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miércoles, 30 de junio de 2010

EL VERDE VUELVE

























No pises este lugar:
¡Ayer tarde había, por aquí,
luciérnagas!

Haiku del poeta japonés Issa (1763-1827)
Cuando la primavera está llegando
cuando el verde aparece en los álamos
tan tiernamente
que no se sabe si es hoja
o rana pequeñita que comienza a cantar
en los charcos del aire,
entonces, sin querer,
uno le ve la sombra clara a su propio silencio
y algo que se parece a los dedos de Dios
le enternece los ojos.

Ese pequeño verde que brinca,
esa como mirada de niña que florece,
esa lágrima dulce de la tierra, derrumbándose,
ese parado goce de la savia
es el primer vagido de la primavera.
Son unas hojas tiernas.
Eso es todo el suceso. Casi nada.


Manuel J. Castilla



Manuel J. Castilla. Poeta y periodista argentino. Nació en la casa ferroviaria de la Estación de Cerrillos (Salta), en 1918 y falleció en Salta, en 1980. Escribió algunas de las letras más entrañables del folklore norteño, especialmente las que compuso junto al pianista Cuchi Leguizamón. Realizó estudios primarios en la Escuela Zorrilla para luego estudiar el secundario en el Colegio Nacional de su provincia natal. Es uno de fundadores del grupo "La Carpa". Además de sus colaboraciones en diarios y revistas nacionales, publicó los siguientes poemarios: Agua de lluvia (1941), Luna Muerta (1944), La niebla y el árbol (1946), Copajira (1949,1964, 1974), La tierra de uno (1951, 1964), Norte adentro (1954), El cielo lejos (1959), Bajo las lentas nubes (1963), Amantes bajo la lluvia (1963), Posesión entre pájaros (1966), Andenes al ocaso (1967), Tres veranos (1970), El verde vuelve (1970) y Cantos del gozante (1972), Triste de la lluvia (1977), Cuatro Carnavales (1979). También publicó un texto en prosa: De solo estar (dos ediciones en 1957) y el libro Coplas de Salta (1972, con prólogo y recopilación de Castilla). En 1957 obtuvo el Premio Regional de Poesía del Norte (trienio 1954-56, Dirección General de Cultura de la Nación), por su libro Norte adentro fue galardonado con el Premio "Juan Carlos Dávalos" para obras de imaginación en la producción literaria (trienio 1958-60, Gobierno de Salta) por el poemario El cielo lejos, y con el Premio del Fondo Nacional de las Artes (Mendoza, Trienio 1962-64) por su libro Bajo las lentas nubes. En 1967 recibió el Tercer Premio Nacional de Poesía por su obra Posesión entre pájaros. Entre otras de sus más importantes distinciones se incluyen el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (1973), el Primer Premio Nacional de Poesía del Ministerio de Educación y Cultura de la Nación (trienio 1970-72) y el Primer Premio Nacional de Poesía del Ministerio de Educación y Cultura de la Nación (trienio 1973-75).  En la escritura de Manuel J. Castilla convergen narración, poesía y mito. En el libro De sólo estar, la estructura prosaica y la intensidad lírica condensan la presencia de los mitos del tiempo y del carnaval. La línea de conciencia social trazada por Castilla en su producción lírica y narrativa es fundante en la literatura del NOA y posteriormente otros escritores retomarán esa problemática, como Héctor Tizón, Daniel Moyano, Francisco Zamora o Carlos Hugo Aparicio.


martes, 11 de agosto de 2009

PUEBLOS



Uno va por los pueblos

y es como si se vieran cosas ya sin regreso.

Una paz de presagio, entonces,
suelta sobre los pianos un poco de llovizna.

¿Alguien sabrá que estoy alegre ahora?
Como no pasa nadie,
nadie sabe que canto en esta sala
donde los que una vez, amantes, se besaron los ojos
sueñan desde retratos amarillos
y ella me da la rosa de su pecho
como una brasa hermosa del ocaso.

¿Quién me acompaña a chapotear el agua
que vuelca el peluquero en su guitarra?
¿Quien, como si golpeara su corazón, despide
con la campana al ángel de la tarde?

¿Por qué siempre a esta hora pasa
como un verdugo arrepentido
el carnicero con su carro rojo?
Como yo sé que llega y que me duele
me voy a ver las cañas donde el aire
es una miel inmensa levantándose.

Voy a los callejones
por donde los carreros, faja, rebenque y grito,
entran llenos de polvo
igual que si acabaran de cruzar el olvido.

Después me arrimo, lento,
hasta las galerías de geranios
y cuando las mujeres van a encender las lámparas
en la hamaca de mimbre del corredor, vacía;
se mece, solo, el tiempo.

Niño, de marinero y golosinas,
vuelvo a días celestes de patria y de banderas
y a días colorados de circos y clarines.
Paso en paz en la noche
por las cantinas donde
va voraceando el vino
y al final, dentro el sueño,
en un andén remoto
pierdo el último tren que me salvaba.



Manuel J. Castilla (Argentina, Salta, Cerrillos, 1918- 1980)




CORAZONANDO

http://www.youtube.com/watch?v=-_RSw8maZcI







Gustavo "Cuchi"Leguizamón
y Manuel Castilla

Versión: Dúo Salteño



LA POMEÑA

http://www.youtube.com/watch?v=5584EcIVp5o







Gustavo "Cuchi"Leguizamón
y Manuel Castilla

Versión: María Volonté



sábado, 27 de septiembre de 2008

LA CASA

A María Angélica de la Paz Lezcano
y a Juan Antonio Medel
Ese que va por esa casa muerta
y que en la noche por la galería
recuerda aquella tarde en que llovía
mientras empuja la pesada puerta,


ese que ve por la ventana abierta
llegar en gris como hace mucho el día
y que no ve que su melancolía
hace la casa mucho más desierta,


ese que amanecido, con el vino,
se arrima alucinado al mandarino
y con su corazón lo va tanteando,


ese ya no es, aunque parezca cierto,
es un Manuel Castilla que se ha muerto
y en esa casa está resucitando.





Manuel J. Castilla (Argentina, Cerrillos, Salta, 1918-1980)