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lunes, 18 de mayo de 2015

FOTOGRAFÍA





















Ese de la derecha, en cuclillas, debajo de la barbita de Lenin,
ese soy yo.
Es en una ciudad que vi y no vi,
tal vez estuve en ella, esta fotografía me inquieta,
debo averiguar hasta qué punto yo soy en esa imagen.
Anduve dando tumbos en esa ciudad.
Despertaba en la noche y me encontraba en ella,
con esfuerzo volvía a la realidad. Tuve amores, incluso,
con una muchacha que me confesó 
ser sólo un espejismo. Desde entonces
evito salir sin un plano, ahora último
repleto mis bolsillos con pastillas de variado uso
y de vez en cuando me inclino sobre el pasto
y huelo
porque reconozco, de veras, el olor de las calles que conozco
y distingo debajo de la lluvia
por el sabor del barro
el lugar donde estoy.



Omar Lara


Omar Lara (Nueva  Imperial, Chile,  1941). Poeta,  ensayista,  traductor, editor y Profesor universitario. Graduado en Filología en la Facultad de Lenguas Romances y Clásicas de la Universidad de Bucarest. Ha ganado en 1975 el Premio Casa de  las Américas y en el 2007  el Premio Casa  de América. Fundador  y  director  de  la  prestigiosa revista Trilce.  Ha publicado, entre otros, los libros de poemas: Argumento del día (1964); Los Enemigos (1967); Serpientes (1974); El viajero imperfecto (1979); Fugar con juego (1984); Jugada Maestra (1998); Vida probable (1999) y Bienvenidas calles del Perú (2001). Ha traducido varios poetas de lengua castellana al idioma rumano, entre ellos Jorge Teillier (con la colaboración de Marin Sorescu) y varios poetas de la lengua rumana al castellano, entre ellos, Marin Sorescu y Mihai Eminescu.  Ha ganado, entre otros, los premios Casa de las Américas (Poesía, 1975); el Premio Internacional Fernando Rielo (Traducción) y Casa de América (Narrativa, 2007).





lunes, 17 de marzo de 2014

JUGADA MAESTRA


Ya ni te pido que descanses, pequeñísima
impostergable mujer mía.
Porque esta broma del amor, esta
jugada maestra de sentirnos necesarios
ha ganado terreno, nos ha solicitado sabiamente:
nos hemos vuelto locos.
Hemos resuelto que esto es el amor.
Sólo falta saber cómo lo utilizaremos
de qué buena manera para todos
antes que sea demasiado tarde.


MIRO ESTA TARDE QUE PERDÍ

Miro esta tarde que perdí
esta tarde limpia y brillante
no estoy en ella sin embargo.
Es que de pronto me llegó
su soplo antiguo, delirante.
Me vi corriendo sobre el pasto
entre las margaritas de Imperial
bajo álamos y eucaliptos.
Miro esta tarde que perdí,
robábamos frutas en las quintas
apedreábamos el aire
nos revolcábamos en el trigo.
Y era en tardes como ésta.





Omar Lara (Chile, Nueva Imperial, 1941)





martes, 8 de junio de 2010

MAMÁ, YO SÉ QUE NADA


Mamá,
yo sé que nada
tienes que ver
con este mundo.
Tú no lo hiciste, madre,
tampoco yo,
es un mundo sin padre
es un mundo sin madre
(si tuviera ese río
si la niñez convulsa
conservara ese río).
Vamónos, madre
vámonos
en un grupo con el abuelo Juan
y usted, mamá
hiriéndose las uñas en la tierra.
Esa visión, madre,
no es de mí,
es del otro que fui...

Hoy estoy solo, madre,
delante de ese espejo
que corre como el río debajo de las nubes,
yo remo en ese espejo
hacia la isla del Sueño
donde me pierdo y me hallo
donde me hallo y me pierdo.

Viene el tue-tue, él viene,
viene el caballito con las campanitas,
viene la bruja con su inmensa sierpe,
viene un tío negro que apenas musita,
viene el brujo grande con sus sementales
viene Broganza con su nave mágica.

Vámonos madre.
Vámonos.


Omar Lara (Chile, Nueva Imperial, 1941)





domingo, 4 de enero de 2009

UNA GUARIDA FRESCA Y TIBIA













He hecho un hoyo en la tierra

allí estaremos protegidos de las lluvias,
del viento.
En vasijas de barro guardé licores ardientes
y en otras vasijas
frutas y agua de mar.
Así estaremos en el rumor exterior,
en el olor exterior y en las formas vegetales.
En nuestra guarida tibia y fresca,
protegidos del viento y de los rayos
y del paso de las manadas salvajes.



Omar Lara (Chile, Nueva Imperial, 1941)




GRAN HIMALAYA















Es un hecho que no subiré jamás a las cumbres del Gran Himalaya;

está escrito que los hombres allí se vuelven dioses
y el poder temible de la naturaleza disminuye a los seres: sus pasiones,
a una blanda indolencia.
Pero yo no subiré al Gran Himalaya,
tropezaré con las piedras del camino,
me embriagaré con deleznables licores,
seguiré maldiciéndome con ternura.


Omar Lara (Chile, Nueva Imperial, 1941)





CALLES SUCIAS


Lo que una vez amamos nos pertenece para siempre

(debí decirlo en una carta a fines de 1970)
ahora lo recuerdo mientras recorro calles
con restos de frutas y papeles inmóviles
y con altos faroles y sombras
y otras cosas confusas.



Omar Lara (Chile, Nueva Imperial, 1941)