La popularidad de la mala escritura es análoga al disfrute de la comida chatarra.
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lunes, 15 de abril de 2024
viernes, 9 de junio de 2017
FELICIDAD
Es muy temprano:
casi está oscuro todavía.
Me acerco a la ventana con una taza de café
y la obstrucción de siempre
a esta hora de la mañana en la cabeza.
Veo entonces al chico y a su amigo
calle arriba repartiendo el periódico.
Llevan gorras y polares,
uno de ellos con una bolsa al hombro.
Son tan felices
que no se dicen nada,
estos chicos.
Creo que si pudieran,
se tomarían del brazo.
Es temprano por la mañana
y están haciendo esto juntos.
Se acercan, despacio.
El cielo empieza a cubrirse de luz,
aunque todavía cuelga pálida
la luna sobre el agua.
Tanta belleza que, durante un instante,
la muerte o la ambición, incluso el amor,
no tienen cabida aquí.
Felicidad.
Llega de forma inesperada.
Y sigue su camino, realmente.
Cualquier madrugada te lo dice.
LLUVIA
Me desperté esta mañana con
unas ganas tremendas de quedarme
todo el día en la cama
leyendo. Luché contra eso
durante un rato.
Me asomé entonces a la ventana
y estaba lloviendo.
Y me rendí. Me dediqué por entero
al cuidado de esta mañana lluviosa.
¿Viviría mi vida otra vez?
¿Con los mismos errores
imperdonables?
Sí, a la mínima posibilidad que tuviera.
Sí.
ÚLTIMO FRAGMENTO
¿Y conseguiste lo que
querías en esta vida?
Lo conseguí.
¿Y qué querías?
Considerarme amado, sentirme
amado sobre la tierra.
Raymond Carver
(Traducción: Jaime Priede)
HAPPINESS
So early it's still almost dark out.
I'm near the window with coffee,
and the usual early morning stuff
that passes for thought.
When I see the boy and his friend
walking up the road
to deliver the newspaper.
They wear caps and sweaters,
and one boy has a bag over his shoulder.
They are so happy
they aren't saying anything, these boys.
I think if they could, they would take
each other's arm.
It's early in the morning,
and they are doing this thing together.
They come on, slowly.
The sky is taking on light,
though the moon still hangs pale over the water.
Such beauty that for a minute
death and ambition, even love,
doesn't enter into this.
Happiness. It comes on
unexpectedly. And goes beyond, really,
any early morning talk about it.”
RAIN
Woke up this morning with
a terrific urge to lie in bed all day
and read. Fought against it for a minute.
Then looked out the window at the rain.
And gave over. Put myself entirely
in the keep of this rainy morning.
Would I live my life over again?
Make the same unforgivable mistakes?
Yes, given half a chance. Yes.
LATE FRAGMENT
And did you get what
you wanted from this life, even so?
I did.
And what did you want?
To call myself beloved, to feel myself
beloved on the earth.
Raymond Carver (EEUU, 1939-1988). Escritor y poeta estadounidense nacido en Clatskanie, Oregón. Vivió en docenas de lugares trabajando en ocupaciones ocasionales y mal pagadas, debatiéndose en la más absoluta de las pobrezas, con un matrimonio destrozado, con graves problemas de alcohol durante varios años. Además de libros de poemas, Un sendero nuevo a la cascada (1985) y Bajo una luz marina (1986), publicó cuatro volúmenes de relatos que lo acreditaron como uno de los mejores escritores norteamericanos de la década: ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? (1976), De qué hablamos cuando hablamos de amor (1981), Catedral (1983) y Tres rosas amarillas (1988). Los libros de Carver están formados por relatos cortos que reflejan los dramas aparentemente más triviales, las catástrofes silenciosas de la gente más común, que poseen la capacidad de provocar una impresión fortísima, una indeleble conmoción. Dotado de un apreciable escepticismo y resentimiento, mediante una técnica escueta y directa, carente de adornos estilísticos, casi minimalista, dibuja una gama de anónimos perdedores de una sociedad que parece haberse olvidado de ellos: desempleados, alcohólicos, divorciados, seres solitarios que van hacia la deriva y que no tienen otra cosa que hacer sino mirar la televisión, evitando mirar a su propio interior y comprobar que no son más que sombras cargadas de desesperanza. En 1988, cuando estaba en su mejor momento, porque había dejado de beber, tenía una estimulante relación amorosa con la poeta Tess Gallagher y se había convertido en el mejor cuentista vivo estadounidense, se le detectó un cáncer de pulmón. Murió en Port Angeles, Washington, ese mismo año.
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Poesía en lengua inglesa,
Raymond Carver
miércoles, 7 de junio de 2017
AMAR
Desde la ventana la veo inclinada junto a las rosas
juntándolas lo más cerca que puede de la flor para no
pincharse los dedos. Con la otra mano las arranca,
hace una pausa y arranca otra, más sola en el mundo
de lo que pudiera imaginar. No quiere
alzar la vista, no ahora. Está sola
con las rosas y con otra cosa en que sólo yo puedo pensar,
pero no decir. Sé los nombres de esos rosales,
se los pusimos cuando nuestra reciente boda; Amor, Honor,
Cariño—
de este último es la rosa que me tiende de repente, después
de entrar en la casa entre dos miradas. La acerco
a la nariz, aspiro el aroma, me aferró a él —olor
de promesas, de tesoros. Mi mano en su cintura para
acercarla,
sus ojos verdes como el musgo del río. Y le digo entonces
enfrentándome a lo que se acerca: mi mujer. Lo diré
mientras pueda, mientras respire, con cada pétalo
de la rosa.
(Traducción: Mariano Antolín Rato)
-Edición no bilingüe-
PARA TESS
Afuera en el Estrecho el agua chapotea,
como dicen aquí. Anuncia tormenta,
me alegra no estar fuera. Contento
porque estuve todo el día pescando
en Morse Creek, probando una Daredevil
roja, lanzándola una y otra vez.
No saqué nada. Ni una pieza
siquiera, nada. Pero estuvo bien.
Fue divertido.
Llevé la navaja de tu padre y durante un rato
me siguió un perro que su dueño llamó Dixie.
A veces me sentía tan feliz
que tenía que dejar de pescar.
En un momento, me eché en la orilla
con los ojos cerrados,
oía el sonido que hacía el agua
y el viento en las copas de los árboles.
El mismo viento que sopla en el Estrecho
pero diferente, también.
Durante un rato incluso me permití
imaginar que había muerto
y eso estuvo bien, al menos
durante un par de minutos,
hasta que la realidad caló en mí: Muerte.
Cuando estaba allí echado
con los ojos cerrados,
justo después de haber imaginado
qué ocurriría si de veras
nunca me levantara,
otra vez, pensé en vos.
Entonces abrí los ojos, me levanté
y volví a sentirme feliz otra vez.
Te lo debo a vos, ya ves.
Quería decírtelo.
COLIBRÍ
For Tess
Vamos a suponer que digo
verano,
escribo la palabra «colibrí»,
la meto en un sobre
y la llevo colina abajo
hasta el buzón. Cuando abras
la carta te acordarás
de aquellos días y lo mucho,
lo muchísimo que te quiero.
PROTEGIENDO A LA NÚMERO UNO
Ahora que te has ido durante cinco días,
fumaré todos los cigarrillos que quiera y
donde quiera. Haré bollos y me los comeré
con mermelada y con panceta.
Me voy a rascar. Voy a ser
indulgente conmigo mismo.
Pasearé por la playa sólo si tengo ganas.
Y tengo ganas, a solas y pensando
en mis años jóvenes.
En las personas que entonces me amaron
más allá de la razón.
Y en cómo yo las amé a ellas,
sobre todas las demás.
Excepto de una.
¡Estoy diciendo que haré todo
lo que quiera mientras estés fuera!
Pero hay una cosa que no haré.
No dormiré en nuestra cama
sin vos.
No. No tengo ganas.
Voy a dormir donde puteo si quiero,
donde duermo cuando no estás en casa
y no puedo abrazarte como siempre:
en el sofá roto de mi estudio.
(Traducción: Jaime Priede)
UNA TARDE
Mientras escribe, sin observar el mar,
siente entre sus dedos
el temblor de la pluma de su lapicera.
La marea se retira arrastrando
pequeñas piedras, restos de vida marina.
Todo esto no tiene nada que ver, no,
con el origen de su emoción. No.
Su corazón se acelera porque ella
en ese instante ha decidido entrar
completamente desnuda en la habitación.
Somnolienta, por un momento no puede imaginar
dónde está. Va hacia el baño. Sacude su pelo.
Se sienta en el inodoro con los ojos cerrados,
la cabeza inclinada; las piernas extendidas, abiertas.
No ha cerrado la puerta del baño, él puede verla.
Quizás,
ella esté recordando lo que sucedió esa madrugada.
Porque después de un rato, abre un ojo y lo mira.
Y sonríe con mucha dulzura.
(Traducción: Esteban Moore)
Raymond Carver (EEUU, Clatskanie, Oregón, 1939-Port Angeles, Washington, 1988)
FOR TESS
Out on the Strait the water is whitecapping
As they say here. It’s rough and I’m glad
I’m not out. Glad I fished all day
on Morse Creek, casting a red Daredevil back
and forth. I didn’t catch anything. No bites
even, not one. But it was okay. It was fine!
I carried your dad’s pocketknife and was followed
for awhile by a dog its owner called Dixie.
At times I felt so happy I had to quit
fishing. Once I lay on the bank with my eyes closed,
listening to the sound the water made,
and to the wind in the tops of the trees. The same wind
that blows out on the Strait, but a different wind, too.
For awhile I even let myself imagine that I had died –
and that was all right, at least for a couple
of minutes, until it really sank in: Dead.
As I was laying there with my eyes closed,
just after I’d imagined what it might be like
if in fact I never got up again, I thought of you.
I opened my eyes then and got right up
and went back to being happy again
I’m grateful to you, you see. I wanted to tell you.
STILL LOOKING OUT FOR NUMBER ONE
Now that you’ve gone away for five days,
I’ll smoke all the cigarettes I want,
where I want. Make biscuits and eat them
with jam and fat bacon. Loaf. Indulge
myself. Walk on the beach if I feel
like it. And I feel like it, alone and
thinking about when I was young. The people
then who loved me beyond reason.
And how I loved them above all others.
Except one. I’m saying I’ll do everything
I want here while you’re away!
But there’s one thing I won’t do.
I won’t sleep in our bed without you.
No. It doesn’t please me to do so.
I’ll sleep where I damn well feel like it –
where I sleep best when you’re away
and I can’t hold you the way I do.
On the broken sofa in my study.
HUMMINGBIRD
For Tess
Suppose I say summer,
write the sord "hummingbird",
put it in an envelope,
take it down the hill
to the box. When you open
my letter you will recall
those days and how much,
just how much, I love you.
IMAGEN: Tess Gallagher, la última mujer de Carver; estuvo con él los últimos once años de su vida, y lo acompañó en el doloroso tránsito de su enfermedad terminal.
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Poesía en lengua inglesa,
Raymond Carver
lunes, 5 de junio de 2017
CARTA
Cariño, por favor, mandame el block
de notas que dejé en la mesita.
Si no está, mirá debajo.
O debajo de la cama. Está por ahí.
Si no es un block, son unas líneas
garabateadas en trozos de papel.
Pero seguro que están.
Tiene que ver con lo que nos contó una vez
nuestra amiga la doctora Ruth
sobre aquella anciana de ochenta y pico de años,
«sucia y endurecida por la mugre»
—fueron sus palabras—,
tan poco preocupada por sí misma
que la ropa se le había pegado al cuerpo
y tuvieron que arrancársela
en la sala de urgencias.
«Estoy tan avergonzada. Lo siento»,
decía sin parar.
¡El olor de la ropa irritó los ojos
de Ruth! Las uñas de la anciana
habían crecido tanto que se curvaban
hacia los dedos. Le costaba respirar,
sus ojos sólo expresaban miedo.
Pero, así y todo, fue capaz
de contarle a Ruth su historia.
Había debutado en la Madison Avenue,
pero su padre la repudió cuando bailó
en el París del Folies Bergère.
Ruth y los que estaban de guardia
en urgencias creyeron que deliraba,
pero les dijo cómo se llamaba su hijo
al que no trataba, que era gay
y regentaba un bar gay en la ciudad.
Y él lo confirmó todo. Todo
lo que había dicho la anciana era verdad.
Luego sufrió un ataque al corazón
y se murió en los brazos de Ruth.
Pero quisiera ver qué más anoté
de lo que nos contó.
Quiero ver si es posible recrear
esa época de hace sesenta años
en la que aquella joven desembarcaba
en Le Havre, hermosa, decidida,
dispuesta a triunfar en el escenario
del Folies Bergérie, capaz de tirar
la cabeza hacia atrás y de saltar a la vez,
llevar plumas y medias de malla,
y bailar y bailar, los brazos enlazados
con los de las otras jóvenes, levantando
las piernas en el Folies Bergérie.
Puede que sea un block de tapas azules,
el que me regalaste a la vuelta de Brasil.
Puedo ver mi letra junto al nombre
del caballo ganador en el hipódromo
que había junto al hotel: Lord Byron.
Pero me importa esa mujer,
no la suciedad, eso no me importa,
ni siquiera cuando pesaba casi 150 kilos.
A la memoria no le importa dónde habita
y se burla del cuerpo.
«Una vez aprendí
algo sobre la identidad»,
dijo Ruth,
recordando sus años de
prácticas, «todos nosotros,
jóvenes estudiantes de medicina,
boquiabiertos ante las manos de
un cadáver. Ahí es donde la humanidad
pervive más tiempo —en las manos».
Las manos de esa mujer.
Anoté algo en ese momento,
como si la estuviera viendo
con las manos pegadas
a las esbeltas caderas,
las mismas manos
que Ruth tuvo entre las suyas y
no puede olvidar.
Raymond Carver (EEUU, Clatskanie, Oregón, 1939-Port Angeles, Washington, 1988)
(Traducción: Jaime Priede)
-Edición no bilingüe-
IMAGEN: Bailarina del Folies Bergère descansando entre bambalinas, 1930. Fotografía de Brassaï.
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Raymond Carver
sábado, 3 de junio de 2017
PROSSER
En invierno se ven dos tipos de sembrado
en las afueras de Prosser:
campos de trigo verde nuevo,
con sus vástagos que surgen por la noche
de la tierra labrada,
esperan
y crecen luego hasta brotar.
A los gansos les encanta este trigo verde.
Yo lo probé una vez también.
Y los campos de trigo cubiertos
de rastrojo llegan hasta el río.
Son los campos que lo han perdido todo.
Por la noche intentan recobrar su juventud
pero respiran lenta e irregularmente
mientras se hunde su vida en los
oscuros surcos de la tierra.
A los gansos les encanta también
este trigo echado a perder.
Morirían por él.
Pero todo cae en el olvido,
casi todo,
y más temprano que tarde,
bendito sea Dios.
Padres, amigos, todos pasan
por tu vida y ya están fuera otra vez,
unas cuantas mujeres se quedan un rato,
luego se van, los sembrados también
se dan media vuelta y desaparecen
bajo la lluvia.
Todo pasa, menos Prosser.
Aquellas noches, de vuelta,
atravesando millas de campos de trigos
faros delanteros barriendo
los campos en las curvas— Prosser,
aquella ciudad, iluminada cuando
culminábamos las colinas,
la calefacción a tope, cansados
hasta los huesos,
el olor de la pólvora aún en nuestros dedos.
Apenas puedo verlo, a mi padre,
inclinándose hacia el parabrisas de la cabina,
diciendo: Prosser.
Raymond Carver (EEUU, Clatskanie, Oregón, 1939-Port Angeles, Washington, 1988)
(Traducción: Jaime Priede)
PROSSER
In winter two kinds of fields on the hills
outside Prosser: fields of new green wheat, the slips
rising overnight out of the plowed ground,
and waiting,
and then rising again, and budding.
Geese love this green wheat.
I ate some of it once too, to see.
And wheat stubble-fields that reach to the river.
These are the fields that have lost everything.
At night they try to recall their youth,
but their breathing is slow and irregular as
their life sinks into dark furrows.
Geese love this shattered wheat also.
They will die for it.
But everything is forgotten, nearly everything,
and sooner rather than later, please God—
fathers, friends, they pass
into your life and out again, a few women stay
a while, then go, and the fields
turn their backs, disappear in rain.
Everything goes, but Prosser.
Those nights driving back through miles of wheat fields—
headlamps raking the fields on the curves—
Prosser, that town, shining as we break over hills,
heater rattling, tired through to bone,
the smell of gunpowder on our fingers still:
I can barely see him, my father, squinting
through the windshield of that cab, saying, Prosser.
IMAGEN: Prosser Valley -Condado de Washington - E.E.U.U.
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Raymond Carver
martes, 2 de febrero de 2010
MIEDO
Miedo a ver un coche de la policía acercarse a mi puerta.
Miedo a dormirme por la noche.
Miedo a no dormirme.
Miedo de que el pasado regrese.
Miedo al presente echando a volar.
Miedo al teléfono que suena en la quietud de la noche.
Miedo a las tormentas eléctricas.
Miedo de la mujer de servicio que tiene una cicatriz en la mejilla.
Miedo a los perros aunque me digan que no muerden.
Miedo a la ansiedad.
Miedo a tener que identificar el cuerpo de un amigo muerto.
Miedo a quedarme sin dinero.
Miedo a tener demasiado, aunque la gente no creerá esto.
Miedo a los perfiles psicológicos.
Miedo a llegar tarde y miedo a llegar antes que nadie.
Miedo a ver la letra de mis hijos en la cubierta de un sobre.
Miedo a verlos morir antes que yo, y me sienta culpable.
Miedo a tener que vivir con mi madre cuando ella sea vieja, y yo también.
Miedo a la confusión.
Miedo a que este día termine con una nota infeliz.
Miedo a despertarme y ver que te has ido.
Miedo a no amar y miedo a no amar lo suficiente.
Miedo de que lo que yo amo resulte letal para los que amo.
Miedo a la muerte.
Miedo a vivir demasiado.
Miedo a la muerte.
Ya he dicho eso.
Raymond Carver (EEUU, Clatskanie, Oregón, 1939-Port Angeles, Washington, 1988)
(Traducción: Jaime Priede)
Fear Fear of seeing a police car pull into the drive.
Fear of falling asleep at night.
Fear of not falling asleep.
Fear of the past rising up.
Fear of the present taking flight.
Fear of the telephone that rings in the dead of night.
Fear of electrical storms.
Fear of the cleaning woman who has a spot on her cheek!
Fear of dogs I've been told won't bite.
Fear of anxiety!
Fear of having to identify the body of a dead friend.
Fear of running out of money.
Fear of having too much, though people will not believe this.
Fear of psychological profiles.
Fear of being late and fear of arriving before anyone else.
Fear of my children's handwriting on envelopes.
Fear they'll die before I do, and I'll feel guilty.
Fear of having to live with my mother in her old age, and mine.
Fear of confusion.
Fear this day will end on an unhappy note.
Fear of waking up to find you gone.
Fear of not loving and fear of not loving enough.
Fear that what I love will prove lethal to those I love.
Fear of death.
Fear of living too long.
Fear of death.
I've said that.
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Raymond Carver
MI MUJER
Mi mujer ha desaparecido con toda su ropa.
Olvidó dos medías de nailon, y
un cepillo para el pelo detrás de la cama.
Me gustaría atraer su atención
hacia esas medias, y hacia los pelos
negros que quedan en las púas del cepillo.
Tiro las medías al cubo de la basura; el cepillo
lo guardo para usarlo. Únicamente la cama
resulta extraña e imposible de soportar.
Raymond Carver (EEUU, Clatskanie, Oregón, 1939-Port Angeles, Washington, 1988)
(Traducción: Mariano Antolín Rato,
Visor, 1993,
edición no bilingüe)
Visor, 1993,
edición no bilingüe)
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Raymond Carver
ROMANTICISMO
(para Linda Gregg,
después de leer «Clasicismo»)
después de leer «Clasicismo»)
Las noches no son claras aquí.
Pero si hay luna llena, lo sabemos.
Sentimos una cosa un minuto,
otra distinta al siguiente.
Raymond Carver (EEUU, Clatskanie, Oregón, 1939-Port Angeles, Washington, 1988)
(Traducción de Mariano Antolín Rato,
Visor, 1990,
edición no bilingüe)
Visor, 1990,
edición no bilingüe)
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DESNUDOS DE BONNARD
Su mujer. La pintó cuarenta años.
Una vez y otra. El desnudo del último cuadro
tan joven como el desnudo del primero. Su mujer.
Él la recordaba joven. Cuando ella era joven.
Su mujer en el baño. En el tocador
delante del espejo. Desnuda.
Su mujer con las manos bajo los pechos
mirando al jardín.
El sol dispensando calidez y color.
Todas las cosas vivas florecen allí.
Ella es joven y trémula y muy deseable.
Cuando murió, él pintó un poco más.
Unos cuantos paisajes. Luego murió.
Y fue colocado junto a ella.
Su joven esposa.
Raymond Carver (EEUU, Clatskanie, Oregón, 1939-Port Angeles, Washington, 1988)
(Traducción de Mariano Antolín Rato,
Visor, 1990,
edición no bilingüe)
IMAGEN: Pierre Bonnard
La Sieste - 1900
oil on canvas
109.0 (h) x 132.0 (w) cm
National Gallery of Victoria, Melbourne, Felton Bequest 1949
La Sieste - 1900
oil on canvas
109.0 (h) x 132.0 (w) cm
National Gallery of Victoria, Melbourne, Felton Bequest 1949
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martes, 20 de octubre de 2009
VOS NO SABÉS LO QUE ES EL AMOR
Vos no sabés qué es el amor
dijo Bukowski
tengo 51 años
y estoy enamorado de esa pendeja
me pegó fuertísimo
pero no te preocupés
ella también está enganchada
así debe ser mi viejo
yo me les meto en la sangre
y ya no pueden olvidarme
Tratan de alejarse
pero finalmente vuelven
todas ellas vuelven
salvo ésa
que dejé plantada
Me hizo llorar y mucho
bueno en realidad
en esos días
tenía la lágrima fácil
Por favor
no me dejes tomar bebida blanca
me pongo mal –me vuelvo despreciable
Yo podría sentarme con Uds.
hippies queridos
y chupar cerveza toda la noche
sí diez latas o más de esta cerveza,
y nada –todo bien es como agua
Pero si tomo licor
empiezo a tirar gente por la ventana
ya lo he hecho
Vos no sabés qué es el amor
Porque no te has enamorado
así de simple
yo tengo esta mina joven
que es muy, muy hermosas
Ella me llama Bukowski
Bukowski repite con su voz
suave y melodiosa
yo le contesto QUÉ
Vos no sabés qué es el amor
te estoy tratando de explicar
y no me escuchás
Si el amor irrumpiera en esta habitación
y les pateara el culo
ninguno de Uds.
podría reconocerlo
En una época pensaba
que las lecturas de poesía
eran un modo de entregarte
Mirá yo tengo 51 años
conozco algo la calle
sé que significa una lectura
pero me dije Bukowski
cagarte de hambre
es la peor de las entregas
Entendéme nada es lo que debiera ser
Ese tipo –cómo se llama
sí ese tal Galway Kinnell
ví su foto en una revista
Tiene su pinta
pero es profesor
Cristo Dios imagináte eso
Pero Uds. También enseñan
y yo ya estoy insultándolos
qué voy a hacer
No -no sé quién es
y ese otro menos
Todos son insectos
egos desproporcionados
Yo ya no hago muchas lecturas
pero ésos que construyen
una reputación
basada en 5 ó 6 libros
son todos unos insectos
BUKOWSKI dice ella
Por qué escuchás
música clásica todo el día
Eso te sorprende
no imaginás a una bestia como yo
escuchando música clásica
todo el día
Brahms Rachmaninoff Bartok Telemann
Carajo no puedo escribir en esta casa
Demasiado silencio muchísimos árboles
prefiero el centro de la ciudad
ése es mi ambiente natural
pongo mi radio en FM y la música
la música clásica fluye toda la mañana
y me siento frente a la máquina
y enciendo un habano
y lo fumo así de esta manera
así
INTENSAMENTE
Me digo Bukowski
sos un tipo con suerte
Bukowski viviste todo
sos un viejo con suerte
El humo azul flota
en la habitación y yo miro
a través de la ventana
observo la avenida Delongpre
Veo a muchas personas
caminando por las veredas
Apago el cigarro
aspiro profundamente
y comienzo a escribir
Bukowski esto es vida
Pienso
es bueno ser pobre
es bueno tener hemorroides
es bueno estar enamorado
Pero vos no sabés lo que es
Vos no sabés qué es el amor
Si la vieras comprenderías
todo lo que te quiero explicar
Ella imaginó
que fui a su casa
a encamarme
Ella adivinó mis intenciones
me lo dijo
Mierda tengo 51 años
ella sólo 25 y estamos enamorados
Ella es sumamente celosa
Jesús esta es la belleza total
Me dijo
que me arrancaría los ojos
si yo salía con otra mujer
Entendés esto es el amor
Que saben Uds.
Les voy a contar algo
he conocido a tipos en la cárcel
que tienen más estilo
que las personas
que vienen a esta universidad
a las lecturas de poemas
Son chupasangres
que quieren comprobar
si las medias del poeta
están limpias
si usa desodorante
Creánme no intento defraudarlos
Quiero que recuerden algo
en esta habitación hay un solo poeta
sólo un poeta esta noche en la ciudad
y ese poeta soy yo
Qué mierda saben Uds. de la vida
Qué saben de cualquier cosa
A quién de Uds. lo echaron del trabajo
Quién fajó a su hembra
A quién lo apaleó su hembra
A mí por ejemplo
me echaron de Sears Roebuck
cinco veces
y me recontrataron otras tantas
Trabajaba en los depósitos
ya tenía 35 años
y me echaron porque creían
que yo robaba galletitas
Sé de qué se trata
Estuve ahí
Tengo 51 años ahora y estoy enamorado
Esta pendeja me dice
Bukowski
le contesto siempre
QUÉ
Tenés la cabeza llena de mierda
BEBÉ vos sí que me comprendés
Ésta es la única hembra
hombre o mujer en este mundo
de la que aceptaré
comentarios de esta índole
Vos no sabés qué es el amor
Todas vuelven finalmente
salvo ésa de la que ya te hablé
Estuvimos juntos siete años
y nos chupamos todo absolutamente
Hay un par de dactilógrafos
esta noche en esta habitación
pero escasean los poetas y no me sorprende
Tenés que conocer el amor para escribir poesía
y….
Vos no sabés qué
Ése es tu problema es el amor
Dame un poco de eso puro sin hielo
Bueno ya es hora de comenzar el espectáculo
Sí si ya sé lo que dije
Sólo un trago más
tiene buen sabor
Vamos quiero terminar esta lectura temprano
Y después no se descuiden
no se acerquen a las ventanas
Raymond Carver
(EEUU, Clatskanie, Oregón, 1939-Port Angeles, Washington, 1988)
(Traducción de Esteban Moore,
Ediciones de la Aguja, 1991)
IMAGEN: El escritor Charles Bukowski.
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