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jueves, 13 de noviembre de 2025

MARIANNE MOORE: Una introducción

MATRIMONIO

Esta institución,
acaso habría que llamarla empresa
por respeto a la cual
una niega la necesidad de un cambio
de idea sobre nada en lo que haya creído,
que exige promesas públicas
de las intenciones que una tiene
de satisfacer una obligación privada:
me pregunto qué pensarán Adán y Eva
a esta altura sobre esto,
sobre este metal enchapado
y encendido en oro;
cuán brillante luce
“de tradiciones e imposturas circulares, 
que cometen un sinfín de canalladas”,
¡y que exigen de todo el ingenio criminal que una posea 
para lograr evitarlas!
La psicología que todo lo explica 
no explica nada en absoluto 
y nosotros mantenemos la duda todavía.
Eva: hermosa mujer;
yo la conocí
cuando era tan bella
que me dio un sobresalto,
capaz de escribir al mismo tiempo
en tres idiomas: 
inglés, alemán y francés 
y charlar mientras tanto; 
tan dada a forzar un alboroto 
como a estipular el silencio:
“Me gustaría estar sola”; 
a lo que el visitante replica,
“Me gustaría estar solo;
¿por qué no estar solos a la par?”
Bajo las estrellas incandescentes 
bajo la fruta incandescente, 
la experiencia singular de la belleza: 
su existencia que resulta demasiado; 
la desgarra a una en pedazos 
y cada nueva oleada de conciencia 
es veneno.
“Mírenla, mírenla en este mundo ordinario”, 
la falla central
de aquel primer experimento de cristal, 
esta amalgama que no puede ser otra cosa 
más que una imposibilidad interesante, 
que se describe 
como “ese extraño paraíso
a diferencia de la carne, el oro, o los edificios majestuosos,
la parte más preciada de mi vida:
el corazón que se eleva
en su estado de paz
como se eleva un bote
cuando se eleva la marea”;
constreñida a hablar de la serpiente
(que dejó la piel en la historia de la cortesía
para no regresar nunca a ella); 
ese invaluable accidente 
que exonera a Adán.
Y también él posee belleza; 
resulta inquietante (el Oh tú 
para quien, a partir de quien, 
sin quien no hay nada) Adán;
“algo felino,
algo colúbrido” (¡cuán cierto!);
un monstruo mitológico reptante
en esa miniatura persa de las minas de esmeralda,
seda cruda (en blanco marfil, blanco nieve,
blanco perla y otros seis tipos),
ese prado repleto de leopardos y jirafas
(cuerpos alargados en amarillo limón
salpicados de trapezoides azules).
Animado por las palabras, 
vibrante como un platillo 
estremecido antes del golpe, 
profetizó de forma correcta: 
la cascada laboriosa,
“la veloz corriente
que violentamente arrasa todo a su paso,
a veces silenciosa como el aire
y ahora tan poderosa como el viento”.
“Pisoteando abismos
sobre el apoyo incierto de una lanza”,
en olvido de que hay en la mujer
una cualidad de la mente
que como manifestación instintiva
es poco segura,
él sigue hablando
en un tono clásico y corriente
sobre “estados anteriores, el estado actual,
sellos, promesas,
el mal que uno sufre,
el bien con que uno se deleita,
el infierno, el cielo,
todo lo conveniente
para dar impulso a la propia dicha”.
Hay en él un estado de la mente 
en virtud del cual, 
al percibir lo que no 
se suponía que debiera,
“experimenta una alegría solemne 
al verse convertido en un ídolo”.
Asolado por el ruiseñor 
en las hojas nuevas, 
con su silencio
(no su silencio sino sus silencios), 
dice de éste:
“me viste con una camisa de fuego”.
“No se anima a batir las palmas 
para animarlo a seguir 
por temor a que alce vuelo; 
si no hace nada, aquel se dormirá; 
si grita, no entenderá nada”.
Enervado por el ruiseñor 
y deslumbrado por la manzana, 
impulsado por “la ilusión de un fuego 
eficaz para extinguir el fuego”, 
en comparación con el cual
el resplandor de la tierra 
es una mera aberración (un fuego 
“tan alto tan hondo tan áureo tan amplio 
tan largo como la vida misma”), 
tropieza con el matrimonio,
“en efecto, un objeto muy trivial”
como para haber destruido la actitud
que sostenía:
la calma del filósofo
sin el patrocinio de una dama.
¡Himen inútil!
“una suerte de cupido crecidito”
reducido a la insignificancia
por la propaganda mecánica
que pasa por comentario irreflexivo,
por aquel experimento de Adán
con vías para salir pero ninguna para entrar:
el ritual del matrimonio,
aumentando toda su opulencia;
las puntas de violín de sus helechos,
sus flores de loto, nopales, dromedarios blancos,
su hipopótamo:
nariz y boca combinadas
en un magnífico embudo,
“el chajá:
ese ave enorme, casi un lagarto”, 
su serpiente y la manzana vigorosa.
Nos cuenta 
que “para el amor, 
que cegaría al águila, 
que es como un Hércules
trepando a los árboles 
en el jardín de las Hespérides, 
la mejor edad va de los cuarenta 
y cinco a los setenta años”, 
mientras lo elogia
como un bello arte, como un experimento, 
un deber o una mera recreación.
No hay que llamarlo rufián 
ni calamidad a un roce 
(la lucha por ser afectuoso):
“no hay verdad que se entienda por completo 
hasta haber sido probada 
por el diente de la disputa”.
La pantera azul de ojos negros,
La pantera basalto de ojos azules, 
gráciles por completo 
(es deber indicarles el camino); 
la Diana en obsidiana negra 
que “ensombreció su rostro 
como hace el oso,
y le provocó un suspiro a su marido”, 
la mano con púas 
que siente por una cariño 
y lo prueba hasta el tuétano, 
impaciente por asegurar
que la impaciencia es un signo de independencia 
y no de esclavitud.
“La gente casada a menudo se ve así”:
“rara y fría, arriba y abajo, 
confusa y enfermiza 
con días buenos y malos”.
“¿Cuándo comemos?”
Los occidentales somos tan impasibles,
que discutimos al comer;
una misma bastante perdida,
la ironía a resguardo
en “el banquete tête à tête de Asuero”
con su “buen monstruo, lidera el camino”,
con un poco de risa
y prodigalidad de humor
en ese quijotesco ambiente de franqueza
donde “Las cuatro en punto no existen
pero a las cinco
las damas con su imperiosa humildad
están listas para recibirte”;
donde la experiencia atestigua
que los hombres detentan el poder
y hay veces en que se lo hacen sentir a una.
El dice: “¿Qué monarca no se sonrojaría
por tener una esposa
con el pelo como brocha de afeitar?”
La realidad de la mujer 
no es “el sonido de la flauta 
sino el veneno mismo”.
Ella dice:‘“Los hombres son monopolistas 
de estrellas, jarreteras, insignias 
y otras chucherías rutilantes’; 
incapaces de ser los guardias 
de la felicidad de otra persona”.
El dice: “Estas momias 
deben manipularse con cuidado:
‘las migajas de la comida de un león,
un par de tibias y la punta de una oreja’; 
pasa a la letra M 
y hallarás
que ‘una esposa es un féretro,’
ese objeto severo
con la geometría agradable
que estipula espacios y no gente,
se niega a su entierro
y decepciona de un modo singular,
forjado vengativamente en la actitud
de un niño adorable
hacia su progenitor distinguido”.
Ella dice: “Esta mariposa,
este zángano, este nómade
que se ha ‘propuesto
posarse de por vida en mi mano.’

¿Qué puede hacer una con él?
Seguro había más tiempo 
en los días de Shakespeare 
para sentarse a ver una obra.
Vos conocés muchos artistas que son zonzos” 
El dice: “Vos conocés muchos zonzos 
que no son artistas”.
Olvidado el hecho
de que “algunos tienen puros derechos 
mientras otras, obligaciones”, 
él se ama tanto a sí mismo 
que no puede permitirse 
un rival en ese amor.
Ella se ama tanto a sí misma
que no puede mirarse lo suficiente:
una estatuilla de marfil sobre marfil,
el último toque lógico
a un esplendor extenso
merecido como paga por el trabajo hecho:
una no es rica sino pobre
cuando parece siempre tan adecuada.
¿Qué se puede hacer por ellos 
(estos salvajes 
condenados a alejar 
a todos los que no sean visionarios 
prestos a emprender la tonta tarea 
de volver noble a la gente)?
Este modelo de fidelidad petrina 
que “abandona a su sereno marido 
solo porque ya ha visto lo suficiente de él”; 
aquella oradora te recuerda,
“soy tuya para lo que ordenes”.
“Todo lo que refiere al amor es un misterio; 
el trabajo de un solo día no alcanza 
para investigar esta ciencia”.
Una ve que es especial:
esa sorprendente comprensión entre opuestos
opuestos uno al otro, no contra la unidad,
que con una integración cicloide
deja pequeña la demostración
de Colón y el huevo
(un triunfo de lo simple);
ese Euroaquilón caritativo
de espantosa indiferencia
que el mundo odia,
mientras admite:


         “Soy una arpía,
         si me asalta una pena,
         debo apreciarla un largo tiempo;
         Yo no soy como esos
         que experimentan una gran pena
         por la mañana
         y un gran gozo al mediodía”;

y que afirma: “Me lo he topado
entre esos humildes
protegidos de la sabiduría,
donde con la apariencia
del polemista y el romano,
la habilidad política
de un arcaico Daniel Webster
persiste para sus temperamentos simples
como la esencia del asunto:
             ‘Libertad y unión 
               ahora y siempre’;
sobre el escritorio, el libro,
en el bolsillo del pecho, la mano”.

(Del libro homónimo,
Fadel & Fadel, 2025)

Marianne Moore (EEUU -Saint Louis- Missouri, 1887 - Nueva York,1972)


(Traducción de Guadalupe Alfaro y Oscar Fariña)

Pueden LEER la biografía y más poemas en entradas anteriores.
 

viernes, 23 de mayo de 2025

CUANDO COMPRO CUADROS


 o —mejor dicho—
cuando contemplo aquello de lo que me puedo imaginar dueña, 
prefiero lo que podría darme placer en cualquier momento: 
la sátira sobre la curiosidad en la que sólo es discernible 
la fuerza anímica;
o, justo lo contrario, la antigüedad, la sombrerera con adornos
                                medievales,
en la que se ven sabuesos con cinturas que se estrechan como la
                                del reloj de arena,
ciervos, aves y gente sentada.
Puede ser simplemente una losa, tal vez la biografía literal
(con letras espaciadas, sobre una especie de pergamino),
una alcachofa con seis tonos azules, el tripartito jeroglífico con patas
                                de agachadiza,
la cerca de plata que protege la tumba de Adán o Miguel cogiendo a
                                Adán por la muñeca.
El énfasis intelectual demasiado estricto sobre tal o cual cualidad
                                merma el placer.
No debe pretender desarmar nada; ni tampoco debe honrarse a la
                               ligera el éxito generalizado, 
aquello que es grande porque otra cosa es pequeña.
En conclusión: sea lo que fuere,
debe estar “iluminado por miradas penetrantes en la vida de las cosas”, 
debe reconocer las fuerzas espirituales que lo crearon.



LA JARDINERÍA ARRIESGADA

Si el amarillo presagia infidelidad, 
    yo soy infiel.
      No puedo tolerar que una rosa amarilla traiga mala suerte 
      porque los libros digan que el amarillo es de mal agüero, 
      que el blanco promete bien.
Sin embargo, vuestra propiedad personal, 
    el sentido de intimidad,
       en verdad debería desaprobar 
       los oídos ofendidos, sin necesidad de tolerar 
el descaro.


(Del libro "Poesía reunida
-1915-1951-,Hiperión,1996)

Marianne Moore (EEUU -Saint Louis- Missouri, 1887 - Nueva York,1972)


(Traducción de Lidia Taillefer de Haya)



WHEN I BUT PICTURES

or what is closer to the truth,
when I look at that of which 1 may regard myself as the imaginary
                           possessor,
I fix upon what would give me pleasure in my average moments: 
the satire upon curiosity in which no more is discernible 
than the intensity of the mood;
or quite the opposite—the old thing, the medieval decorated hat-hox, 
in which there are hounds with ivaists diminishing like the waist of
                          the hour-glass,
and deer and birds and seated people;
it may he no more than a square of parquetry; the literal biography
                                        perhaps,
in letters standing well apart upon a parch merit-like expanse; 
an artichoke in six varieties of blue; the snipe-legged hieroglyphic
                          in three parts;
the silver fence protecting Adam’s grave, or Michael taking Adam by
                                       the wrist.
Too stern an intellectual emphasis upon this quality or that detracts
                          from one’s enjoyment.
It must not wish to disarm anything; nor may the approved triumph
                                       easily be honored—
that which is great because something else is small.
It comes to this: of whatever sort it is,
it must be “lit with piercing glances into the life of things”;
it must acknowledge the spiritual forces which have made it.




INJUDICIOUS GARDENING

If yellow betokens infidelity,
     I am an infidel.
        I could not bear a yellow rose ill will 
        because books said that yellow boded ill, 
  white promised well.
However, your particular possession, 
   the sense of privacy,
       indeed might deprecate
       offended ears, and need not tolerate 
effrontery.

Pueden LEER la biografía y más poemas y textos en entradas anteriores.




martes, 31 de mayo de 2016

SILENCIO





Mi padre solía decir:
"La personas superiores jamás hacen visitas largas;
no hay que enseñarles la tumba de Longfellow,
ni las flores de cristal en Harvard.
Autosuficientes como el gato
(que se lleva la presa a su rincón,
con el rabo fláccido del ratón colgándole de la boca como un cordón de zapato),
a veces disfrutan de la soledad,
ya que se pueden quedar sin habla
al oír palabras que les hayan encantado.
El sentimiento más profundo se expresa, siempre, en silencio;
no en el silencio, sino con discreción".
Tampoco dejaba de ser sincero cuando decía: "Haz de mi casa tu posada".
Las posadas no son domicilios.




Marianne Moore

(Traducción de Lidia Taillefer de Haya)

SILENCE

My father used to say,
“Superior people never make long visits,
have to be shown Longfellow’s grave
or the glass flowers at Harvard.
Self-reliant like the cat—
that takes its prey to privacy,
the mouse’s limp tail hanging like a shoelace from its mouth— 
they sometimes enjoy solitude,
and can be robbed of speech
by speech which has delighted them.
The deepest feeling always shows itself in silence;
not in silence, but restraint.”
Nor was he insincere in saying, “Make my house your inn.”
Inns are not residences.






Marianne Moore. Poeta norteamericana (St. Louis, Missouri, 1887- New York, 1972), galardonada con el Premio Pulitzer. Estudió en el Bryn Mawr College. Trabajó como editora para la revista literaria The Dial entre 1925 y 1929. En un principio se relacionó con el movimiento imaginista pero más tarde desarrolló sus propias estructuras rítmicas y su propia versificación, introduciendo referencias muy claras sobre una amplia variedad de temas. Así por ejemplo, era muy aficionada al baseball, en especial a los Brooklyn Dodgers, y a menudo manifestaba este interés en su poesía. Su obra es más descriptiva y reflexiva que lírica o dramática, y en ella ofrece minuciosas descripciones de paisajes, animales y objetos. Su primer libro llevaba por título Poemas (1921); a éste le siguió Observaciones (1924), Poemas selectos de Marianne Moore (1935 con una introducción de T. S. Eliot), El Pangolin y otros versos (1936), Qué son los años? (1941), Sin embargo (1944), Poemas completos (1951; premio Pulitzer de 1952), Como un baluarte (1956), O ser un dragón (1959), El buey ártico (1964) y Dime, dime (1966). Sus traducciones de Las fábulas del escritor francés Jean de La Fontaine aparecieron en 1954. En 1955 publicó Predilección (sobre sus escritores favoritos) y en 1961 Páginas escogidas de Marianne Moore.
BIOGRAFÍA tomada de el poder de la palabra.






lunes, 28 de febrero de 2011

LUZ ES LENGUAJE

















Podemos hablar mas de la luz del sol
que del lenguaje, pero el lenguaje
y la luz
se ayudan mutuamente si los franceses
no deshonran ese adjetivo
aún sin extirpar.
Sí, luz es lenguaje. Las libres, honestas
e imparciales luces del sol, de la luna,
de las estrellas y de los faros son lenguaje. El faro
de Creach'h d'Ouessant,
sobre el indefenso punto de la roca,
desciende de Voltaire,

cuya implacable justicia cayó
sobre un hombre ya herido;
del desarmado Montaigne, cuyo equilibrio
—mantenido a pesar de la fuerza del bandido—
iluminó un redentor destello
de remordimiento; y de Émile Littré,
cuya pasión filológica le impulsó a editar hechizado
los ocho volúmenes
de Hipócrates. Era
un hombre fogoso, un cientifico de
las libertades, el tenaz Maximilien Paul
Emile Littre. Inglaterra
esta protegida por el mar;
nosotros, con la reforzada Libertad de Bartholdi
que sostiene la antorcha junto al puerto,
oímos la súplica de Francia:
"Decidme la verdad, sobre todo
cuando sea desagradable". A lo que
sólo podemos contestar:
"La palabra Francia significa
emancipacion; significa
lo que puede 'dar vida a quienquiera que piense en ella'".


Marianne Moore (EEUU -Saint Louis- Missouri, 1887 - Nueva York,1972)


(Traducción de Lidia Taillefer de Haya)


LIGHT IS SPEECH

One can say more of sunlight than of speech; but speech and light, each
aiding each —when French— have not disgraced that still unextirpated adjective. Yes, light is speech. Free frank impartial sunlight, moonlight, starlight, lighthouse light,
are language. The Creach 'h d'Ouessant lighthouse on its defenseless dot of rock, is the descendant of Voltaire
whose flaming justice reached a man already harmed; of unarmed
Montaigne whose balance,
maintained despite the bandit's
hardness, lit remorse's saving
spark; of Emile Littre,
philology's determined,
ardent eight-volume Hippocrates-charmed
editor. A
man of fire, a scientist of
freedoms, was firm Maximilien
Paul Emile Littre. England
guarded by the sea,
we, with re-enforcedBartholdi's
Liberty holding up her
torch beside the port, hear France
demand, "Tell me the truth,
especially when it is
unpleasant." And we
cannot but reply,
"The word France means
enfranchisement; means one who can
'animate whoever thinks of her.'



IMAGEN: Puesta de sol -Instalación del artista  Olafur Eliasson.





lunes, 20 de julio de 2009

EN LOS DÍAS DE LOS COLORES DEL PRISMA


pero no en los días de Adán y Eva sino cuando sólo existía
Adán; cuando no había humo y los colores
eran puros, pero no por el refinamiento
del arte primitivo
sino por su originalidad; sin nada que los alterara

salvo la niebla que subía, lo oblicuo era una variante
de lo perpendicular, simple de ver
y explicar. Ya
no lo es, ni tampoco el espectro azul, rojo y amarillo
de los colores conserva su secuencia. También

se trata de una de esas cosas en las que se puede interpretar
mucho de particular; la complejidad no es un crimen pero,
llevada al extremo de la oscuridad,
nada resulta simple. Además
la complejidad, que se ha aliado con la oscuridad,

en vez de reconocer que es como una peste, se mueve
por todas partes para confundirnos con la funesta falacia
de que la insistencia
es la medida del éxito y de que toda verdad
debe ser oscura. Principalmente de paso, la sofisticación está

donde siempre ha estado, en las antípodas
de las grandes verdades primeras. "Una parte estaba a rastras,
otra a punto de arrastrarse y el resto
se encontraba aletargado en su guarida". En el andar irregular
y paticorto, en el gorjeo y en todas las trivialidades tenemos

la clásica multitud de pies. ¡Con qué propósito! La verdad no está
en el Apolo Belvedere, ni en lo formal. La ola puede cubrirla si
quiere.

Sabed que estará allí cuando diga:
"Seguiré allí cuando la ola haya pasado".




Marianne Moore (EEUU -Saint Louis- Missouri, 1887 - Nueva York,1972)


(Traducción de Lidia Taillefer
de Haya)
IN THE DAYS OF PRISMATIC COLOR

not in the days of Adam and Eve, but when Adam
was alone; when there was no smoke and color was
fine, not with the refinement
of early civilization art, but because
of its originality; with nothing to modify it but the


mist that went up, obliqueness was a variation
of the perpendicular, plain to see and
to account for: it is no
longer that; nor did the blue-red-yellow band
of incandescence that was color keep its stripe: it also is one of


those things into which much that is peculiar can he
read; complexity is not a crime, but carry
it to the point of murkiness
and nothing is plain. Complexity,
moreover, that has been committed to darkness, instead of

granting itself to be the pestilence that it is, moves all a-
bout as if to bewilder us with the dismal
fallacy that insistence
is the measure of achievement and that all
truth must be dark. Principally throat, sophistication is as it al-


ways has been—at the antipodes from the init-
ial great truths. "Part of it was crawling, part of it
was about to crawl, the rest
was torpid in its lair. "In the short-legged, fit-
ful advance, the gurgling and all the minutiae—we have the classic
multitude of feet. To what purpose! Truth is no Apollo
Belvedere, no formal thing. The wave may go over it if it likes.
Know that it will be there when it says,
"I shall be there when the wave has gone by."



sábado, 6 de junio de 2009

UNA TUMBA



Hombre que miras el mar,
privando de la vista a otros que tienen tanto derecho a ella como tú,
pararse en medio de algo es humano,
pero no puedes pararte en medio de esto;
el mar nada tiene que ofrecer salvo una tumba bien cavada.
Los pinos erguidos en fila, cada cual con un garfio verde esmeralda en la copa,
parcos como su entorno, nada dicen;
la represión, empero, no es el rasgo más obvio del mar;
el mar es un coleccionista, listo para devolver una mirada rapaz.
Otros, no sólo tú, han portado esa mirada —
cuya expresión ya no es protesta; los peces ya no los indagan
pues sus huesos no duraron:
los hombres arrojan las redes, ignorando que profanan una tumba,
y se alejan veloces — las quillas filosas moviéndose al unísono
cual patas de arañas de mar, como si la muerte no existiera.
Las ondas progresan entre sí en una falange —
bellas bajo redes de espuma,
y se esfuman sin pausa mientras el mar cruje dentro y fuera de las algas;
los pajaran nadan por el aire a gran velocidad,
emitiendo sus graznidos habituales —
la caparazón de la tortuga roe el pie de los acantilados, moviéndose debajo;
y el mar, bajo el latido de los faros y el ruido de las boyas campaniles,
avanza como siempre, como sí no fuera el mismo mar en el cual
las cosas que arrojamos están condenadas a hundirse —
en el cual si giran y dan vueltas no es con voluntad ni por conciencia.



(de Observations, 1924)

Marianne Moore (EEUU -Saint Louis- Missouri, 1887 - Nueva York,1972)


(Traducción de María Negroni)
A GRAVE

Man looking into the sea,
taking the víew from those who have as much right to it as
you have to it yourself,
it is human nature to stand in the middle of a thing,
but you cannot stand in the middle of this;
the sea has nothing to give but a well excavated grave.
The firs stand in procession, each with an emerald turkey
foot at the top,
reserved as their contours, saying nothing;
repression, however, is not the most obvious characteristic of
the sea;
the sea is a collector, quick to return a rapacious look.
There are other besides you who have worn that look —
whose expression is no longer a protest; the fish no longer
investigate them
for their bones have no lasted:
men lower nets, unconscious of the fact the they are
desecrating a grave,
and row quickly away — the blades of the oars
moving together like the feet of water spiders as if there were
no such thing as death.
The wrinkles progress among themselves in a phalanx —
beautiful under networks of foam,
and fade breathlessly while the sea rustles in and out of the
seaweed;
the birds swim through the air at top speed, emitting catcalls
as heretofore —
the tortoise shell scourges about the feet of the cliffs, in motion
beneath them;
and the ocean, under the pulsation of lighthouses and noise of
bell buoys,
advances as usual, looking as if it were not that ocean in which
dropped things are bound to sink —
in which if they turn and twist, it is neither with volition nor
consciousness.

martes, 24 de febrero de 2009

ESTADÍA EN LA BALLENA



Como quien fuerza puertas con espadas, enhebra

agujas, planta árboles frondosos
invertidos; opacada por alguien que los mares
aman más que a ti, Irlanda —

viviste por años toda suerte de privaciones.
Las hechiceras te forzaron a extraer
de la paja hilos de oro y oíste a los hombres decir:
«hay un temperamento femenino en directo contraste con


el nuestro que le hace hacer cosas así. Restringida por
herencias de ceguera y nativa
incompetencia, se volverá sensata y deberá ceder.
La experiencia la hará volver atrás;


el agua busca su nivel»:
y tú sonreiste. «Nada más lejos de su nivel que el agua
en movimiento». Tú la has visto, cuando algo le traba
el paso, montar incontrolable.



Marianne Moore (EEUU -Saint Louis- Missouri, 1887 - Nueva York,1972)

(Traducción de María Negroni)



SOJOURN IN THE WHALE


Trying to open locked doors with a sword, threading
the points of needles, planting shade trees
upside down; swallowed by the opaqueness of one whom the seas
love better than they love you, Ireland —

you have lived and lived on every kind of shortage.
You have been compelled by hags to spin
gold thread from straw and have heard men say:
"There is a feminine temperament in direct contrast to ours


which makes her do these things. Circumscribed by a
heritage of blindness and native
incompetence, she will become wise and will be forced to give in.
Compelled by experience, she will turn back;


water seeks its own level":
and you have smiled. "Water in motion is far
from level." You have seen it, when obstacles happened to bar
the path, rise automatically.





viernes, 14 de noviembre de 2008

¿QUÉ SON AÑOS?



¿Qué es nuestra inocencia,

qué nuestra culpa? Todos estamos
desnudos, nadie a salvo. ¿Y de dónde viene
el coraje: la pregunta irresuelta,
la duda insistente —
que llama muda, oye sorda — eso que
en la desdicha, incluso en la muerte
incentiva a otros
y en su derrota empuja

al alma a ser fuerte? Lejos
ve y es feliz aquél que
accede a lo mortal
y en su prisión se alza
sobre sí como
el mar en un abismo, en lucha por ser
libre y sin lograrlo,
en el acto de rendirse
logra su continuidad.

Así, aquél que siente con fervor,
se comporta como debe. El mismo pájaro,
creciendo al cantar, acoraza
su forma vertical. A pesar del cautiverio,
su canto poderoso
dice: la satisfacción es algo
banal, qué cosa pura es la dicha.
Es esto ser mortal,
esto la eternidad.



Marianne Moore (EEUU -Saint Louis- Missouri, 1887 - Nueva York,1972)


(Traducción de María Negroni)


WHAT ARE YEARS?

What is our innocence,
what is our guilt? All are
naked, none is safe. And whence
is courage: the unanswered question,
the resolute doubt —
dumbly calling, deafly listening — that
is misfortune, even death,
encourages others
and in its defeat, stirs

the soul to be strong? He
sees deep and is glad, who
accedes to mortality
and in his imprisonment rises
upon himself as
the sea in a chasm, struggling to be
free and unable to be,
in its surrendering
finds its continuing.

So he who strongly feels,
behaves. The very bird,
grown taller as he sings, steels
his form straight up. Though he is captive,
his mighty singing
says, satisfaction is a lowly
thing, how pure a thing is joy.
This is mortality,
this is eternity.

viernes, 18 de julio de 2008

POESÍA



A mí también me disgusta: hay cosas que son importantes
más allá de todo este desatino.
Empero, leyéndola con perfecto desprecio, uno
descubre en ella
después de todo, un lugar para lo auténtico.

Manos que pueden agarrar, ojos
que pueden dilatarse, cabellos que pueden erizarse
si fuera necesario, estas cosas son importantes no porque
pueda dárseles una interpretación altisonante sino porque son
útiles. Cuando se vuelven tan secundarias que hasta
llegan a ser ininteligibles,
puede decirse lo mismo de todos nosotros
que no admiramos lo que
no podemos entender: el murciélago
sosteniéndose patas arriba o en busca de algo para
comer, elefantes que empujan, un caballo salvaje 
dando un rodeo, un incansable lobo debajo
de un árbol, el impasible crítico crispando su piel como un
caballo que siente una pulga, el aficionado
al béisbol, el estadígrafo...;
tampoco es válido
tener prejuicios contra los "documentos comerciales

y los textos escolares": todos estos fenómenos son importantes.
Sin embargo uno debe hacer una distinción:
cuando poetas a medias los arrastran para destacarlos
el resultado no es poesía,
ni la tendremos
hasta que nuestros poetas puedan ser
"literalistas de la imaginación"..., por encima
de la insolencia y la trivialidad y puedan presentar
para ser inspeccionados, jardines imaginarios con sapos reales.

Entretanto, si por una parte exiges
la materia prima de la poesía en
toda su crudeza y
por la otra lo que es auténtico,
entonces estás interesado en la poesía.


Marianne Moore (EEUU -Saint Louis- Missouri, 1887 - Nueva York,1972)


(Traducción de William Shand
y Alberto Girri)

POETRY

I, too, dislike it: there are things that are important
beyond all this fiddle.
Reading it, however, with a perfect contempt for it, one
discovers in
it after all, a place for the genuine.

Hands that can grasp, eyes
that can dilate, hair that can rise
if it must, these things are important not because a
high-sounding interpretation can be put upon them but because
they are
useful. When they become so derivative as to become
unintelligible,
the same thing may be said for all of us, that we
do not admire what
we cannot understand: the bat
holding on upside down or in quest of something
to
eat, elephants pushing, a wild horse taking a roll, a tireless
wolf under
a tree, the inmmovable critic twiching his skin like a
horse that feels a flea, the base —
hall jan, the statistician —
nor is it valid
to discriminate against 'business documents and

school-books'; all these phenomena are important. One
must make a distinction
however: when dragged into prominence by half poets,
the result is not poetry,
nor till the poets among us can be
'literalists of the imagination — above
insolence and triviality and can present

for inspection, imaginary garden with real toads in them,
shall we have
it. In the meantime, if you demand on the one hand
the raw material of poetry in
all its rawness and
that which is on the other hand
genuine, then you are interested in poetry.



jueves, 17 de julio de 2008

A UN CARACOL















Si "la compresión es la primera gracia del estilo",
tú la tienes. La contractilidad es una virtud
como es una virtud la modestia.
No es la adquisición de cualquier cosa
capaz de adornar,
o la cualidad incidental que se da
como concomitancia de algo bien dicho
lo que valoramos en el estilo,
sino el principio oculto:
en ausencia de pies, "un método de conclusiones":
"un conocimiento de principios"
en el curioso fenómeno de tu cuerno occipital.



Marianne Moore (EEUU -Saint Louis- Missouri, 1887 - Nueva York,1972)

(Traducción Mirta Rosenberg y Hugo Padeletti)
To a snail


If “compression is the first grace of style,
”you have it. Contractility is a virtue
as modesty is a virtue.
It is not the acquisition of any one thing
that is able to adorn,
or the incidental quality that occurs
as a concomitant of something well said,
that we value in style,
but the principle that is hid:
in the absence of feet, “a method of conclusions”;
“a knowledge of principles,
”in the curious phenomenon of your occipital horn.