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viernes, 25 de diciembre de 2009

NOCHE EN LA CASA JUNTO AL RÍO





El año está muy avanzado;
El Ying y el Yang luchan a la
Breve luz del sol. En las
Montañas desérticas escarcha y
Nieve relucen en la noche
Helada. Pasada la medianoche,
Suenan tambores y cornetas
Violentos que parten el corazón.
Sobre el Triple Desfiladero
La Vía Láctea late por entre las
Estrellas. Por sobre el
Fragor de la batalla se oyen los
Amargos gritos de millares
De familias. Los trabajadores cantan
Por doquier con voz desaforada.
Los grandes héroes y generales de
Antaño son ya polvo amarillo
Para siempre. Así es la vida de
Los hombres. La poesía y las
Letras persisten en silencio y soledad.

(Traducción: Carlos Manzano,

de la antología en inglés de
Kenneth Rexroth, "Cien
poemas chinos",
Ed.no bilingüe)


Tu Fu


Tu Fu , también llamado Du Fu. Poeta chino. (Duling, 712-Leiyang, 770). Alcanzó una gran perfección en la técnica del género shi. Escribió poemas de temática social y política (Canciones de los carros de guerra), meditaciones (Sobre el otoño) y textos autobiográficos (Yendo de la capital a Feng Xian). Sufrió las consecuencias del hambre y la guerra que asolaban su país; su poesía es una desoladora pintura de la sociedad. "Era de constitución alta y delgada, también robusto pero de forma fina: sus maneras fueron exquisitas y su apariencia distinguida. Provenía de una familia de literatos y, como decía de sí mismo, desde sus siete años hasta los cuarenta el estudio y las letras ocuparon la mayor parte de su tiempo. A la edad de veintisiete años se movió en dirección de la capital China precedido de su fama y ahí el poeta Li Po y Ts’en-Ts’an se convirtieron en sus amigos y Ming Huang en su protector. Obtuvo un puesto similar al de Maestro de Ceremonias en la corte. Pero el poeta tenia algunas simpatías por la vida artística. Estaba tan fuera de éste mundo que cuando el Emperador Su Tsung retornó triunfante a la capital y lo ubicó como Censor Imperial, le comunicó a su majestad que la extraña y libre apología ornamental que utilizaba era en extremo desagradable. Gracias a esto, prontamente se lo recompensó con el exilio en una gobernación.Pero Tu Fu no era hombre de andar con intrigas. En los días de su presentación como funcionario público, retiró sus insignias de la oficina ante la sopresa de los notables. Dejando una por una sobre la mesa, les hizo una profunda reverencia y luego de ello tranquilamente los dejó sin empleo. Como su amigo, Li Po, se volvió un vagabundo sin hogar, pero, aun sin gustarle, conservó su brillante nombre, motivo por el cual obtenía comida y patronato para su deliciosa vida sin nombre y no para su reputación personal. Finalmente fue descubierto por el gobernador militar de la provincia de Ssuch’ Uan que le concedió el puesto de Restaurador de Monumentos Antiguos en el distrito Mantuvo el puesto por seis años. Pero los problemas con las hordas rebeldes. estallaron en la provincia y debió marchar nuevamente al exilio. El último acto de esta vida llena de incidentes tuvo lugar en su distrito nativo: un mandarín local dio un gran banquete en honor del distinguido poeta a quien rescatara medio ahogado y famélico de un mausoleo invadido por el agua de la costa.Las copas llenas de vino se repitieron, la comida fue apilada enfrente del invitado de honor hasta que éste, aguardando el inicio del festejo, cayó muerto. El final fue rápido, repentino y piadoso ya que el invitado murió frente al banquete de su rescate."
Noticia biográfica, tomada de la página de Raúl Racedo.




domingo, 22 de marzo de 2009

TU FU (China, Duling, 712-Leiyang, 770)



"En mi opinión, y en la de la mayoría de los que están capacitados para opinar, Tu Fu es el más grande poeta no épico ni dramático que jamás haya existido en lengua alguna."

Sin duda esto es verdad, pero evade el problema: ¿qué clase de poeta es Tu Fu? No se trata de un poeta épico, ni dramático, pero tampoco es lírico en el sentido aceptado del término. Aun cuando muchos de sus poemas, junto con otros de la Dinastía Tang, han sido cantados desde entonces, y a pesar de que los ritmos insistentes, las rimas y las pautas tonales del verso chino se pierdan en una traducción en verso libre, con lo cual no nos damos cuenta del grado de musicalidad del verso chino aun en sus momentos más irregulares (resulta peculiar que el verso más irregular deba su condición al hecho de que fue escrito para melodías que existían con anterioridad), casi ninguno de los versos de Tu Fu es lírico en el sentido en que lo son las canciones de Shakespeare, Thomas Campion, Goethe o Safo.
Sus textos son más bien poesía de ensueño, comparable a L'Infinito de Leopardi, el cual bien podría ser una traducción del chino, o a los mejores sonetos de Wordsworth. Esta suerte de ensueño elegiaco se ha convertido en la forma principal de la poesía moderna, en la medida en que la poesía ha dejado de ser un arte público para devenir —como Whitehead dice de la religión— "Lo que el hombre hace con su soledad".
Es esta convergencia de sensibilidades a lo largo de las barreras del tiempo, el espacio y la cultura la que explica la gran popularidad de la traducción de la poesía china hoy en día, así como su profunda influencia en todos los grandes poetas modernos de Estados Unidos. Asimismo, a pesar de que Tu Fu de ninguna manera estuvo "alienado" ni en guerra con la sociedad como Baudelaire, se lo marginó de ella y pasó su vida como exiliado errante, después de una breve carrera como alto funcionario de Ming Huang, el Emperador Luminoso. Su poesía está saturada de la nostalgia del exilio así como del permanente sentido de pathos de la gloria y del poder. Además, Tu Fu comparte con Baudelaire y Safo —los únicos que podrían competir con él en Occidente— una sensibilidad excepcionalmente exacerbada, aguda hasta lo increíble. Sentimos que Tu Fu da a cada situación poética, a cada grupo de sensaciones y de valores, un sistema nervioso completamente expuesto. A partir de esto viene la elección de las imágenes: conmovedora, asombrosa y sin embargo de apariencia cotidiana. Las siguientes generaciones de poetas chinos no harían de estas expresiones cotidianas de misterio y penetración sino fórmulas; en Tu Fu, empero, éstas son en extremo frescas, ecuaciones recién nacidas de la conciencia, las cuales sobreviven casi en las más vulgares traducciones.
Tu Fu no está libre de errores. En tanto que censor de la corte —una suerte de tribuno de los patricios— en el gobierno de Su Tsung —el hijo de Ming Huang—, Tu Fu parece haber sido un cortesano quisquilloso. Tomó su sinecura con seriedad, y como creyente no arrepentido en los clásicos del confucionismo, procedió a amonestar al emperador en cosas de moral y de política externa. Tu Fu fue despedido y pasó el resto de su vida vagando por las inmensidades de China. El mayor tiempo lo pasó en su célebre cabaña en los suburbios Ch'eng Tu en Sechuán. Cuando la dinastía se desintegró, y China entró en un interregnum, en una época de dificultades, Tu Fu volvió a su vida errante a lo largo del gran rio, añorando siempre la capital. La última parte de su vida la pasó en un sampán, y en él murió a la edad de 59 años, posiblemente debido a insolación durante una inundación y una tormenta.
Ésta es una vida en extremo difícil; sin embargo, Tu Fu escribe acerca de ella con una melancolía que a menudo limita con la compasión de sí mismo. Tu Fu es un valetudinario. A los 30 años se llamaba a sí mismo anciano de cabello cano. Siempre habla de su hogar como de una cabaña y se presenta a sí mismo en una situación de extrema pobreza. De hecho, a pesar de que siempre tuvieron techumbre de paja, sus diversas casas probablemente fueron palaciegas, y al parecer nunca renunció a la posesión de ninguna de ellas, recibiendo siempre ingresos de las granjas vecinas. Tu Fu tuvo la más moderada devoción literaria para con su esposa, a la cual dejó de ver por muchos años. No escribió poemas amorosos a las mujeres; como la mayoría de su estirpe, sus relaciones pasionales fueron con hombres. Mucho de esto es una convención, el tono aceptado de la poesía china de una clase social pudiente e ilustrada. Los errores de Tu Fu son microscópicos en comparación con las manchas que cubren a Baudelaire. Debajo de la coraza de Baudelaire está una sensibilidad que pugna siempre por la trascendencia. En Tu Fu la visión de la realidad espiritual es inmanente, e imbuye a cada uno de los objetos que se presentan a los sentidos. Bajo los convencionalismos y los errores que hacen de él un hombre semejante a todos nosotros, se hallan una sabiduría y una condición humana tan profundas como las de Homero.
Ningún otro gran poeta es tan completamente secular como Tu Fu. Viene de una cultura más madura y sana que la de Homero, y para él ni siquiera es necesario afirmar que los dioses —las abstracciones de las fuerzas naturales y de las pasiones humanas— son frivolos, lascivos, viciosos, pendencieros y crueles, y que sólo la constancia del hombre en su fidelidad, magnanimidad y compasión pueden redimir el lado oscuro del mundo. Para Tu Fu, el ámbito del ser y el del valor no están separados. El Bien, la Verdad y la Belleza no constituyen un Absoluto enfrentado a una realidad incoada que siempre se esfuerza en vano por acercarse al valor puro de lo absoluto. La realidad es densa, toda ella un solo ser. Los valores son la manera en que vemos las cosas. Ésta es la esencia de la cosmovisión china que supera aun al budismo filosofante más etéreo, distinguiéndose en ello de sus fuentes hindúes. Nada hay que sea absolutamente omnipotente, pero tampoco existe algo que sea puramente contingente.
Tu Fu está lejos de ser un poeta filosófico en un sentido ordinario; sin embargo, ninguna poesía china encarna de una manera tan cabal el significado chino de la inquebrantable totalidad de lo real. La cualidad es la cantidad; el valor es el hecho. La metáfora y los símbolos no son conclusiones que se extraen de las imágenes; son las imágenes mismas en su relación concreta. Es esta inmediatez de la locución la que ha hecho que las traducciones de la poesía china sean tan admiradas entre los poetas modernos de Occidente. Las complicadas referencias y evocaciones históricas y literarias desaparecen; los efectos sonoros no pueden transmitirse. Lo que llega hasta nosotros, libre de todo elemento accidental, es el simple esplendor de los acontecimientos: la situación poética, desnuda y transfigurada.
El concepto de la situación poética es en sí mismo un factor determinante en casi todos los poemas chinos de cualquier época. Los poetas chinos no son retóricos; no hablan del contenido de la poesía ni filosofan de un modo abstracto acerca de la vida: presentan una escena y una acción. "El viento del norte rasga las hojas de plátano": ésta es la parte sur de China durante el otoño. "Un ganso solitario vuela hacia el sur cruzando el ocaso": de nuevo el otoño, y un atardecer. "El humo asciende desde el animal de jade rosado hasta los cabríos de color": un palacio. "Ella toca ociosamente las cuerdas de un laúd con incrustaciones": una concubina. "De súbito, alguien chasquea debajo de sus enjoyados dedos": ella está tensa y cansada de esperar a su maestro. Éste no es el tema, pero sin duda es el método de casi todos los poetas del lenguaje moderno universal, ya se trate de Pierre Reverdy o Francis Jammes, Edwin Muir o William Carlos Williams, Quasimodo o de los primeros —y a mi juicio los mejores— poemas de Rilke.
Si Isaías es el más grande de todos los poetas religiosos, entonces Tu Fu no es un poeta religioso. Pero a mi juicio, la suya es la única religión que puede trascender el tiempo de dificultades con el que termina el siglo xx. Sólo se lo puede entender y apreciar mediante la aplicación de lo que Albert Schweitzer llamó "reverencia a la vida". Lo que existe es lo que es sagrado. He traducido gran parte de la poesía de Tu Fu y me he saturado de él por 40 años. Tu Fu ha hecho de mí un hombre más digno, un organismo más perceptivo y sensible, así como, espero, un mejor poeta. Su poesía responde, de entrada, a la pregunta que preocupa a los estetas y a los críticos literarios: "¿Para qué sirve la poesía?" Aquello que su poesía realiza de manera superlativa es el propósito de todo arte.





Kenneth Rexroth (E.E.U.U.; South Bend, Indiana, 1905- California, 1982)




"Classics Revisited" (1965)


* ("Recordando a los clásicos",
Traducción de Carlos Ávila Flores,
FCE, 1993.

Cuando se templa el arco...















hay que templarlo fuerte;

Cuando se elige la flecha, hay que elegirla larga;
Cuando se ataca, hay que matar primero al caballo;
Cuando se captura, hay que tomar primero al jefe.
Matar al enemigo ha de tener un límite;
Se defiende al país desplegando su fuerza;
Hay que impedir sobre todo la incursión y el ataque;
No es la finalidad matar cuanto se pueda.




Tu Fu (China, Duling, 712-Leiyang, 770)



(Traducción española,
sin mención del traductor)






PUESTA DE SOL




La luz del atardecer destella en las cuentas

de los cortinados. Las flores de la primavera
brotan en el valle. Los jardines
de la costa están rebozantes
de perfume. La humareda de las cocinas
flota cerca de las lentas barcazas.
Los pájaros saltan y pelean
en el ramaje. Insectos orbitantes
pululan en el aire. Quién descubrió
que un vaso de vino espeso
puede ahuyentar más de mil sufrimientos?


Tu Fu (China, Duling, 712-Leiyang, 770)




(Versión de Daniel Durand,
en "La luna brilla fría
sobre los huesos blancos"
Colección Chapita, 2008)


A PI SSU YAO

























Tenemos talento. La gente dice

que somos los poetas líderes de la época.
Todo mal, nuestros hogares son humildes
y nuestro reconocimiento trivial.
Famélicos, con la ropa gastada, la servidumbre
nos trata con desprecio. En la plenitud
de la vida, nuestros rostros están arrugados.
Quién se preocupa de alguno de nosotros
o de nuestras familias? Estamos condenados
a leernos los unos a los otros.
Nuestros poemas serán transmitidos
con los de los grandes poetas muertos.
Podemos consolarnos.
Por lo menos tendremos descendencia.




Tu Fu
(China, Duling, 712-Leiyang, 770)


(Versión de Daniel Durand,
en "La luna brilla fría
sobre los huesos blancos"
Colección Chapita, 2008)




IMAGEN: Ideogramas de un poema de Tu Fu.




LUNA NUEVA



La brillante, delgada, luna nueva aparece,

de costado asciende en los cielos.
Antes de iluminar la fortaleza derruida,
con resplandores trastorna las nubes nocturnas.
La vía láctea fulge inmutable
sobre las montañas congeladas
del fondo. Escarcha blanca cubre
el jardín, los crisantemos
se hielan y coagulan en la noche.




Tu Fu (China, Duling, 712-Leiyang, 770)


(Versión de Daniel Durand,
en "La luna brilla fría
sobre los huesos blancos"
Colección Chapita, 2008)


IMAGEN: Anochece que no es poco, Fotografía de Carolina Turletti.








lunes, 28 de julio de 2008

POR EL RÍO VENTOSO I



Todos los días de camino a casa
desde mi trabajo, empeño otra
de mis prendas de primavera. Todos los días
vuelvo a casa borracho desde la orilla
del río. A donde vaya, tengo
dinero para vino. La historia
recuerda pocos hombres que han llegado
a los setenta. Miro las mariposas
amarillas beber de lo profundo de las
flores, y los helicópteros
que recorren la superficie del
agua una y otra vez,
Exclamo hacia el viento primaveral,
hacia la luz y las horas que pasan.
Gozamos un poco de la vida con estas cosas
mientras que no entendemos porqué
los hombres se enfrentarán unos a otros.




Tu Fu (China, Duling, 712-Leiyang, 770)


(Traducción de Daniel Durand)


UNA VISITA A WEI PA



En la vida es tan raro el reencuentro

de dos viejos amigos
Como la conjunción de las estrellas
matutina y vespertina.
Esta noche, diferente
a todas las noches,
Nos pudimos sentar juntos
bajo la luz de la misma lámpara.
Juventud y vigor
¿cuánto tiempo pueden durar?
Nuestras barbas y cabellos
tienen canas.
Al visitar a los viejos amigos
entre los fantasmas encuentro
la mitad de ellos.
Pero ahora, al verte de nuevo
mi corazón se estremece.
¿Quién podría imaginarse
que pasarían dos décadas
Antes de volver a visitar tu hogar?
La última vez que nos vimos

aún no te habías casado;
¡Hoy, de pronto, veo a tus hijos
delante mío formando fila!
Ceremoniosamente, y dando muestras
de alegría, presentan sus respetos
al viejo amigo de su padre
Y me preguntan de dónde vengo.
Antes de que pudiese contestarles

los chicos traen los manjares
y el vino, poniéndolos delante nuestro.
Los puerros vernales se siegan
durante el rocío del atardecer.
Luego se los guisa frescos
con una pizca de mijo amarillo.
Mi anfitrión me habla de lo difícil
que es celebrar un encuentro
Y me pide disculpas
una y otra vez.
Después de diez copas
aún no estamos ebrios:
Sólo nos volvemos sentimentales
ante nuestros recuerdos.
Mañana las Colinas Occidentales
nos separarán
Y los afanes del mundo
harán que nos olvidemos
el uno del otro.


Tu Fu (China, Duling, 712-Leiyang, 770)


(Traducción de Raúl A.Ruy)





ALBA DE INVIERNO



Hombres y bestias del zodíaco
una vez más contra nosotros
verdes botellas de vino,
rojas conchas de langosta
todas vacías se apilan en la mesa.;
¿Cámo olvidar a un viejo conocido?
Y cada uno sentado escucha sus propios pensamientos.
Fuera chirrían las ruedas de los carros
En el alero, los pájaros despiertan
En otra alba de invierno
pronto he de enfrentarme a mis cuarenta años
Me empujan duros tercos instantes,
doblado hacia la sombra larga del crepúsculo
la vida gira y pasa
borracho fuego fatuo.




Tu Fu (China, Duling, 712-Leiyang, 770)

(Traducción de Octavio Paz)

SORDERA



Mis ojos hace tiempo se niegan a ver claro,
desde el último mes, mis oídos son sordos.
Terminados los gritos de los monos de otoño,
concluido el concierto del pájaro en la tarde.
Cuando las hojas caen cubriendo la montaña,
¿en dónde estará el viento del otoño?, pregunto.



Tu Fu (China, Duling, 712-Leiyang, 770)



(Traducción de Rafael Alberti y María Teresa León)