Fragmentos
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Alón Niña Maharlika
y el Lobito es toda mi familia.
La casa está llena de vecinos
que a la noche caminan invertidos
por el cielorraso, vecinos fríos de goma blanda,
butikís lizards y lagartijas.
La tabilí es rama de carne
y mi nombre es Tambís.
Ahora resulta que lo mejor que me pasa
es una Go Pro con mango flotante
y toda la humareda circundante
que no se aleja nunca
de aquel lote de barcazas.
La brisa viene a la mesa
a acariciar la comida
y zarparse los vapores de los platos,
la brisa viene a la cama
a refrescar los colchones
y la almohada.
Por esta choza barata
de junco y clavo herrumbrado
la brisa pasa de largo atravesando
telas cañas y ennipados.
En cambio los vendavales
que se mandan a la noche
se trenzan con las palmeras,
la pelea suele durar la noche entera.
Vendaval encastra en palmeral,
son palabras macho y hembra,
son objetos hembra y macho
y yo en el medio me bautizo Basural.
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Acá los capos del árbol son unos pájaritos
marrones que se comen todas las semillas.
Cuando me puse a escribir en esta hamaca
me aclararon enseguida que si quería escribir
tendría que afiliarme al partido o
ser pariente directo del soneto. Yo
soy bisnieto de Carlos Mastronardi,
les dije con voz clara y cantarína,
y aparte vengo directo del río de los pájaros!
Caras de iphone!, les grité a todos mirando
a un boludito todo blanco con pechito tricolor.
Hace un rato nació Alón
en el hospital provincial de Mati City.
El tormentón de anoche mojó toda la casa
el viento entraba por la ventana del dormitorio
y nos tuvimos que mudar al cuarto de la beba
con el perro incluido que se aterraba con los truenos.
Como a las cuatro y media
la Niña empezó con un dolor de espaldas
y a las seis y media el Alón ya estaba afuera.
...
Anoche soñé que mamá me preparaba
una carne para que coma con mis amigos.
Ahora sé que estaba preparando al Alón
para mandarlo, pesó apenas 2 kilos 300 gramos,
más o menos lo mismo que la carne que mami preparaba
amasando en una fuente de loza.
Ahora son las ocho de la mañana y espero
que me dejen entrar a ver a la Niña
a la sala de recuperación de cesáreas.
El Alón es idéntico al tío Chango.
Pequeños pájaros martillos viejos
palazos lejanos y cantos circundantes.
El sistema de audio de los pájaros
no tiene graves, menos subwoofers
los graves son dominio exclusivo de lo grande,
de las montañas o los cielos.
Los roosters deberían ser aves insonoras.
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Después del lluvión de la mañana
las crestas de las montañas se recortan nítidas,
sin nubes, los cerros mojados
lucen negros, luminosos
y dejan entrever una quietud peligrosa, un silencio
tramado entre la gente la selva y los animales.
El mar, pesadísimo, está cargado de agua dulce,
las olas no se levantan livianas y porosas, y revientan
apenas dos metros antes de la arena.
...
Acá nadie sabe de dónde vengo
y por más que se los diga, lo siguen ignorando.
el lugar de donde vengo se parece a todas partes,
es una mezcla de Europa con Estados Unidos
más muchas cosas nativas, como por ejemplo
la manera salvaje de nadar entre las olas,
o la picardía para dejar bien cortita una pelota de vóley.
Me preguntan si soy turco, si soy de India,
si vengo de Pakistán o de Egipto.
Me preguntan si soy árabe, o ruso,
y más de una vez me dijeron jamaiquino.
Un desorientado me preguntó si era coreano.
El mar ahora es verde tirando a gris
y yo escribo esta parte de parado.
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Mao ni akong balay
Mao ni akong payag
Akong lalake kai natulog.
Estoy en el hospital provincial de Mati City
cuidando a mi beba a la madrugada
que se agarró una alergia y tras rascarse
se infectó la piel y la rapamos.
Descubrimos que pelada es más hermosa
de lo hermosísima que pensábamos que era.
Escribo en el hospital y los pacientes que son millones
y se agolpan internados en pasillos y recovecos,
pasan por docenas a ver por primera vez
a un escritor escribiendo, nunca han visto
a nadie escribir en un cuaderno verdadero
con birome verdadera, y menos a un escritor
escribiendo a la noche adentro de un hospital
del sur de Mindanao.
Y los trabajadores del hospital, más enfermeras, chorros
y gatos, que son miles, pasan y preguntan sonriendo
qué escribo, escribo lo que debo hacer mañana, les digo,
y pasado mañana y la semana que viene, y todos los días
que me quedan de vida les agrego ya en un tono
que no sé si será solemne o gracioso, porque hablo
en un bisaglish que solo ellos, porque ni yo, entienden.
CAMINATA MATUTINA DEL 5 DE FEBRERO DE 2016
El maíz viene bajando en fila el cerro empinado,
en el medio de la plantación crecen palmeras altas,
dirí todo se mezcla con palmeras o derivados.
Si abren un restaurant, en el patio ponen palmeras,
Si compramos un terrenito éste viene con seis palmeras.
En el medio del viento siempre hay palmeras
sacudiendo el fuselaje que hace chasquear
todos los flecos de plástico.
En los extremos de una hamaca siempre hay una palmera.
En el fondo de las fotos siempre paraditas y felices
posan dos o tres palmentas, una generalmente inclinada
para melancolizar un toque más el paisaje.
Si comemos langka es con leche de coco de palmera,
si hacemos fuego para cocinar es con carbón de coco
de palmera, y el vino barato y con muy poco alcohol
que toman los pescadores es de coco fermentado
de palmera. Los manteles caros son de hilo de coco de palmera
y los techos de los ranchos son de hojas trenzadas de palmera.
Hace falta que yo diga que los postes son de lo mismo?
Hace falta además que agregue que los ataúdes
de los pobres están hechos con la misma blanda madera?
(Del libro homónimo,
F&F, 2024)
Daniel Durand
Daniel Durand nació en 1964 en Concordia, Entre Ríos, donde vivió hasta los 19 años, edad en la que se mudó a Buenos Aires. Es poeta, fundamentalmente, aunque también se desempeña como editor: cofundó la editorial Deldiego y la revista 18 Whiskys. Hasta 2015 codirigió la editorial Colección Chapita y en el presente es parte del Taller Chapita, donde se elaboran e imprimen diversos proyectos editoriales. Publicó los libros Segovia (Amadeo Mandarino, 1999); El Estado y él se amaron (Mansalva, 2006); Ruta de la inversión (Gog y Magog, 2009); Tengo una idea moteada de lo que soy (Belleza y Felicidad, 2010); El cielo de Boedo (Gog y Magog, 2009, Blatt & Ríos, 2015); Las nalgas entre sí fabrican ojos sociales (F&F, 2015), Como un Marlboro (Mansalva, 2016); Cabeza de buey (Lomo, 2017); 4 de Cada junto a Matías Heer (Slimbook 2020) y Lupa de la inmersión (Caleta Olivia 2023); entre otros. Como traductor de poesía ha publicado libros de Du Fu, Delmore Schwartz y John Berryman, entre otros. Actualmente es director de la Escuela de Poesía y Edición, donde dicta cursos y talleres para la formación de poetas, editores y lectores de poesía contemporánea.
Instagram: _escuela_de_poesia_. Durand escribió los fragmentos que componen Tulang Pinoy en las Filipinas entre los años 2016 y 2018.
Nota bene: El libro de D.D. es una colección de fragmentos y los textos publicados son una selección de esos fragmentos, digamos fragmentos de fragmentos, tomados de distintas partes del libro, por eso están separados por líneas de puntos. (Nota del administrador).
Pueden LEER más poemas del autor en entradas anteriores y otros aspectos de su biografía en entradas anteriores.

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