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domingo, 11 de octubre de 2020

CANCIONES (2015)





LAS COSAS SIMPLES

Yo no planteo una fórmula, yo sólo digo lo que siento,
aquellas cosas simples que me hacen feliz. Soy en esto
                  parecido
al doctor Frankenstein, que buscando la vida en las cosas
                  muertas
encontró que la muerte se iba comiendo a sus seres queridos
y que todo lo que había aborrecido -que la vida se acababa con
la muerte- él habíalo creado de la nada.
Y notaba que su consuelo era que se había equivocado
como un tonto.

Y él repetíase constantemente a sí mismo:
Sólo digo lo primero que se me viene a la cabeza.



ORACIÓN FENICIA

Cerrajero de los asfódelos, oh tú que atesoras la adormidera
y que coordinas los ensalmos a los atropellados triángulos
                    isósceles,
no conoces mayor regocijo que la multiplicidad de los desvíos.

Vas por todas las barreras buscando a Sinthia
en el surco que dejan los mohines.
En el eco torpe de unos labios que todavía no conocen abrirse.



LOS AFANES


Ahora los tirabuzones están allí detenidos,
multicolores, en el amorfo arcoiris que se mueve.
Los ríos me despiertan; el abejorro baila adolescente
por el aire.

Manzanares, hay un jardín mustio de invierno.
Banquitos de mármol gris perla, el musgo que se empina
sobre los arbustos abichados.

Mi padre es el silencio y el desvarío. En el recodo del
viento, junto a la olla y el cisne.
Porque su nodriza le pide siempre el llanto de otoño
las ramas se balancean como la turquesa de miradas lascivas.

Qué poco que producen a media tarde los arbustos.
Cuando el gris crepúsculo con sus granitos sobre el
cerezo cae en cámara lenta.

Un último violeta se lleva los afanes.





Hay un vínculo anal provisorio,
como retraído en sí mismo,
en la imagen opaca del tótem.

Lo que se ofrece se dispersa
a la vez en la interioridad vacía.

Platos voladores de cerámica
sobrevuelan la vajilla,
si fuéramos caminos ideales.

(Tomados del libro: LalaMatic 
y otros versos,
Caleta Olivia, 2019)

Sebastián Bianchi (Buenos Aires, Argentina, 1966)

(LEER la biografía del autor, en entrada anterior.
Nota del Administrador)


domingo, 14 de marzo de 2010

Introducción a la poesía




Hoy quiero componer una reflexión acerca de un tema amplio y en lo posible difícil, acercarme cauteloso pero con pies ligeros al pensamiento de donde brota un chorro importante de la cultura Oriente-Occidente y hacer escuchar un manantial que es Poesía. Menuda tarea si estuviera solo... Pero me acompañan los poetas con sus voces estranguladas por el canto, más la palabra zoopesada de los estudiosos y las escurridizas musas que me idiotizan con su gracia: un día SI / un día NO.

Dispondré los argumentos en este orden, ya que uno (un orden) debe haber en toda composición poética: habrá que ir de lo muy importante a lo contingente para terminar merodeando en lo accesorio. Corríjanme si me equivoco, porque ¿qué otra cosa son los poemas sino accesorios que fabricamos con el lenguaje para saber de nuestros pocos, o quizá muchos, pensamientos?

El primer interrogante que abordaremos será, sin más: ¿Qué es la poesía? Las respuestas dadas a esta cuestión han variado a lo largo de la historia, desde que la poesía es todo aquello que se escribe en verso o que es lo que escriben los poetas, que la poesía es la vida de los poetas y la gente que vive en ella, poesía es lo que se publica en Diario de Poesía o es lo que yo -o tú- entiendes por poesía: todo eso es poesía.
Por lo cual estamos en condiciones de afirmar que todo lo que publicamos en este artículo como poesía será poesía o no será nada:


FLORES


Desde una gradería de oro -entre los cordones de seda, las gasas grises, los terciopelos verdes y los discos de cristal que se oscurecen como el bronce bajo el sol-, veo abrirse a la digital sobre un tapiz de filigranas de plata, ojos y cabelleras.
Monedas de oro amarillo sembradas sobre el ágata, pilares de caoba que soportan una cúpula de esmeralda, manojos de raso blanco y varas finas de rubí rodean la rosa de agua.
Semejantes a un dios de enormes ojos azules y formas de nieve, el mar y el cielo atraen a las terrazas de mármol a esa multitud de jóvenes y fuertes rosas.

Rimbaud


Sabiendo ahora que existen muchas maneras de considerar la poesía, es decir, que nuestro objeto de estudio está dotado de múltiples extremos ontológicos y que al modo de Medusa triplica las acepciones por cada pelo que se le corta, ya quisiéramos saber: ¿Cuántos tipos de poesía hay? A montones. Trataremos de ver los más conocidos, aquellos tipos que por idiosincrasia se muestran más próximos a nuestro pueblo, en, sobre o a través de nosotros mismos.

Empecemos por las formas fijas. Entiendo por estas a toda poesía que se atiene a esquemas o moldes predeterminados: el soneto, la sextina, la copla de pie quebrado o la lira. El poeta, en este caso, debe administrar su decir según la normativa que le impone la forma elegida y salir airoso o perder el tren en esa cárcel. Toda escuela y toda poesía de escuela parecen salidas de esa cárcel. ¿Puede, por principio, plantearse una poesía que es ella misma experimento de libertad surgir de entre las restricciones de Norma? Y sin embargo hay mucha poesía que elige para existir construirse previamente un principio de restricción, lo que doy en llamar el casamiento del Poeta con la Norma Restricta:


A UN HOMBRE DE GRAN NARIZ

Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una alquitara medio viva,
érase un peje espada mal barbado;

era un reloj de sol mal encarado,
érase un elefante boca arriba,
érase una nariz sayón y escriba,
un Ovidio Nasón mal narigado.

Érase el espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce tribus de narices era;

érase un naricísimo infinito,
frisón archinariz, caratulera,
sabañón garrafal, morado y frito.

Francisco de Quevedo


El ser humano es variado y diverso y el hecho de decir "el ser humano" es andar haciendo apología de la discriminación. Por eso, así como existen autores amigos de las restricciones, existen aquellos a los que les gusta patear el tablero y le dicen ¡chau! a la Norma. Llegamos entonces a la poesía en verso libre, la poesía llamada libre o blanca, sin rima, sin métrica, sin estrofas, sin palabras, sin nada que sea el residuo del viejo sometimiento social a cualquier tipo de lenguaje o modelo de expresión que haya sido diseñado por otro ser humano antaño, cuando eran los gorilas nuestros amos:


FRÍOS SON LOS CANGREJOS

Fríos son los cangrejos que recorren las rocas,
Más fríos los pepinos que en el valle crecen.

¡Ymás frías aún las broncíneas chuletas
Que coronan la lata de las grageas filosóficas!
Pues cuando el néctar, con su hollejo tardío,
Colma las anchas escudillas de demonios y hombres
Entonces vemos retirarse la flaca musaraña,
La gallina casera, el puerco-espín erizado.

Queda con todo mucho: trinar acento solemne,
Que tristemente se rezaga y disipa,
Alejándose cada jornada con el día que parte.
La gama de un guisante verde sobre el llano en lontananza
Cuando las morsas astutas se congregan en asamblea...
Tal,tal es la vida...

Edward Lear


Otra clasificación atañe a la poesía antigua, la poesía moderna, a la joven, la nueva poesía latinoamericana, a la recientísima poesía de las personas menores de ocho años, la de los turcos otomanos, de la mujer en el tercer mundo, de la protesta, de los grupos minoritarios, del ala izquierda justicialista y de las traductoras lesbianas de Carlos de la Púa. De entre las más antiguas, la poesía china es una de las más queridas. Veamos un ejemplo:


RETORNO

Llegas de mi país natal,
Debes saber lo que allí pasa.
¿Han florecido bajo mis ventanas
los ciruelos del invierno
estos últimos días?


Wang Wei


También hay gente a la que le gusta mucho la poesía romana:


XXX

He acabado un monumento más perenne que el bronce,
más alto que el real emplazamiento de las Pirámides.
Ni la lluvia voraz ni el Aquilón, impotente,
ni la serie innúmera de los años y la huida del tiempo
podrán derribarlo. No moriré entero. Una gran parte
de mí evitará la Muerte. Siempre creceré, nuevo,
con las alabanzas de la posteridad, mientras el pontífice
suba al Capitolio con la virgen silenciosa. Donde el Aufido
violento ruge y donde Dauno, en lugares áridos, reinó
sobre pueblos agrestes, poderoso por mi sencillez,
dirán que fui el primero en expresar el canto eolio con
ritmos itálicos.
Enorgullécete de tu ayuda, Melpómene, y coróname,
de buen grado, con laurel deifico.

Horacio


Y con la del romanticismo alemán pasa otro tanto:


MITAD DE LA VIDA

Con peras amarillas pende
y llena de silvestres rosas
la tierra sobre el lago;
vosotros, adorables cisnes,
y ebrios de besos
hundís vuestras cabezas
en la sagrada sobriedad del agua.

Ay de mí, en el invierno,
¿dónde coger las flores, dónde
el resplandor del sol
y las sombras de la tierra?
Los muros se yerguen
mudos y fríos, en el viento
restallan las banderas.


Hölderlin


Podemos decir que terminamos con el tema de las clasificaciones, dentro del campo de la teoría del poema o poemática, y pasamos mutatis mutandis al problema de la praxis. ¿Cómo hacer para escribir poesía? En la alacena del poeta, el neófito hallará un multiforme y variadísimo catálogo de herramientas, desde el clásico papel y lápiz hasta las actuales tecnologías de la comunicación, como es el caso del ordenador digital portátil. Tanto los poetas a mano como los poetas a máquina todos inician el proceso que lleva al poema entonándose, es decir, afinando el instrumento que comunica con la Musa. Los entonadores más usados son la cerveza, la caña, el caño o pitillo, la flor de los lotos yoga, la cola de la oropéndola y el polvillo de ruiseñor disecado. El poeta urbano o poeta burgués suele acompañarse con dosis de cafeína o quinina, que pueden funcionar como entonadores cuando se los combina con cloruro de armonio.

Entonces, ¿cómo hacemos para escribir la poesía? La clave ha sido dada -promediando el siglo XX- por el famoso antifilósofo C. Bala cuando expresó: "Como el movimiento se demuestra andando, pues andemos". Lo cual, ajustado a nuestro tema, querría decir: como la poesía se demuestra escribiendo entonces leamos.


AL PRÍNCIPE

Si regresa el sol, si cae la tarde,
si la noche tiene un sabor de noches futuras,
si una siesta de lluvia parece regresar
de tíempus demasiado amados y jamás poseídos
del todo,
ya no encuentro felicidad ni en gozar ni en sufrir por
ello:
ya no siento delante de mí toda la vida...
Para ser poetas, hay que tener mucho tiempo:
horas y horas de soledad son el único modo
para que se forme algo, que es fuerza, abandono,
vicio, libertad, para dar estilo al caos.
Yo, ahora, tengo poco tiempo: por culpa de la muerte
que se viene encima, en el ocaso de lajuventud.
Pero por culpa también de este nuestro mundo
humano
que quita el pan a los pobres, y a los poetas la paz.


Pier Paolo Pasolini


De los entonadores, sus variedades y metodologías.
Además de los ya citados existen métodos disparadores de la creatividad o estro poético. El método conductista, por ejemplo, consiste en provocar un determinado estímulo en el poeta principiante para que este arribe al texto como respuesta. Se hace avanzar un churrasco por medio de la tracción de una cuerda hasta donde se encuentra la hoja en blanco con los títulos; "Las arpas", "Discurso de Temístocles a los druidas", "Otoño lluvioso", etc. Los tradicionales métodos de mecenazgo no han sido sino ritos conductistas sofisticados, merced a los cuales la HUL (Historia Universal de la Literatura) se ha ido cubriendo de laureles, La Eneida entre otros.


¿Para qué queremos los argentinos la poesía?
Los aspectos sociológicos vinculados con este último interrogante implican tres problemáticas; la de los poetas oficiales, los juegos florales y los concursos de rima. Pero no quisiéramos avanzar con esto sin hacer mención o dejar sentada nuestra actual posición con respecto al tema de los argentinos y la poesía. No nos parece nada bien -a mí y a este que escribe y a todos los que escriben por mí- que se hable sin más de "poesía de los argentinos" o de "ese argentino que tiene poesía", como si hubiese una poesía que, tras de volverse plastilina sintáctica, se acomodara en el molde del genitivo, acompañando al gentilicio mágico. Que la poesía argentina existe parece constituir una certeza casi a voces, y que goza de buena salud otro tanto. Ejemplos de poesías así consideradas pueden leerse en los libros del Martín Fierro, en Internet y en recitales de poesía argentina:


los ingenieros ríen suavemente
de los poetas flacos

los miran al trasluz
los desenrollan con delicadeza

no hay vetas
ni vestigios
informan

la franja azul más que petróleo
es metáfora del agua

y la zona amarilla no revela
subproducto ni krill

nadie comerá de esto
informan

pero aconsejo no desactivarlos


Susana Thénon


Con respecto a la importancia continental de esta poesía y del para qué se querría un tipo de poesía así, son preferibles las explicaciones endógenas a las exógenas, ya que estas últimas arrastran consigo oscuras complicidades geopolíticas o directamente antropomórficas, vinculadas con la forma que se supone deben tener en Argentina los poetas.

Acerca de las mil formas de un poeta, con este y otro estudio sobre el estilo llamado campero. Dice el poeta:


ESE REBAÑO QUE VIENE ALLÍ, como paquidermos lentos, avanzando en fila, su masa es y no es. ¿Qué harían con ella? ¿Cómo la llevarían? Esa pesadez, ese andar anquilosado no es más que una decisión que adoptaron para escapar a su ligereza que a la larga los espanta.
Y va el corlejo de los enormes globos tratando de presumir de sus fuerzas.

Henri Michaux


Sor Juana, Nº 1, 2008.

Sebastián Bianchi


Sebastián Bianchi. Escritor argentino, nacido en Escobar Provincia de Buenos Aires, en 1966. Es profesor de Lengua y Literatura en escuelas de Nivel Medio en Morón y Castelar. Publicó Atlético para discernir funciones, en Ediciones del Dock, en 1999; El trazado Luro-Matanza, en Ediciones Del Diego, en 2000; Segunda interpretación al médano de arena, en la Editorial de poesía "Selecciones de Amadeo Mandarino", en 2001; "El resorte de la novia y otros cuentos", en Paradiso, 2002.

RECOMIENDO su blog, donde los lectores pueden leer sus libros completos .




sábado, 13 de septiembre de 2008

ATLÉTICO PARA DISCERNIR FUNCIONES -Fragmentos-




Las oraciones se dividen en simples y compuestas. En esta parte del curso analizaremos las oraciones simples, es decir, aquellas de cuya partición inicial resulta una estructura bimembre, que se puede separar en sujeto y predicado; o una unimembre, que no admite dicha partición. Tanto la estructura del sujeto como la del predicado está formada por núcleos y modificadores. Los del sujeto son el modificador directo, el modificador indirecto, la construcción comparativa y la aposición. A los modificadores del predicado y a la naturaleza variable de los núcleos, dedicaremos los apartados que siguen.


LECCIÓN I
OBJETO DIRECTO

Es el modificador del núcleo verbal que puede conmutarse por la forma pronominal variable lo-la-los-las. Si pasamos la oración a la voz pasiva el objeto directo se transforma en sujeto. El pueblo admira al gran futbolista. El pueblo lo admira. El gran futbolista es admirado por el pueblo.


1) La enfermedad venció al poeta.
2) Mostraban cierta fatiga algunos obreros.
3) Hacía música el límite de los grillos.
4) Saludó al lobo de mar, saludó a la calandria y al tero, el forastero descalzo y sin amigos.
5) El bandoneón expresa su pena a rajatabla.
6) El ruido ensordecedor lo hacía la generación del sesenta.
7) Por detrás los cables unían las piezas al mecanismo.
8) El albañil tiene casa de material y hembra maestra de escuela.
9) Canto clásico por monjes pedían las mujeres, con la boca abierta y despintada.
10) De las grietas en el agua hacían pastizal las liebres.
11) Así su encanto adquiría un predominio de excelsa flor.
12) Ofrece sin pausa transformaciones integrales y el espectáculo maravilloso de su evolución y progreso.
13) Silbaba el pollo, letra de amor por ella, su desconsuelo.
14) Las dos habitaciones contenían muebles.
15) Había el silencio, el ruido solitario del mar, la inmovilidad con fugas de ciempiés.
16) La agarré de puntín.
17) Vos siempre la agarras de puntín.
18) El hilo del cuento arrastra un juguete de plástico duro.
19) Hoy he buscado señales en mis contemporáneos, dejé piedras y marcas de tiza y un muñeco espantado de su aspecto.
20) Tus pobres padres gastaron pues en vano su dinero educativo.
21) Aprendieron a usar cuchiyo rayador.
22) El ave fénix ponía su canto precoz en pentagrama.
23) Patea el aire y lo corre avanzando.
24) Pero, escuche, haga el favor, escuche...
25) Un inmenso perro flaco había corrido a un muchacho a caballo, por la picada del puerto viejo.
26) Los de enfrente esgrimieron a su espadachín mejor, un tal Vigni, Rodrigo Vigni.
27) Mi vana devoción la había exasperado.
28) La usura me daba en el rostro su cachetada.
29) Caracteriza la realidad provincial y mundial y pauta la implementación progresiva de la transformación.
30) Emeterio llevó un último martillo al banquete de la prosa.
31) Abrió su pétalo de sonido la corneta de cartón pintado.
32) La criatura sentimental cantará el elogio de la vida provinciana.
33) Tu incapacidad no invalida mi testimonio.
34) Conciba, y para, y críelos, y no los suelte, y los tendrá.
35) Barman traduce al Drácula de Ramón Menéndez Pidal, siglo XIX.
36) Ha cubierto su rostro antiguo con máscara de celofán.
37) El extraño paladín mecánico venció al instinto defensor de la vida.
38) Maxi, el emperador, sometía a su población a cargo con el masivo consentimiento de los últimos...

...Las oraciones compuestas son aquellas de cuya partición inicial resultan proposiciones coordinadas, proposiciones subordinadas o proposiciones adjuntivas, formadas estas últimas por proposición primaria + adjunto.


LECCIÓN X
COORDINACIÓN

Las oraciones coordinativas unen proposiciones del mismo valor sintáctico. La unión se establece mediante conjunciones o sin ellas. Las conjunciones se dividen en copulativas (y, e, ni), disyuntivas (o, u), adversativas (pero, sin embargo) e ilativas (por lo tanto, luego, pues). Al enlace sin nexo lo llamaremos yuxtaposición. Mi anemia tiene un clavel, tu mano no lo cultiva.



1) El aparato de teoría había desgajado sus partes y todo era tierra eléctrica.
2) Una se apoyaba en otra, pero se caían las tres, en grosero montón de liebres.
3) Los árboles crecen, la naturaleza los lleva de la mano.
4) Los tres títeres dejaron la boca abierta y el diálogo se detuvo allí.
5) El hastío y la pena tuvieron mi alma rendida, ventura desconocida descubrí en tu propio ser.
6) Acá estamos dando matemática, a los cursos de side no los conozco.
7) En Lujan la virgen golpeó el escritorio popular, los indios salieron a dar cabida a la señal y regresaron para contarle a la tribu sus tristezas.
8) Cayó la noche en la ciudad y el polvo blanco fue traspuesto por faroles incandescentes-
9) Me mandó mamá a comprar unas cosas y yo aproveché para venirme un ratito.
10) En algunas mujeres sorprendí lágrimas de arrepentimiento; en otras, vagaba por su fisonomía algo parecido a un destello de esperanza.
11) Jugábamos al fútbol y nos sentíamos contentos; festejaban, a un costado, el pueblo y el emperador.
12) El futbolista argentino es hábil y vive de su sueldo; el hincha puede no serlo o bien padecer de su sueldo.
13) Salta aguado el gusano hacia la rana, detrás la rana le chista; se caen los tres, se vuelven a caer, se siguen cayendo.
14) La isla resultó ser una ballena y la hoguera de los náufragos la ha despertado.
15) La sentencia emanaba directamente del general Belgrano; había sido remitida a Bustos, y éste comisionó a La Madrid para su ejecución.
16) Yo soy Nélida Fernández de Massa, me decían Nene.
17) Semejantes tristezas paralizaron al receptor ante el espejo; se quedó atónito, en el vidrio intacto y perpendicular.
18) La pared estaba rajada y Rasti sostenía la grieta.
19) La lengua, chorreando baba, colgaba de la jeta; los ojos se les blanqueaban de terror y saltaban bufando en torno a los carcomidos cadáveres de los compañeros.
20) O estaba loco, o se escapaban las ranas en la motoneta del coronel.
21) Voy por el paisaje y hay un árbol, es un árbol, tiene un árbol dentro.


LECCIÓN XI
SUBORDINACIÓN


Las proposiciones que forman parte de una oración funcionando como el sustantivo, el adjetivo o el adverbio son llamadas proposiciones incluidas o subordinadas. La inclusión se realiza por medio de nexos o sin ellos. Los nexos subordinantes cumplen función sintáctica, mientras que los nexos relacionantes no. Según sea su función las proposiciones se dividen en sustantivas, adjetivas y adverbiales. Ejemplo de las primeras es la oración 1, de las segundas la oración 2 y de las terceras la oración 4.


1) El que juntaba el agua con las manos tenía la piel mojada.
2) La laguna artificial había conferido espacio a las aves que por el aire iban y venían.
3) Me convidó con unas galletitas revestidas de chocolate, que se llaman Titas, o algo por el estilo.
4) Es como si el nuevo sol hubiera traído un extremado verano a la primavera.
5) Sería imposible abarcar, en el espacio, los contornos de gigantesca nube si de ella no estuviéramos separados lo bastante para reducir la perspectiva a líneas capaces de caber en la retina.
6) El Pespir salió de la avalancha de gente por unas puertas que su madre le había enseñado: éstas, Pespir, son las puertas de la avalancha de gente.
7) Me pega porque tiene celos, y tiene celos porque me quiere.
8) Embarga mi corazón, grata melancolía de amor que el perfume de la esperanza anima.
9) Así como el hombre es más feo que la mujer, Marte es más malo que los Estados Unidos.
10) Hicieron un símbolo del tres porque pensaron que, de cada uno, tendrían plusvalía.
11) Macedonio Fernández sabía que tenía un tambor adentro.
12) Aguanta bien porque es angosto.
13) Yo mismo creí escuchar un vago y bajo rumor de reproche por mi sacrificio, cuando una voz de los portadores del palanquín se hizo oír en el silencio, diciendo simplemente: «Aquello es Mar del Plata».
14) Maxi, el emperador, y el chimpancé Ricardo eran tan parecidos que solían intercambiar sus puestos.
15) Desde aquella tarde, Pepa, en que entrando usted al registro me pareció que el sol había entrado, que todo era luz, y que por todas partes...
16) Como si trajera un pájaro de nieve, mirando el nido del hornero, sacude y recita.
17) Déjate de pavadas, y a ver si te apuras con las cacerolas.
18) Llegó el juez, que se sentó frente a una balanza colgada sobre la cancha.
19) Es el adjetivo que lo llama; el gusano va y queda atrapado por el adjetivo.
20) Los que se vistieron en el estilo iguana pudieron escapar a las atrocidades de la última guerra.
21) Sentí algo en el corazón, un hilo que se rompía en el títere.
22) Semejante al pavón de un estoque, sombrío encanto, que, sin dejar de atraer, parecía exacerbarse, a poco, con el siniestro interés de los mellizos.
23) El doctor había encargado que fueran diez gotas nada más.
24) No sé, todavía, si contaban cuentos de fantasmas o si los fantasmas aparecieron en la frase para anunciar algo extraño.
25) Soñé que la rascaba, que la deshacía fácilmente.
26) Sus esfuerzos, que reunidos hubieran dado un inmenso resultado, se consumieron aisladamente.
27) Se reían estrepitosamente, congestionados por la misma hilaridad ansiosa, mirando el sol con alegría bestial, como si fuese comida.
28) Seguro que no ha dormido siesta.
29) Por diminuto que sea un trabajo debe empezar.
30) La primicia de sus afanes, de pie sobre una tarima sucia, es obligada a quitarse los velos, palpada por manos ajenas, mirada por ojos que no aprecian detalles secretos, oye regatear.
31) El hermano norteamericano y ruso acaricia la ovejita...
...78) Están prontos los modelos de formularios que confeccionamos y hemos traducido al portugués la conferencia dada por Vucetich explicando el sistema dactiloscópico.
79) Su alma era ruin, porque su cuerpo era pequeño.
80) Lo que él pensaba se movía.
81) Vueltos muchedumbre labial saltaron los muchachos de la roja camiseta cuando el juez cobró penal.
82) Adornos cursis que a Mario le encantaban tocó a la noche la otra Delia.
83) Tenía un vestido rosa té, y me acuerdo que muchos pájaros cantaban en lo verde.
84) Si empiezo a dibujar, escribo.
85) La visión de las enormes chimeneas oblicuas, al desarrollarse de las cadenas en las maromas, me mostraban tan pequeño frente a la vida, que yo no atinaba a escoger una esperanza.
86) Aún lo que le queda es el eco de su conversación.
87) Solía asomarse al balcón y desde allí decía frases galantes a las mujeres que pasaban.
88) Donde mira usted el puente fácil oigo yo quebrarse la cintura furiosa del agua.
89) Lo que completaba la grandeza de aquel cuadro solemne y terrible de sangre era que estábamos como envueltos en un trueno prolongado.
90) Está que pela.
91) Teresita, Teresita, mira que el nene está jugando en la vereda.
92) Se transforma en letra porque es él, el escritor Ovidio.
93) Cuando el zaguero tiene la pelota es inmediata su dicha.
94) El día que conocí el amor en los labios de Gloria Bustamante la vida giró tres veces sobre su eje.
95) Ahora que todo ha cambiado, ¿quién soy yo dentro del amplio uniforme?
96) La escuela gravita con su acción educativa en el medio en el que está inserta.
97) No había piedra que desviara su trote, ni río correntoso o pozo o nada.
98) Si la pila nueva del emperador desentona, los subditos deben romper las radios.
99) Ignoro quién señaló el mérito del verso en mis sueños yo lo he visto.
100) Eso que los antiguos llamaban fantasía golpeó en el tambor de Maxi: soy Macedonio Fernández, dijo.


LECCIÓN XII
INTEGRACIÓN

En los ejercicios correspondientes a subordinación hemos integrado los conceptos desarrollados a lo largo del curso. Señalaremos, a continuación, las funciones que operan en el siguiente texto.



La cinta de almacén de Ester era blanca, volcada toda ella hacia su interior. Por fuera lucían los senos un vigor sobre el cual la muchachada aceleraba su camioncito bordó hasta la esquina. Allí vivía el extranjero, flaco, alto, canoso, con pelo largo. Tenía un tatuaje en la espalda de la guerra de Vietnam: una mujer fumaba una pipa, el humo se elevaba blanco y al rato desaparecía, confundiendo su actual apariencia, con la que el aire había tenido siempre. Se sabe, el hombre cuando nace le firma a la muerte un cheque al portador.




Sebastián Bianchi (Argentina, Buenos Aires, Escobar, 1966)