miércoles, 14 de enero de 2015

NOCHEBUENA





Pasamos noche buena en tu casa
esa que hace tanto no veías.
Lavamos las copas con polvo
antes de las doce
Ahí estaba el pesebre en una caja
rotulada con tu letra 
de caligrafía militar.
Tu auto, impecable
como lo dejaste
enpotrado en el garaje
con el motor fundido,
mis dibujos infantiles con tiza
en las paredes
todavía resistían a la humedad
y las jaulas de pajaritos, vacías
¿Te acordás cuando los liberábamos en la terraza?

Salimos a caminar 
por el jardín
para que muevas las piernas
después de la comida 
¿Te acordás del girasol
que te pedí que plantaras?
¿y de tus jazmines?
Mirá, ahí están, en marzo seguro florecen
y de esa planta que se abría 
una vez cada tres años
¿Te acordás de esa noche
que nos quedamos despiertos
jugando a las cartas
para esperarla?

Y así íbamos nombrando 
la ausencia de cada cosa:
Yo lo hacía con palabras,
vos, con la mirada.

¿Por qué no hablarás más, abuelo?
¿será por el dolor?
¿o por sabiduría?

Ya se escuchaban los primeros 
tiros en la calle
así que salimos,
bajo los fuegos artificiales
caminábamos.
Enseguida aprendimos 
a acompasar la marcha:
cinco pasos pequeños tuyos
equivalían a dos míos.
Pasabas el dedo por las rejas
como un chico
hasta que no te pude detener.

Con dulzura te separaste de mi brazo 
y fuiste decidido hasta el árbol,
Con furia arrancabas las hojas
y las dejabas caer 
¿querías destruirlo, abuelo
para olvidarlo? 
¿querías que no fuera
el tiempo, ni tus hijos, ni Dios
sino la fuerza de tus propias manos
quienes lo mataran?

Así debería ser, abuelo.
Así de violentos deberíamos ser con el pasado.



TANGO

No lo supe nunca
pero el tango
fue mi primera experiencia sexual.
9 años apenas,
falda negra de gamuza
a kilómetros de la rodilla
-un ataque genial al código de convivencia
que decretaba los 3 centímetros por encima-
los zapatos de flamenco de mi mamá
-ella le pintó una flor roja en el taco,
para poder reconocerme ese día-
y él, el chico que me gustaba, 
me lo disputaba con una rubia
que el día de elegir las parejas
se enfermó
y le encajaron al gordito.
Yo, 9 años apenas o 10
en el patio del colegio
haciendo el 8
como si en eso me fuera la vida,
la firma con sangre de mi belleza.
Su mano arrimándose 
hasta esa zona 
que más tarde los adultos
considerarían prohibida.
Casi agarrándome de la axila
en el final.
"Mi Buenos Aires querido"
¿qué sabia yo de Buenos aires,
de hombres, entonces?
¿del querer?
¿qué sabia yo de mí misma?
Sonó el "chan chan".
Llegamos perfecto.
Sonreímos.

No nos saludamos después
Él se fue con sus amigos
Yo miré victoriosa a la rubiecita.



AUTOS

“Si a mi me gusta que suenen, ¿pa´que las voy a engrasar?” 
(Los ejes de mi carreta, Atahualpa Yupanqui)
  
La primera noche
en la que no pude dormir con un hombre
escuché a los autos.

Recostando mi cabeza 
en una almohada compartida
me entregué
a esa corriente silenciosa
que empezaba a formarse
cuatro pisos más abajo.
-los escuchás?-
-Eh?-
-Si los escuchás-
-¿…Qué cosa?-

Hay algo imposible en ese sonido
algo más que la inercia sobre un plano.
No puedo decir que se muevan, yo no los estoy viendo.
Pero rugen y rasgan
cada punto por el que pasan.
Si hasta los siento deslizarse por mi piel
como una lengua áspera. 

Y entonces olvido que son autos 
Chapa sobre ruedas
Animales electrónicos
que alimentamos con hidrocarburo
y los escucho:
Es como la hierba
que se expande hasta volverse finita
y desaparecer.
Ese ruido hacen 
cuando se alejan.
Es una especie de dolor,
algo así como una mirada
retirándose no tan definitivamente.

Yo no quiero que los vuelvan supersónicos
¿Como soportaría, por ejemplo, esta noche
junto a un cuerpo que no puedo amar
si no fuera por su rugir?

Esa turba diminuta al filo del asfalto
como la brasa que queda prendida
y en mitad del silencio
suena…
y suena…
a veces
es lo único que puede salvarme.



Melina Alexia Varnavoglou





Melina Alexia Varnavoglou nació en Buenos Aires en 1992.  Estudia Filosofía en la Universidad de General San Martín. Participa de varios ciclos literarios y colabora en la organización del Festival de Literatura de Azul junto al poeta Jotaele Andrade.  Su obra es aún inédita.



sábado, 10 de enero de 2015

EL PÁJARO VIENE ENVUELTO





El pájaro viene envuelto para regalo
no sé si abrirlo y 
que muera
o si dejarlo envuelto
y que muera
igual
solo.


¿podemos amar a los pájaros
como a nosotros mismos?


¿qué pájaro serás hoy?


Pájaro cordillerano,
ajenjo del aire,
tu vuelo 
embriaga
la vista de los viajeros
y acompaña, silencioso,
la mano del pescador
que pide perdón
cuando  mira
tu vuelo circular
suspendido
encima
del pez.


Y se llamará pájaro mañana
ese líquido
que brotará alcohólico
desde tu boca
bendiciéndote
a pesar de una larga noche
de ausencia


no cuentes pájaros
no cuentes los días
no cuentes años
ni amigos
no cuentes hasta diez
ni los billetes
no cuentes pájaros
ni errores
no cuentes estrellas
ni botellas
la noche nos hace
analfabetos
en cuestión de pájaros
ellos nos ven
pero aletean
cuando empezamos
a impacientarnos


Felices los ojos que aletean
Observando pájaros
Pues serán los ojos
Que se llenarán
De lágrimas
El día que el colibrí
Detenga su danza


Un dibujo de mí
puede ser en blanco y negro
sentada con las piernas
abiertas
apoyando las puntas de los dedos
de los pies
levantando hasta el cielo
los talones
firmes en tierra fría
apoyando mis manos en los glúteos
distantes del cielo
aferrados al tamaño
de mi deseo
con el abdomen recluido en algún lado
el cuello erecto y relajado hacia la izquierda
con el mentón rozando el hombro
y los labios
húmedos rojos hinchados
naturalmente
deseándote
con estos ojos negros
de pájaro sin alas.


y si fueras pájaro
ebrio y volador?
y si fueras alas,
puntero de bandada?
y si fueras plumas
brillantes del aire?
y si fuéramos pájaros
hambrientos de cielo
de día y de noche
con alas de a muchos.


fue jaula por jaula
infiltrándose entre
los damascos oscuros
se oyó silenciando
aleteos
se vio empapada de mijo


dejó las jaulas
allí intactas
y echó vuelo
dentro de ellas


ahora los pájaros
la visitan por las mañanas
llevándole flores.



Maria Eugenia Cavallin 




Maria Eugenia Cavallin nació en Bahía Blanca en 1980. Desde 1993 reside en el Alto valle, Cipolletti, Río Negro. Es profesora en Letras, egresada de la UnCO (Neuquén). Trabajadora de la educación en la escuela pública. Integra la serie artesanal Libros Celebrios, a cargo del grupo poético Celebriedades con su libro de poemas “Callar o hablar para siempre” (2005). Fue seleccionada a través de un concurso para integrar una Antología poético-narrativa “Territorio Literario” a cargo de Educo, editorial universitaria de la UnCO, Neuquén (2005).






jueves, 8 de enero de 2015

conspiración de perlas que trasmigran


















El detalle inmenso

Agridulce, hostil, se disgrega el pasado.
Dijiste, a bracear contra corriente.
Remos de bonsái llevaba yo.
Entre las escamas de mariposas que husmean o se pierden
en los matices de las llamas, te encontré
silenciosos flamencos nos miraban a lo lejos, desde la orilla
con peinados raros, como adornos del viento, perplejos
reflejos que se armaban en el agua
y dudé si el infinito no era más que una hilera
de codornices de plata
o de incontables abedules azules que remojan sus pies
justo siempre donde estamos los dos.
Un umbral esmerilado que la lluvia después lava.
O un camino a lo lejos de caracoles estelares
que se quitan la corteza cuando llegan a vos.



Soltar nuestras manos
                                             a mi papá
Dirías algo
como anunciando
como vos y yo caminando por la calle
la foto de niña
irse en verde
la hoja donde nací: el pájaro
en donde estoy, ahí
quedó guardada
para que se seque
para que no se pueda fugar
tu mano
como el rumor que nos habita.
Poblar el sol. Sufrir las nieves.
Yo quisiera poder decírtelo todo.



Gorgoteo en el centro de la tierra

Entiendo
las certezas son como piedras que se acomodan en un nido
si se desbarranca el océano brillante
capaz después encuentro
la llanura fértil igual
y el invierno, como rastro de un naufragio.



Lo que va en el río

Y todo es eco.
O todo se dice en otra parte.


Pero nadie nos mostró la superficie. Tanto atardecer y magos y dioses. Tanta gracia pálida genera una frontera. Camalotes que trae el río hasta esta orilla. Arrastrados en todo lo anaranjado que una tarde puede llegar a ser. Cuevas cubiertas de mil malvones violetas o fresias. Laberintos artificiales para confundir a quien se adentra. Y se enreda en todo. Hasta que eso mismo se entienda al derecho y al revés. Igualdad. O resonancia en una caja para prolongar o hacer. Un elástico de inmensidad que corre a trasfondo.



Ana Claudia Díaz


Ana Claudia Díaz. Nació el 31 de diciembre de 1983 en Santa Teresita. Estudió letras en la UNMDP y participó de varios ciclos literarios. Actualmente reside en Buenos Aires, estudia guión de cine y asiste al taller de Romina Freschi. Publicó la plaqueta de poesía Vuelto Vudú (2009), Limbo (2010) en Pájarosló editora y Conspiración de perlas que trasmigran, en Zindo & Gafuri (2013), de donde fueron tomados los textos que publicamos. Poemas suyos fueron publicados en ramona, poetas al volante, las elecciones afectivas y algunos blogs.
También escribe en: www.anaclaudiadiaz.blogspot.com


martes, 6 de enero de 2015

ME ESPERABA PERO DEBÍA ESCRIBIR




Las puntas de los lápices están vacías, será que no debo escribir?

Otras puntas no lo están, voy a escribir que debo leer, que debo escribir, que debo entender para superar; que Hegel no está, sumido ante mis ojos porque Don Ello se impone, gobernando, empujando, o por que no, negociando con todo deber. 

Voy a escribir tambien, que pienso en él leyendo este escrito y cuando escribo este escrito, pensando riendo y riendo pensando en el lector confundido o en el lector pelotudo que cree ser "muso" de inspiración, no puedo evitarlo, río un poco más. Es libre de creer lo que quiera, claro esta... Ahora de saber... No se... 
Solo digo que me da risa, nada mas. 

Él es uno solo, otro no habrá. Utopía sera su nombre, ya no quiero la realidad, aquella realidad. Jamas... 

Queria aclarar, queria volcar, queria escribir y dirimir. Ahora puedo volver, al maldito deber, por momentos molesto, por momentos necesario, por otros hasta placentero deber. 

Hoy Leer. 



Camila Zapata




Camila Zapata, nació en Buenos Aires, vive en Paraná, Entre Ríos. Estudió en la Uader. Es Profesora de ciencias sociales y cantante de folclore y música popular. De vez en cuando, escribe.




domingo, 4 de enero de 2015

VUELTERO





















Me miró de otro modo
(más allá de mi cara
la simetría
un cuerpo
una sonrisa
lo delicada)
cuando dije algo
sobre lo que para mí es
teoría de calle.
Un ejemplo
de agresividad pasiva.
El día a día
de una mujer
bien vestida y arreglada
que pasa
frente a un montón
de monos expectantes.

Me llamó dos días después.
La charla con los otros tres
había sido muy agradable.

Quería mandarme flores.
Me pareció anticuado
(aunque no reprochable).
Se hizo una cirugía de nariz.
Aunque le guste el skate
la bici o el fútbol
lo noté cuando hablamos.

Estaba feliz, si.
me invitó a salir.
Caminé con él varias cuadras.
Caminamos sin darnos cuenta.
Me daba lo mismo
cualquier lugar
donde pudiéramos charlar
contarnos cosas
dispersarme.

Mientras charlábamos
me dió a entender
que era muy linda.
Casi que me obligó a comer.
Me pidió un plato
porque él (ay)
no podía hacerlo solo.
Yo no entendí por qué.
Quería tomar un trago
pero no fué.

No sé que quiso poner a prueba
Si mis gustos
mi solidez
mi ignorancia
mis defectos
o mis conocimientos y divagues.
Parecíamos coincidir
pero se sentía incómodo.
Fue falluto
¿un poco cínico?
¿irónico?
petulante.
Yo estaba con zapatillas
en el medio de Palermo Puto.

Del Conurbano a Capital.
De humanólogo a martillero
curador de arte
¡Peronista!
(Pero nunca obrero).
De facturas con manteca
o pizza, pan, pastas
bien hechas.

Yo estuve verborrágica
no entendí si era interés
exámen de gourmet
psicoanálisis
o física cuántica.

Me pareció una estupidez
que a su edad no supiera decir no.
Ir a un cumpleaños sin ganas
y aguantar el aliento
hasta las tres de la mañana.

Yo fuí pedante
agrandada.
No pensé nunca
si era mejor
no decir nada.
El fue un histérico
arrogante.
No me importaba tanto su título.
Ni si leyó
todo Freud
y mucha literatura
antes.
Me gusta tanto la biología
como la psicología del  levante.
Yo esperaba un beso
y otras cosas
más intensas e interesantes.
El bostezó, se fué
me subió a un taxi
prometió
que repetiría.
¡Protocolo de porquería!
Me quedé pensando:
¿para qué carajo me llamaste?

A vos, vueltero, ni olvido ni perdón: masturbación perpetua.


Ana Paolini 





Ana Paolini (Buenos Aires, 1979). Estudia en la Facultad de Filosofía y letras de la UBA. Es Co-directora de la Revista Aglaura. Todavía permanece inédita. Escribe en un blog: http://placebosyliteratura.blogspot.com.ar/.







viernes, 2 de enero de 2015

POLICIAL NEGRO















En una fiesta de casi famosos
mendigando copas de vino
con mi amiga
bailamos así
agitando en el aire
el dedo índice,
damos tantas vueltas
que le tiramos las copas
a los que están al lado
y nos bardean
pero no los escuchamos
estamos en la capsula del baile loco,
de repente,
mi amiga reconoce a un famoso
lo saluda a los gritos
él apenas nos mira
y sigue desfilando
con su camisa de palmeras.
Los actores de la televisión y los músicos están sobrevalorados, 

pienso
aunque no puedo fundamentar este pensamiento
que se queda ahí, como flotando.
Un poco después
fumamos
discutimos con un viejo
que nos sigue por todo el boliche
como una mascota
dice que le gusta el policial negro
también me cuenta
que está escribiendo una novela
sobre La Pampa
es surrealista, dice
yo media borracha hablo
de la importancia de los clásicos
empiezo con una especie de discurso
que se pone cada vez más raro
no sé
de dónde saco tantas palabras
todo es muy vertiginoso
hasta que estamos afuera
en medio de un temporal
caminando del brazo
apenas nos mantenemos en pie
digo
no lo puedo creer
todavía es de noche
y el mar choca violentamente

contra las rocas.



TODA LA POESÍA DEL SIGLO XX

Somos tan malos poetas
como cantantes
Y esa es también una idea teórica
En realidad, solo podemos hablar
de las imágenes,
como sacar la cabeza por la ventana
un domingo por la mañana
los poetas buenos son aburridos
una se pregunta
¿cuándo van a tropezar en
El poema?
Ser consciente de toda la poesía del
Siglo XX ¿puede trasmitirte un destello
De alegría? ¿de inteligencia?
Podrían distinguirse miles de fases
De la luz a la mañana
Y eso es algo que no se puede describir,
sin embargo no es suficiente,
La sensación de perplejidad
una ruta de noche
En el 2006 el cielo de Santiago del
Estero era abrumador y saqué las piernas
Por la ventana del colectivo
En 2008 dormí en un campo
Al aire libre,
Mi cabeza
Como un punto fijo en el macro cosmos
Los sonidos amplificándose
Sin parar
Como pequeños roedores
Insectos con millones de formas
Y la galaxia haciendo estallidos
De 1.4 segundos.



CON JOAQUÍN ESTUVIMOS HABLANDO

no da escribir boludo

el otro día en una lectura una chica habló de que 
en el jardín la obligaban a tomar la lechita

tampoco escribir cosas sublimes 
ambos extremos son malos
Yo no soy fan de poner límites
a veces me gusta la boludez 
pero la poesía que más me gusta es la que tiene ideas



Flavia Garione (Buenos Aires, Argentina, 1990)





miércoles, 31 de diciembre de 2014

CELEBRACIONES





después de los brindis de la noche
de los abandonos
y la exALTACiÓN de los sentidos
quedan en el cajón las llaves olvidadas
y desde la ventana del piso alto
una Rama iluminada cae al mar de los sargazos
donde   flota               suavemente



Edgar Bayley



Edgar Bayley se fue en 1990. Había nacido en 1919. Participó de la revista Arturo y más tarde de Poesía Buenos Aires. Fue uno de los principales agitadores del Invencionismo que en su manifiesto de 1945 afirmaba "El Arte ha sido durante mucho tiempo una renuncia a la responsabilidad, una abstención ante el mundo real. Pero ahora no se trata de embellecer al mundo en la obra de arte o en la imaginación, o de afearlo, o, simplemente, de copiarlo. Es preciso inventar nuevas realidades. ES PRECISO RECONSTRUIR EL MUNDO." Nos dejó los relatos del Doctor Pi, manifiestos, ensayos sobre poesía y pintura (Realidad interna y función de la poesía; Estado de alerta y estado de inocencia), y varios libros de poemas, entre otros: En común, La vigilia y el viaje, El día, Celebraciones, Alguien llama.




domingo, 28 de diciembre de 2014

DOS POEMAS SOBRE LA POESÍA




















LO QUE SE CONOCE NO SE CONOCE

Lo que se conoce como poesía
se asocia a veces con el contenido
Yo lo asocio con la forma
Dicen que el contenido es lo importante
y que está adentro
o detrás de la forma
Sin embargo ningún microscopio lo detecta
es una suerte de vacío
A partir de este vacío la forma nace
no para enfrentarlo
sino para refrendarlo:
el vacío del vacío
es la obra de arte
Puse cuatro poemas sobre la vereda
y puse una piedra sobre cada hoja
Al mirarlos desde el piso 16
las piedras desaparecieron
y las hojas fueron manchas blancas diminutas
¿Qué decían? Decían lo que eran
formaban lo que decían
eran lo que formaban
La poesía es un arte de hacer
con las palabras
una combinatoria de segundo grado
que involucra asociaciones que se cruzan
Llamarla significante es una expresión del deseo
llamarla significable es hablar hombre mediante
A los que dicen "las palabras son el fin"
confirmo que las palabras son un medio
y no hay más que medios
y los fines son su cancelación
Viví durante ocho años
en un piso 16. Desde allí
las personas eran apenas más grandes que hormigas
Decir que una hormiga es un creador
es hablar de los poetas
También las letras son hormigas
y los caminos que forman sobre la página
se llaman versos o poema
Hay otros caminos, ya fuera de la página:
la búsqueda del hormiguero la emprende la metafísica...
de la construcción del hormiguero se ocupa la estética...
la poética es sólo un borde exterior...
Resta decir que está todo por decir
Mediante esto quiero decir esto:
Que lo único diferente es que no todo es igual
La poesía es el arte de no decir diciendo
y de decir no diciendo y viceversa
La atracción de lo que falta
La falta y la tracción que mueven el proyecto:
Que haya un vice
que la ausencia esté presente
y que gobierne lo real.




NO HAY POESÍA

un hombre lleva su casa sobre su cabeza
una mujer lleva su casa sobre el corazón
una niña lleva su casa cuando va de caza
un anciano lleva su casa como el que cesa
yo no llevo nada, no me caso
hay un poema que no pude escribir


una época presupone las demás épocas
las épocas de una novela presuponen otras novelas
yo estoy allí y no aquí
salvo que la hoja se rasgue
y eso hiera mi piel
en cuyo caso yo estaría aquí
y habría un poema que no podría escribir


yo estoy aquí y no es su poema
no tengo casa y eso presupone otras casas
son las 8 de la noche y este lugar
está donde debe estar
en su debido lugar a su debido tiempo
estaba el poema que no pude escribir


los sonidos pueden ser inmorales
yo llamándome a mí mismo
soez, soez, yo llamándote a ti
una voz que no obtiene respuesta
beldad, beldad, una respuesta que no tiene voz
un poema que debió haber sido escrito


si una parte de ti queda allí
cada verso te incompleta
no hay allíes sino aquíes, puros, diversos
si nada es yo nada es tú nada es poesía
cualquier cosa puede serlo;
hay una efímera eternidad
donde el poema pudo haber sido escrito.




Jorge Santiago Perednik



Jorge Santiago Perednik nació en Buenos Aires en 1952 y murió en la misma ciudad en 2011. Publicó como poeta Los mil micos (1979), El cuerpo del horror (1981), El shock de los lender (1985), Un pedazo del año (1986), El fin del no (1991) Variaciones pad- in (1996) y La desconocida-Circo macedonista sobre "Adriana Buenos Aires" (1998). Publicó también varios libros de ensayos y traducciones de escritores de habla inglesa entre los que se destaca e.e. cummings. En 1980 fundó la revista Xul. Signo viejo y nuevo y fue uno de los directores de la revista DERIVA de la literatura. Asimismo fue Director del Programa de Altos Estudios en Poesía de la Universidad de Buenos Aires. 

Más poemas: Aquí.  





viernes, 26 de diciembre de 2014

AHORA, ALGO REAL





















PARA JEANNE HEBUTERNE, MUSA DE MODIGLIANI

El calvario de una musa es no poder ser por
y para ella, desborda y derrama la luna del cofre
en su cabeza, fugándose la luz acelerada
se encierra en otros poros
no cercar el misterio
                 es la multa por su belleza, 
no tener vellos secretos 
es la sanción 
            de las sirenas.

El calvario de una musa es prestar el cuerpo
a la divinidad del desquiciado, 
ser secuestrada por una nave extraterrestre,
forzada a dar las llaves de la piel del aire,
servir el corazón como aguardiente al borracho
y ofrendar la sangre 
como vino para otra tinta 
en otro lienzo, ser la esperanza del suicida,
la valentía para el deseo 
                      de caer a través del abismo.

El calvario de una musa es hacerse hada 
para los cursis insensibles poetas, 
Femme fatale para los viciosos de cortar 
sus ríos, sus venas, bella durmiente
para los irremediables por ego heroes,
ofrecer a besos la ternura a los sucios 
presos del escepticismo, a los tristes,
amigos del desasosiego entregarles
diente 
     a diente la sonrisa intacta
atesorada
en el fondo 
             del pecho.

El calvario de una musa es donar al mundo
los derechos de autor de su gracia, 
renunciar a la necesidad 
de ser animal, por veces isla virgen, 
inmunda, vulgar, parca,
gema en bruto, 
antiestética, humana.

El calvario de una musa
es serle fiel a quien por inspiración clama, 
el pegamento que inhala
aquel que busca lo belllo
                  por amputarle las alas
y hacer de la belleza utilidad, 
un sentido, una jaula.

Esperan las musas renunciar a la explotadora plaza
de ejecutivas de la fantasía,
esperan la cuenta regresiva a que se despidan 
los ojos que se fanatizan de su música, 
para volver solas 
a su liviana calavera.



AHORA, ALGO REAL

No frecuentes frases
sin corazón, por mímica,
no me digas que soy
tu loca ordinaria
de película moderna
con cabellera en llamas
que te despeina,
que vos ordenado
y yo poesía,
que yo poesía
solamente a la despedida.

No me creas impuesta
lunática alegoría
por plano
planeta profecía,
fantasma tu fantasía,
enamora la quimera,
pero sólo se pueden
amar, realidades.

Yo renuncié al papel,
porque fui, musa antes.



LAS BIBLIOTECAS TAMBIÉN SON CEMENTERIOS

En donde nos adelantamos a descansar poetas
para sueños cobardes y vanidosos
de atravesar la era.

Somos más que libros
más que décadas
de Las mil y una noches
La Divina Comedia
La Odisea
cualquiera.

Somos menos
que un puto sustantivo,
la muerte.


Alina Kummerfeldt



Alina Kummerfeldt nació en la ciudad de Guatemala en el año 1989.Tiene estudios en Ciencias de la Comunicación y Escritura Narrativa. Publicó su primer libro de poesía Carta Cero en el año 2011, ilustrado con los dibujos de la artista Milagro Quiroa. En el año 2013 publicó Trotamundos de Cuerpos, ilustrado con la fotografía de José RodriguezPalomo. Su propuesta ha aparecido en algunas revistas impresas y digitales. Ha realizado lecturas poéticas y participado en conversatorios de poesía en Guatemala, Ecuador y en Buenos Aires, Argentina, en donde actualmente reside. Para conocer más de la autora: 
http://alinakummerfeldt.wix.com/alinakummerfeldt.




lunes, 22 de diciembre de 2014

INVISIBLE GUSTA DEL REFLEJO



Invisible gusta del reflejo,
la cómoda posición, 
el silencio presto,
impune prolongación.
Puedo escribir alejando lo consustancial.
Nadie vio sus semanas,
y si la noche alza el grito,
la sombra de su sombra, 
temprana noche.
si alza su dolor temerá luego al golpe  y a las cosas lejanas,
alta noche con rostro de espanto
alta noche de muerte imaginada.



No hay un modo de huir, un grito certero,
buscas la perfección,
la magistral noche en celo,
el abrazo detrás de la casa,
y la sangre de todas las ausencias




Mi madre se ha ausentado, ha bajado de la colina y quizás ya no vuelva, aunque pasan los días puede salvarme, regresar y tomar mi mirada anticipándose  a las cosas. En la ciega brevedad de mi destino,no recuerdo cuándo partió, ni el sesgo que en  la madrugada aumentaba la fiebre, cuando el mural era frio y mi cuerpo pequeño y virgen, se aprestaba al muro.
Mi madre es silencio, ella piensa y no puedo leer sus pensamientos, yo, carne de su carne.

(Inéditos)

Malkka Bentivegna




Malkka Bentivegna (Argentina, San Luis, 1983). Escribe desde los 11  años .Estudió el profesorado  de Literatura, que abandonó a mitad de la carrera. Completó la carrera de Fotografía en la UNSL. Publicó su primer libro de poemas: “Noctambula”, en la Editorial Independiente Revistas Callejeras de la ciudad de San Luis, con los poemas que escribió a los 17 años. Ha participado de  encuentros Literarios junto al Grupo ENIE (Encuentro Nacional Itinerante de Escritores) que reúne escritores de todo el país, de diversos géneros y estilos. Ha concurrido  a los  distintos ciclos Literarios que organiza en la ciudad de Villa Mercedes el escritor y poeta Patricio Torne.