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jueves, 16 de julio de 2026

NUCA


Selección de algunos Fragmentos


Porque la luz visible acontece haya o no ojo, 
así como cualquier tipo de radiación electromagnética 
“recarga energías” al traspasarlas a los cuerpos 
habitados que alcanza. ¿Hablarle de éxtasis al 
anautómata? ¿Éxtasis no incide en forma molecular? 
¿Neurona-espejo en aras movedizas del trance? 
Si hablar del éxtasis plantea un imposible-po-
sible, es aquél, en todo caso, y apenas ello, a-estatus, 
lo que nos habla, los que nos hace hablar (a 
veces sin voz o con voces fugacísimas), nos vuelve 
hablados, acaso habitados por las murmuraciones 
de entidades idas y venidas.



Y si hay un ser de potencias no arrasadas que se 
arrastra entre el sonido o la resonancia, entre el 
ataque y el eco, ello acontece por mor de este limo, 
limar, dado en llamarse conciencia. Conduce susodicha 
a la urdimbre exacta entre sonido y silencio; 
ambos elementos inseparables, una y misma 
materia. Inextricable, pero vibrante. Inabarcable 
de un vistazo lienzo pero recorrible diorama a medida 
que se sueltan prerrogativas cognoscentes y 
pretensiones retentivas. Y en tránsito siempre, 
desde el punto del desplazamiento hacia las mil 
posibilidades a la redonda, hacia las amplitudes 
envolventes al desenvolverse e irradiar ¿imágenes? 
¿imágenes verbales? ¿imágenes transpersonales? 
¿velocidades imagínales? ¿viajes intermoleculares? 
Destellos cenestésicos que enhebra la 
nebulosa de la imagen poética mientras se desenvuelve 
como una voz que avanza a pesar de las resistencias 
doctrinarias del espejo neurona!, con su
historial de adiestramiento. Viene, pronuncia lo 
que se le canta y se le ocurre lo que con precisión 
le ocurre. Quien ahí se apercibe se precipita, ya se 
reencuentra dentro. Recinto deslizante del ser, o, 
mejor, del siendo. Ése que se es, no por fatalidad 
sino por fuerza del deseo, cuya entrega es entre 
todavía y aún, para eclosionar al aunarse, más y 
más, en la lumbre oscilante del ser íntegro y ameboidal, 
singular-plural, irrepetible y corriente.



(Dicho sea y no de paso: perentoreidad en la denuncia 
de ciertos asistencialismos morales pretendientes 
a la regulación administrativa de las 
energías creadoras, en pos de la producción del 
Sentido. Y es que estar es a pesar de la mayusculación 
en absoluto, la cual atropella al matiz e instala 
premisas pro-mentalidad reprimiendo intuiciones. 
Y esto acontece también al filo de las escrituras, 
supuestos pensares, intervenciones de/a 
palabra. Imperio por ejemplo del discurso sobre 
el trance, en vez del trance en cuestión, en que ya 
no se sabría quién discursea o si siquiera hay, en 
efecto, alguna situación en la que algún discurso 
(u oyente receptor del tal) sería útil o medianamente 
necesario. Quizá por eso Perlongher hablara, 
en su recodo experiencial, de la poesía como 
un trance leve, pero al fin y al cabo trance, todavía. 
Y es que en la verbalización poética, tan cerca de 
la música del sentido y en plena sinestesia, asoman 
pensares adiscursivos, racionalidades otras.)



Lo sabe corporalmente quien se manda mudar hacia 
potencias germinales. Así sea un momento y 
deshilaclie. Pensar y sentir no serán andariveles 
separables y que es por eso que puede hablarse de 
iridiscencias o dinámicas fluviales —más el vasto 
rango del cumplimiento analógico— para referir 
todo aquello que acontezca en el punto central y 
concéntrico de la nuca, azogue que no se puede 
raspar. Se carece de herramientas, las uñas necesarias 
para ese rasgueo no son las que crecen desde 
el cuerpo maquinizado del autómata social en 
funciones, sino en el hondo anonimato de quien 
en carne viva se percata, entre las vibratorias generales 
y las que puede dirimir, acaso despegarse 
del imperativo “realidad = discurso = sentido”.



El trance poético elude plástica, danzátilmente la 
tiranía del sentido, pues abóle los dispositivos y 
fanfarrias del reconocimiento, ahí donde la socialidad 
moraliza —recupera o expulsa— una experiencia 
desasida. entonación extática informa 
en vez de corroborar. O será que el sentido acumulable 
es un sentido de segunda mano, sentido ya 
usado, dispuesto a reciclarse para la utilidad de un 
sistema funcional. Mientras que el sentido poético 
se consumaría en su mismo trance, mucho después 
(un desaprender) y por eso bien antes (un 
recordar) de la consolidación discursiva. Vibratorias 
también a través del tamiz de la escucha flotante 
(Didi-Huberman) la cual más o menos reconstituye 
su enlazamiento de trazos a la misma 
velocidad en que continuamente se desata y deshace. 
El desasimiento del trance puede no ser aún 
la impersona inopinable y acaso inefable del éxtasis, 
pero puede inducir a modos de la confianza en
el estar en que las viejas palabras desgastadas por
el uso recobran su vigencia mágica, en el preciso
sentido de abrir anillado, en la impulsión concéntrica
de un inagotable proceso de despertamiento.



El éxtasis, del que nada se dirá parafraseándolo, 
sin embargo se ofrece transrostro diamantino de 
lo salvaje (y que no se puede salvar). ¿Cómo se sacude 
uno un punto ciego en el centro inagarrable 
de la nuca justo cuando hay eclipse del cerebro y 
el corazón? La flámula sensorial bombea, la ocupación 
indómita de la materia se hace carne y lleva 
y trae al continuo desocupante ocupador. Y por 
eso el lector del poema puede, cual arcaica novedad, 
despreocuparse por las previas del sentido 
que tampoco, porque nada más apuntase a alguna 
conclusión, sería el ulterior— y conducirse 
en pro de una desocupación que favorezca las 
emociones misteriosas.


(Del libro homónimo,
Hekht Libros, 2015)

Reynaldo Jiménez


Reynaldo Jiménez nació en 1959 en Limá, Perú, y reside en Buenos Aires, capital de la República Argentina, desde 1963. Ha sido editor y director de la revista-libro y editorial “tsé-tsé” entre 1995 y 2008. Coordinó la colección de antologías “Poesía Mayor” de Editorial Leviatán entre 1997 y 2001. Integró consejos editoriales de plataformas-e y revistas en soporte papel de Argentina, Brasil, Estados Unidos y Perú, así como colaboró con artículos y poemas en decenas de publicaciones gráficas y electrónicas de América y Europa. Participó en festivales y diversos eventos realizados en Argentina, Perú, Chile, Paraguay, Brasil, Costa Rica, México, Ecuador, Uruguay, Venezuela, Estados Unidos, España y Alemania. Ha sido traductor de numerosos poetas brasileños y responsable de una veintena de antologías y muestras poéticas. Fue incluido en ediciones colectivas y antologías (“Medusario. Muestra de poesía latinoamericana”, “Antología crítica de la poesía del lenguaje”, “Pulir huesos. Veintitrés poetas latinoamericanos”, “Nosotros, los brujos. Apuntes sobre arte, poesía y brujería”, “Jinetes del aire. Poesía contemporánea de Latinoamérica y el Caribe”, “Divina metalengua que pronuncio. 16 poetas transbarrocos 16”, “Déjalo beat. Insurgencia poética de los años 60”, etc.). Se editaron dos antologías de su obra poética: “Shakti”(selección de Claudio Daniel, 2005) y “Ganga”(selección de Andrés Kurfirst, 2006). Publicó —además de libros ensayísticos (“Por los pasillos”—incorporado en el volumen “¡Kwatz!”, compartido con Ricardo Gilabert—, 1989, “Reflexión esponja”, 2001, “El cóncavo. Imágenes irreductibles y superrealismos sudamericanos”, 2012, “Informe”, 2014, “Nuca”, 2015; con Reedición y ampliación en 2026: NUCA, , ETC., por la Ed. Libros de la Resistencia, “La inspiración es una sustancia, etc.”, 2016, “Intervenires”, 2016, “Arzonar”(2018), entre otros)— desde 1981 los siguientes poemarios: “Tatuajes”,“Eléctrico y despojo”, “Las miniaturas”, “Ruido incidental / El té”, “600 puertas”, “La curva del eco”, “La indefensión”, “Musgo”, “Sangrado”, “Plexo”, “¿Cómo llamar a un tigre?”, “Esteparia”,“Piezas del tonto”, “Funambular”, “Ello inseguro”, “Antemano” y“Olla de grillos”.
(Biografía tomada de la Entrevista realizada por Rolando Revagliatti ) :  http://eurasiahoy.com/19052018-reynaldo-jimenez-sus-respuestas-y-poemas/

Pueden LEER todos los poemas del autor en esta Biblio.: AQUÍ





 

martes, 7 de abril de 2026

LA CANTERA (Notas del Tiempo)

 


-Selección de algunas notas-



Cuaderno 1


La imaginación es limitada. La gente se divierte de la misma forma y se aburre por las mismas razones.

                               ***
Nadie es como es sino como necesita serlo.

                               ***
La naturaleza sin complejidad es insulsa, no tiene perplejidades.

                               ***
La idea de eternidad me produce angustia. La aceptación de la muerte no me produce angustia sino calma, como si yo no estuviera apto para concebir la vida para siempre. 
El problema es que las religiones fomentan el susto.

                               ***
La vida es soportable porque se la vive de a poco.

                               ***
En el teatro los actores hablan y actúan para otros, pero es lo que no debe notarse.

                                ***
A la poesía le conviene la sobriedad del buen cazador: un balazo por pieza.

                                ***
Cuando se vive en una ficción, es a expensas de la realidad de alguien.

                                ***
Se acumula tanto error con los años, que la única experiencia que sirve es la de la juventud, cuando aún no se ha errado lo suficiente como para que la palabra experiencia no resulte ridícula.

                                ***
Discutir con quien se está de acuerdo es impensable; con quien se está en total desacuerdo, inútil; sólo es fructífera la discusión con quien se está casi en desacuerdo.

                                ***
La historia de una pareja es la historia de sus pactos.

                                ***
A partir de un momento, pareciera que la vida consiste, más que en recordar y olvidar, en meditar sobre ambas cosas.

                                ***
La poesía y el cuento son vecinos, pero vecinos de barrio. Viven cerca, pero no en la misma casa.

                                ***
Las palabras no deben tapar el objeto que mencionan sino facilitar que se lo vea. Que no se sobrecarguen de sí mismas.

                                ***
El exceso de vehemencia en una argumentación viene de saber que nadie convence a nadie. Si supiéramos que íbamos a convencer, seríamos más cautos. Mejor es no ser responsable de que alguien piense como uno.

                                ***
Sabiduría es algo que se logra con la edad: en defensa propia.

                                ***
Las construcciones sobre el más allá son nostalgias de esta vida.

                                ***
Me he distraído un rato y pasaron veinte años.

                        ***
El limbo fue suprimido por el papa Juan Pablo II. Según Voltaire, en su Diccionario filosófico, el limbo fue una creación del siglo V, de Pedro Crisólogo; es decir, duró quince siglos: bastante menos que la eternidad.

                                ***
Una vida “completa” (autosatisfecha) no facilita la creación artística. La literatura parte de una cierta incomodidad, del hecho de sentirse “incompleto”; es la búsqueda de un pedazo que nos falta.

                                ***
Diferencia entre un gran escritor y un buen escritor: los primeros marcan una zona propia e identifican sus fantasmas; los segundos lo hacen con menos nitidez o directamente no lo hacen. Es fácil detectar lo borgeano de Borges, lo kafkiano de Kafka, lo lorquiano de Lorca o lo rulfiano de Rulfo; pero no siempre en otros escritores: buenos, pero no tanto.

                                ***
Toda frase bien construida tiene algo de verdad. Cuidado con lo que se dice.

                                ***
El goteo de nombres famosos en la conversación molesta por lo que tiene de vulgaridad, más que por la jactancia (que también es vulgar).

                                ***
Hay poetas que, a pesar de reconocerles calidad, no escriben para uno.



CUADERNO 2


Una carta de mi madre: “mi salud está como el tiempo, inestable; y yo como el sol, que quiere salir y no puede”.

                                ***
La poesía de Girri encontró su camino utilizando la poesía inglesa y norteamericana (Eliot, Wallace Stevens, etc.) para escribir como si lo hiciera en contra de la prosodia española. Al violentar la elocución y los propósitos de la lengua, obliga al idioma a decir algo distinto y a incorporar un nuevo objeto lingüístico a la poesía de habla castellana.

                                ***
No viene al caso discutir si “los libros sagrados” son o no revelación divina. Algunos hombres de algunas épocas lo creyeron así (tal vez hoy mismo ocurra), y no es sencillo juzgar ese sentimiento. Lo que sí parece es que hoy esa revelación está desactivada: Dios ya no tiene revelación. La ausencia de “arte sagrado”, y su reemplazo por la mera ilustración, sería una prueba.

                                ***
Saint-John Perse: “Tengo miedo de las palabras: no decimos nada profundo que no empiece a sonar como frase”.

                                ***
“La realidad es una locura inventada por la falta de alcohol”: leído en una pared del Metro de Madrid.

                                ***
Ser agnóstico no es sólo poner en duda a Dios, sino a todo lo que no pueda ser probado.

                                ***
El verdadero milagro es la fe.

                                ***
“La pasión no ve la totalidad, sino que recorta y dilata enfáticamente una de sus partes”, Claudio Magris.

                                ***
Mirar con atención es aislar.

                                ***
—Ya que estamos en una reunión como ésta, me gustaría leerles un poema.
—Por suerte no estamos en una reunión como ésta.

                                ***
La filosofía concebida como una selección de lugares comunes, fáciles de aceptar. Tiene la comodidad de refugiarse en lo evidente.



CUADERNO 3


Releyendo la Eneida. Cuando Eneas llega a Cartago, descubre en el templo de Juno la historia de la destrucción de Troya, contada en los frisos. Él mismo está allí peleando contra los griegos. Esto informa dos cosas: 1) la velocidad con que corrían las noticias en el mundo antiguo, y 2) la rapidez con que la historia se transformaba en mito. Concepción mítica de la historia.

***
“Lo poético” en poesía es una antología de lugares comunes que no han sido renovados.

***
La gran modificación de Eliot y Pound es haber creado un nuevo tipo de lector: el que puede estar pendiente no sólo de lo lineal de un poema sino de lo estructural, y registra los picos de intensidad que convergen en una situación compleja.

***

La afirmación de Mallarmé de que la poesía se hace con palabras (respuesta a Degas, cuando éste se quejaba de no poder escribir un poema a pesar de estar “lleno de ideas”) tiene réplica en el propio Mallarmé: “Pintar, no la cosa, sino el efecto que produce. El verso no debe, por consiguiente, componerse de palabras, sino de intenciones, y todas las palabras borrarse ante la sensación”. (Carta a su amigo Cazalis, de otoño de 1864, un “domingo por la tarde”).

***
Una contribución del mundo andino al idioma español son los silencios. Lo pongo en plural porque son varios, y cada uno significa distintas cosas. Nunca significan no decir nada, sino todo lo contrario: cargados de sentido y de precisión. El laconismo tiene más significado en un mundo oral, como es el español.

***
“La poesía es el lenguaje en un estado de crisis”, Mallarmé

***
El que ha comprobado, o aceptado, que su destino pasa por la poesía, todavía tiene un trabajo fundamental: hacer todo lo posible para que eso sea cierto. Formarse, leer, estar atento y ser curioso; una cierta disciplina tampoco está de más. Que no quede todo en mera gestualidad.

***
Detrás de la poesía puede haber (generalmente hay) una teoría que la respalda. Lo que no debe suceder es que la teoría tenga más interés que la poesía. 

***
“El filósofo irrefutable no es aquel que no se pueda refutar, sino el que sigue estando ahí después de haber sido refutado”, Northrop Frye. (Lo mismo cabe para el poeta.)

***
El secreto de la conversación no es tener algo que decir (cualquiera tiene algo que decir) sino conocer el ritmo y tener sentido de la oportunidad.

***
“La literatura, como todo arte, es la demostración de que la vida no basta”, Pessoa.

***
“El amor se alimenta con belleza. En cambio, al odio todo lo alimenta”, Oscar Wilde.

***
“En este lugar, en este momento, la humanidad somos nosotros; nos guste o no”. Vladimir, en Esperando a Godot, de Samuel Beckett


(Del libro homónimo,
Barnacle, 2026,
Envío de Alberto Cisnero)

Santiago Sylvester



Santiago Sylvester (Salta, Argentina, 1942).Vivió veinte años en Madrid y hoy reside en Buenos Aires. Publicó más de treinta libros de poesía, cuento y ensayo, tanto en Argentina como en España. Compiló, entre otras, las antologías: “Poesía del Noroeste Argentino” y “25 poetas argentinos contemporáneos". Los que se fueron”. Sus libros más recientes de poesía: “La conversación” (Visor, 2017); “Llaman a la puerta” (Ediciones del Dock, 2019); “Ciudad” (Pre-Textos, 2020); “Tal vez llegue caminando” (Barnacle, 2024).De ensayo: “Sobre la forma poética” (EUDEBA, 2019) y “Estar de paso” (Visor, 2022). Es miembro de la Academia Argentina de Letras y correspondiente de la Real Academia Española


Pueden LEER poemas suyos en entradas anteriores.



viernes, 19 de diciembre de 2025

PADELETTI POR ZABALJÁUREGUI



DEMETRIUS ON STYLE”

Hugo Padeletti


Es la seda o la vida. La crisálida

muerta, la abolida

mariposa

son residuo. El poema

es otra cosa. Es,

de pronto,

su propia mariposa.

 

Lo primero es la hebra. Lo que sigue

-acogido o cambiado,

reducido, realzado, dividido,

en eco o en contraste-

depende. Largamente

se rehace. Si vive,

sobrevive.

 

Suele ser caprichosa

la punta, una ocurrencia

casual:

el vuelo de una mosca, los humores

del mar, un pensamiento

de Marco Aurelio. Acaso,

jubiloso, un monumento

de retamas en flor -la inteligencia

de su ahora amarillo.

Y basta. Lo segundo

es saber detenerse. La homilía,

el despliegue previsto, lo rotundo

simétrico

es coturno. El que escucha

se adelanta. Los puentes

discontinuos,

al reves,

valorizan el salto.

 

      Diría, pese a Horacio,

a tal cuerpo otros miembros:

delfines en los bosques, jabalíes

en el mar e imprevistos

de púrpura. El poema

respira por sorpresa. Cada pausa

lo deja renacer,

le incorpora silencio -ciertas islas

son el agua.

                   Demetrio

definía el estilo

que me gusta como árido. Estilo

de semillas, diría,

fertilizante:

               ‘MULTA

PAUCIS’.

Las órdenes son cortas, los lamentos

son largos, las semillas

son árboles.

 

Volvamos

a las orlas de púrpura, a las astas

de ante, al engastado

de granates. ¿Son gratuitos?

El lugar del poema

es la atención, el foco. Donde nace,

allí renace. Halos

de oro, campos

de gules, lemas

morales -el botín

de la urraca-

son anzuelos.

 

             Son redes, estas rutas

cifradas

cuyo anverso es tapiz.

                                Del país

de la seda sinuosas caravanas

trajeron esta muestra

 

donde duermen dragones.


Hugo Padeletti (Argentina; Santa Fe, 1928 - Buenos Aires, 2018)

Pueden leer más poemas de Padeletti en entradas anteriores.

 

 

Sobre “DEMETRIUS ON STYLE”

por Horacio Zabaljáuregui


Horacio Zabaljáuregui nació en América, Provincia de Buenos Aires en 1955. Estudió Letras en la UBA. Formó parte de la revista y editorial Último Reino. Pu­blicó los libros Fragmentos órficos (1981), Fondo blanco (1989), la última estación del mundo (2001), Querella (2006) y América (2014). Enseña en la Universidad Nacional de las Artes y fue editor en el Fondo de Cultura Económica de Argentina.

 

(De la revista N°43,
Hablar de Poesía,
Bs.As., 2021)

 

 

 

“Demetrius on style” es un poema de Hugo Padeletti (1928- 2018) publicado en 1974, en el que el poeta vuelve sobre su oficio, despliega paciente y lúcido sus procedimientos e inscribe su poética en una genealogía. Labra así, en su escudo, la cifra de un estilo, los emblemas de su arte.

En principio, este es uno de los poemas en los que Padeletti no incorpora formalmente el título en el cuerpo del texto. Sobre el estilo -el tratado de retórica y crítica literaria escrito por De­metrio de Falero en la Grecia helenística entre el siglo III a. C. y el I de esta era- es citado en inglés, lengua en la que segura­mente lo leyó el poeta y que, en todo caso, es una manera de inscribirse y reconocerse en una tradición, la de los clásicos, pero también en la tradición de la lengua inglesa. En el poema, el retórico griego se vuelve Demetrius y, junto con el latino Horacio, constituyen las referencias a la preceptiva clásica que aparecen allí. En ambos casos a contrapelo, contraviniendo la prescripción del autor de las Epístolas quien, en su poética, la famosa Epístola a los Pisones, recomienda tanto al pintor como al poeta que la obra no debe estar compuesta por partes que no tengan una coherencia, pues está necesariamente sometida a la ley de la unidad temática y de la armonía de sus partes: “Me afano en ser breve, me hago oscuro; nervio y aliento faltan al que persigue la ligereza; otro, buscando lo sublime, cae en la ampulosidad; se arrastra en la tierra el prudente en exceso y el temeroso de la tempestad; el que desea trocar un tema sencillo con prodigios, pinta un delfín en los bosques, un jabalí en las olas. El evitar un fallo lleva, si se carece de arte, a un vicio.’’

Padeletti escribe:

“...Diría, pese a Horacio,

a tal cuerpo otros miembros:

delfines en los bosques, jabalíes

en el mar e imprevistos

de púrpura. El poema

respira por sorpresa. Cada pausa

lo deja renacer,

le incorpora silencio -ciertas islas

son el agua...”

 

Padeletti revela su recurso: en principio, reconoce su arte para evitar el vicio o lograr virtud de lo contingente, de lo im­previsto, “esa hebra o punta caprichosa” de todo comienzo de escritura a la que refería un poco antes.

En lo que respecta a Demetrio, este examina cuatro clases de estilo: el llano o sencillo, el elevado, el elegante y el fuerte o vi­goroso, y los cuatros vicios que son la contraparte de estos. Para el estilo sencillo, su defecto es el “estilo árido”, cuyo vicio está en la composición típica de la estructura aforística que acumula proposiciones, vocabulario trivial y un pensamiento afectado. Padeletti por su parte escribe:

 

“...Demetrio

definía el estilo

que me gusta como árido. Estilo

de semillas, diría,

fertilizante:

              “MULTA

PAUCIS...”

 

He aquí un segundo elemento de la poética de Padeletti, una divisa en el escudo de su estética: ese “lo mucho en lo poco”; el valor del epigrama, como disparador del poema, el poder ger­minal de la frase, las resonancias de un refrán o una palabra.

El poeta evoca el resto, el residuo que ha transmutado en poema: “El poema / es otra cosa. Es, / de pronto, / su propia mariposa.” Se abandona la crisálida, pero también la mariposa que suscitó el poema, y la metamorfosis se lleva a cabo en el lenguaje: “Es la seda o la vida...”

El comienzo es la ocurrencia, el surgimiento caprichoso de la hebra que será tapiz. Una contingencia llama la atención. Ad­viene a la atención, que es para el poeta “el lugar del poema”. En esa extática contemplación, el vuelo de una mosca, un pensa­miento de Marco Aurelio, o la retama, monumento del ahora, del presente, se despliega o se repliega, “en eco o en contraste / depende. Largamente / se rehace. Si vive, / sobrevive”.

En ese foco, en la contemplación puntual, inspirada, se com­pone la heráldica del oficio, se despliega el escudo con sus orna­tos, sus lemas morales, sus motivos de contrastes engarzados. Una poética debe -y aquí se hace con suprema maestría- plas­marse en un escudo: “Halos / de oro, campos / de gules, lemas / morales.”

Daniel García Helder en el número 14 de Diario de Poesía, en la reseña del libro Poemas 1960/1980, esbozó un escudo del linaje del poeta e imaginó sobre un campo de gules, una mosca de plata y debajo un dragón dorado sobre un campo de azur. La mosca simbolizaría el presente tautológico y omnipresente y el dragón la figura mitológica que en la tradición anuda el Ying y el Yang, la tierra y el cielo, lo masculino y lo femenino.

En su Demetrius, Padeletti no se remite a la simbología pro­fusa del rojo sangre (gules) o del dorado en la heráldica (en esta disciplina los colores presentan correspondencias simbólicas con un metal, un signo del zodiaco, un elemento, un ave, una flor, virtudes teologales y mundanas, etc.), sino que compone estéti­camente un estandarte. Es un poeta y también un artista plásti­co y elige los colores que prefiere.

Juega a cifrar, a ocultar (“emblema” es según su etimología griega “lo que está puesto dentro” o “encerrado”) a pesar de que no aluda más que a la pura forma. Del mismo modo que se adivina una leve ironía en poner como título del poema “Deme­trius on style”. Una puerta falsa. Acude a un retórico menor del período helenístico para fundar su clave poética sobre aquello que el griego descalifica: la aridez de un estilo.

Así, con la astucia de la urraca, se oculta esa palabra que trae la otra, “el motivo es el anzuelo”, diría parafraseando a Girri. De ese modo teje el poeta, ocultando el punto y levando redes que recogen aquello que se vuelve el anverso del tapiz. Allí, en un relieve del bordado, se entrevé el sueño del dragón, la figura demiúrgica que hace de la contingencia acontecimiento, palabra primordial que une cielo y tierra, potencia prodigiosa que de las semillas hace árboles.


 IMÁGENES: Fotografías de Hugo Padeletti (arriba) y de Horacio Zabaljáuregui (debajo).



lunes, 15 de diciembre de 2025

¿NOTAS POESÍA? (I)


(Fragmentos)

A Raúl O. Artola, 
con la gracia temprana 
del querido Raúl Gustavo Aguirre.




“… hoy llegan los bárbaros.
Ellos no aprecian ni las bellas frases
ni los largos discursos.”

Constantino Kavafis



0

Hay poemas que tiran la primera piedra.


1

Las palabras no son sagradas. El silencio lo es.


2

El poema no es sagrado. La vida y la muerte lo son.


3

Que el poema sea capaz de decirnos: este es el momento, ahora sucederá.


6

Trazar una raya horizontal con las palabras donde se toquen lo alto con lo bajo.


9

La imaginación es una parte de lo real, como lo real es una parte de la imaginación.

10

La realidad del poema es una parte de la verdad.


13

Para el lenguaje no hay verdades fuera del lenguaje.


16

Las palabras, aunque no cambien, cambian con las épocas.


17

El lenguaje viene a través de los años y nunca es el mismo.


18

El lenguaje es un viajero del tiempo abriéndose paso en el presente.


19

Para la poesía hoy también es ayer y es mañana.


20

Hay poemas que tienen vocación de continuo presente.


21

Que el movimiento continuo de la poesía no tenga punto de llegada.


22

El lenguaje tiene muchas caras, como la realidad tiene muchas caras.


27

Las palabras también crean los hechos.


29

Escribo para saber lo que hablan las cosas y los hechos.


30

Escribo para saber lo que yo mismo hablo.


31

Vuelvo al silencio para buscar las palabras que perdí en el camino.


32

Vuelvo a las palabras para buscar el silencio que nunca encontré.


34

Las interpretaciones pasan, los poemas quedan.


35

El poema, no el poeta. El fuego, no la madera. La voz, no la boca.


38

El poema tiene ingredientes no necesariamente poéticos en su preparado.



45

Un buen poema respira bajo el agua.



46

Que el poema pueda ir río abajo y remontar la corriente al mismo tiempo.


51

Una manzana en el poema no es la misma manzana fuera del poema.


52

En la poesía no hay adentro, no hay afuera. Si lo hay es arbitrario y nunca es una regla.


53

Un árbol tiene tronco y tiene copa. La poesía no tiene abajo, no tiene arriba.


56

Un poema también es un lugar.



61

Las palabras se reúnen en el poema y se continúan fuera de él.


62

El momento en el que el poema vive por su cuenta.



65

La voz propia está hecha de voces prestadas.


66

Doy vuelta un poema y veo otro poema.



67

La audacia de la poesía tiene consecuencias.


71

La parte del poema que me pertenece y la parte de mí que le pertenece al poema.


72

El poema, escrito para durar, es el árbol que me sostiene. Hay muchos árboles talados.


74

Escribir todo lo que se pueda. Y también lo que no se pueda.


75

El lenguaje hace de toda creación, destrucción. Y también lo contrario.



76

Escribo porque encuentro palabras y las encuentro porque escribo.


77

A veces pierdo las palabras y tengo que aprender a hablar de nuevo.



90

En la poesía caben todas las palabras. En el poema, las necesarias.


91

La exuberancia me deja perplejo. La escasez me hace rumiar de más.


92

Con todas las palabras a disposición, el poema también necesita respirar.


93

La dosis justa de poesía es la que pide el poema.



94

En el Salón de Embajadores, en La Alhambra de la Granada nazarí, una inscripción dice: “Si hablas poco, sales seguro.”



95

Poema breve o poema largo: tienen que poder pasar por el ojo de una aguja.


96

Que los poemas breves no tengan sobrantes. Los largos, tampoco.


97

En el poema la mirada habla en su lengua.


98

Hay poemas que tienen fragancia, no sustancia.


99

Hay poemas que están vestidos para una fiesta.


100

Hay poemas que pasan desapercibidos: quieren ver antes que ser vistos.


(Del libro homónimo,
Ed.La Carta de Oliver,
2025,Gentileza del autor)


Juan Carlos Moisés  (Sarmiento, Provincia de Chubut, Argentina 1951)

Pueden LEER la biografía y poemas en entradas anteriores.