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jueves, 16 de julio de 2015

CONTRA LA LOCURA
























CRECIDA

Sabemos que los muertos flotan, pero no sabíamos que el agua
tuviera tanta fuerza. Arrancó de los cuerpos las raíces, las flores. Se
fue tragando la tierra.
Desde entonces, nosotras velamos la orilla, hundimos los brazos en
la corriente. Y el río, cada tanto, nos devuelve algunos restos.



MAREA BAJA

Estos hijos que pariste sin llanto descienden de las piedras del mar,
por eso son fríos y no saben hundir la boca en tus pezones. Dejalos
morderte. Que traguen el aire de tus pulmones maduros. Si das todo
de una vez, pasa más rápido.



LOS SECRETOS

Un rayo me quema el borde de la boca. Busco las flores del estanque
como bálsamo. No me hundo. Me entrego al vaivén de las raíces.
Hace frío y ya no hay animales cerca. Parece imposible alojar tanta
agua en un espacio así de oscuro. Pero es cierto.



LAS PIEDRAS

Los perros alzan su llanto al cielo como nosotras buscamos la razón
de las piedras que nos hunden. Todo lo que está cerca es puro. El
agua es tibia. Flotar debía ser fácil, abrir las manos y entregarse.
Pero el que podía enseñarnos sobre la profundidad arrojó su peso
sobre nuestro peso y nos mira desde el borde junto a otros animales.



LA CERTEZA

Como cuando en la oscuridad los ojos se adaptan a ver en las
sombras el contraste de grises y texturas para adivinar los filos y
las puntas de las cosas, así nosotras, envueltas en la noche de nuestro
cabello, nos entregamos a los hijos siempre hambrientos con la
certeza de que un día va a pasar un hilo de luz que volverá la casa a
su antiguo espesor.



CACERÍA

Nos dijeron que heredamos la lengua y las marcas de la piel, pero
nada dicen todavía del silencio que crece en nuestra casa como un río.
Afuera andan sueltas las palabras con los tigres y en el jardín sólo
hay piedra.
Nosotras no queremos esperar lo que es incierto. En cuanto baje la
luz, soltaremos los perros.



NO ES UN JUEGO

Es como si cada pulso de la materia hubiera encontrado su sonido,
la cuerda única que vibra con la sombra del aire.
Es la madera que cruje, me decían cuando era hija. Pero ahora sé que
hay más entre el ruido y lo que escucho. Me aferro a este trance. Ya no
voy a dormir hasta encontrar las correspondencias. 



TODOS DUERMEN

El viento y la lluvia han montado por sorpresa una ópera ciega. Bajo
la tierra nacen ríos oscuros.
Yo escucho cómo los árboles se arrancan las ramas para seguir de
pie y vigilo que no se nos suelten las raíces de la casa. Los demás,
todos duermen. 



EL ARTE DE TEJER

Estoy con mis abuelas. Las peino, les pongo flores de colores en el
pelo y collares de oro blanco. Las cargo en brazos y las llevo al sillón
frente a la ventana. Es un solo cuerpo pero son las dos. Cada una
con su peso.
Antes de irme, les arreglo la ropa y dejo las agujas cerca. Todavía no
recuerdan cómo hablar. Entonces, tejen.




Soledad Castresana




Soledad Castresana nació en Int. Alvear,  La Pampa, Argentina, en 1979 . Es Licenciada en Letras y se ha desempeñado como docente universitaria e investigadora en Buenos Aires. Ha vivido en Bogotá, en Medellín y, ahora, en Ciudad de México. Publicó los libros de poemas Carneada (Alción, 2007), Selección natural (Fondo editorial pampeano, 2011) y Contra la locura (El Ángel Editor, Quito, 2015). Textos suyos integran las antologías Poetas argentinas (1961-1980) (Ediciones del Dock, 2008), Última poesía argentina (en Danza, 2008) y Un libro oscuro (Bajo la luna, 2012). Junto a Victoria Schcolnik, Claudia Masin y Marcelo Carnero, creó y dirigió la editorial de poesía Curandera. Coordina talleres de escritura creativa y académica.






jueves, 10 de mayo de 2012

SELECCIÓN NATURAL




















PIEDRA

Aún
lo que no tiene conciencia
puede hacer sombra.



LA SUPERVIVIENCIA DEL MÁS LEVE


El agua se mueve
como si adoptara ella
la forma de la piedra.



El pescador

La carnada exige
paciencia y discreción.
El engaño es para pocos.



MADRE E HIJA

Esperamos
que vuelva el hombre
con las manos vacías
y se entregue
como alimento.



LA BAILARINA

Algunos cuerpos son
el vértigo del aire



AIRE


Divago
entre las cosas del mundo
busco mis bordes.



LA SUPERVIVENCIA DEL MÁS LEVE


Una libélula persigue a un colibrí.
Fascinada
intento sumarme al cortejo
y olvido
la gravedad de la especie.



Soledad Castresana (Argentina, La Pampa, Intendente Alvear, 1979)







jueves, 10 de junio de 2010

Tótem


el sol exprime las sombras
un niño acecha
entre los pliegues del bosque

por el tajo que lo abre al costado
respira una liebre
le quema la carne debajo del cuero

hay que curar
para siempre
al que sufre

cada golpe retuerce
cada músculo
contraído
se estira

arden las axilas
la espalda se moja

un susurro de gusanos
sacude las raíces del pasto

el hocico se dilata
pero el aire cuando la sangre
invierte el camino y se ensucia

queda la piel empapada
la carne molida debajo del cuero

el niño deja el palo
corre a la laguna

se esconde del sol
como del ojo de la siesta


(de la Antología Emergente
-escritores pampeanos-
Selección de Sergio de Matteo)

Soledad Castresana (Argentina, La Pampa, Intendente Alvear, 1979)






sábado, 15 de noviembre de 2008

COMPORTAMIENTO ANIMAL - I -
















Mi sexo mandaba señales a los sentidos

a mis espaldas mi sexo
rebalsaba a los costados.
Yo frotaba las muñecas entre sí.
Orgías de peluches.

Los caballos copulaban como los perros
y los novillos montaban novillos
para mirar más lejos.
Parece que desde el corral
no se ve hacia afuera.

Los eucaliptos se restregaban
contra los hongos contra los musgos.
Las violetas rastreras,
contra la puerta de la capilla.
Las campanas sonaban
a sexo a mis ojos.

Entrábamos en puntas de pie
para que el cristo
desnudo en la cruz
no levantara los ojos.



Soledad Castresana (Argentina, La Pampa, Intendente Alvear, 1979)