Mostrando entradas con la etiqueta Alicia Silva Rey. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alicia Silva Rey. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de septiembre de 2025

MOLESKINE

 


Archivo A
Sábado, 10 de octubre de 2015

5

¿Dónde, cuándo comienza el sendero que lleva a la abubilla 
     en la nieve?

Si no has sabido separar una gota de frío de una flor de abubilla.

Si el secreto estaba en el intercambio de los sentidos.

Si fuimos más livianos que un algoritmo 
y a la vez más estúpidos.

Era un Portal y no sabías 
pero ahí te reclinaste alelada
y el cansancio fue de resultas 
de haber orado sin orar,
de haber atravesado como una onda 
el tiempo en un incierto espacio:
la niña en la camilla, dormida.

Y vos con el morral sensible 
apagando y prendiendo 
luces para que ciertas manos 
cortaran lo que debían cortar
y con dulzura luego se apartaran 
en un sistema de todos modos vivo
sin saber, pero hilando, constelando



Archivo B
Jueves, 18 de julio de 2013

5

Cuando todas las puertas están cerradas
y ladran los fantasmas de la canción. 
“Malena”
Homero Manzi; Lucio Demare, 1941.

No preguntaré
como Alejandra
Pizarnik: “Si digo agua, 
¿beberé? 
Si digo pan, ¿comeré?”. 

El abrazo confuso donde
amor es causa de amor
pertenece ¡tan solo! 
a una cierta sintaxis. 

Cuerpos a la medida
de una erótica 
en íntima alteridad.

“Nunca sabrás cuánto
fuiste amado por mí”, 
dedica un varón a una mujer 
su lapsus. 
Fue un pobre hombre, 
Jacques Marie Émile Lacan,
en una carta
a la mujer amada.

Lo que enciende
no es la voz que pronuncia, 
es el oído.




Archivo C
Miércoles 12 de septiembre de 2012

2


Nunca me fugué.
Cambiaba los muebles de lugar, las plantas de lugar, los niños 
     de lugar.
Cerraba y abría la llave del gas.
Me echaba en un rinconcito a tramar una huida.
Como quien aspira una sustancia poderosa antes de arrojarse 
     al vacío.
Soñaba ligera de culpa en tercera persona. 
Miniaturas, bibelots, cajitas musicales. 
Esos juguetes de clausura brotaban de un lugar 
que escarbaba con cuchara de fierro. 
Debo reconocer que nunca me fui, nunca. 
Una fuerte vinculación con el deber me lo impedía. 
Así hacíamos las mujeres de entonces. 
Conservábamos las crías
vivas
y en pelo. 


6

¿Por qué caer así en tus fotos?
Parecés lanzado, a propósito
echado a rodar: esa grulla de plumas largas de satén
parece húmeda y retrocedida 
contra el magenta de la piedra.

La rueda de los chicos tomando fernet-cola,
la cámara los ha puesto de lado como ovejas,
nada más que tus ojos palpitan 
en la visión de la carne juvenil, biselada. 

Y las piezas del cristalero,
falsas lúdicas, 
se golpean, criaturas vivas, entre sí.

Les doy mi mano,
ruedo 
con ellas,
pruebo una intemperie de aromas sepia, rastros, apareamientos, 
fugas, cuerpos ahogados en porcelana azul, cierro los ojos.

(Del libro homónimo,
Barnacle, 2025, Envío 
de Alberto Cisnero)

Alicia Silva Rey




Alicia Silva Rey (Quilmes, provincia de Buenos Aires,1950).Publicó: “La solitudine” (CILC, Buenos Aires, 2009), “(circa)” (AñosLuz, Buenos Aires, 2014), “Partes del campo” (Ediciones de la Eterna, San Miguel de Tucumán-Buenos Aires, 2015), “La mujercita del espejo” (Ediciones de la Eterna, San Miguel de Tucumán-Buenos Aires, 2015); “Orillos” (Barnacle, Buenos Aires, 2015), “El poder de unos límites” (Barnacle, Buenos Aires, 2019) y “En las vísperas del fin del verano” (Colección Poetas Argentinas, Biblioteca de las Grandes Naciones, País Vasco, España, 2016. E-Book: https://acortar.link/OgMl2U).Sus poemas han sido traducidos parcialmente al coreano, al italiano y al portugués. Reseñas bibliográficas suyas sobre poesía argentina contemporánea circulan por distintos medios gráficos y digitales. Coguionista de cine.

Pueden LEER más poemas en entradas anteriores.





miércoles, 23 de julio de 2025

TAREAS DEL DUELO

 



Goethe: “Toda separación significativa 
genera un átomo de demencia”.


A-
Personas desconocidas 
me curaron migrañas horribles
a distancia, con gemas.
Gentes del facebook 
que sin haberme visto nunca
ni yo a ellas, si yo escribiera:


“ ¿alguien me llevaría 
a tomar un restretto”, responderían 
“yo”, desde varios lugares del mundo.

Pero quien 
de entre todos ellos 
recibió mi amistad
sin pedirla y sabe que, 
perla en su estuche,
la contiene,
obviando su mecánica 
deseante
[“ ¿alguien me llevaría 
a tomar un restretto”],
¿concentraría su estela toda
en la brillante luz de la lámpara central
que ilumina este texto?


C-
Parada en tú
Parada sobre 
pronombres 
que te conciernen

Parada en tu retén impedida
Parada en un átomo de tu conciencia 
que no me reconoce
Parada separada
Parada en lo despierto
Parada en retener 
lo que no
Parada en el día y en la hora 
del no saber
Parada a la puerta de
Parada ante la puerta cerrada a la hora cerrada
Parada oiré no obstante tu voz, 
y estaré con vos y vos conmigo

Parada cuando la rama se ponga tierna y eche hojas:

este patio empapado no existe,
él no lo ha visto.
y, error tan grande, 
tampoco este poema.

(del libro inédito 
"Tareas del duelo"
Gentileza de la autora)

Alicia Silva Rey (Quilmes, Buenos Aires, 1950)

Pueden LEER la biografía y otros poemas en entradas
anteriores.



martes, 12 de mayo de 2020

EL PODER DE UNOS LÍMITES




















1-

Una gata es sin padre.
Como los colibríes y los caballos.
Lame el agua de un plato hondo
metálico y a la vez elabora
fuentes intangibles.


5-

Venciendo la resistencia natural a los atributos del padre,
dieron a luz, los hijos: una carta manuscrita,
un pincel seco, la superficie de una pintura
con la huella de uno de sus dedos, el índice.
La ausencia absoluta de un padre es ominosa.
Este padre no cesaba de estar presente in absentia.
Sus menores detalles florecían.
El cuarto ceremonial era bebible y comestible
como el cuerpo de un padre.
La que ovula la voz es la cantora.
Los que distribuyen los ornatos del joven padre
son varones ungidos.
La luz llega trizada en devanados caireles.
No hubo mujer aquí que pulsara la jodida cabeza.


7-

Un objeto de plata pequeño es nada pero:
una moneda, una cucharita de plata abren
su flor en abanico: barajas desplegando un sentido
que ni el juego ni el vaticinio atenúan.
Y de fondo, puesta de sol:
en la estepa en el jardín


10-

Solo en su movimiento un cuerpo
es lo que es; en el espasmo,
esa tensión que linda con el borde
de lo que parece morir
o está muriendo.
¿Si estaba oscuro entre ella y yo?, ¡mi madre!
“No eras buena ni nunca fuiste buena”.
Pedía que la ventana de su internación diera a un patio,
quería algo que una testigo de Jehová, en la infancia,
le había prometido, no el cigarro que el Turco le hizo probar,
a los catorce años en la terraza de La Nena.
Como mi padre por los siglos de los siglos,
quise ser ruin para ella al modo d’él.
Lo que declaraste “ceniza” es hojaldre
de indiscernibles capas
cocidas al rescoldo de la topografía
de tus guerras, mamá.


12-

Una podría decir: padre
es quien sabe que el dibujo de una niña
en la arena es su deseo
de dominar el mar.
Padre o su nombre
rescata la palabra
sumida en el silenciamiento
de la voz.


16-

Mi hija es una campesina
que se ocupa de amamantar
a su cría recién nacida.
La ropita de la criatura,
recién usada,
huele a colinas
y desiertos
y campos desconocidos.
Las mujeres de esta aldea
olemos a plantas
y pelo de animal.


26-

El único mérito de un cuerpo
es permanecer fiel a su masa y volumen
en íntima fidelidad al estrago del tiempo



Se enamora de un rasgo

Se enamora de un rasgo.
Lo amado es un rasgo
que nadie más que ella / él ve.
Buscará ese rasgo cada vez
en distintas personas.
Amor será una copa no colmada.
El rasgo inconsistente
accidenta el amor.

(De: “El poder de unos límites”,
Ediciones Barnacle, 2019
obsequio de la autora)

Alicia Silva Rey




Alicia Silva Rey. Poeta argentina (Quilmes, Buenos Aires, 1950). Escribió: La mujercita del espejo (1985), Fragmento de correspondencias (1996-2003), Cartas a la iguana (2012), La Pared al Padre -novela (2013), Lazos de amor-relatos (2013) y Boleros, 2015.  Publicó: La solitudine (Buenos Aires, CILC, 2009), (circa) -2004-2007 (Añosluz Ediciones, 2014) y Partes del campo (Ediciones de la Eterna, 2015), Orillos (Barnacle, 2015) y El poder de unos límites (Barnacle, 2019). Colaboró con Gustavo Fontán en el guión de su película La madre (2010). Escribe en del Sur, agenda cultural de Quilmes y en Archivos del Sur.