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viernes, 12 de agosto de 2011

TEMPLOS CON LA FORMA DEL CIELO





Odysseas Elytis


Traducción de Miguel Chiovetta

jueves, 17 de septiembre de 2009

QUINCE DE AGOSTO


























Botes a medio sumergidos
Planchas que se hinchan con delicia
Vientos, vientos descalzos
En callejuelas ensordecidas
Pendiente pedregosa
El mudo, el loco,
La esperanza a medio construida.

Grandes y nuevas campanas,
En blancos patios de lejía
Capas de color, alquitrán, nafta,
Preparativos para la solemnidad de la Virgen
Que aguarda para su fiesta
Blancas velas y pequeñas banderolas de azur.

Y tú, en el jardín, allá arriba
Pequeña fiera del peral salvaje
Ácido adolescente avispado,
Y con el sol entre las piernas
Olfateas el aroma
Y la muchachita en la orilla opuesta que
Lentamente se consume entre las hortensias.



Elytis

(Traducción de Lysandro Z. D. Galtier)



Odysseus Elytis (Seudónimo de O. Alepoudelis; Iráklion, 1911 - Atenas, 1996) Poeta y ensayista griego, uno de los más representativos de la renovación de la lírica moderna en Grecia. Obtuvo el premio Nobel de Literatura en 1979. Hijo de una acomodada familia procedente de Mitilene, su vocación poética pronto le llevó a abandonar los estudios de derecho que cursaba en la Universidad de Atenas. Junto con G. Seferis, Y. Ritsos, Andreas Embirikos y otros pertenece a la llamada Generación de 1930, pero mostró una personalidad peculiar dentro del movimiento vanguardista agrupado en torno a la revista Nea grammata (1935), que introdujo el surrealismo en su país. Atraído particularmente por la poesía de P. Éluard, sus poemas más tempranos manifiestan una fuerte personalidad dentro de esa corriente. Orientaciones, publicado en 1940, recoge sus creaciones de esa época. Publicó más tarde Sol el primero (1943), libro donde tiende más al intimismo. Durante la Segunda Guerra Mundial, tras unirse a la resistencia antifascista con los italianos en Albania, se convirtió en el portavoz de los jóvenes griegos. Uno de sus poemas Canto heroico y fúnebre para el subteniente caído en Albania (1945), un himno a la libertad, tuvo gran repercusión en la posguerra. Después de la contienda no publicó nada durante casi tres lustros. En 1959 reapareció con Axion Esti, largo poema con reminiscencias del Canto a mí mismo de W. Whitman. La tercera etapa de su poesía se caracteriza por la audacia formal pero conserva su exaltación por la libertad y la energía vital: Dignum est (1959), Seis y un remordimiento para el cielo (1960), El árbol de la luz y la decimocuarta belleza (1971), Monograma (1972). Otras de sus obras son Ho halios ho heliatoras (1971), Los hijastros (1974 ), María Nefeli (1977) y Libro de señales (1977). Característica de su poesía es la constante búsqueda de la diafanidad. Él mismo lo ha explicado: "Al decir diafanidad entiendo que tras un objeto concreto puede aparecer algo diferente, y tras esto a su vez, otra cosa; y así sucesivamente". Elitys tradujo también a otros poetas como P. Éluard, A. Rimbaud, Lautréamont, P. Jouve, G. Ungaretti, F. García Lorca y V. Maiakovski y a dramaturgos como B. Brecht y J. Giraudoux. Después del golpe militar de 1967, el llamado "poeta del mar Egeo" se estableció en París.






RECORRIMOS LAS TIERRAS A LO LARGO DEL DÍA


















Recorrimos las tierras a lo largo del día

Con las mujeres y los soles y con nuestros perros
Retozamos cantamos bebimos agua que manaba
Fresca desde los siglos

Después de mediodía nos sentamos un instante
Y nos mirarnos a los ojos hondamente
Voló de nuestros pechos una mariposa
Más blanca que la breve rama blanca
En la orilla del sueño
Sabíamos que nunca podría consumirse
Que del recuerdo habíase raído su carga de gusanos.
Encendimos hogueras por la noche
Y en derredor cantamos:

Fuego hermoso fuego arda la leña sin piedad
Fuego hermoso fuego no desfallezca en escombros
Fuego hermoso fuego incéndianos háblanos de la vida

Nosotros hablamos de la vida la tomamos de las manos
Y la miramos en los ojos que a su vez nos miran
Y si es un imán esto que nos embriaga lo sabemos
Si es una maldad lo que nos duele no llega de sorpresa
Hablamos de la vida marchamos por delante
Y saludamos a los pájaros emigrantes

Somos de buena estirpe.



Elytis (Grecia, Iráklion, 1911 - Atenas, 1996)

(Versión: Jaime García Terrés)


IMAGEN:  Fiesta griega dedicada al dios Apolo en el solsticio de verano;  se encendían grandes hogueras de carácter purificador.





miércoles, 6 de agosto de 2008

LA MARINA DE LAS ROCAS


















Tienes un gusto de tempestad en los labios — Pero dónde vagabas

Todo el día la dura ensoñación de la piedra y del mar
Un viento aquilífero desnudó las colinas
Desnudó tu deseo hasta el hueso
Y las niñas de tus ojos cogieron el bordón de la Quimera
Estriando con espuma el recuerdo!
Dónde está la conocida cuesta del pequeño septiembre
En la arcilla roja donde jugabas contemplando allá abajo
Los profundos habares de las otras niñas
Los rincones donde tus amigas dejaban el romero por brazadas

— Pero dónde vagabas
Toda la noche la dura ensoñación de la piedra y del mar
Te decía que midieras en el agua desnuda sus días luminosos
Que gozaras de espaldas el alba de las cosas
O que vagaras de nuevo por llanos amarillos
Con un trébol de luz en tu pecho heroína del yambo

Tienes un gusto de tempestad en los labios
Y un vestido rojo como la sangre
Profundo en el oro del verano
Y el aroma de los jacintos — Pero dónde vagabas

Descendiendo hacia la playa los golfos con los guijos
Había allí una fría yerba salobre de mar
Pero más en lo hondo un sentimiento humano que sangraba
Y abrías con estupor tus manos diciendo su nombre
Ascendiendo con levedad hasta la transparencia de los abismos
Donde centelleaba tu propia estrella de mar.

Escucha, la razón es la prudencia de los últimos
Y el tiempo escultor iracundo de los hombres
Y el sol permanece sobre él, fiera de esperanza
Y tú más cerca de él estrechas un amor
Teniendo un gusto amargo de tempestad en los labios

No es para que consideres azulada hasta el hueso otro verano
Para que cambien de curso los ríos
Y te lleven atrás hasta sus fuentes
Para que beses de nuevo otros cerezos
O para que te marches cabalgando en el mistral

Enclavada en las rocas sin ayer ni mañana,
En los peligros de las rocas con el peinado del huracán
Despedirás tu enigma.



Elytis (Grecia, Iráklion, 1911 - Atenas, 1996)

(Traducción de Miguel Castillo Didier)


IMAGEN: Isla Mykonos, Grecia, Mar Mediterráneo.