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jueves, 6 de octubre de 2022

ESBOZOS Y REPRESENTACIONES (II)




PARADOJA DE LA IGNORANCIA

íbamos por un sendero
ella ya no me hablaba
o quizá me hablaba
y ahora no recuerdo de qué

¿sonreía?
no lo sé

¿hacia dónde miraba?
tampoco lo sé

¿la forma ocupaba el fondo
o era más frágil
hasta el punto de que la suya
podría definirse como una relación
más estática
que dramática?

tampoco

pero íbamos por un sendero
la palabra tierra
y la palabra sol
describirían muy bien
lo que intento
sin éxito
decir



COSECHA

a Liliana

recojo castañas del suelo
junto a la fuente
y advierto sorprendido
que las hojas que me rodean
son de roble
levanto entonces la vista hacia ella
pero está de espaldas
como observando un sendero
que baja de esta loma
hacia lo alto de otra
que nunca alcanzaré
y en la que ella también
recogerá castañas junto a una fuente
mientras mira las hojas que la rodean
y toma una
y me la ofrece




CARTA A RICARDO REIS


las palabras nunca son
del tamaño de las cosas
¿o deberían serlo?
¿debería el cielo entrar
en la palabra cielo?
el nombre designa
aquello que traiciona
lo que se nombra es un residuo
la radical extrañeza de la reducción
un pacto
entre lo visto y lo oído
un modo de relatar la realidad
por similitudes
por aproximaciones
por cuanto a pesar
de la aceptación de los signos
queda
al margen

(Del libro: Esbozos y representaciones,
Ediciones en Danza, 2022,
Gentileza del autor)

Jonio González (Buenos Aires,1954. Reside en Barcelona desde 1982)


IMAGEN: Fotografía del autor en su perfil del face.

Pueden LEER la biografía en una entrada anterior del autor.


 

miércoles, 5 de octubre de 2022

ESBOZOS Y REPRESENTACIONES (I)


A LO QUE YA EXISTE

si hay un tesoro ¿dónde ocultarlo?
lo que se simula ser
a menudo es lo que se es
a menos que sólo se oculte el tesoro
después de sucedida otra vida
de haber eliminado las diferencias
entre aquello
que acompaña desde el principio
y el lugar al que se llega
porque en realidad nadie quiere
ser partícipe de la muerte
sino un actor que sepa llevar
la representación hasta el final



¿Y SI AQUELLO QUE CREES SABER
REALMENTE LO SUPIERAS?

sería como suponer que tras reunir
las astillas de un espejo roto
al contemplarte en él verías
el mismo rostro
de cuando estaba intacto

como esperar la forma del destino
que alguien ha concebido para ti
los actos que ha imaginado
quien no ha elegido ni el apodo
con que sus amigos lo conocen

nadie sangra más
que la sangre
que corre por su cuerpo
ningún árbol se acerca más al cielo
que sus hojas más altas




SENTADO A LA MESA DE UN CAFÉ

no sé dónde envió esta postal
ni cuándo
sólo sé que en sus planes
estaba ir a berlín
y que por entonces nadie
en el valle lloraba tanto
como para que una anécdota así
pasase inadvertida

sé también que quien ahora
contempla esa misma postal
tras apartar la taza de té sobre la mesa
soy yo
y que quien en noviembre de aquel
ahora lejano año
se tendía bajo un árbol en palermo
para preguntarse dónde estarías
también lo era


(Del libro: Esbozos y representaciones,
Ediciones en Danza, 2022,
Gentileza del autor)

Jonio González (Buenos Aires,1954. Reside en Barcelona desde 1982)


Pueden LEER la biografía en una entrada anterior del autor.


IMAGEN: "A qué altura hay que estar de la tierra", fotografía de  Ananké Asseff .


 

miércoles, 1 de julio de 2020

HISTORIA DEL VISITANTE

























LIRICO

también esa rosa
se convertirá en recuerdo
no en símbolo
o rosa enferma citada
hasta el hartazgo
por los poetas
sino en algo que envejecerá
con nuestros huesos
y tendrá la forma
de nuestros errores y aciertos

no hallaremos el modo
de describirla
porque cambiará con los años
pero dormirá a nuestro lado
como el agua más cercana



PARADOJA DE LA CONCISION

deseaba haber escrito
que alguien llamaba a la puerta
que entraba y se sentaba
frente a él
que el tiempo transcurría
sin que hablasen
más que de ciertos momentos
con el coraje suficiente
para recordar sólo aquello
que se ha anotado
en un mensaje
lo más breve posible
antes de regresar allí
de donde se ha venido
como si eso fuera lo mejor
que a uno puede pasarle



ELLA ESPERA

el gusto del color de los labios de la madre
ese rojo espeso en el índice
que se desliza sobre los labios

después estás tendida en el suelo
la luz de la tarde entra por la ventana alta
una revista abierta ante ti
el rumor de los pájaros
en la plaza cercana

y algo de ese color
de lo que espera al otro lado
de la ventana alta
como la tierra firme que formó su mano



 T

¿te irás esta noche?
¿dejarás a quienes te aman
con tus gestos
tus palabras
tu pasado?
¿serás tú esa
la que parte
o la que soñaste ser
la que escapó de nuestras vidas
esa cuyos deseos no advertimos?
sé quién nos ha amado
recuerdo cada caricia
pero ¿a quién hemos amado?

en cada cruce del camino nos esperas



HISTORIA DEL VISITANTE

fingir que no estaba ahí
que ese patio y su blancura
eran para el que espera
el final de la helada
las risas en la casa
del dios ajeno

o sostener la soledad
en que se desea entrar
y guardar la sombra
como un amuleto

será diferente:
ninguna mano escribirá en la carta
que describe el territorio
que a nadie pertenece:

no te preguntes adonde volver
sin asomarte a la puerta primero



Jonio González



Jonio González, nació en Buenos Aires en 1954; y reside en Barcelona desde 1982.Cursó la carrera de letras en la facultad de Filosofía y letras de la Universidad de Buenos Aires. En 1977 fundó el grupo Onofrio de Poesía Descarnada, junto a Miguel Gaya y Javier Cófreces. Desde 1981 y hasta el 2001 codirigió la revista de poesía La Danza del Ratón,  editada en Buenos Aires. Como traductor de poesía ha vertido al castellano a Sylvia Plath (Tres mujeres, Zaragoza, 1992; Barcelona, 2001), Anne Sexton (El asesino y otros poemas, Barcelona, 1996), Charles Simic, Robert Creeley, Kathleen Raine, John Berryman, Elizabeth Bishop, entre otros. Asimismo ha escrito diversos prólogos para ediciones de poesía, entre ellos: Poesía escogida, de Blanca Varela (Barcelona, 1993). Colabora habitualmente como crítico de jazz y de literatura de género en publicaciones especializadas. Ha publicado, entre otros, los siguientes poemarios: El oro de la república (Claraboya, Buenos Aires, 1982); Muro de máscaras (Tierra Firme, Buenos Aires, 1987); Cecil (Utopías del Sur, Buenos Aires, 1991); Últimos poemas de Eunice Cohen (Plaza y Janés, Barcelona, 1999), y El puente (Emboscall, Vic, 2001; Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2003); y Ganar el desierto (Ed. en danza,  2009  y La invención de los venenos (Buenos Aires, 2015) y Historia del visitante (Ed. en danza, 2019), de donde fueron tomados estos textos. Sus poemas  fueron incluidos en diversas antologías, entre ellas : Una antología de la poesía argentina (Santiago de Chile, 2008);  Doscientos años de poesía argentina (Buenos Aires, 2010) y la Antología de poesía argentina de hoy (Barcelona, 2010). Colabora con sus traducciones en el blog de Jorge Aulicino: “Otra Iglesia es imposible”.



IMAGEN: Jonio Gonzalez por Daniel Morozinski.




miércoles, 13 de noviembre de 2019

EQUÍVOCOS



el inconveniente de dar por hecho
que lo primero es lo verdadero:
después llega el verano
y aquellas manchas entre los árboles
se convierten en frutos
y cuentan historias
más reales

sin embargo
afirmar que siempre
la consecuencia
sucede al acto
equivaldría a pretender
que a este lo define
lo correcto o esperado

un equívoco:
como si aquel al que amamos
nos olvidara




Jonio González (Buenos Aires, Argentina, 1954- Reside en Barcelona, desde 1982)

(Tomado del blog:







miércoles, 22 de abril de 2015

EL MONTE



un niño juega
entre las piedras
que de mayor arrojará
a la frente del recuerdo
no sabe nada
del ligustro
y los horneros
de la sombra que proyecta
sobre las roderas
no interroga la hierba
ni a las avispas que liban
el agua de la bomba
despierta una mañana
y está en otro lugar
en otro tiempo
le dicen que es el mismo
que si mira hacia atrás
verá el camino
se detiene
y mira
lo enceguece el brillo del sol
en la moneda



en el país desconocido
que es la grieta en la roca 
o la serenidad del que al fin 
calla ante el erial 
porque ha llegado 
desnudo de sangre 
de entendimiento 
desde la casa saqueada 
a reclamar las ruinas



oirás el reclamo de los pájaros
jilgueros cardenales
verás la labor de los horneros
la de las moscas
sobre los excrementos
el sudor de la mano
entre la esmeralda
de los limoneros
y serás el invitado
el expulsado del festín
el indigno de abrir el libro
y leer las palabras
que te describen



te has extraviado 
sin que tus ojos vean 
ni tu corazón desee 
y aun así te obligan 
a ser el mismo 
con otra cara 
otros ojos 
un corazón distinto



lo mismo la rama
que su sombra

así el olvido



en el reflejo del sol
tras una nube
has encontrado por azar
el mismo cielo
de los libros de tu infancia
y has respirado el aire
que en el monte grande
dispersaba el humo
de las fogatas
entre el que bailabas
mientras se acercaba la noche
con su rumor de grillos
su temblor de luciérnagas
su ídolos y su desierto



iba y venía
del huerto al huerto
por entre las acequias
buscando un punto
desde el que orientarse
los pasos que lo separaban
del limonero
de la casilla
y miraba hacia el brillo
de los aviones
hacia el relincho
de los caballos
en la polvareda
y después la partida
los terrones calcinados
el color de la memoria
que delataría sus huellas



ganarás el desierto
buscarás en los pajonales
dirás he escapado
dirás no he de pagar
mis días serán como esta tierra
más de un puñado
más de dos
de fatiga
pero no me alcanzará
la vista del juez
del verdugo
seré como el polvo
sobre el lomo de las bestias
la razón de la riqueza de otros
el destino del que repite
hasta el aturdimiento
las palabras


(Del libro Ganar el desierto
Ediciones en Danza, 2009)

Jonio González (Buenos Aires, Argentina, 1954- Reside en Barcelona, desde 1982)