pecho.
todo el mundo llevaba una joroba
a punto de estallarnos
en la cara.



Jorge Spíndola (Argentina, Chubut, Comodoro Rivadavia, 1961)