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miércoles, 18 de marzo de 2026

TULANG PINOY -Los días filipinos-

 




Selección de algunos Fragmentos

...................

Alón Niña Maharlika 
y el Lobito es toda mi familia.
La casa está llena de vecinos
que a la noche caminan invertidos
por el cielorraso, vecinos fríos de goma blanda,
butikís lizards y lagartijas.

La tabilí es rama de carne 
y mi nombre es Tambís.

Ahora resulta que lo mejor que me pasa 
es una Go Pro con mango flotante 
y toda la humareda circundante 
que no se aleja nunca 
de aquel lote de barcazas.

La brisa viene a la mesa 
a acariciar la comida 
y zarparse los vapores de los platos, 
la brisa viene a la cama 
a refrescar los colchones 
y la almohada.
Por esta choza barata 
de junco y clavo herrumbrado 
la brisa pasa de largo atravesando
telas cañas y ennipados.
En cambio los vendavales
que se mandan a la noche 
se trenzan con las palmeras, 
la pelea suele durar la noche entera. 
Vendaval encastra en palmeral, 
son palabras macho y hembra, 
son objetos hembra y macho 
y yo en el medio me bautizo Basural.


..................


Acá los capos del árbol son unos pájaritos
marrones que se comen todas las semillas.
Cuando me puse a escribir en esta hamaca
me aclararon enseguida que si quería escribir
tendría que afiliarme al partido o
ser pariente directo del soneto. Yo
soy bisnieto de Carlos Mastronardi,
les dije con voz clara y cantarína,
y aparte vengo directo del río de los pájaros!
Caras de iphone!, les grité a todos mirando 
a un boludito todo blanco con pechito tricolor.


Hace un rato nació Alón
en el hospital provincial de Mati City.
El tormentón de anoche mojó toda la casa
el viento entraba por la ventana del dormitorio
y nos tuvimos que mudar al cuarto de la beba
con el perro incluido que se aterraba con los truenos.
Como a las cuatro y media
la Niña empezó con un dolor de espaldas
y a las seis y media el Alón ya estaba afuera.

...

Anoche soñé que mamá me preparaba 
una carne para que coma con mis amigos.
Ahora sé que estaba preparando al Alón
para mandarlo, pesó apenas 2 kilos 300 gramos,
más o menos lo mismo que la carne que mami preparaba
amasando en una fuente de loza.
Ahora son las ocho de la mañana y espero 
que me dejen entrar a ver a la Niña 
a la sala de recuperación de cesáreas.
El Alón es idéntico al tío Chango.


Pequeños pájaros martillos viejos 
palazos lejanos y cantos circundantes.
El sistema de audio de los pájaros
no tiene graves, menos subwoofers
los graves son dominio exclusivo de lo grande,
de las montañas o los cielos.
Los roosters deberían ser aves insonoras.


......................

Después del lluvión de la mañana 
las crestas de las montañas se recortan nítidas, 
sin nubes, los cerros mojados 
lucen negros, luminosos
y dejan entrever una quietud peligrosa, un silencio 
tramado entre la gente la selva y los animales.
El mar, pesadísimo, está cargado de agua dulce, 
las olas no se levantan livianas y porosas, y revientan 
apenas dos metros antes de la arena.


...

Acá nadie sabe de dónde vengo
y por más que se los diga, lo siguen ignorando.
el lugar de donde vengo se parece a todas partes,
es una mezcla de Europa con Estados Unidos
más muchas cosas nativas, como por ejemplo
la manera salvaje de nadar entre las olas,
o la picardía para dejar bien cortita una pelota de vóley.
Me preguntan si soy turco, si soy de India,
si vengo de Pakistán o de Egipto.
Me preguntan si soy árabe, o ruso, 
y más de una vez me dijeron jamaiquino.
Un desorientado me preguntó si era coreano.
El mar ahora es verde tirando a gris 
y yo escribo esta parte de parado.


........................

Mao ni akong balay 
Mao ni akong payag 
Akong lalake kai natulog.
Estoy en el hospital provincial de Mati City 
cuidando a mi beba a la madrugada 
que se agarró una alergia y tras rascarse
se infectó la piel y la rapamos.
Descubrimos que pelada es más hermosa 
de lo hermosísima que pensábamos que era.
Escribo en el hospital y los pacientes que son millones 
y se agolpan internados en pasillos y recovecos, 
pasan por docenas a ver por primera vez 
a un escritor escribiendo, nunca han visto 
a nadie escribir en un cuaderno verdadero 
con birome verdadera, y menos a un escritor 
escribiendo a la noche adentro de un hospital 
del sur de Mindanao.
Y los trabajadores del hospital, más enfermeras, chorros 
y gatos, que son miles, pasan y preguntan sonriendo 
qué escribo, escribo lo que debo hacer mañana, les digo, 
y pasado mañana y la semana que viene, y todos los días 
que me quedan de vida les agrego ya en un tono 
que no sé si será solemne o gracioso, porque hablo 
en un bisaglish que solo ellos, porque ni yo, entienden.



CAMINATA MATUTINA DEL 5 DE FEBRERO DE 2016


El maíz viene bajando en fila el cerro empinado, 
en el medio de la plantación crecen palmeras altas, 
dirí todo se mezcla con palmeras o derivados.
Si abren un restaurant, en el patio ponen palmeras,
Si compramos un terrenito éste viene con seis palmeras. 
En el medio del viento siempre hay palmeras 
sacudiendo el fuselaje que hace chasquear 
todos los flecos de plástico.
En los extremos de una hamaca siempre hay una palmera. 
En el fondo de las fotos siempre paraditas y felices 
posan dos o tres palmentas, una generalmente inclinada 
para melancolizar un toque más el paisaje.
Si comemos langka es con leche de coco de palmera, 
si hacemos fuego para cocinar es con carbón de coco 
de palmera, y el vino barato y con muy poco alcohol 
que toman los pescadores es de coco fermentado
de palmera. Los manteles caros son de hilo de coco de palmera 
y los techos de los ranchos son de hojas trenzadas de palmera. 
Hace falta que yo diga que los postes son de lo mismo?
Hace falta además que agregue que los ataúdes
de los pobres están hechos con la misma blanda madera?


(Del libro homónimo,
F&F, 2024)

Daniel Durand


Daniel Durand nació en 1964 en Concordia, Entre Ríos, donde vivió hasta los 19 años, edad en la que se mudó a Buenos Aires. Es poeta, fundamentalmente, aunque también se desempeña como editor: cofundó la editorial Deldiego y la revista 18 Whiskys. Hasta 2015 codirigió la editorial Colección Chapita y en el presente es parte del Taller Chapita, donde se elaboran e imprimen diversos proyectos editoriales. Publicó los libros Segovia (Amadeo Mandarino, 1999); El Estado y él se amaron (Mansalva, 2006); Ruta de la inversión (Gog y Magog, 2009); Tengo una idea moteada de lo que soy (Belleza y Felicidad, 2010); El cielo de Boedo (Gog y Magog, 2009, Blatt & Ríos, 2015); Las nalgas entre sí fabrican ojos sociales (F&F, 2015), Como un Marlboro (Mansalva, 2016); Cabeza de buey (Lomo, 2017); 4 de Cada junto a Matías Heer (Slimbook 2020) y Lupa de la inmersión (Caleta Olivia 2023); entre otros. Como traductor de poesía ha publicado libros de Du Fu, Delmore Schwartz y John Berryman, entre otros. Actualmente es director de la Escuela de Poesía y Edición, donde dicta cursos y talleres para la formación de poetas, editores y lectores de poesía contemporánea.
Instagram: _escuela_de_poesia_. Durand escribió los fragmentos que componen Tulang Pinoy en las Filipinas entre los años 2016 y 2018.


Nota bene:  El libro de D.D. es una colección de fragmentos y los textos publicados son una selección de esos fragmentos, digamos fragmentos de fragmentos, tomados de distintas partes del libro, por eso están separados por líneas de puntos. (Nota del administrador).



Pueden LEER más poemas del autor en entradas anteriores y otros aspectos de su biografía en entradas anteriores. 



martes, 12 de diciembre de 2017

CONDENADO A SIEMPRE COMENZAR








































Pienso en poesía y en poemas y mentalmente 
construyo oraciones dentro de alguna elucubración 
teórica del momento que enseguida se desarticula 
y desaparece mutando en otra agitación diferente...


                  como


“crúzalo al mar al bies” es un prurito barroco 
en una piel de observación común y descriptiva.

Mi pobre gran cactus de la entrada trata 
de echar raíces en el escalón de mármol...

búsqueda del haiku de eso...

el cactus 
busca entrarle 
al mármol

Hacerle cosquillas ahí en las carnecitas de la entrada 
con la lengua en puntín y poniendo en esa lanza la energía 
    del toque
unas cosquillas apenas de ultrasuave contacto y deslizantes 
que hacia el vagar eléctrico impulsen alaridos vivoreos 
zigzagueantes entre neuronas y tejidos y partes 
rincones de hueso blanco y resbaloso.

La industria debe tender a producir objetos duraderos!

Es muy fácil producir un calzado eterno para una persona... 
bueno...lo que es un zapato a medida 
hechos por un experto.
A mis zapatos ortopédicos de niño deforme 
los hizo un viejito de Colón,
hasta su casa viajamos para que me tome las medidas, 
desde ahí usé zapatos ortopédicos pesados irrompibles, 
de los 11 a los 16 y así me salvé de que me operaran los pies...

Unos golazos terroríficos, le daba con todo
de puntín con los zapatos
contra el arco pintado en la pared
del Ateneo Infantil de Concordia
reventaban los pelotazos contra el muro
de mis patadas ortopédicas,
mojábamos la pelota en la canilla
para que se vea bien dónde había pegado,
era divino dejar cimbrando
la columna de hierro del tablero de básquet.

Primero prohibieron patear de punta, 
igual se las metía todas porque estaban asustados, 
después prohibieron jugar con zapatos 
y ahí sí quedé afuera...

Mi mamá fue a hablar con la directora del Ateneo, 
a decirle que yo solo podía ponerme los zapatos ortopédicos 
porque tenía los pies sin arco casi para operar...

Volví a la canchita y nadie me marcaba 
los ortopédicos eran de hierro y quebraban 
les quitaba la pelota y la estrellaba 
adentro del arco pintado
sobre el paredón trasero de la iglesia capuchina.

Los otros chicos dejaron de ir al Ateneo 
y yo nunca aprendí a jugar muy bien al fútbol.



(De: Cabeza de buey
Lomo, 2017)


Daniel Durand





Daniel Durand. Poeta argentino. Nació en Concordia, Entre Ríos, en 1964, vivió en Buenos Aires, hasta 2015, año en el que se fue a a vivir a Filipinas, donde reside actualmente. Fundó la revista 18 whiskys, y las editoriales, Ediciones del Diego y Colección chapita, está última sólo dedicada a los poetas jóvenes y a las traducciones de poetas extranjeros. En Ediciones del Diego, que codirigía con los poetas José Villa y Melissa Bendersky, publicaron la mayoría de los poetas de los 90', e incluso algunos que recién se iniciaban y después se hicieron muy conocidos. Libros publicados:  Vieja del agua y El terrible Krech (Ediciones del Diego); La maleza que le crece, Segovia (Selecciones de Amadeo Mandarino), El cielo de Boedo y Ruta de la inversión (Gog y Magog) y El estado y él se amaron (Mansalva), entre otros. Tradujo a Tu Fu, John Berryman, Craig Raine,Peter Ackroyd y Delmore Schwartz, entre otros. Es, junto a Fabián Casas, el crack de los poetas de los noventa; también uno de los más visibles de eso que la crítica ha dado en llamar "generación de los 90'". 




domingo, 10 de diciembre de 2017

HAGO MALABARES


















Hago malabares 
porque estoy al pedo, 
hago malabares 
porque no quiere más.

No quiere garchar más conmigo 
porque dice que lo único 
que yo quiero es garcharla...

dice que soy el perfecto idiota 
que lo único que quiere es garcharla...

Tres bolas fucsias en el aire...! 
Tantas maneras diferentes hay 
de tirarlas para arriba...!

No quiere estar más conmigo 
porque dice que lo único 
que yo quiero es hacer eso... 
dice que quiero hacerlo...
que lo quiero hacer... 
que se lo quiero hacer... 
que quiero hacérselo...

Las tres bolas al aire de la tarde

pienso y quiero 
solo eso
quiero y pienso.

La que más miraba 
las bolas en el aire 
lanzadas por mis manos 
fue la que más duró 
en el aire de la tarde

en el sol y en la sombra 
con las bolas profesionales 
de silicona fucsia...

las fofas rellenas con alpiste 
de todos los colores

en el aire caliente de la tarde 
porque es lo único que quiero 
porque es lo que no quiere 
estoy al pedo y hago malabares 
en la tarde caliente de verano 
y solo pienso en eso que yo quiero
el malabar de tres bolas 
veloces perfectas luminosas 
en el calor de la tarde

tirala bien alto y que tarde en volver 
dejá pasar algunos días 
y vení para recibirla 
cuando caiga

...

Que tu conchita me quiera 
como me querés vos...

que vos me quieras
como me quiere tu conchita...

que yo te quiera
como me quiere tu conchita...

que tu conchita me quiera 
como la quiero yo.

Bola fucsia que atravesó el espacio 
alto lechazo derramado en cuna... 
fétido pedestal de la humareda 
para tu ni soplada carne dura
una peinada de nutria todo encuentro 
un triple borbotón fucsia en el espacio 
un moño de hilitos transparentes

las dos bolas azules 
y la bola amarilla 
xeneizes en el aire de la tarde.



(De: Cabeza de buey, 
Lomo, 2017)


Daniel Durand (Concordia, Entre Ríos, 1964) 
                        Vivió en Buenos Aires,  desde 1983 
                        y, desde hace dos años, vive en Filipinas) 




jueves, 10 de abril de 2014

CUMPLEAÑOS

















Para esta magia sencilla, casera,
basta con los seres queridos moviendose
en la oscuridad del living.
Para esta felicidad alcanza
con los hombres bebiendo y hablando
alrededor de las mujeres
que bailan solas como si ya supieran
exactamente todo lo que va a pasar
y no hubiera nada malo en lodo eso.


Daniel  Durand (Argentina, Entre Ríos, Concordia, 1964)







miércoles, 13 de marzo de 2013

Vieja del agua





Destornillador tornillo música y un pececito
nadando bajo el agua, visto a través de antiparras,
por arriba pasa la corriente, el pececito, vieja del agua,
nada en un remanso redondo,
un hoyo basáltico, por arriba pasa la correntada
que viene así cristalina del brasil de hace dos meses.


Escucho el ruido de los chorros, el agua cae constante
en el tanque redondo que hay arriba del techo,
veo a la vieja nadar adentro del hoyo,
prenderse a los musgos y chuparlos,
la correntada me resbala por el cuerpo,
me infla la maya, millones de globos blancos
salen de abajo de las piedras:
aire que embucha la cascada y acá abajo revienta,
busca salir desesperadamente para arriba,
abro las orejas abajo del agua y escucho
el martillazo acuático de dos piedras que se tocan.


Palito Pusterla viene y me arranca del fondo de los pelos,
no ves que todos te andan buscando,
y como voy a ver si estoy abajo del agua
viendo como la vieja del agua chupa barro del fondo.


Pasa el helicóptero de prefectura
mostrando toda la zona de afloración basáltica,
abajo del helicóptero el agua pasa,
desde arriba no se ve que el agua es correntada
adentro de la correntada los dorados cruzan
remontando la corriente; abajo casi en el fondo, estoy
viendo como la vieja del agua chupa barro del fondo
con su ventosa redonda y bigotuda.


Viene Palito y me dice sacándome la antiparra
no ves boludo que todos te están buscando,


llora mi madre,
del miedo que tuvo y de la rabia que tiene,
mi hermana llora porque llora mi madre,
el perro ladra porque llora mi hermana,
los pájaros se vuelan porque ladra el perro,
los hijos de Pusterla le tiran piedras a los pájaros,
una piedra cae al agua y la vieja se espanta,
se muda de comedero.


Teo rema,
pasa en una chalana por la superficie del agua,
va a pescar a los arenales de la Isla de los Lobos,
yo miro a la vieja del agua, está chupando unas babas
que envuelven una piedra marrón,
apenas coletea para que el agua no la saque del lugar,
succiona, me prendo con las manos a las piedras de abajo
y avanzo por el fondo en contra de la corriente,
después saco la cabeza más adelante y la gente se impacta,
cómo puede ser que el agua no lo arrastre y le gane a la corriente,
será el mismo, se preguntan, pero hago trampa, avanzo por el fondo
agarrándome con las manos a las salientes de las piedras,
los turistas vienen de visita a ver la correntada,
es muy fácil ilusionarlos,
engañados los turistas, como un lector.


La vieja del agua se fue dos días y después apareció
en el mismo redondel de piedra del fondo, anda un poco más rápido;
en el chorro más hondo hay anzuelos, torcedores y piedras luminosas.


El agua es energía dice uno que explica
porqué es que todo esto va a desaparecer.


miro a la vieja chupar y arriba llueve, me paro de un salto,
me bajo las antiparras, vino de golpe un viento fuerte, vuela arena,
me da frío y me hundo en el agua caliente,
el mundo de la vieja no cambia con el viento,
me asomo apenas a la superficie, pongo media antiparra
fuera del agua, veo el temporal que tienen los que están afuera,
mi madre corre atrás de una conservadora de tergopol,
a la Tálerman se le vuela la carpa,
los que vinieron a pasar la tarde corren a los autos,
algunas gotas revientan en mi cabeza y me quedan picando,
me hundo en el agua caliente
y me prendo a la piedra del fondo.


Daniel  Durand (Argentina, Entre Ríos, Concordia, 1964)
Más poemas: Aquí allá.





martes, 12 de marzo de 2013

Luz y oscuridad













Llego, entro, prendo la luz de la cocina
y sorprendo a las hormigas coloradas 
puliendo los platos y cargando 
todos los restos de comida.
No me molestan, pero mentalmente
les advierto sobre la superpoblación:
hasta ahora el ecosistema se mantiene.
Sin embargo, si consigo trabajo, 
comeré más, vendrán amigos y mujeres,
habrá más restos, ustedes crecerán
y tendré que echar insecticida.
Solo esta pobreza puede mantenernos
delicadamente unidos.





Daniel  Durand (Argentina, Entre Ríos, Concordia, 1964)




viernes, 13 de noviembre de 2009

Nueces mojadas en los pastizales





Nueces mojadas en los pastizales,
puntos luminosos entre los árboles
y los que juegan por necesidad
seguro pierden por obligación.
La cosquilla en el meñique
viene bajando desde el brazo,
es la muerte que está adentro
de mi madre, nos demuestra
que se mete en cualquier parte.
La aventura dada vuelta,
agarrada con las patitas finas
mi madre parada en un palito
y los que juegan por diversión
seguro ganan sin explicaciones.
Lo peor es escribir bien.
No, lo peor es escribir mal.
Si, lo mejor es amontonar.
Si, lo mejor es mejorar
nuestro campamento, poner
lindo el alrededor, apilando
las piedras del lugar,
monolitos pequeños
que nos acercan al primer
expresador, modificador, embellecedor:
el artista: el primer traidor.
Ahora voy a reconocer,
voy a solicitar disculpas
a las chicas con las que
intercambié fluidos
solo para que les agraden mis textos.
Escribí para amontonar poder
en mi apellido: Durand.
Ahora no lo quiero
no quiero ese poder pequeño montado
en mi apellido, no voy a corcovear,
no quiero apellido, no quisiera
querer.
Ahora voy a solicitar disculpas
a todos los que vinieron a mi casa
para ser convencidos de la verdad
que ostentaba, no tengo verdad,
tenía mentiras que acumulaban poder
y después irresponsablemente lo repartía,
dije que:
- las ramas arqueadas del helecho tienen movimientos afectivos.
- tres piedras encimadas son una obra de arte.
- corazón o cero son las dos únicas variantes.
Las montañas cansan al que camina
más de lo que el mar cansa al nadador.
Olvidé las caras de los adolescentes
que subí a la montaña
para que aprendan cómo funciona la naturaleza,
tan distinta al funcionamiento
de la vida del club que los llevaba.

Nada cambiará. Nadie producirá.
Muñecos suaves se amontonan
delante del parabrisas del micro
que va hasta un pueblo que se llama
Papagayos.
Querido Sergio:
te cuento cómo fue mi aventura
de 15 años en la literatura argentina:
me acuerdo cómo fue el final:
un borracho le tiró un manotazo
a una burbuja que se inflaba
en el pico de una botella de cerveza,
y que reventó un instante antes
que pudiera agarrarla.
Me gustaría escribirme libros,
publicármelos y regalármelos,
que me calmen y nunca
tener ganas de mostrárselos a nadie:
Un texto que de tan bueno nunca
haga falta mostrárselo a nadie.
Qué cosa incomprensible seré
en este momento que
mi madre se muere
la patria se hunde
y mis amigos son todos
unos hijos de puta?
Cuanto más malo es un texto más lectores necesita.
Mamá anda comiendo algodón
es por eso que no le alcanza la saliva
y no puede armar el bolo alimenticio.
los rayos le secan todos los fluidos.
El poema perfecto no necesita lector.
Atrás de una trinchera de pastillas
que el alma por dentro van secando.
La muerte vino primero a matar la religión
y la virgen pegada en una cuña de madera
quedó hamacándose como una nena
rebelde
a la que nadie puede peinar.
Buscando bajo la luz
lo que perdió en la oscuridad.
El pez translúcido
del tamaño y de la forma de una ,
ahora en el océano está solo.

(De: El Estado y él se amaron)



Daniel Durand (Argentina, Entre Ríos, Concordia, 1964)

lunes, 15 de junio de 2009

CADA DÍA




Cada día al ir hacia mi auto
atravieso un jardín
y a menudo querría que Aristóteles
se hubiera detenido a
considerar el poema ditirámbico,
o que se conservaran sus apuntes.


Rústica hierba afea el bello prado
mientras miro a diestra y siniestra
tic toc...
Y a diestra y siniestra las hojas
crecen en el joven duraznero
por el esbelto tronco.

Ninguna rosa es segura, cada rosa es una
y esta, distinta de otra,
abierta del lodo, casi como un plato
sin taza. Pero es una rosa, color
de rosa. Se la siente rotar lentamente
sobre su tallo espinoso.


William Carlos Williams (estadounidense, Rutherford, New Jersey, 1883-1963)


(Versión de Alberto Girri)

Every day

Every day that I go out to my car
I walk trough a garden
and wish often that Aristotle
had gone on
to a consideration of the dithyrambic
poem - or that his notes had survived

Coarse grass mars the fine lawn
as I look about right and left
tic toc
And right and left the leaves
upon the yearling peach grow along
the slender stem

No rose is sure. Each is one rose
and this, unlike another,
opens flat, almost as saucer without
a cup. But it is a rose, rose
pink. One can feel is turning slowly
upon its thorny stem



Sí, son 18 versos divididos en tres estrofas de seis. La primera sitúa al señor Williams rodeado de todos sus objetos cotidianos. Pareciera que la presencia del jardín despertara en la mente de W. un mecanismo racional de pensamiento: Aristóteles o los libros. A partir de este conocimiento racional se domestican los objetos. Se detiene el paisaje y luego de una manera lógica e imperturbable se comienza a mover las cosas que se hallan dentro. Claro, se distorsiona la versión convencional de las cosas y se construye un orden mas detallado, raro y real. Así funciona la poeticidad de W., una idea subjetiva pero a partir de la observación objetiva: ( no Ideas salvo en las cosas). De este modo aparece la eficacia del artificio dada por la verosimilitud que adquieren los objetos.
Cualquiera sabe que una rosa no rota, está fija en su tallo, pero en este poema de W. rota: es la idea del objeto, la belleza es lo que depende siempre de una imagen willamsiana. No existen objetos bellos, no hay rosas lindas, la luna no es hermosa. Sólo hay belleza. Y cuando el objeto se traslada adquiere movilidad hacia un plano en donde se diluyen los contornos de las cosas y permanece solo una emoción provocada por la distorsión del objeto sin desarticular su realidad.
Pero es una rosa dice Williams, ¿es rosa o belleza o las dos cosas? Una rosa es rosa hasta que es belleza, como la belleza es momentánea, esa belleza torna a rosa nuevamente y así hasta que nos cansemos y el mecanismo de percepción del poema se sature. Al leer este poema no sentí que la cabeza me estallara, sino sencillamente un movimiento; sentí la mente rotar lentamente a pesar de sus esquemas espinosos.



Daniel Durand
(Argentina, Entre Ríos, Concordia, 1964)




(Poema y comentario tomados del Dossier dedicado a W.C. Williams en el segundo número de la Revista 18 Whiskys -Marzo 1993-)
Imagen: Le Tombeau des Lutteurs, c.1960 de Rene Magritte

jueves, 9 de octubre de 2008

LUZ DE UNA NUEVA ESTRELLA


Miro una foto en la que soy muy joven.
Los ojos muy abiertos y claros. Un rostro
sonriente a pesar que trato de ocultarlo.

Sé que en esa época pensaba que era viejo.
Sé que lo mismo pasa ahora.

En diez años más pensaré que hoy era joven
y sin embargo estoy mirando fotos viejas
y recordando el pasado.

Es imposible no caer en este abandono.

El deleite de saberse fuera de todo movimiento,
el placer de sentir el cuerpo hostigado por drogas,
deportes y complejos vitamínicos que lo electrizan
y después lo dejan blandamente
sobre las superficies y moldes que lo contienen.

La alimentación natural nos deja buenos y tontos.
La carne y el alcohol activan el cuerpo y la mente
y matan pronto.
El amor nos enloquece más rápido que el arte.
Los viajes nos dejan transparentes, los amigos pueden
traspasarnos con el dedo.
Vivir siempre en el barrio nos asegura un error duradero.
El trabajo aniquila nuestra voluntad.
La pareja aniquila el deseo y engendra
poderosas frustraciones.
Sólo podemos desplazarnos libremente
de derrrota en derrota, real movimiento:
luz de una antigua estrella.




Daniel Durand (Argentina, Entre Ríos, Concordia, 1964)


jueves, 24 de julio de 2008

EL CONEJO URBANO / SEGOVIA (Fragmento)



http://www.youtube.com/watch?v=i4nB4ChpUuE






SEGOVIA

Y si viene Segovia y termina con el arte y con la muerte?
Arriba, en los últimos pisos,
se ven plantas verdes que cuelgan
y mucha claridad que sale de atrás de los balcones.
La luz crece a medida que se sube en el aire,
es una noche brillosa,
está seguramente, por lo blanca, la luna dorándose en el sol.
Pero si llega Segovia con su risa y termina con el arte
y con la suerte?
Abajo, en los pisos cercanos a la calle, no alcanza
el carbón,
abajo, obstinadas tertulias,
secos carteles. Relatos.
El sol en el medio de la música.
Si esta noche aparece Segovia
no habrá derrota para Gómez Ricardo
no habrá revancha para Pérez Héctor.
Y de Cristina qué será, situada
siempre bien
al medio de todos los objetos:
árboles! le van a dar dicen
pero mejor que no.
El otoño pasado vino nieve
hacía treinta años que no
nevaba.
Aquí sin embargo cae
durante varias noches de marzo
una nieve tonta,
que nadie da por ella un peso,
incertidumbre, presagios tal vez
porque un otoño una vuelta
así con esa nieve vino
con su escándalo y sus mulas
las absoluciones y las penas.
Amigo César, debes estar, como contás por carta
en una playa de Italia con tu novia
gozando en esa nada y pensar
que aquí a nosotros
nos pasa lo mismo:
Martínez gozó a la mañana
Echeverry José Pedro
tuvo felicidad hoy todo el día.
Está la tarde verde
como un lago. Esmeraldas
que no hay que adivinar.
Calmadas, a la vista.
Y si después viene Segovia
y les ordena didrámbico:
tiritan.
Si llegara a estar entre la gente y viera
si pudiera oír
si viese
se acabaría el apuro por la suerte y nadie
ni Bermúdez Antonio ni
Alonso Patricia.
Le duelen a Joaquín ya los pulmones
de tanto soplar y hacer
-sí-
porque le salen a él
muy bien las botellas,
panzonas y redondas,
sopla sopla y le salen,
las infla como un globo.
Venden
un jugo de frambuesa en botella de vidrio
en el supermercado:
es para verlo, no debe ser muy rico.
Una lluvia de otoño moja
los pantalones colgados
del alambre, están muy duros,
debe haberles quedado mucho jabón.
Así
como un zumbido de avispa hacen
y dan millones de vueltas antes de avisar que ya está todo guardado
pero no todo lo hace ella
no
hay que ayudarla un poco porque todavía
no pueden pensar, botellas como Joaquín,
por ejemplo, no pueden soplar.
Cuando puedan pensar
ya habrá venido Segovia con la suerte y la
comida.




Daniel Durand (Argentina, Entre Ríos, Concordia, 1964)