jueves, 18 de junio de 2026

CONQUISTADOR

(Nota bene: leer biografía)

Fragmentos


LIBRO PRIMERO



'Diez de Diciembre de mil y quinientos y dieciocho años’:
Y llegaron con el mandamiento en su cinto y con los labios
     mudos:
Y Cortés era hombre elocuente: hábil para discursos:


Y hasta el mensajero del Gobernador se alistó:
Y el escribano de la villa tenía una pluma en el tintero para
    Velázquez—
'Que la liebre se estaba quieta como una mata de césped 
    mientras no se la ahuyentara:

'Y el jabalí un cachorro mientras no se le golpeara el lomo:
'Y en cuanto al Capitán Cortés —de Vuesa Merced obediente 
‘Fiel servidor y lengua leal e irascible:

‘Y mejor armado que la guardia del Alguacil o del Veedor
Y apacible en el fondo: ¡y temían no fuese que prendiera fuego
    a la villa!’
Y despacharon esto con un negro en hora buena:

Y Cortés tenía un servicio de buena plata y una túnica y un 
Lazo dorado en la camisa y su cadena de oro
Y una sonrisa para las tropas con las órdenes...
                                             mes...
                                              con rumbo a...

Cargamento de carne y tomamos prestada la cuerda y lo 
      remolcamos...

(...)

THE FIRST BOOK


“Tenth day of December Fifteen Eighteen”:
And they came with the writ in their belts and their mouths 
     dumb:
And Cortes was an eloquent man: skilled in orations:

And even the Governor's messenger signed up:
And the town clerk had a quill in the ink for Velasquez —
“That the hare was still as the tuft of a turf till you jumped 
     him:

'And the boar a suckling till you bruised his back:
‘And as for the Captain Cortes — Your Honor’s obedient 
“ True man and a loyal tongue and irascible:

'And better armed than the Constable’s guard or the Veedor 
' And peaceful at heart: and they feared he would burn the 
     town!”
And they sent that oft by a nigger for God speed:

And Cortes had a service of sound plate and a gown and a 
Gilded knot to his shirt and his chain gold 
And a smile for the troops with the orders...

                                       month...

                                           bound for the...

Burden of pork and we borrowed her rope and we towed her...

(...)

LIBRO SEGUNDO

(10 Feb.1519)


                        .,.Así

Zarpamos de la Isla a Cozumel:
Era invierno y el viento y las olas agitadas

Y la mancha de la espuma en el largo costado de las olas:
Y nos hicieron las señales de la noche con las linternas
      bamboleantes
Y entraron las cadenas: sucias con los andrajos de las algas:

Y la proa cayó ante el viento y las velas gualdrapeaban: 
Agitándose en lo alto: hinchándose: el surco del mar 
Siguiendo a la quilla calada: tierra

Allá hacia el norte y los pájaros veloces:
Y dijeron al piloto: al anciano: a Camacho 
(Mostrándole el lacre del sello y la tinta de las palabras)

Que se estuviera a la capa a vista de los cabos y Cortés nos 
     alcanzaría:
Y era un lobo de mar: natural de Palos:
Que confiaba en Dios —¡pero había de probar los grillos!

Dijo:‘¡Me pondré a la capa cuando no pueda navegar!’
Y los cabos se alejaron y nos orientamos por el sol 
Teniendo a la brisa sobre el bao: y los estayes de barvolento


Rígidos en los calzos humeantes: en las cadenas: y el viento 
Se volvió al Poniente y las olas golpeaban la cuadra de popa 
Desviando al navio: y el piloto lo sostenía con cautela:

Así nos iba: y al cuarto día y a estribor
Una línea baja como la mancha del viento sobre el mar
Y condujimos el navio con los botes de remos a ese puerto:

Bajos había y los azules canales entre ellos
Y las garzas elevándose en el rastro de los remos
Y el chapaleteo bajo las oscuras orillas en las raíces de los árboles:

Nos mantuvimos a sotavento de esa costa silenciosa
Y el rocío goteaba de las velas laxas
Y el agitarse de los manglares cuando el viento venía hacia
     nosotros:

Toda la noche estuvieron las estrellas sobre nuestros rostros
Y venía hacia el mar el olor de esa tierra ignota:
(El aire de las tierras ignotas tiene un extraño sabor:)

(...)


THE SECOND BOOK

(10 Feb.1519)


...So

Sailed we out from the Island to Cozumel:
Winter it was and a wind and a swell rolling

And the stain of the foam on the long flank of the swells:
And they gave us the signals for night with the swung lanterns 
And the chains came in: foul with the tatters of kelp:

And the bow fell off from the wind and the sails slatted: 
Shaking aloft: filling the bunt: the sea furrow 
Following under the drawn keel: land

High on the northward and the windy birds:
And they told the pilot: the old man: the Comácho
(Showing him wax on the seal and the ink words)

He should lie-to off the capes and Cortes would catch us:
And he was a sea-going man: a native of Palos:
One that would trust God— but hed try the hatches!

He said: “I'll lie-to when I cant sail!"
And the capes went down and we took the sun for a bearing 
Keeping the breeze on her beam: and the windward stays

Stiff in the smoking chocks: in the chains: and the airs 
Swung east and the swells came in on the quarter 
Kicking her off: and he held her down as he dared:

So it went: and the fourth day and to starboard
A low line like the blur of the wind on the sea
And we worked her in with the oared boats to that harbor:

Shoals there were and the blue channels between them
And the herons rising to the rake of oars
And the wash under the dark banks in the tree roots:

We lay to leeward of that silent shore
And the drip of the dew came down from the slack sails
And the stir of mangroves when the wind was toward us:

All night were the stars above our faces
And the smell blown seaward of that unknown earth:
(The air of the unknown lands has a strange taste to it):

(...)


LIBRO SÉPTIMO


Al lugar llamado de la Tierra Roja...

                              y entre los
Campos valles muy profundos: y bajamos y 
Marchamos en los valles:

                y los estanques eran verdes un

Agua de cobre: y hedía: el polvo de la tierra:
Ni un tallo de hierba en todos esos valles:
Nosotros allí solos y el suelo susurrante:

El gran calor del sol sobre nosotros: ni sombra:
Ni sombra de la roca agrietada en aquel cañón:
El árbol del sol sobre nuestros cuellos: la silla ardiente:

Así llegamos al fin del valle: linternas:
Paredes inclinadas: montones de argamasa: olor de los 
Ancianos: los perros dispersándose:

El anochecer en esa calle: la luna tímida:
Un tenue humo de la luna en el alto barranco:
Montañas allende esas montañas: y

estas lenguas diciéndonos-

Estas voces—‘ ¡Allí están los tlascaltecas!
'Allí penetra el camino por la tierra abiertamente:
‘Y ésta es una raza violenta y cruel: y se puede

‘Marchar por la espada en sus tierras: y no temen a ninguno— 
‘Odian a los de Colúa y les hacen guerra:
‘Y llevan en la muñeca calaveras de grajos:

Y se puede entrar con violencia por aquella puerta 
‘E ir como se puede y marchar ante los lugares fortificados 
‘En el sol y con golpes y con espadas—

‘No de noche ni con duda ni con palabras oscuras:’

Y dormimos y despertarnos con las estrellas sobre el cañón:
Y la luna andaba a tientas entre los desvaídos yelmos: los
     braseros

Ardían en la negrura del viento hasta nuestras manos:
Y marchamos: y la noche hacia el Poniente: y seguimos:
Y el cielo se volvió cubriendo estrellas:

                               recibimos la

Luz primero en las hojas: vimos a Tlascala
Bajo la luz transparente del sol: vimos los
Fuegos de la hierba flotando en las hondonadas sin viento...
Así permanecimos en las montañas hasta el alba:

Y los árboles salieron de la noche y la luz con ellos:
Y él nos mandó bajar por el arroyo por el helechal por los sotos:

Y mordíamos los vástagos del aliso para rumiar:
Arrastrando las armas: ruido de pasos: crujir de la 
Rueda rota en la rodada...




Pintados y negros y con ojos de muerte y sus pechos 
Acolchados con algodón y los brazos desnudos:
Y el martillo del sol sobre el oro: y los penachos como una

Ráfaga de lluvia sobre el cebadal blanquecino—
Nosotros mortales y temíamos a la muerte— y el redoble de los 
Tambores como el golpear del corazón en el oído y las

Flechas barriéndonos: el ruido metálico: el aguijón 
Clavado en lo gordo de la mano: y nosotros parados allí 
Recibiendo la mordedura...

                            ¡No! éramos buenos soldados—

No obstante era malo horrible para un hombre 
Uno contra tantos en esas peligrosas llanuras
Y el mar detrás y las colinas: y cebamos los cañones

Y pusimos las piedras y su llamarada rígida 
Rozando la hierba: quemando las cañas con la pólvora: 
Dándoles de lleno en el vientre con la cadena:

Y ellos cerca en el sol: y lo recibieron gritando:
Arrojaron el polvo al aire: cuando se disipó el humo 
Los muertos desaparecieron del campo ensangrentado...

Entonces en verdad nos flaqueó el corazón para dar 
Toda fuerza y los indios en su mismo número:
No había muertos: la llanura oscura con los vivos:

Y Cortés y la caballería no venían:
Y hubiéramos muerto al caer el día en ese prado:
Y teníamos la garganta seca con el polvo y la boca muda:

¡Y estando nosotros vencidos huyeron!
Corrieron en el campo como se dispersan las
Codornices en un maizal: y nos detuvimos cercanos a la muerte

Y no esperamos nada de estas cosas: y la batalla 
Giraba hacia el Poniente: y cesó el pelear
Y cayeron las espadas: y de pronto el galope

De la caballería ante nosotros y el golpe y el ritmo palpitante y 
los Pies calzados sobre el césped y el gritar y el presuroso 
Patear de las herraduras en la arcilla y su sonido mitigándose e

Ido y lejano...

                  ¡qué victoria!
¡Qué espectáculo para una vez en la vida!
Domínguez guiando al loco caballo con el asta de su

Lanza enhiesta en el aire y su boca anhelante:
Alvarado detrás: el caballo de Cortés—
Con su anca picada de pulgas y la espuma en el freno—

Con sus piernas derechas: levantando el polvo: enloquecido 
       con el
Olor de las salpicaduras de sangre: su cuello torcido—
¡Qué espectáculo para una vez en la vida!

Y yacíamos allí en el polvo: en la basura sangrienta:
Y teníamos las palabras en la boca seca y el vino dentro:
Y nuestros corazones tamaños como un pájaro en el puño de
        una niña:

Y hubiéramos dormido donde estábamos...

                                     y vinieron por detrás
¡Trayéndonos otra guerra!
Y nosotros éramos uno 
Y ellos diez por uno de nosotros: y murieron:

Caían por veintenas y venían otra vez por centenares:
Y la sangre de nuestras venas corría en la tierra con nuestras
     victorias:
¡Día tras día peleábamos y ganábamos siempre!

Y mandamos decirles que estaban bien castigados: y que lo
     pensaran:
Y regresaron con sus gritos de grajos y sus plumas:
Y nos contraatacaron en los matorrales: y nos dolía el vientre:

Y vimos presto cuán cercanos nuestros cuerpos estaban a la
      muerte
Y cómo habíamos de pelear con nuestras vidas
Y pasar sobre ellos con nuestros huesos mondos hasta Méjico—

(...)



THE SEVENTH BOOK


To the place called of the Red Land...
and between the
Fields valleys of great depth: and went down and 
Marched in the valleys:

                   and the pools were green a

Copper water: and stank: the earth powder:
No stalk of a leaf in all those valleys:
We alone there and the whispering ground:

The great heat of the sun on us: neither shadow:
Neither shade of the cracked rock in that canon:
The tree of the sun on our necks: the burning saddle:

So came we to strath’s end: lanterns:
Cricked walls: heaped plaster: smell of the 
Old men: of the straw: the dogs scattering.

The dusk under that street: the moon withheld:
A thin smoke of the moon on the high barranca:
Mountains after those mountains: and tongues telling us —

Old mens voices — “ There are the Tlaxcaldns!
“There does the way go in by the earth openly:
‘And these are a violent and harsh race: and a man may

“March by the sword in their lands: and they fear no one— 
“Only they hate the Coluans and wage war:
“And they wear at their wrists the skull-bone of the crow:

“And a man may enter in violence by that door
“And go as he can and march by the strong places
“And pass them by in the sun and with blows and with swords —

“Not by night nor by doubt nor the dark sayings ”:

And we slept and woke with the stars above the cafion:
And the moon fumbled the blurred helms: the braziers

Burned in the black of the wind to a mans hand:
And we marched: and the night was westward: and we 
     followed:
And the sky returned to us covering stars:

                                 we had the
Light first in the leaves: we saw Tlaxcala 
Under the shallows of the sun: we saw the 
Grass-fires floating in the windless hollows...

So stood to the mountains for that dawn:
And the trees came out of the night and the light under them: 
And he marched us down by the brook by the bracken shaws:

And we chewed the slip of the alder for dry cud:
Dragging the guns: whispering: foot-sound: creak of the 
Cracked spoke in the rut...

Painted and black and with death’s eyes and their breasts 
Quilted with cotton and their naked arms:
And the hard hammer of sun on the gold: and their crests like a

Squall of rain across the whitening barley —
We that were mortal and feared death — and the roll of the 
Drums like the thud in the ear of a mans heart and the

Arrows raking us: rattle of metal: the goad 
Stuck in the fat of the hand: and we standing there 
Taking the sting of it...

                      No! we were good soldiers —

Nevertheless it was ill weird for a man
One against many on those dangerous plains
And the sea behind and the hills: and we chocked the can non

Ramming the stone to the stock and the stiff blaze of it 
Flat to the grass: burning the gorse with the powder:
Taking them clean in the bellies with link chain:

And they near in the sun: and they took it shouting:
They threw dust in the air: when the smoke lifted 
The dead were vanished from the bloody ground...

Then indeed did our hearts fail us to give 
All force and the Indians still in their numbers:
The dead gone: the plain dark with the living:

And we lay in the dust where we stood: in the bloody litter: 
And we had the words in our dry mouths and the wine in us: 
And our hearts were big as a bird in a girl’s fist:

                  And we would have slept where we lay...
Bearing us other war!

                     And we were one
And they were ten to the one of us: and they died:

They fell by scores and they came again by their hundreds: 
And the blood of our veins was run in the earth with our 
      victories:
Day afier day we fought and we always won!

And we sent them word they were well wealed: and to think of 
       it:
And they came again with their crows cry and their feathers: 
And they fought us back in the brake: and our bellies sickened:

And we saw soon how our bodies were near death 
And how we should take that battle with our lives 
And pass them by with our bare bones into Mexico —

(...)
(del libro homónimo, 
Visor, 2017-Original,
1932)
Archibal McLeish

(Traducción de Francisco Alexander)



Archibal McLeish (Glencoe, Illinois 1892 -Boston, 1982) ocupa un lugar distinguidísimo en el mundo de la poesía norteamericana, merecedor de tres ocasiones del Premio Pulitzer. Tras estudiar en Harvard y en Yale, se instaló en París con Gertrude Stein, Hemingway, etc., donde escribió sus primeros libros. Durante la Guerra Civil española trabajó activamente para la causa republicana. El argumento central de Conquistador (1932), el célebre poema galardonado con el Premio Pulitzer en 1933, relata la conquista del Imperio azteca en México por parte de las tropas españolas lideradas por Hernán Cortés. El libro sitúa la narración en la boca de Bernal Díaz del Castillo, el rudo e ignorante soldado de Cortés, que en la Verdadera Historia de la Conquista de la Nueva España, escribió una obra maestra de prosa llana, vigorosa y realista. En el libro, Bernal Díaz, viejo, enfermo, ciego e inválido, hace el postrer esfuerzo de su afanosa vida y relata las peripecias de la Conquista como él las vio y como él las vivió,Y estos hechos y anécdotas están contados con realismo heroico y naturalidad.  habiendo sido uno de los conquistadores. Con Conquistador MCLeish ganó uno de los Premios Pulitzer y se convirtió en una de las voces más autorizadas de la convulsa América, además de Director de la Biblioteca del Congreso.


Pueden LEER todos los poemas y la biografía completa del autor en entradas anteriores: AQUÍ

 

martes, 16 de junio de 2026

ANTOLOGÍA POÉTICA -Denise Levertov-

 

Un silencio


La rosa entre sus pétalos 
aún guarda
           lágrimas de la lluvia que 
la desprendió del tallo.
                  En cada gota
el brillo de una mancha de
                  luz roja, más oscura 
que la rosa. Azul pizarra, 
dos martines con cola de fénix se persiguen 
         uno    al otro, idos
en su vana ilusión, mientras circundan
         ese jarrón de arcilla, oscurecido 
por el agua que alberga. Un silencio 
va envolviendo los hechos. Un lenguaje 
aún por pronunciar.



A Silence


Among its petals the rose 
still holds
           afew tears of the morning rain that 
broke it from its stem.
               In each
shines a speck of
               red light, darker even 
than the rose. Phoenix-tailed 
slateblue martins pursue
       one    another, spaced out 
in hopeless hope, circling
        the porous clay vase, dark from 
the water in it. Silence 
surrounds the facts. A language 
still unspoken.



Un gorrión gris se dirige al oído de la mente

En japonés 
la lengua del ojo 
de la mente 
un bisílabo 
alude al 
borde de lluvia 
aferrado al alero 
y las verdigrises 
frondas del 
perejil salvaje.


Grey Sparrow Addresses the Mind's Ear

In the Japanese 
tongue of the 
mind's eye one 
two syllable word 
tells of
the fringe of rain 
clinging to the eaves 
and of the grey-green 
fronds of 
wild parsley.




Un abrigo
“Puesto que hay mas coraje en caminar desnudo”
W. B. Yeats
Y caminé desnuda 
desde el principio
aspirando 
mi vida, 
exhalando 
poemas,
arrogante de inocencia.
Mas de las nubes llenas de cantares 
que hizo mi aliento por el aire frío
ha brotado un abrigo, 
blanco que,
       si aquí una palabra 
       allí otra
se helaron, resplandece, 
pesado como piedra.
La máscara que nunca me propuse 
llevar, como de escarcha,
me cubre el rostro.
      Mientras los ojos miran hacia fuera, 
el núcleo del cantar es mudo anhelo.




A Cloak

For there's more enterprise In walking naked.'
W. B. Yeats

And I walked naked 
from the beginning
breathing in 
my life, 
breathing out 
poems,
arrogant in innocence.
But of the song-clouds my breath made 
in cold air
a cloak has grown, 
white and,
        where here a word 
        there another 
froze, glittering, 
stone-heavy.
A mask I had not meant 
to wear, as if of frost,
covers my face.
        Eyes Looking out, 
a longing silent at song's core.




Para los ciegos

Escucha: el viento susurrante
entre las hojas nuevas, más suaves que las yemas de los dedos, 
que pelusa de seda que suaviza las yemas...
Cuando aquellos que ven
hablan de blanco pueden referirse
al silencio de un frío hostil, y a que el invierno—
por mucho que calientes las estancias
—aguarda tras la puerta.
(Aunque hay otra blancura
como la ingravidez de un pétalo, de un copo
de nieve, de una aguja de pino ...)
Al decir negro tal vez se refieran 
a la helada insistencia del viento que golpea, 
todo rabia implacable, las ramas deshojadas.
(Aunque hay otra negrura,
plena como las notas del chelo y del tambor ...)
Mas este:
este temblor alegre, delicado,
que se vuelve caricia susurrante
al rozar nuestra carne
cuando las hojas son tiernas y acuosas
y los vientos son plácidos,
es verde. Leve verde. No ingrávido,
leve.



For the Blind


Listen: the wind in new leaves
whispers, smoother than fingertips,
than floss silk smoothing through fingertips ...
When the sighted 
talk about white they may mean 
silence of sullen cold, that winter— 
no matter how warm your rooms 
—waits with at the door.
(Though theres another whiteness,
more like the weightlessness of a flake of snow,
of a petal, a pine-needle ...)
When they say black they may mean the persistence
of cold wind hopelessly, angrily,
tearing and tearing through leafless boughs.
(Though there's another blackness,
round and full as the notes of cello and drum ...)
But this:
this lively, delicate shiver 
that whispers itself caressingly 
over our flesh
when leaves are moist and small 
and winds are gentle, 
is green. Light green. Not weightless, 
light.


(del libro homónimo,
Ed.Hiperión, 2013)
Denise Levertov

(Traducción: Cristina Fernández y Bernd Dietz)



Denise Levertov. Poeta y ensayista estadounidense de origen británico. Nació en 1923 en Ilford (Inglaterra) y murió en Seatle (E.E.U.U.), en 1998. Se formó en su propio hogar. Su madre leía para toda la familia obras de Joseph Conrad, Charles Dickens, y León Tolstoi. Su padre, un judío ruso convertido en sacerdote anglicano, fomentó su interés por el misticismo de los hasidim. Fue una poeta precoz: a los 5 años declaró que sería escritora. A los 12 años remitió algunos de sus poemas a T. S. Eliot, quien le escribió alentándola. Su primer libro de poemas, La imagen doble se editó en 1946. Se casó con el también escritor estadounidense Mitchell Goodman en el año 1947, viajaron a Estados Unidos en 1948 y adoptó la nacionalidad estadounidense en 1956. Allí se vinculó con los poetas Robert Creeley y Kenneth Rexroth. Su segundo libro de poemas fue, Aquí y ahora (1957), al que siguieron, A las islas por tierra (1958), Con ojos en la nuca (1959), La escalera de Jacob (1961) y Gustar y ver (1964). La guerra de Vietnam hizo que se apoyara la causa pacifista, como conferenciante y escritora. Por entonces escribió su principal libro de poesía, La danza de la tristeza (1967), donde expone sus sentimientos de dolor ante la guerra, y también ante la muerte de su hermana mayor. Publicó La respiración del agua (1987), Una puerta en la colmena (1989), Tren de la tarde (1992) y Ensayos nuevos y escogidos (1992). Tuvo una prolífica carrera literaria: Publicó más de veinte libros.. Recibió el Premio Shelley Memorial; el Premio de Poesía Lenore Marshall por su libro The Freeing of the Dust; el Premio Lannan; entre otros; y le fue otorgada la Beca Guggenheim. En 1990, recibió la Medalla Robert Frost. Este galardón, otorgado de forma anual por la Sociedad de Poesía de América (Poetry Society of America), se le concedió en reconocimiento a su trayectoria y contribución excepcional a la literatura estadounidense a lo largo de toda su vida.

Pueden LEER   todos los poemas y ensayos de la autora: AQUÍ



domingo, 14 de junio de 2026

LEER PARA TI

 

PARALELOS HERMAFRODÍTICOS


1.
Las filas de nubes, trenzadas sobre el cobertizo y las
                                  [líneas telefónicas,
Se desenredan
Y caen talladas, lentamente, mientras avanza la noche. 
Dispone de su propio tiempo para trenzarse
Y romperse, precisa y transformada,
Mientras el clima perdido en una tormenta eléctrica 
Prendió en fuego el granero.
Tardó horas en derrumbarse y el techo colgaba de los pilares. 
Fue un final confuso.
Se quemó y soltó humo durante toda la tarde
Y la estructura de piedra se quedó absolutamente erguida-
Como los padres de aquel imbécil, asombrados
Por la ingenuidad que mostraba ante su propia destrucción.


2.
La pena es tan muda
Como aquel niño que vagaba por el pastizal
Y se adentró en el bosque, se acostó y encontró sumideros 
Donde sentarse con los pantalones mojados dos veces,
Pálido como Jesús en la cruz
Con pestañas blancas
Y ojos rojos y un sexo monstruoso 
Que arrastraba en pañales.
No podían dejarlo en ningún sitio,
Entraba y salía del granero
Con un palo para pegar a las gallinas, y los dientes 
Tan bellos, como en la tele,
Enamorado de velas y fogatas. Dios mío,
Ese niño repugnante corría hacia la luz.



3.
Los padres no dijeron nada pero se quedaron,
Separadas historias de un pecado vulgar, cerca del edificio
                                               [ardiente,
Con su responsabilidad mermada,
Mientras dieron las diez
Y alguien agarró al niño chamuscado, a ambos niños 
En una manta, envuelto y bautizado generosamente una vez, 
De bata larga y blanca con el encaje de la hermana.
Más tarde, el espacio se volvió solemne, una hoguera 
En el jardín de atrás, familiar y extraño como el viejo
                                               [granero,
Rústico y desangelado,
Como el deseo vivo en ese cuerpo inactivo e hinchado.
A veces la niña de los Lunestad juega allí.
Ella mecía una piedra pequeña, tiznada, como si fuera una
                                               [muñeca,
Hasta aburrirse y dejarla caer.



HERMAPHRODITIC PARALLELS

1
The cloud lines, braided just above the tool shed and the
                                       [telephone wires,
Disentwine,
And fall slowly in hacked parts as the evening moves.
It has its own time to braid 
And break, measured and changed,
As the weather lost in an electrical storm 
Started the barn on fire.
It took hours to buckle, and the roof hung from stilts.
The ending was unclear.
It burned and then smoked through the afternoon,
And the stone edifice stood perfectly still—
Like the parents of that imbecile, shocked 
By the ingenuity it showed in its own destruction.


2.
The grief is as dumb
As that child who wandered around the pasture
And into the woods, lying down a lot and finding culverts
To sit in, with wet pants on two counts,
As pale as Jesus on the cross 
With white lashes
And red eyes and a monstrous gender 
Dragging around in diapers.
They couldn’t put that one anywhere,
Going in and out of the barn
With a stick to hit the chickens, and teeth,
So beautiful, likeT.V.,
In love with candles and bonfires. My Lord,
That ugly kid would rush for the light.


3.
The parents said nothing, but stood,
Separate stories of unremarkable sin near the burning 
Building, in precarious liability,
As it got to be ten o’clock,
And someone got the charred child, the both children 
In a blanket, wrapped and generously christened once,
In a long white gown with the sister s lace.
Afterwards, the place became formal, a pyre
In the backyard, as familiar and unfamiliar as the old barn,
Unbraided and unwrought,
Like the alert desire in that dull and swollen body. 
Sometimes the Lunestad’s little girl plays there 
She rocked a small and blackened stone like a doll,
Before she became bored and let it drop.



LEER PARA TI

(Fragmento final)
...

En el cuento la princesa llora sobre el cuerpo del príncipe ciego. Caen dos lágrimas dentro de sus ojos y él puede ver. El rescate. Las lágrimas. Cuéntalo otra vez. El pelo que cae de la torre. Dejo descansar el libro sobre tu pecho, en la cama. Siempre te leeré. Te lo prometo. Te leeré cuentos siempre, a medida que pasen los años. No te lo dije. Era lo que quería decir. Recuerdo fragmentos de historias de este libro de mi niñez, el resto está vacío. Los cisnes que se van volando. La hermana que cose flores en las camisas. El hermano menor con un ala, un ala de cisne blanco que sobresale por la camisa inacabada, las plumas tiernas, el flojel, la esposa malvada por siempre encerrada para que nadie pueda ver su cara nunca, entonces, ahora, al pasar el tiempo, junta y separada, joven y madura, enferma y matándose con la bebida en casa. Él guarda silencio. Ahora recuerdo lo que había olvidado. He olvidado pero cómo es posible que recuerde que olvido. Los entierros son casi siempre afuera, ponen a los muertos lejos de nosotros, fuera de la casa. Son omisiones, espacios en blanco en el paisaje, señalados e inscritos y llevados dentro como si estuvieran vivos. En el vacío, en el día vacío, hay cosas que se van y que vuelven sólo cuando podemos soportar el recuerdo. La cruz del santuario está vacía sobre el mantel violeta de la Cuaresma, la historia después de la muerte, después de morir, después de morir en la muerte, los que se mueren y los muertos, muertos, muertos.



El padre cruel manda al niño tonto al bosque para que lo maten pero el asesino no puede hacerlo y lo deja libre y a cambio le lleva al padre el corazón de un ciervo y este chico habla a los perros y a las ranas y a los pájaros y al final las palomas le susurran las palabras de la misa al oído, las repeticiones, una y otra vez al oído, y en otro lugar yo susurro en tus oídos mensajes, mensajes de mí hacia ti, acerca de la zona detrás de tus rodillas y delante de tus codos y sobre la cicatriz encima de tu labio superior, de mí hacia ti aunque ahora estés lejos. Susurro, como el pájaro del cuento que te leí, repeticiones dentro de la habitación donde me tomaste. Los roles son los mismos pero cambian, siempre en movimiento, cambian imperceptiblemente como la expresión de tu cara va de una sonrisa a la seriedad inclinándose sobre mí bajo la luz tenue. Quiero entonces un cuento para ti, en su lectura, en su escritura. También heredamos cuentos, condiciones, caras, vejigas, corazones, débiles y afectados. Su corazón está rodeado de agua, se ahoga, el corazón enfermo, la enfermedad del corazón, la parte afectada, el pulso medido en ti que a veces va demasiado rápido así que tomas pastillas para desacelerarlo, para que se ponga sano y rítmico, no alterado y aleatorio como otras cosas. Te deseo un cuento en la cama donde cuelgan la luna cuando mueren los viejos para que brille siempre sobre ti y nunca pare aunque no sea luz propia sino prestada y cíclica. Me llevaré la luna, el préstamo, el robo y la transformación de grande a pequeña. La luna más diminuta, ligera y débil detrás de una nube en invierno, es la vista que elijo.


READING TO YOU
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In the story, the princess weeps over the blind prince. Two tears fall into his eyes and he sees. The rescue. The tears. Tell it again. The hair falling out of the tower. In bed, I rest the book on your chest. I will always read to you. I promise. 1 will read you stories forever into the years. I did not say it. It is what I wished to say. I remember parts of the stories in this book from childhood, the rest is empty. The swans flying off. The sister knitting flowers into shirts. The youngest brother with a wing, one white swans wing protruding from the unfinished shirt, the tender feathers, the down, the evil wife locked away forever so no one will ever see her face, then, now, in time changed, separate and together, young and middle-aged, sick and killing herself with drinking in the house. He is silent. I remember now what I had forgotten. I have forgotten, but how is it that I remember I forget. Burials are almost always outside, putting the dead away from us, outside the house. They are omissions, blanks in the landscape, marked and inscribed and carried about inside as alive. In the vacancy, in the vacant day, things are taken away, and return only when we can bear to remember. The cross over the sanctuary is empty over the violet cloth for Lent, the story after death, after dying, after dying in death, the dying and the dead, dead, dead.


The cruel father sends the stupid boy into the woods to be killed, but the murderer cannot do it and lets him go, bringing back a deer’s heart instead to the father, and this boy speaks to the dogs and the frogs and the birds and in the end the doves whisper into his ears, the words of the mass, the repetitions over and over into his ears, and somewhere else I whisper into your ears, messages, messages from me to you, about the back of your knees and the inside of your elbows and the impression above your upper lip, from me to you even if you are now away. I whisper like the birds in the story I read to you, repetitions in the room where you took me. The parts are the same, but changing, always in movement, altering imperceptibly like the expression on your face from a smile to seriousness leaning over me in the thin light. So I wish you a story in the reading of it, in the writing of it. We inherit stories, too, conditions, faces, hearts, bladders, weak and stricken. His heart has water around it, drowning, the sick heart, the heart sick, the stricken part, the beat measured in you that is sometimes too fast so you take pills to make it slower, to make it right and rhythmic, not random and slipping like other things. I wish you a story in bed where they hang the moon after the old men die so it shines forever on top of you, and will not stop even if it does not have its own light, but is borrowed and cyclic. I will take the moon, the borrowing and stealing and changing from large to small. The tiniest moon, thin and weak behind a cloud in winter is the view I choose.

(del libro homonimo,
Bartebly Editores,
2007)
Siri Hustvedt

(Traducción de Julia Piera y Chiara Merino)


Siri Hustvedt nació en 1955 en Northfield, Minnesota (Estados Unidos). Su familia es de origen nórdico. Estudió Historia en el St. Olaf College, centro universitario de su localidad natal creado por inmigrantes noruegos. Más tarde amplió su instrucción graduándose en Lengua y Literatura Inglesa, con una tesis sobre Charles Dickens, en la Universidad de Columbia de Nueva York. Es doctora en lengua inglesa por la Universidad de Columbia.Es novelista y ensayista. Siri comenzó escribiendo poesía, que recopiló en los años 80 en el libro “Leer Para Ti” (1983), que es su único libro de poemas. Su primera novela fue “Los Ojos Vendados” (1992), una historia con el protagonismo de Iris Vegan, joven licenciada que se ve envuelta con extraños personajes en la ciudad de Nueva York. Más tarde aparecieron otras historias de ficción, como “El Hechizo De Lily Dahl” (1996),  “Todo Cuanto Amé” (2002  y “Elegía Para Un Americano” (2008), libro con bases autobiográficas. También Hustvedt ha escrito diversos ensayos, como “En Lontananza” (1998), libro sobre la creación artística en donde tanto trata a Charles Dickens como a Vermeer, “Los Misterios Del Rectángulo” (2005), en el que retoma el vínculo creativo con la realidad vital pero centrándose en la pintura, o “Una Súplica Para Eros” (2005), recopilación de ensayos sobre reflexiones personales y temas de actualidad. También publicó la novela  “El Verano Sin Hombres” (2011) . En el año 2012 publicó el ensayo “Vivir, Pensar, Mirar” (2012). Con posterioridad escribió la novela “El Mundo Deslumbrante” (2014). Dos años después se publicó otro ensayo de carácter feminista y filosófico, “La Mujer Que Mira a Los Hombres Que Miran a Las Mujeres” (2016). En el 2019 apareció otra novela titulada “Recuerdos Del Futuro” El mismo año fue galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Su marido fue el famoso escritor Paul Auster, con quien  tuvo una hija, nacida en el año 1987  llamada Sophie, que se dedica a la música y a la interpretación.

Pueden LEER un fragmento de su novela "Todo cuanto amé": AQUÍ