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domingo, 3 de julio de 2022

SALIR A CAZAR POEMAS (III)

 














INÉDITOS

El viento del Sur
sopla muy fuerte.
Con las chapas colocadas contra el cerco
no es mucho lo que se consigue.
Me acurruco junto al fuego
de ramas de espinillo;
me paso horas mirándolo.
Allí se consumen inquietantes pensamientos.
 
 
*
 
En la torre
de alta tensión, desembarcamos.
Pájaros
mirando hacia abajo.
Los únicos.
Esperando.
 
*
 
Por la calle ruedan
empantanadas
las palabras.
Dejó de llover.
El viento sacude las ramas.
Desde la puerta miro una orilla de luz
en las hojas altas. Un pájaro
me arroja su canto.
Dejó de llover.
En la calle ruedan
empantanadas palabras.
 
(Del libro “Salir a cazar poemas”,
Iván Rosado, 2016)
 
Kiwi  


Kiwi es un poeta y alfarero argentino nacido en Santa Fe, seudónimo de Héctor Rolando Rodriguez, en 1940. A comienzos de los años 80' se trasladó a la isla de Alto Verde, frente a la ciudad de Santa Fe. Murió en el año 2011.  Publicó en ediciones delanada, las plaquetas: Poemas, El Soplo y El Viento n° 2 Santa Fe, (1986); Angüeras, El Soplo y El Viento n° 9 (1989); El Espejo Natal, (1991). La leyenda lo describe como una especie de Robinson moderno; de hecho vivió de la caza y de la pesca y de sus artesanías; fue alfarero y poeta, a la par, solo se limitó a cubrir sus necesidades mínimas y a atender la voz que le dictaba los poemas, generalmente en formas parecidas a las del haiku o tankas japoneses, pero también con cierta impronta narrativa. Como una especie de Juanele en miniatura, muchos poetas lo visitaban, porque tenía el don de la conversación y la sabiduría de la experiencia."Y uno se quedaba tan atento ante el encadenamiento de poesía, artesanía, filosofía, mística y cosas cotidianas"(*) No le interesaba publicar sus poemas; cosa que se concreta gracias a la intervención del poeta (*)Roberto Aguirre Molina, director de Ediciones delanada. Toda su poesía cabe en este libro; sin embargo se sabe que “Embanamiento” y quizá otros libros permanezcan inéditos.
 

MÁS poemas en entradas anteriores del autor (+3).



viernes, 1 de julio de 2022

SALIR A CAZAR POEMAS (II)

















EL ESPEJO NATAL (1991)


Con ferocidad caíste sobre mí
devorándome en el condimento predilecto
hasta saciarme
cuando hubiste roído mis huesos.
 
Vuelves. Volverás
siempre
a hacerme crecer
desde el hueco de tus manos
hasta tu hambre de Tí.
 
*
 
Antifórmicas
 
(Buho)
 
Vuelo hacia el centro. Veo.
Estoy
en cada parte de la esfera.
 
*
 
hormiga negra
con un pétalo
de ciruelo al hombro
 
desciende
 
llegada a la frontera
de cal fresca
vaga sin oriente
 
*
 
¿No habría querido estropearme la pintura? ¿o mojarse las patitas?
la hormiguita
 
*

Como el perro dolorido recorre la casa
en busca de un lugar fresco y oculto donde hallar reposo
así deambulo yo por todos mis rincones
sin hallar uno donde no estés vos
dándome la espalda.
 
*
 
Bajo a la costa
abrumado por el clima
me siento en el agua.
 
Las ramas de los árboles
tocan ya mis pies.
Como pájaro que ha hecho
nido en las sombras,
me levanto a cazar estrellas.
 
*
 
Lo saludaron diciendo
          que se iban
aquí nomás
 
a la boca del ángel
         a pescar
 
*
 
Además
te quiero tanto
que cuando te alejas
ya no soy
sino la sombra de tus manos
pasajera.
 
*
 
Nos encontramos
en una palabra
 
brotada
de nuestro silencio.
 
*
 
Impertérrito
te atrapas
en la exacta valoración
del tiempo y el espacio.
Sapo.
 
Como una brasa.
 
*
 
Entre los verdes, un aroma aletea. Sube,
baja. Deposita su larva en la tierra.
Después de las lluvias
reventarán otros soles,
otras esferas.
 
*
 
De arcilla los hizo
insuflando en ellos
la sangre
de una estirpe de planetas.
 

Kiwi  (Santa Fe, Argentina, 1940-Id., Alto Verde, 2011)  

 

IMAGEN: Búho (de archivo).



miércoles, 29 de junio de 2022

SALIR A CAZAR POEMAS (I)


 






POEMAS (1986)
 
Las primeras flores del granado
apagadas en el rocío.
 
*
 
Se detuvo
miró hacia atrás por encima
del hombro.
Al pasarse la mano por el pelo
saltó una rana
blanca.
 
*
 
No sabe cantar
y sus plumas no vuelan.
 
*
 
El sapo en la puerta de su cueva,
yo en la mía.
Miramos caer la lluvia.
 
 
 
ANGÜERAS (1989)
 
 Me fui al oscurecer
ruminando pa la ranchada.
    Solo,
en la nutriera.
Allá no había nadie.
No quería quedarme en la casa.
Me acordé
de los arrimaos a la costa
y pegué la vuelta.
Me vine a tomar unos dulces
                           con vos.


 
Kiwi  (Santa Fe, Argentina, 1940-Id., Alto Verde, 2011)  

 

IMAGEN:  Flores de granado (Sin créditos).


lunes, 18 de agosto de 2008

SOLAZ EN LA MADRIGUERA -Antología


























Disparo
incrustando
estrellas
en la noche





Cada vez que se
tambalea
se apoya en su
sombra





El sapo en la puerta de su cueva,
yo en la mía.
Miramos caer la lluvia





Tal vez apagan
la luna en las plumas
de una garza





Pájaro anidado en tinieblas.
Se alza,
rapaz, hacia las estrellas.





Sobre la tierra calcinada
trazo el carácter primero.





Solía andar por las quebradas
de noche bajo los árboles
en el bosque
perdido hasta encontrarme.





Hay sesgos azules en el humo de la tarde.
En el cuenco arde el fuego:
el barro se hace piedra
para dar de beber.





En un tártago, escondido por el mburucuyá
han hecho su nido los zorzales
ellos, que solían alborotar,
distrayendo
la atención mía o la del gato
hacia otros árboles,
ahora observan en silencio
cuando me acerco desmalezando.





3 cabezas de surubí me trajeron
los hijos del pescador.
Las colgué de un gancho
en el ceibo.

Anochece.
Siento su olor.
En la oscuridad navego.
3 cabezas de surubí
y yo su cuerpo





Cáscara de soledad
Sauce de luz
Huevo de sombras

Pájaros
bañados de luz





Muchas veces estando solo,
durmiendo en la ranchada,
me despertaron.
Golpeaban las manos. Al salir
sólo había
el rumor de los sauces,
el balanceo de la canoa
en el agua.





Hubiese querido olvidar las imágenes
del cielo en las aguas del otoño,
el perfume, el color de las flores, el canto
de los pájaros en el follaje cercano.

Hubiese querido no saber
que bajo cada fronda hay una sombra
que se ofrece





Mateábamos:
las ramitas secas de los tártagos
se quebraban, con un chasquido,
a la siesta.
Él miraba, girando la cabeza, callado.
Los pájaros -digo-
En la isla se escuchan más fuerte -dice-
los zorzales son grandes
y pesados -digo-
No, son espíritus -dice-
Y cerró un bicho bolita
con el dedo gordo del pie.





Kiwi (Seudónimo de Héctor Rolando Rodriguez (Santa Fe, Argentina, 1940; id.2011.)