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viernes, 18 de mayo de 2012

Cebolla



Es noche en la Perla
y los ranchos se iluminan,
la pobreza helada cede
su lugar a la esperanza,
habrá trabajo mañana
algo habrá cuando llega
la filigrana del verde,
tan chiquitas las ventanas
y la luz tan tenue,
rico sin embargo
ese olor a fritanga
picante y el vino
barato el susurro
en la intimidad soñada,
a esta hora un instante
de magia, una pena
constante y difícil
de echar de casa



Diana Bellesi





Diana Bellesi nació en Zavala, Sta. Fe, en 1946. Estudió filosofía en la U.N.L., y entre 1969-75, recorrió a pie el continente. Fue periodista y es traductora. Feminista desde la década del '70, integra desde su Fundación el consejo de redacción de Feminaria. Miembro del consejo de redacción de Diario de Poesía, colaboró en La danza del ratón, y fue cofundadora de la cooperativa editorial Nusud. Ha publicado: Destino y propagaciones (1970); Crucero ecuatorial (1981); Tributo del mudo (Sirirí, 1982); Contéstame, baila mi danza (selección, versión y notas de poetas norteamericanas contemporáneas -1991) y Tener lo que se tiene (A.H. Edit., Antología de toda su obra, 2009), entre otros títulos.






martes, 16 de junio de 2009

cabalgo...



El Magnificat

cae
sobre tus nalgas

Cabalgo

cubriendo de jugo
la grupa entera

Los pechos duros
y aceitados avasallan

El Magnificat
sale de tu boca

Corre por los canales
de aire líquido
y leche/entre los labios
de la concha
el matorral de pelo azafranado

Magnífica yegua
que me lleva en su salto

Cae

disuelta en mí

me deshace

Magnificat
entre tus brazos

(de "Intempesta nocte", Eroica, 1988)

Diana Bellesi (Zavala, Santa Fe, 1946)






viernes, 17 de abril de 2009

EL JARDÍN DE LOS MILAGROS



Temprano en la mañana mi madre intenta

llamarme por teléfono, y en la tarde
luego me cuenta: tan hermosa noticia
tengo, con una voz de aterciopelado
misterio, muy serena y suave anunciando
la pequeña magnolia se abrió en dos flores
por primera vez. Hay justicia, pensé
con un agua dulce que se abría paso
en mi corazón. Esa magnolia que ella
plantó bajo la mirada de mi padre
años atrás diciéndole melancólico
si no la verás florecer, tarda tanto
Y yo, verano tras verano mentía
un poco o creía o pasaba revista
de las pequeñas magnolias florecidas
que supe visitar en una placita
por Colegiales, adonde robé aquella
reina blanca, perfumada y frágil que huelo
aún en la distancia como si fuera,
como si hubiera sido una hostia pascual
o el cuerpo de la amada, la comunión
con lo bello del mundo, como mi madre
lo siente ahora y lo dice en esa voz
que me parece el cantar de los cantares
Florecerá, le aseguraba, el próximo
verano, ya verás, y hoy ha sido visto,
esta vez se unieron belleza y justicia
para ganarle juntas, las dos al tiempo.




Diana Bellesi (Argentina, Santa Fe, 1946)

(Poema sugerido por Stella Ponce)



sábado, 15 de noviembre de 2008

LLEGAR PARA IRNOS...




Llegar para irnos tan lejos

tan solos y no obstante unidos
por un río que ayer corría

sobre la tierra y hoy corre
escondido bajo ella
¿Se habla a través del abismo?

Une, las partículas vivas
del universo expandiéndose
¿Es amor la fuerza que une?

Aquello que no volverá
a fundirse y sin embargo
entre sí se debe, se sabe

metáfora extendida en el
vacío para alcanzar
lo que de otro modo ya

jamás podrá alcanzarse




Diana Bellesi (Argentina, Santa Fe, 1946)




miércoles, 23 de julio de 2008

HE CONSTRUIDO UN JARDÍN


He construido un jardín como quien hace

los gestos correctos en el lugar errado.
Errado, no de error, sino de lugar otro,
como hablar con el reflejo del espejo
y no con quien se mira en él.
He construido un jardín para dialogar
allí, codo a codo en la belleza, con la siempre
muda pero activa muerte trabajando el corazón.
Deja el equipaje repetía, ahora que tu cuerpo
atisba las dos orillas, no hay nada, más
que los gestos precisos -dejarse ir- para cuidarlo
y ser, el jardín.
Atesora lo que pierdes, decía, esta muerte
hablando en perfecto y distanciado castellano.
Lo que pierdes, mientras tienes, es la sola compañía
que te allega, a la orilla lejana de la muerte.

Ahora la lengua puede desatarse para hablar.
Ella que nunca pudo el escalpelo del horror
provista de herramientas para hacer, maravilloso
de ominoso. Sólo digerible al ojo el terror
si la belleza lo sostiene. Mira el agujero
ciego: los gestos precisos y amorosos sin reflejo
en el espejo frente al cual, la operatoria carece
de sentido.

Tener un jardín, es dejarse tener por él y su
eterno movimiento de partida. Flores, semillas y
plantas mueren para siempre o se renuevan. Hay
poda y hay momentos, en el ocaso dulce de una
tarde de verano, para verlo excediéndose de sí,
mientras la sombra de su caída anuncia
en el macizo fulgor de marzo, o en el dormir
sin sueño del sujeto cuando muere, mientras
la especie que lo contiene no cesa de forjarse.
El jardín exige, a su jardinera verlo morir.
Demanda su mano que recorte y modifique
la tierra desnuda, dada vuelta en los canteros
bajo la noche helada. El jardín mata
y pide ser muerto para ser jardín. Pero hacer
gestos correctos en el lugar errado,
disuelve la ecuación, descubre páramo.
Amor reclamado en diferencia como
cielo azul oscuro contra la pena. Gota
regia de la tormenta en cuyo abrazo llegas
a la orilla más lejana. I wish you
were here amor, pero sos, jardinera y no
jardín. Desenterraste mi corazón de tu cantero.



Diana Bellesi (Argentina, Santa Fe, 1946)