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miércoles, 18 de noviembre de 2009

Cuarto poema





















El hombre tiene un solo cuerpo,
como una celda incomunicada,
el alma ya está harta
de esa envoltura apretada,
con los ojos y los oídos
de tamaño tan escueto,
con la piel —pura cicatriz—
que viste el esqueleto.
A través de la retina vuela,
hacia el manantial del cíelo,
hacia el eje helado,
hacia la carroza de pájaro,
y oye desde las rejas
de su prisión viviente,
el parloteo de bosques y prados,
la trompeta de los siete mares.
Es un pecado tener el alma sin cuerpo,
es lo mismo que un cuerpo sin camisa,
como si no tuviera ni obra, ni proyecto,
ningún designio, ni una sola línea.
Puros enigmas sin ninguna clave.
Pues, quién volvería hacia atrás,
después de haber bailado
donde nadie bailaría jamás.
Y sueño con un alma diferente,
vestida de otra manera,
que arde, recorriendo siempre
el camino entre la timidez y la espera,
como una llamada seca, sin reflejo,
que corre al ras del suelo
y como un recuerdo, nos deja
el ramo de lilas en la mesa.
Corre, niño; no te apiades
de Eurídice desdichada,
echa rodar por el mundo
tu aro de cobre con una vara,
mientras, apenas audible,
pero respondiendo a cada paso,
la tierra suena en los oídos
tan alegre y austera.


Arseni Tarkovski

(Traducción directa del ruso
al castellano y Biografía:
Irina Bogdaschevski
,

Diario de Poesía Nº 19, Bs.As.,
Invierno 1991)

Arseni Alexandrovich Tarkovski (Rusia, 1907-1989) Considerado el último representante de la gran generación de poetas rusos conocida como Siglo de Plata, no fue, como muchos de sus contemporáneos, deportado ni confinado ni asesinado por el régimen; sin embargo, sufrió persecución. Sus textos, eliminados de las revistas literarias y, por lo tanto, de la memoria de sus lectores, debieron esperar hasta la tardía publicación de Antes de la nevada, su primer libro, editado recién en 1962. Con anterioridad las galeras del mismo habían sido destruidas por decreto. Tarcovski, que había perdido una pierna durante la Segunda Guerra Mundial, llevó a cabo, con vocación de sacerdote, su oficio de traductor. Sus categorías estéticas coincidían plenamente con sus principios éticos. De ese manera, una rima inexacta era considerada por Arseni Alexandrovich como amoral. La violación de la profunda concordancia entre la naturaleza y el idioma. La negligencia en la formación de una estrofa le producía sufrimiento. Fue un verdadero maestro de la traducción. El mejor ejemplo es, sin duda, su traducción del poeta Majtumkuli, representante de la literatura de Turkmenia del siglo XVIII. Entre sus obras se cuentan Antes de la nevada (1962); A la tierra-lo terrenal (1966); Obras selectas: poesía, traducciones de 1929 a 1979 (1982); Desde la juventud hasta la vejez (1987) y Las estrellas sobre el Aragaz (1988).

El poema aparece recitado por el actor Inokento Smoktunovski, con música incidental de Bach, en el film "El espejo", de su hijo, Andrei Tarkovski.



Los primeros encuentros

http://www.youtube.com/watch?v=NbRdzAGD58c






Andrei Tarkovski

(Secuencia de El espejo
Poema recitado por el actor
Inokento Smoktunovski)
Cada instante de nuestros encuentros
celebramos, como una presencia Divina,
solos en todo el mundo. Entrabas
más audaz y liviana que el ala de un ave;
Por la escalera, como un delirio,
saltabas de a dos los escalones, y corrías
a través de las húmedas lilas, llevándome lejos,
a tus dominios, al otro lado del espejo.

Cuando llegó la noche, recibí la gracia,
las puertas del altar se abrieron,
y brilló en la oscuridad, en el espacio
la desnudez, y se inclinó lentamente,
y despertando, pronuncié: "¡Bendita seas!",
y en seguida percibí la insolencia
de esta bendición. Dormías,
y para pintar tus párpados de aquel azul eterno
las lilas se inclinaron hacia ti desde la mesa,
Tus párpados azules ahora estaban
serenos, y tibias tus manos.

En el cristal se percibía el pulso de los ríos,
el humo de los cerros, el resplandor del mar,
y una esfera en la palma de la mano sostenías,
de cristal, y dormías en el trono,
y, ¡oh Dios Santo! eras mía solamente.

Al despertarte, habías transformado
el común lenguaje cotidiano
y con renovada fuerza se colmó la garganta
de vocablos sonoros, y la palabra "tú", tan liviana,
quería decir "rey" ahora, revelando su nuevo significado.
De pronto, en el mundo todo ha cambiado,
hasta las cosas simples, como la jarra, la palangana,
cuando se erguía en medio de nosotros, cuidándonos,
el agua, dura y laminada.

Fuimos llevados hacia el más allá,
y se abrían ante nosotros, como por encanto,
las ciudades milagrosas, y nos invitaban a pasar,
la menta se extendía bajo nuestros pies,
las aves seguían nuestro camino,
los peces remontaban nuevos ríos,
y el cielo se abrió ante nuestros ojos...

Mientras seguía nuestras huellas el destino,
como el loco, armado de una navaja.


Arseni Tarkovski (Rusia, 1907-1989)

(Traducción directa del ruso
al castellano: Irina Bogdaschevski,
Diario de Poesía Nº 19, Bs.As.,
Invierno 1991)