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martes, 14 de julio de 2015

CIENCIA FICCIÓN

























LA ÚLTIMA ESPERA

a veces cuando preguntaba
sobre esos puntos de luz
que aparecen sin orden con la noche y los grillos
a veces cuando mi voz temblaba oscura
bajo el cielo de noviembre
mi padre a veces sabía contarme
que los astros eran unas naves lejanas
que atravesaban los canales de la galaxia
para decirnos sin más que la espera tenía un fin
que no éramos los únicos luego del estallido primero
ese que nadie se atrevió a escuchar
miles de naves espaciales aproximándose
con esa lentitud que tiene el viento
para darle forma a las rocas

pero a veces cuando las preguntas 
comenzaban a caer de mi boca de niño 
como esas estrellas que portan un fugaz deseo 
mI padre elegía cerrarse en el silencio 
hasta hacerlo crecer entre las nubes 
entonces el planeta suma de océanos y de tierra 
se perdía para siempre en el barro de su soledad



CONQUISTA DEL SECRETO

ahora luego de haber posado
toda la especie humana sobre mis dos piernas
doy el primer paso a la conquista
y comienzo a suprimir con el índice
el nombre originario de las cosas

como en un remoto juego las letras
deben alzar cruces ante mis ojos
y las palabras forman un cementerio del futuro
donde una civilización elegirá resistir
desde el desierto negro de las piedras
desde la lengua rota de las espinas
desde la boca cerrada de las cuevas
resistir toda la invasión
con el último trago de agua en la garganta

porque la conquista solitaria del silencio 
sin gritos de sangre ni cuerpos como trofeos 
es como capturar un secreto que finalmente 
resulta demasiado grande para nuestros oídos



EL ESPACIO EXTERIOR

buscamos sin suerte la cruz del sur en el verano
de un patio de provincia aparecen así las palabras
«meridiano» «coordenadas» «círculo polar» «astrolabio»
en fin navegantes telúricos de los doce tomos de la enciclopedia salvat
que le hablan a la noche como a esas latas de conserva perforadas
con un hilo anudado en el fondo para que del otro extremo
alguien reciba los temblores de nuestra desorientación
los errores sin límites que traspasan la resistencia de la atmósfera
y llegan hasta el vacío más lejano y secreto

mientras sobre la parrilla dos pedazos de carne 
lanzan señales de humo hacia el firmamento 
y esperan la dentellada certera que los haga desaparecer 
de la apacible faz de la tierra



HOMBRE INVISIBLE SOBRE EL PUENTE

para qué llegar pregunto si lo que importa
son los pasos que uno por uno construyen un puente
secreto y colgante sobre la piel del río de tu cuerpo
si tus ojos niegan todo lo concreto de mis palabras y se cierran
ante mi boca alucinada y son perros sin memoria
infieles a mi mano que dibuja en el aire una excusa
como las nubes crearon la lluvia y la sombra
para justificar su existencia

llegar es un punto más en el mapa un desvío
que se ensaña en volverse morada
por ese motivo cuando arribe a la margen
de tus pies sin sangre ni abrojos no podrás verme
seré invisible a los radares de cacería que montaste
seré el calor inaprensible que queda de una leyenda
una que decía «hemos llegado solos al final del invierno
y cuando la nieve se retire nada habrá para mostrarle
a la inesperada luz del sol»




Hernán Schillagi




Hernán Schillagi, nació en 1976 en la ciudad de San Martín (Mendoza, Argentina). En su paso por la Facultad de Filosofía y Letras (UNCuyo) dirigió las revistas literarias Molinos de viento, Ulyses y la mural Tatuaje Falso. Además integró los grupos parapoéticos Dark es dark y Codama. En el año 2002, Mundo Ventana, su primer poemario, fue publicado por Libros de Piedra Infinita, editorial que dirige junto a Fernando G. Toledo. A comienzos de 2008 apareció Pájaros de tierra (Libros de Piedra Infinita). En 2008,  el libro Primera persona. En 2011 publicó en formato electrónico el libro de relatos breves El dragón pregunta (Libros de Piedra Infinita)Entre 2010 y 2013 apareció en su blog, por entregas, la novela De los Portones al Arco. En 2013 publicó una antología de poemas, en Gallito Ciego. En 2013, sus ensayos sobre poesía, las nuevas tecnologías y la vida cotidiana los reunió en forma digital en La visión del anfibio (Libros de Piedra Infinita). Actualmente es docente en Lengua y Literatura, publica el blog personal Ciudadeseo y el de poesía El Desaguadero, además colabora con sus reseñas en el suplemento Escenario del Diario UNO de Mendoza.
Los poemas que presentamos pertenecen a su último libro publicado: "Ciencia Ficción" (Libros de piedra infinita, 2014).





miércoles, 14 de mayo de 2014

GALLITO CIEGO



























«ella también se cansó de este sol, 
viene a mojarse los pies a la luna...»
Luis Alberto Spinetta

ella además sabe estar entre todos
sola lo ve y quiere jugar
de la única manera posible a oscuras

no hay vendas tampoco rostros
sus manos disponen del poder de la mácula
pero son su voz y las palabras
las que a él le detienen la sangre

«mis dedos te recuerdan de otra forma 
que mi cerebro» dice ella 
«a la memoria la afectan los años los dedos 
son los soldados del tiempo» responde él 
«entonces la guerra podrían ganarla los besos»

él ya le sonríe adentro de su boca



LENGUA PADRE

si lo descubrís justo ahora
cuando la noche era apenas un techo negro
con el brillo de las estrellas como una salpicada humedad
un cielorraso lejano y ondulante
hasta que sí justo lo descubrís ahora
elevaste al azar tu lapicera retráctil
contra una nube con forma de calamar
y un líquido oscuro comenzó a pesar sobre el resorte
a desbordar el pequeño tanque alargado hasta que por tu mano
un mar de tinta intenso te cubrió el brazo
y se filtró en tu pecho para que ahora justo lo descubrís
sí a este hombre que le escribe una carta a su hija
donde le cuenta que las luciérnagas
pueden apagarse cuando están en peligro
ocultar sus antenas tras la madreselva
a la espera de que una promesa voladora
les devuelva la luz en todo el cuerpo
y de esta lengua última sí ahora lo descubrís justo
solo vendrá tu herencia de padre
que haga de la sombra del futuro
un lugar menos solitario



Hernán Schillagi (Argentina, San Martín, Mendoza, 1976)





sábado, 21 de diciembre de 2013

Pájaros de tierra




















donde se apoya mi cara 

la miseria de cada mañana 
se ubica en el espejo 
donde se apoya mi cara 
y lo que veo 
es una esperanza tan cansada 
tan sometida a los miedos 
tan llena de polvo 
y sueños a mitad de camino 
que el mismo espejo 
se deshace en la tierra 
como un último reflejo de lo por venir 


caja de resonancia 

todo ha enmudecido en la casa 
sólo el corazón retumba en mí 

de pronto  
arranca la heladera 
y crece su frío entre la oscuridad 

es bueno a veces  
no escuchar 
el corazón



alguien abre una salamandra

luego de que el otoño se quema
con la primera helada
vas a encontrarte con lo poco que persiste
en una salamandra fría
vas a hacer el gesto negro
que tizna el hierro de las palabras
papeles en mano tu cuerpo buscará el recuerdo
el espeso susurro que enciende la noche
los sueños empapados de kerosén
la música que se frota en los sarmientos
cada beso astillado cada leño mojado

y vas a beber con delirio de esa boca en llamas
como si tu lengua fuera una paloma herida
que se tomó un respiro
antes de huir con el último mensaje


(De "Pájaros de tierra" )



Hernán Schillagi (Argentina, San Martín, Mendoza, 1976)



IMAGEN: Nieve en el otoño mendocino.