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domingo, 9 de noviembre de 2025

EL LIBRO DE LAS COSAS Y LOS CUERPOS

 



EL LIBRO DE LAS COSAS


PASAS

De quién son las venas, los amores, las huellas?
De quién el tiempo que se evaporó en las arrugas de las pasas?

Frías semillas de estíos pasados. Las comes y comes
cmo si comieras la punta de los dedos de un Dios que todo lo
sostiene.

Encogidas hasta la total humildad de los ancianos.
Como Un puñado de pensionistas en excursión religiosa.

Se levantan de la mesa y se precipitan contra el cielo de tu boca.
Todo el racimo resucita. En verdad, resucita.

¿De quién son las arterias, los miedos, las huellas?
¿De quién las gárgaras que tragas en las arrugas de las pasas?

Dedos añosos te agarran por dentro, 
Te ahogan hasta que no escupas su nombre.




ESTÓMAGO


¿Qué dice el encargado del estómago?
Que ayer lo vieron cruzar la calle.
Que no pagó el mondadientes en el restaurante.
Que vuela muy alto, y que tarde o temprano las pagará todas juntas.

¿Qué dice el filete de ternera y el vaso de tinto?
Que de repente se cortó la luz.
Que todo se volvió angosto y enrarecido, aunque todavía no se 
habían despedido.

Que es bastante triste cuando uno cae tan bajo.

¿Qué dice la pierna que pasta detrás de la cabeza de la vaca? 
Que su valor bruto crece con cada bocado.
Que entrará en las almas de quince comensales y dos perros a la vez. 
Que no hace frío mientras haya suficientes pastizales y caminos 
en el horizonte.

¿Y qué murmura ese gruñido, esas gárgaras salivosas?
Que no hace frío mientras haya suficiente carne y patatas.
Que de veras es bastante triste cuando caes tan bajo.
Pero que todos los seres que vuelan, tarde o temprano 
terminan aterrizando.




ZAPATOS


Te cuidan.
Para que el camino se imprima suavemente en ti. 
Crepitantes mensajeros entre tú
Y el mundo de huellas que se borran entre sí.
De piel y costura.
Y los tuyos están cosidos de las palabras piel y costura. 
Protégelos.
Puedes estar desnudo y sin nada,
Pero con los zapatos en los pies nunca serás pobre. 
Por eso, que nunca queden ocultos,
Volcados debajo de la cama,
Tirados en el armario, olvidados en el desván. 
Duerme con ellos,
Báñate con los zapatos puestos.
Haz el amor calzado.
Que siempre te adviertan,
Que aquí estás sólo de breve visita.
Y que pronto habrá que partir.
No te descalces nunca.
Cuando lo bagas, el viaje habrá concluido.
Te enterrarán como a un pordiosero.
Descalzo y sin nombre.





EL LIBRO DE LOS CUERPOS -ENTONCES-


La palabra JIRONES. 
Trozos desgastados 
De melodías Antiguas,
Citas
Solapadas 
En los bolsillos 
De las nuevas, ¡ay!, 
Siempre nuevas 
Palabras.
Se desgastan.
Las carcomen 
Las pullas,
Las revoluciones 
Y los poetas.
El nombre Aún
No pronunciado 
Ya zurce 
Los actos 
De los verbos 
Futuros.
Como la llaga 
Del cuerpo 
En la tierra 
Se descompone 
la palabra,
La forma de la palabra,
Un lenguaje que nunca 
Será recordado,
Salvado por completo 
Dentro de la impotencia 
Del espacio.
Alguien camina.
Un nadie 
Que zurcirá 
Otra vez 
Los ecos
De los pasos exánimes 
Y la salida.
Este cuando del porvenir
Sin utopía
Ni lugar
Es el canto
Del menguar actual.




La palabra MANCHA 
El recuerdo.
El amor 
Mancha 
La vida.
La oscuridad se 
Mancha 
Con el día,
Se lava,
Vuelve a anochecer.
Por los suelos quemados 
Y por las ciudades 
Que arderán,
Marcha la palabra, 
Mancha
Lo que es hombre.
No se puede limpiar.
Lo que está aniquilado 
Está sucio 
Hasta el hombre.
El hombre limpio 
Estar no puede,
Aunque a veces lo intente. 
La boca 
Se mancha 
Con la comida.
La tierra 
Se mancha
Con las huellas.
Lo que era
Se mancha con
Lo que se ha perdido de ser
La palabra mancha
El recuerdo.
En el cuerpo 
Esconde 
El hombre 
Al hombre 
Al anochecer.

(Del libro homónimo,
Valparaíso Edic.,2023)

Aleš Šteger

(Traducción: Pablo Fajdiga y Tina Silc)



Aleš Šteger es un poeta y prosista de Liubliana, Eslovenia, nacido en 1973. Sus libros han sido traducidos a 20 idiomas y sus poemas han aparecido en revistas y periódicos de renombre internacional como The New Yorker, Boston Review, Die Zeit, Neue Zürcher Zeitung, Süddeutsche Zeitung, TLS y muchos otros. Además de escribir y traducir del alemán, el inglés y el español, es también el director del programa de la editorial académica Beletri-na, de la que es cofundador (www.beletrina.si). Fue co-iniciador y director del programa del festival internacional de poesía Days of Poetry and Wine (www.stihoteka.si). Ha iniciado y dirigido proyectos artísticos de ámbito europeo, entre los que destaca Versopolis, una plataforma europea para poetas emergentes y festivales internacionales de poesía. Entre otros premios y honores, su traducción al inglés de Knjiga reci (£/ libro de las cosas, BOA Editions, 2010) ganó dos importantes premios de traducción en Estados Unidos (premio BTBA y AATSEL). En 2016 recibió el Premio Internacional Bienek de poesía de la Academia de Bellas Artes de Baviera. Ha recibido el título de Caballero de las Artes y las Letras del Estado francés. Es miembro de la Academia de las Artes de Berlín, miembro de la Academia Alemana de Lengua y Literatura.

Pueden LEER más poemas en entradas anteriores. 




sábado, 30 de noviembre de 2019

MURO















MURO 


No pasa un día sin que pienses
Que también a ti te han amurallado fuera del mundo.
Te han quitado perspectivas. Expulsado.
No pasa una mañana sin que te jures
Que hoy destruirás ese muro, ni una noche
Sin que vuelvas destruido. Tú rebelión no tiene sentido.
No hay nadie que te brinde la seguridad de la oposición.
Los ladrillos se abren solos, suavemente como las horas.
Te dejan pasar aun antes de que los toque tu mano.
Aunque no hay ningún otro lado, ningún otro lugar.
No llegas a ninguna parte y nada te retiene.
No tienes un muro donde todo eso tenga fin.
Y tu muro es nunca nadie en ningún lugar.




Ven, Tumi

Ven, Tumi
Ven a través de la vasta pampa
En mis ojos,
Déjame tender bajo las oscuras nubes.

Como esperma, Tumi
Como esperma reduces a cenizas a aquellos
Que miran dentro de ti: yo sé,
Yo te vi, Tumi, a través
De la expandida ventana de un tren en aceleración
te vi en primer plano
De pie, volviéndote más y más grande
Sobre un talud sin árboles
Cada vez más poderoso.

Te pedí que vinieras
Entonces,
Las llamas volaron a través del cielo
Y la niebla se unió a la niebla
Cuando tú los arrojaste, Tumi,
Los arrojaste como la negra nieve
Que resplandece bajo las escamas
e una serpiente, en las fauces de un puma,
Entre las huesudas alas de un cóndor.
Negra nieve.
En la estratosfera, los rápidos del río, las vigas de la mina.
Tumi,
Tu lustroso dedo gordo, Tumi,
Tu frío dedo gordo, Tumi
Lamiéndolo con palabras
Amamantándome de él
Cada vez más cerca de ti
Sólo un poco más, un milímetro más cerca del mañana
Entonces, sí.
Entonces, si no te eriges sobre mi
Yo que estoy aquí, Tumi,
Si no te libras de tu decapitador,
Si me dejas y no
Lo liberas desde tu oscura frontera de nieves,
En la que estoy atrapado,
Entonces, Tumi,
Entonces será un placer, Tumi,
Que me dejes, Tumi,
Que te vayas lejos, Tú
De mí.




Aleš Šteger
 (Eslovenia, 1973)


(Traducción de Pablo J. Fajdiga)
-Edición no biligüe-
Imagen: muro invisible de Berlin a 28 años.



viernes, 28 de febrero de 2014

CON LOS OJOS CERRADOS


























Cuando cierras los ojos, ves el poema. 
Vaciado de la firmeza de todas las cosas que a escondidas deseas. 
Te recuerda a una habitación recién blanqueada 
Que el verano olvidó cerrarle la puerta y las ventanas. 
Pero también eso es sólo una alusión insuficiente a las imágenes del mundo físico. 
No existen entradas y salidas de ese poema. 
Ese poema es material sólo en estado gaseoso. 
Una corriente galáctica puede dispersar 
A las personas que flotan en él, las metáforas 
Que cuelgan de las paredes y convertirlas en algo distinto. 
Dos nubes desnudas que estaban a punto de amarse 
Son succionadas por las estrellas y expulsadas en nube 
De jabalí degollado que está rodeado por una nube gris 
De mi padre que fuma y todo lo observa 
Escondido en un rincón oscuro del poema. Casi seguro que es él 
Quien en verdad escribe cada poema. En la oscuridad 
No lo ves hasta que él mismo no llega, 
Sin hacer ruido, por detrás, te tapa, travieso, los ojos con las manos 
Y pregunta: ¿Quién soy? ¿Me vas a matar? ¿Eres mío? 


Aleš Šteger
(Traducción de Pablo J. Fajdiga)
-Edición no biligüe-


Ales Steger nació en Ptuj, Eslovenia(1973). Estudió Literatura comparada y alemán en la Facultad de artes de la Universidad de Liubliana, ciudad en la que vive actualmente. Escritor y periodista, escribe para diversos periódicos tanto eslovenos como austríacos, italianos y polacos. Además de poeta es escritor de libros de viajes, traductor del alemán (Gottfried Benn). Trabaja como editor en la Editorial Studenska zalozba. Es editor cultural en la revista Tribuna. Es el cofundador y director del Festival Internacional de Poesía Días de vino y poesía, que se celebra en Eslovenia desde 1996. Ha traducido a poetas como Pablo Neruda.  Ha publicado tres volúmenes de poesía: Sahovnice ur (Ajedrez de las horas) (MK, 1995), Kasmir (Cachemira)(Nova revija, 1997), Protuberance (Protuberancias) (2002),y un libro en prosa: de un viaje sobre el Perú: Vcasih je januar sredi poletja (A veces enero cae en medio del verano) (Beletrina, 1999). Sus libros se han publicado y traducido al inglés, italiano, eslovaco, checo, alemán, español, croata y búlgaro.Colabora para diversas publicaciones europeas, fue editor cultural de la revista Tribuna.
Ha participado en festivales de poesía de Austria, Alemania, Lituania, Argentina, Uruguay, Inglaterra, Italia, Croacia, Bulgaria y en El Salvador en el Segundo Encuentro Internacional de Poetas, El Turno del Ofendido en el 2005, entre otros.




viernes, 20 de marzo de 2009

VINTAROVCI 48













Cómo entender que dentro de diez o
Quizás veinte años habrás de estar muerta.
Tú cuerpo ya está rígido, pero tus manos tienen aún tanto para dar.
Inclinadas sobre la mala hierba. Danzantes entre las agujas de tejer.
Descansando sobre el delantal. Esas únicas manos.
En el vencido sofá, en el que me cambiabas los pañales cuando todavía era
bebé,
Tomaste mi mano y pusiste mis dedos entre las arrugas
De tu palma marchita.
Dijiste que a partir de la muerte del abuelo te palpabas con frecuencia la
arteria,
Cerrabas los ojos y escuchabas la vida que se mecía dentro tuyo.
Dijiste que todo era más débil y mudo,
Y que impulsaba la vida de esas únicas manos hacia quién sabe adonde.
Luego volviste a cruzar tus manos
Y yo me fui a recoger las flores del arbusto que crece bajo tu ventana.
El implacable resorte de las tijeras de podar me obliga a abrir la palma de
la mano.
¿Cómo entender el tiempo, en el que incluso el más fuerte termina
cediendo?
Las venas de tus muñecas siempre serán para mí
Un arbusto de rosas que todavía no han florecido en este espeso atardecer
de primavera,
Rosas que despiden su fragancia en tus venas, tanto, tanto.


(de: "Regreso a casa"
Ed. Beletrina)
Aleš Šteger (eslovenia, 1973)


(Traducción de Pablo J. Fajdiga)
VINTAROVCI 48


Kako naj razumem, da boš čez deset,
Kvečjemu dvajset let mrtva.
Tvoje tela je že otrdelo, toda tvoje roke imajo še zmeraj toliko dati.
Sklonjene med plevel. Plešoče okrog pletilnih iger.
Odložene na predpasnik. Te edine roke.
Na vegasti zofi, na kateri si me previjala kot dojenčka,
Si me prijela za dlan in položila moje prste med kožne gube
V tvojem uvelem zapestju.
Rekla si, da si po dedkovi smrti pogosto otipavaš žilo utripalnico,
Zapreš oči in priluškujes življenju, ki se ziblje v tebi.
Da je vse bolj šibko in nemo, si rekla,
Da žene neznano kam življenje teh edinih rok.
Spet si jih prekrižala,
Jaz pa sem šel nabirat rože z grma pod tvojim oknom.
Kruta vzrnet med ročajema vrtnih škarij mi odpira dlan.
Kako naj razumem čas, v katerem tudi najmočnejši popusti?
Zame bodo žile v tvojih zapestjih zmeraj
Grm še nerazcvetelih vrtnic v tem gostem pomladnem večeru,
Vrtnic, ki dehtijo v tvojih žilah, tako zelo.




UN JARDÍN LLENO DE FLORES
















Dijo que la gente somos un océano,

Mientras se llevaba otra cucharita de caviar
A su inmóvil boca finlandesa,
Que los celos son una ilusión de la posesión
Y que ella ya no sentía nada parecido
Ni junto a su marido,
Ni junto a ninguno de sus amantes,
Nada, nada, absolutamente nada,
Salvo quizás la fría calidez de las noches blancas,
Cuando se encuentra en un sudoroso abrazo,
Salvo quizás la falta de respeto,
Cuando el cuerpo de la amante de su marido no es más bello que el de ella.
Dijo que el amor es la conciencia de saber que no posee,
Mientras se llevaba un pedacito de salmón
A su pequeña boca finlandesa,
Que nada, nada, absolutamente nada queda en su poder,
Dijo ávidamente con todo muerto en su interior,
Que no entiende y que nunca va a entender
Cómo puede alguien con los ojos abiertos
Desear una sola rosa en un jardín lleno de flores.

(de: "Regreso a casa"
Ed. Beletrina)

Aleš Šteger (Eslovenia, 1973)


(Traducción de Pablo J. Fajdiga)
VRT,POLNROž

Da smo Ijudje ocean, je rekla
In zanesla še eno žličko kaviarja
V svoja nepremična finska usta.
Da je Ijubosumje utvara posesti
In da nič takega več ne čuti,
Ne ob svojem možu
Ne ob katerem od svojih Ijubimcev,
Nič, nič, čisto nič,
Razen mogoče hladne topline belih noči,
Ko jo držijo v potnem objemu,
Razen mogože nespoštovanja,
Ko telo moževe Ijubice ni lepše kot njeno.
Da je ljubezen zavest, da ne poseduje,
Je rekla in zanesla košček lososa
V svoja mala finska usta,
Da nič, nič, nič ne ostane v lasti,
Je rekla poželjivo z vsem ubitim v sebi,
Da ni, da ne bo nikdar razumela,
Kako si nekdo odprtih oči
želi le eno vrtnico v vrtu, polnem rož.