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viernes, 21 de mayo de 2021

EL CUCHILLO EN EL PECHO










De: BAGAJE  (1976):
 
Exhausto
 
Quiero permiso para dormir,
perdón para descansar por horas, sin siquiera soñar
la leve paja de un sueño pequeño.
Quiero lo que antes de la vida
fue el sueño profundo de las especies,
la gracia de un estado.
Semilla.
Mucho más que raíces.
 
 
Impresionista
 
En una ocasión,
mi padre pintó toda la casa
de anaranjado brillante.
Durante mucho tiempo vivimos en una casa,
como él mismo decía,
constantemente amaneciendo.
 
 
Los lugares comunes
 
Cuando el hombre que se iba a casar conmigo
llegó por primera vez a mi casa,
yo estaba saliendo del baño, devastada
de angelismo y carencia. Aun así,
me observó con ojos admirados
y tomó mi mano más que
el tiempo normal entre personas
que se acaban de conocer.
Nunca mencionó ese hecho.
Hasta hoy me ama con un amor
de lentitudes, súbitas llegadas.
Cuando sé que está viniendo,
cierro la puerta para la grata sorpresa.
Voy a abrirla como hacen las novias
y las amantes. Su nombre es:
Salvador de mi cuerpo.
 
 
De: EL CUCHILLO EN EL PECHO (1988):
 
Materia
 
Jonathan llegó.
Y mi amor por él es tan demente
que me olvidé de Dios,
yo que rezo continuamente.
Pero no quiero que Jonathan se demore.
Corro peligro de hablar
                      delante de todos
una cosa alucinada.
Lo que quiere suceder pide una métrica imprudente,
                                 clamando realidad.
 
Ciempiés pasean por mi cuerpo.
                     Él me llama Agnes
                     y dice cosas irreproducibles:
“entiendo que una jarra pequeña
                            con tres rosas de plástico
                 puedan inundarte de vida y muerte”.
                 ¿Tú existes, Jonathan?
 

 
De: ORÁCULOS DE MAYO (1999):


Neurolingüística

Cuando él me dijo
oh linda
pareces una reina,
llegué hasta la cumbre del ápice
contuve mi desmayo.
A los sesenta años de edad,
veinte de casta viudez,
quiero estar bien despierta,
por si él me habla otra vez.
 

(Del libro: Poesía reunida,
Griselda García Editora, 2015)
 
Adélia Prado (Divinópolis, Minas Gerais, Brasil, 1935)
 
-Pueden LEER la biografía en entrada anterior (Nota del administrador).
 
 
 
Exausto

 
Eu quero uma licença de dormir, / perdão pra descansar horas fio, sem ao menos sonhar / a leve palha de um pequeno sonho. / Quero o que antes da vida / foi o profundo sono das espécies, / a graça de um estado. / Semente. / Muito mais que raízes.



Impressionista
 
Uma ocasião, meu pai pintou a casa toda / de alaranjado brilhante. / Por muito tempo moramos numa casa, / como ele mesmo dizia, / constantemente amanhecendo


Matéria

Jonathan chegou. / E o meu amor por ele é tão demente / que me esqueci de Deus, / eu que diuturnamente rezo. / Mas não quero que Jonathan se demore. / Há o perigo de eu folar / na presença de todos / uma coisa alucinada. / O que quer acontecer pede um metro imprudente, / clamando por realidade. / Centopeias passeiam no meu corpo. / Ele me chama Agnes e fola coisas irreproduzíveis: / ‘entendo que uma jarra pequena/com três rosas de plástico / possam inundar você de vida e morte’. / Você existe, Jonathan?
 

Os lugares comuns

Quando homem que ia casar comigo / chegou a primeira vez na minha casa, / eu estava saindo do banheiro, devastada / de angelismo e carência. Mesmo assim, / ele me olhou com olhos admirados / e segurou minha mão mais que / um tempo normal a pessoas / acabando de se conhecer. / Nunca mencionou o fato. / Até hoje me ama com amor / de vagarezas, súbitos chegares. / Quando eu sei que ele vem, / eu fecho a porta para a grata surpresa. / Vou abri-la como o fazem as noivas / e as amantes. Seu nome é: / Salvador do meu corpo.



Neurolinguistíca

Quando ele me disse ô linda, / pareces uma rainha, fui ao cúmice do ápice / mas segurei meu desmaio. / Aos sessenta anos de idade, / vinte de casta viuvez, / quero estar bem acordada, / caso ele fale outra vez.



jueves, 2 de agosto de 2012

PATIO







































Mi madre cocinaba exactamente:
arroz, porotos negros, salsa de batatitas.
Pero cantaba.



FOTOGRAFÍA

Cuando mi madre posó
para éste que fue su único retrato,
apenas consintió en tener la sienes curvas.
De todos modos, hay un deseo de belleza en su rostro
que una doctrina dura ha contenido.
La boca es conspicua,
pero las orejas se muestran.
El vestido es negro y cerrado.
El temor de Dios circunda su semblante,
como una cadena. Luminosa. Pero cadena.
Sería un retrato triste
si no viese en sus ojos un jardín.
No de aquí. Pero jardín.



Adélia Prado


(Traducción: Claudia Schvartz 
y Fernando Noy)




Adélia Luzia Prado Freitas (Divinópolis, 13 de diciembre de 1935) es una escritora brasileña. Sus textos retratan lo cotidiano con perplejidad y encanto, orientados por su fe cristiana e impregnados de un aspecto lúdico, una de sus especiales características. Era hija de un trabajador ferroviario. Empezó a escribir en 1950, a raíz de la muerte de su madre. Trabajó como maestra durante 24 años, antes de dedicarse profesionalmente a la literatura. En 1975, Carlos Drumond de Andrade entusiasmado con la lectura de algunos de sus poemas, la impulsa a publicar Bagagem, su primer libro. Adélia tiene entonces 40 años. Con su obra posterior muy pronto se convierte en una de las principales poetas del Brasil. Otros libros: "El corazón disparado" (1976)y Oráculos de Mayo (1999).









viernes, 5 de marzo de 2010

AMOR VIOLETA
















El amor me hiere ahí bajo el brazo,
en el hueco que separa las costillas.
Llega a mi corazón por esta vía inclinada.
Yo pongo al amor en el mortero con ceniza
y grano morado y golpeo. Lo macero,
lo hago cataplasma
y lo pongo sobre la herida.




Adélia Prado (Brasil, Divinópolis, 13 de diciembre de 1935)
(Traducción: Diana Bellesi)

AMOR VIOLETA


O amor me fere é debaíxo do braço,
de um vâo entre as costelas.
Atinge o meu coraçâo é por esta via inclinada.
Eu ponho o amor no pilâo com cinza
e grâo de roxo e soco. Macero ele,
faço dele cataplasma
e ponho sobre a ferida.



miércoles, 19 de agosto de 2009

CENIZAS














En el día de mi boda me quedé muy afligida.

Tomamos cerveza tibia con empanadas de masa hojaldre.
Tuve hijos con dolores.
Ayer, imprecisamente, a las nueve y media de la noche,
yo sacaba de la bolsa un kilo de arroz.
Ya no lucho más de aquel modo histérico,
entendí que todo es polvo que sobre todo se posa y recubre
y, a su modo, pacifica.
Las naranjas freudianamente me remiten a una rodaja de sueño.
Mi apetito se agudiza, hago estallar las costuras de buena
impaciencia.
¿quiénes somos entre el laxante y el somnífero?
Habrá siempre una marca de polvo sobre las camas,
un vaso mal lavado. ¿Pero qué importa?
¿qué importan las cenizas
si convertidos en su materia ingrata,
hay también ojos que sobre mí se estremecieron de amor?
Este valle es de lágrimas.
Si dijera otra cosa mentiría.
Hoy parece mayo, un día espléndido,
los que vamos a morir iremos a los mercados,
¿qué hay en este exilio que nos mueve?
Digan no a las legumbres llevadas en los brazos
y a esta elegía.
Lo que escribí, lo escribí
porque estaba alegre.



Adélia Prado (Brasil, Divinópolis, 13 de diciembre de 1935)

(Traducción de Fernando Noy
y Claudia Schvartz)

sábado, 8 de noviembre de 2008

LA ROSA MÍSTICA



La primera vez

que tuve conciencia de una forma,
le dije a mi madre:
doña Armanda tiene en su cocina una cesta
donde pone los tomates y cebollas;
empezando a inquietarme por el miedo
de que era bonito deshacerse,
hasta que un día escribí:
'en este cuarto murió mi padre,
aquí dio cuerda al reloj
y apoyó los codos
en lo que él creía era una ventana
y eran los umbrales de la muerte'.
Entendí que las palabras
de aquel modo agrupadas
otorgaban las cosas sobre las que versaban,
mí propio padre volvía, indestructible.
Como si alguien pintara
la cesta de doña Armanda
y me dijera enseguida:
ahora podés comer las frutas.
Había un orden en el mundo,
¿de dónde venía?
¿y por qué llenaba de pena el alma
siendo ella cabal alegría
y distinta de la luz del día,
se bañaba en otra luz?
Era forzoso garantizar el mundo,
de la corrosión del tiempo, burlar al tiempo mismo.
Entonces proseguí: 'En este cuarto murió mi padre...
Podés cerrarte, oh noche,
tu negrura no vela este recuerdo'.
Fue el primer poema que escribí.



Adélia Prado (Brasil, Divinópolis, 13 de diciembre de 1935)


(Traducción de Diana Bellesi)

A primeira vez
que tive a consciência de uma forma,
disse à minha mâe:
dona Armanda tem na cozinha dela uma cesta
onde pôe os tomates e as cebolas;
começando a inquietar-me pelo medo
do que era bonito desmanchar-se,
até que um dia escrevi:
'neste quarto meu pai morreu,
aqui deu corda ao relógio
e apoiou os cotovelos
no que pensava ser uma janela
e eram os beirais da morte'.
Entendi que as palavras
daquele modo agrupadas
dispensavam as coisas sobre as quais versavam,
meu próprio pai voltava, indestrutível.
Como se alguém pintasse
a cesta de dona Armanda
me dizendo em seguida:
agora podes comer as frutas.
Havia uma ordem no mundo,
de onde vinha?
E por que contristava a alma
sendo ela própria alegria
e diversa da luz do dia,
banhava-se em outra luz?
Era forçoso garantir o mundo,
da corrosâo do tempo, o próprio tempo burlar.
Entâo prossegui: 'neste quarto meu pai morreu.
Podes fechar-te, ó noite,
teu negrume nâo vela esta lembrança'.
Foi o primeiro poema que escrevi.



miércoles, 27 de agosto de 2008

TREGUA












Hoy estoy vieja como quiero estar.
Sin ninguna estridencia.
Cambié todos los deseos por recuerdos
y una tacita de té.



Adélia Prado (Brasil, Divinópolis, 13 de diciembre de 1935)



(Traducción de Diana Bellesi)


TRÉGUA


Hoje estou velha como quero ficar.
Sem nenhuma estridência.
Dei os desejos todos por memória
e rasa xícara de chá.






jueves, 17 de julio de 2008

SEDUCCIÓN



La poesía me atrapa con su rueda dentada,

me fuerza a escuchar inmóvil
su discurso esdrújulo.
Me abraza detrás del muro, levanta
la falda para que yo vea, amorosa y loca.
Sucede algo malo, le digo,
también soy hijo de Dios,
me deja desesperar.
Ella responde pasando
la lengua caliente por mi cuello,
habla palo para calmarme,
habla piedra, geometría,
se descuida y queda suave,
aprovecho para zafar.
Yo corro ella corre más,
yo grito ella grita más,
siete demonios más fuerte.
Me agarra la punta del pie
y llega hasta mi cabeza,
haciendo surcos profundos.
Es de hierro la rueda dentada de ella.



Adélia Prado
(Brasil, Divinópolis,  1935)




(Traducción de Diana Bellesi)


SEDUÇÂO


A poesia me pega com sua roda dentada,
me força a escutar imóvel
o seu discurso esdrúxulo.
Me abraça detrás do muro, levanta
a saia pra eu ver, amorosa e doida.
Acontece a má coisa, eu lhe digo,
também sou filho de Deus,
me deixa desesperar.
Ela responde passando
língua quente em meu pescoço,
fala pau pra me acalmar,
fala pedra, geometria,
se descuida e fica meiga,
aproveito pra me safar.
Eu corro ela corre mais,
eu grito ela grita mais,
sete demônios mais forte.
Me pega a ponta do pé
e vem até na cabeça,
fazendo sulcos profundos.
É de ferro a roda dentada déla.



CASAMIENTO





Hay mujeres que dicen:
mi marido, si quiere pescar que pesque
pero que limpie los peces.
Yo no. A cualquier hora de la noche me levanto,
ayudo a escamar, abrir, cortar y salar.
Es tan bueno. Sólo los dos en la cocina,
de vez en cuando los codos se chocan
él dice cosas como "éste fue difìcil"
"plateó el aire dando coletazos"
y hace el gesto con la mano.

El silencio de cuando nos vimos por primera vez
atraviesa la cocina como un río profundo.
Por fin, los peces en la fuente,
vamos a dormir.
Cosas plateadas se desabrochan:
somos novio y novia.





Adélia Prado (Brasil, Divinópolis,  1935)

                                                                                           (Traducción de Mario Nosotti)


Casamento


Há mulheres que dizem:
Meu marido, se quiser pescar, pesque,
mas que limpe os peixes.
Eu não. A qualquer hora da noite me levanto,
ajudo a escamar, abrir, retalhar e salgar.
É tão bom, só a gente sozinhos na cozinha,
de vez em quando os cotovelos se esbarram,
ele fala coisas como "este foi difícil"
"prateou no ar dando rabanadas"
e faz o gesto com a mão.


O silêncio de quando nos vimos a primeira vez
atravessa a cozinha como um rio profundo.
Por fim, os peixes na travessa,
vamos dormir.
Coisas prateadas espocam:
somos noivo e noiva.