lunes, 15 de junio de 2015

YO NO SOY AUDREY HEPBURN



Puttheblameon Mame, boys
gilda

Yo no soy Audrey Hepburn.
No me detengo en tu salón durante años
en un cuadro con marco triste y cristal roto.
Ese cristal inaguantable
que reproduce la leucemia del amor,
esa grieta extravagante, uniforme,
que se agranda con el tiempo
sin que nadie la toque. Ese tajo
que distorsiona los labios de la imagen,
esa imagen frente a la que dos se besan
y que va deshaciendo sus bocas
atravesadas por una enorme guillotina.

Yo no soy Audrey Hepburn.
No aparezco en tu infancia
como una actriz de los cincuenta,
ni te tomo de la mano frente a tu casa oxidada,
ni llevo hasta el olvido tu barrio tan doliente
de las afueras de esta ciudad.

Yo no soy esa fotografía,
ni el guion con tachaduras
que nadie verá hasta que hayamos muerto.
Yo no soy la reina de nadie,
ni la princesa Cinderella,
ni un hotel de Las Vegas, con cama de agua,
donde enamorarme tres noches seguidas
de tres muñecos sabelotodo.
No tengo una casa en Roma
ni huyo a caballo en una película,
rodeada de mansiones verdes.
Yo no sé cantar. Ni sobrevivir a una guerra.
Yo no sé vacunar a cien niños de Somalia
ni ver cómo se mueren mis hijos.

Sin embargo tú, estúpido,
prefieres acostarte con Gilda
y te levantas conmigo.
Tú, insoportable domador de mi ego,
te levantas teniendo en la mano
el cuerpo que inventé para el imán.
Y todavía me parece ternura eso que haces,
muchacho inoportuno,
cuando desnudas a esta niña con las uñas pintadas.

Yo no soy Audrey Hepburn, no soy la funnyface,
la sonrisa perfecta, la alquimia, el verano.
No soy la felicidad ni la musa de ningún perfume
ni hablo francés, ni me casaré nunca.
Pero he logrado amarte antes de mi boca,
y créeme que cuando por un escaso minuto
la tibieza de ese amor
recorta ciertas fotografías de su marco,
cuando logro des-disfrazarme,
interrumpir el dramatismo del cristal roto,
cuando me entrego a la escena de salir de mí,
si supieras que sí, estúpido, si supieras.
Si supieras quién soy.

(de: La sonrisa de Audrey Hepburn, 
Madrid, Vaso Roto, 2015)

Sonia Betancort (Santa Cruz de Tenerife, 1977)



IMAGEN: La actriz Audrey Hepburn.




sábado, 13 de junio de 2015

CEREZAS & GRANIZO




















     
Todo sucedió en la primera semana de marzo
cuando por fin cayeron las cerezas.

Y no cayeron por maduras, por redondas, por rotundas,
cayeron por culpa del granizo y su inexplicable cólera.

Después de la tormenta, sobre la compacta blancura del parque
empezaron a brotar, aquí y allá,

mínimas manchas de color púrpura, 
como si fuera el vestido nupcial de una novia apuñalada.

Fue tanta la prohibición de febrero y la excesiva codicia
entre las altas ramas las que provocaron esa avalancha de niños

a quienes no les importó cortarse los labios con esa nieve de vidrio
con tal de poder reventar su piel entre los dientes.

Cuando pasados los años alguien les pregunte
por el definitivo sabor que los devuelve a la infancia,

no dudarán en decir el sabor de las cerezas,
el sabor a venganza que tenían esas cerezas heladas,

y enseguida añadirán que todo sucedió un lejano marzo,
en su primera semana, después de una tormenta,

cuando el granizo del parque se fue tiñendo de rojo,
como después su vaho, como las puntas de sus dedos,

como también su memoria, desangrándose, ahora al recordarlo.


Ramón Cote




Ramón Cote (Cúcuta, Colombia,  1963). Ha  publicado  los  libros  de  poesía:  Poemas  para  una  fosa  común  (1984),  Informe  sobre el  estado  de  los  trenes  en  la  antigua  estación  de  Delicias (1991), El confuso trazado de las fundaciones(1992), Botella papel  (1999), Colección privada  (2003), premio Casa de América y Los  fuegos obligados  (2009). Además, es autor de 10 de ultramar, antología de la joven poesía latinoamericana (1992), de los libros de cuentos Páginas de en medio (2002) y Tres pisos más arriba (2009) y de La biografía Goya. Viaje al centro de la sombra.



jueves, 11 de junio de 2015

ESPAÑA




El  frío  se  largó. Con  el  frío  se  fue  el  siglo XX. Ahora  reina  el fuego. El calor en España es muy salvaje. La gente quiere tomar el sol, beber cerveza helada, mirar el mar. Como casi todo se ha muerto, sólo nos queda lo que siempre estuvo allí desde el principio: el cuerpo. Nos dedicamos a darle placer al cuerpo. Somos helénicos, griegos, mediterráneos. Platón ha vuelto. Queremos el lujo, casas frente al mar, ocio,  largos viajes por el mundo, el conocimiento, la gravedad, la posesión, el escrutinio. No queremos un coche barato, queremos un Mercedes 600, ¿te enteras ya? No queremos acudir en cola rusa a piscinas municipales, queremos el lago de Garda a nuestros pies. No queremos un apartamento de 40 metros en Salou, queremos una villa en el Adriático. Lo demás no puede importarnos. Por eso nos hemos hecho absolutamente modernos. Sólo los antiguos aún hablan de la pobreza, del sacrifcio, del trabajo, del fútbol, de la redención, de madrugar todos los días, de ir a votar para que alguien haga posible el gran milagro de que puedas seguir madrugando todos los días. Hemos progresado filosóficamente. Hasta  los vascos nos  son  indiferentes. Del Rey nos importa saber quién le cuida las enormes rosas abiertas para pocos del palacio de Marivent. Sólo  la riqueza extrema y el ocio metafísico hacen  interesante  este mundo. Disfruta  este  enorme paraíso, este mar, este calor español. Lo queremos todo. Estamos preparados para la felicidad.


Manuel Vilas




Manuel Vilas (Barbastro, España, 1962). Narrador y poeta español. Escribe habitualmente en prensa (Abc, Heraldo de Aragón y El Mundo) y en revistas de literatura. Entre sus  libros de poesía destacan El cielo (DVD Ediciones, 2000), Resurrección (XV Premio Jaime Gil de Biedma, Visor, 2005) y Calor (VI Premio Fray Luis de León, Visor, 2008). Su poesía completa se publicó en 2010 (Visor) con el título de Amor. Es autor del libro de relatos Zeta  DVD Ediciones, 2002) y de las novelas Magia (DVD Ediciones, 2004), España (DVD Ediciones, 2008) y Aire Nuestro (Alfaguara, 2009). Su última novela se titula El luminoso regalo; Alfaguara, 2013). 




martes, 9 de junio de 2015

EZRA POUND


Ya sabes que Ezra Pound fue declarado loco y traidor a su patria, los Estados Unidos. Loco y traidor, dos títulos de vieja y noble  leyenda en un mundo que ya no quiere leyendas; loco de tantas voces como llevaba dentro: las voces de los emperadores chinos, las voces del Cid y los suyos, la voz de Adams, la voz del hipocondríaco fascista Marinetti, la voz de Casanova llamándole desde su casa con vistas al Gran Canal. 
Gran codicia de todas las bellezas, de la sangre nublada del verano. 
Era verano, en Venecia, subí al vaporetto y me fui a la isla-cementerio de San Michel, la brisa en la cara, como un pañuelo de Dios. Italianos muertos con sus delirantes fotografías, las fechas, las tumbas, el recuerdo, las flores, gente muerta en la nada detenida y por la nada sostenida y yo lloré; un espectáculo celestial, eso es San Michel, sol sobre la muerte, sol de barro sobre el barro donde vive la muerte. 
Y allí busqué la tumba de Ezra Pound. Largos paseos por aquel cementerio en una mañana de fuego. 
Y me costó encontrar su tumba. 
La tumba de un hombre en una mañana en que otro hombre, sin ningún cometido, le busca para decirle algo. Me ayudé del consejo de los empleados del cementerio y tras un largo y errático paseo me encontré con una lápida de suelo muy parca en explicaciones. Sólo estaba el nombre y nada más: Ezra Pound. 
Acerqué mis labios a la tumba de Ezra Pound y le dije 

Ezra: La poesía ha muerto. Y la vida también. Y yo me largo,  
dejo esta mierda. 
Subí al vaporetto y me fui a la Fondamenta Nuove 
y en una terraza del Campo di S.S. Giovanni e Paolo, 
rodeado de turistas codiciosos de la luz adriática, 
me comí unos espagueti con gambas, calamar, pulpo y almejas, 
con mucho vino blanco, frío, bañado en una cubitera con hielo  
  grande,
mientras mi rostro se doraba bajo el maduro sol del cielo.



Manuel Vilas (Barbastro, España, 1962)



domingo, 7 de junio de 2015

REALMENTE ERA INSOPORTABLE


















Yo  también  tuve  una muchacha  rubia  que  estaba  loca  por mí. Cuando empezó a asumir el papel de esposa perfecta huí como un potro que regresa a las praderas salvajes.
Cansada de esperarme con la mesa servida a media luz, se casó y comenzó  su vida escandalosa. Daba vergüenza mirarla  irrumpir entre mis  amigos. Se  sentaba  en  las piernas de  cualquiera  y me insultaba. Tenía que tomarla del brazo y conducirla a su casa.
Un día apareció en el bar con los ojos desvaídos y los labios húmedos como las mujeres rubias de las películas. Sacó de su cartera un revólver y me disparó. Caí destrozado el corazón.
Desde entonces no la he vuelto a ver.



Edwin Madrid




Edwin Madrid, poeta ecuatoriano, nacido en Quito, en 1961. Diploma Superior en Letras por la Universidad Andina Simón Bolívar.Ha publicado los siguientes libros:  !Oh! muerte de pequeños senos de oro (Quito, 1987); Enamorado de un fantasma (Quito, 1991); Celebriedad (Quito, 1992); Caballos e iguanas (Quito, 1993); Tambor sagrado y otros poemas (Quito, 1995); La tentación del otro (Quito, 1995); Puertas abiertas (Quito, 2000). Consta en la antología latinoamericana Poesía viva (Bogotá, 1993); La joven poesía hispanoamericana (Buenos Aires, 1995); Antología de la poesía latinoamericana: el turno a la transición (México, 1997); Memorias II Festival de Poesía Eskeletra'98 (Quito, 1998). Se ha desempeñado como periodista cultural para diversos diarios nacionales y del exterior. Obtuvo el Premio Casa  de América  de  Poesía Americana, España,  2004, entre otras distinciones.





viernes, 5 de junio de 2015

LA CHICA MÁS BONITA DEL BARRIO





Cuando pasaba la mirábamos hasta que se perdía. Luego retomábamos la charla como si nunca hubiese cruzado frente a nosotros un ángel con minifalda.
Ninguno se atrevió a decirle nada. Solo la mirábamos en silencio, y es probable que a todos se nos apareciera en el sueño. Era la muchacha más hermosa que había llegado al barrio. Minifalda, tacos, caderas electrizantes nos dejaban mudos cuando iban y volvían de la tienda. Nadie admitió estar enamorado. Nos hacíamos los locos conversando de fútbol o de cosas de mayores. Muchachos altaneros fumando todo lo que había en la esquina e intentando vivir la vida como en una película de Spike Lee.
Muchacha fresca. Diosa que al menor gesto suyo cualquiera hubiera ido como un perro a cumplir lo que pida. Pero antes de que esto sucediera apareció acompañada de un bonito, que al atravesar frente a nosotros  le pusimos el pie y cuando quiso reaccionar  le caímos a patadas.
Al poco tiempo, mi vieja decidió cambiarse de barrio, y más tarde me enteré de que Licario había vacilado con la muchacha, también el loco Miguel, antes de que cayera en manos del negro Carlos y  tuvieran una cría.



Edwin Madrid (Ecuador;  Quito, 1961)


IMAGEN: Mónica Belucci en una escena de "Malena", film de Giussepe Tornatore.



miércoles, 3 de junio de 2015

LA HABANA














(en la casa de Lezama Lima)

Qué impresionante silencio en la angosta saleta,
en el exacto lugar donde la voz atronadora 
reclamaba cada tarde su café, en fina taza china,
colado y servido con amor de madre. Remedio certero
para aplacar el ritmo entrecortado, entre risotada y risotada,
y recomendar a Góngora, leer cada día a los franceses,
los de la rosa. Adorando a Casal, maldiciendo a Virgilio,
logró ensalzar las sombras ante la oscura ventana,
oh los mayas, Ariosto, la impertérrita herencia española.
La ventana ahora clausurada es un tokonoma del vacío.



Souk-El-Hamra

Si hubiese creado el mundo abigarrado
y alguien me exigiese cuentas por ello,
lo llevaría a oler la fruta aplastada en el suelo.
Desde el inicio tenía la certeza de que las hormigas
recorrían continuamente mis piernas, decididas,
como luna inmóvil en el recuadro de la plaza.
La mancha verde del gomero, por encima de la puerta,
hundida en la sombra, es testigo de mis visitas,
y el joven que soñaba con el cansancio de sus amantes,
regateando a gritos, como mercadería,
es vendido ante mis ojos en la impiedad de un gesto,
casi pornografía.
Qué alivio que esos aburridos europeos
hayan dejado de fotografiar la mezquita del viernes.
Metamorfosis de la vida,
así nombro lo que los muros atesoran,
pues una vez conoces el precio de las manzanas en el zoco
y qué dátiles transparentan la luz,
no hay ya modo de olvidar
ni razón para exaltar mayor encantamiento.



Rodolfo Häsler



Rodolfo Häsler nació en 1958 en Santiago de Cuba y desde los diez años reside en Barcelona. Ha publicado  los  siguientes libros: Poemas de arena (1982), Tratado de licantropía (1988), Elleife (premio Aula de Poesía de Barcelona 1992), De la belleza del puro pensamiento (beca de la Oscar B. Cintas Foundation de Nueva York 1993), Poemas de la rue de Zurich (2000), Paisaje, tiempo azul (2001), Cabeza de ébano (2007), Antolo-
gía poética (2005) y Antología de Tenerife (2007).





lunes, 1 de junio de 2015

COMPLEJO DE EDIPO



Para que ya no sufras en esos tristes letargos
a los que te conducen las explosiones químicas
de pastillas e inyecciones en tus blandas venas

para que no estés tan sola
meciéndote en esa silla de mimbre 
que como un decorado de otros tiempos
cuelga en el balcón de una casa de utilería

para que no confundan tu vejez con el candor
pues bien sabemos que aún siendo mi madre
contabas con dos o tres defectos
que te hacían más humana
hermosa y altiva como la imagen de una santa

para que los ángeles de túnicas doradas y escafandras
que siempre se entrometieron en tus sueños
parezcan seres menos exagerados
algo así como dos o tres astronautas
paseando en la vía láctea

para que no des más profecías envuelta en un jergón
sino en albos atuendos
que no te darán esa equívoca imagen de demente
ni siquiera cuando predigas el final del mundo
o la llegada de aves extraterrestres

para que te defendas de los vendedores
de baratijas y permanezcas invisible
delante de sus pagarés y sus megáfonos

para no olvidarte nunca
y porque mi siquiatra dice que todavía no destruyo
el fantasma de mi identidad

yo te decatipo
     madre mía.


Enrique Sánchez Hernani




Enrique Sánchez Hernani (Lima, Perú, 1953). Es autor de Por  la bocacalle de  la  locura (1978), Violencia de sol (1980), Banda del sur (1985), Altagracia (1989), Pena capital (1995), Música para ciegos (2001), Vinilo, 42 poemas del rock’n roll (2006), Quise decir adiós (2011).Su producción ha sido recogida en Poesía en rock. Una historia oral Perú 1966-1991 (2010); Me gustas tú. Adolescentes en la poesía peruana (2011). Actualmente,  trabaja  como periodista en El Dominical y la revista Somos del diario El Comercio.



sábado, 30 de mayo de 2015

DESPEDIDA CON UNA CANCIÓN DE DAKOTA STATON

https://youtu.be/F8IzqGUMRYA

https://www.youtube.com/watch?v=F8IzqGUMRYA





La última vez que la vi
una orquesta tocaba un jazz tristísimo
y dos boxeadores se palpaban las quijadas
con sus nudillos ensangrentados
en un programa de televisión.
Bebimos dos cervezas
           le repetí que la quería
e intenté desnudarla como a una flor
bajo el lento aguacero de las calles de Lima.
Un muchacho nos ofreció rosas
el dueño del bar encendió su pipa de opio
un adicto hincó su jeringuilla
en sus venas coaguladas
pero mi amor no dijo nada.
Con los ojos alterados por el ansia
ella pidió otra cerveza
            el tatuaje
de un hombre disparándose un balazo
y se dedicó a juguetear con mi sexo.
En el aparato de televisión
la orquesta se atacaba furiosamente
los boxeadores boceteaban intrincadas torres
con sus brazos sudorosos 
y cuando la noche consumió su último fogonazo
ella se empezó a diluir en el sepia
de las tarjetas postales antiguas
dejando mi cuerpo igual a un disco de carbón
hediento y mal herido.
Nada pude hacer para recomponer sus desvanecidos
  miembros
solo guardo su número de teléfono
y la caja de cristal por donde se oye
el inequívoco grito de su deseo.


Enrique Sánchez Hernani (Lima, Perú, 1953)




jueves, 28 de mayo de 2015

POEMA DE INVIERNO



























Llovió toda mi infancia.
Las mujeres altas de la familia
aleteaban entre los alambres
descolgando la ropa. Y achicando
hacia el patio
el agua que oleaba a los cuartos.
Aparábamos las goteras del techo
colocando platones y bacinillas
que vaciábamos al sifón cuando desbordaban.
Andábamos descalzos remangados los pantalones,
los zapatos de todos amparados en la repisa.
Madre volaba con un plástico hacia la sala
para cubrir la enciclopedia.
Atravesaba los tejados la luz de los rayos.
A la sombra del palo de agua

colocaba mi abuela un cabo de vela
y sus rezos no dejaban que se apagara.
Se iba la luz toda la noche.
Tuve la dicha de un impermeable de hule
que me cosió mi padre
para poder ir a la escuela
sin mojar los cuadernos.
Acababa zapatos con sólo ponérmelos.
Un día salió el sol.
Ya mi padre había muerto.



Jotamario Arbeláez



Jotamario Arbeláez (Cali, Colombia, 1940), seudónimo de José Mario Arbeláez Ramos. Representante y cofundador del movimiento nadaísta colombiano. En 1980 mereció el Premio Nacional de Poesía Oveja Negra y Golpe de Dados por su libro Mi reino por este mundo. En 1966 había publicado su primer  libro, El profeta  en  su  casa, donde demostró la ironía y la mordacidad que había asimilado a través de sus lecturas de los creadores surrealistas. A ésta primera obra siguieron, El libro rojo de rojas (1970), junto a Elmo Valencia; Mi reino por este mundo (1981), La casa de la memoria (1985), El espíritu erótico (1990), realizada junto al pintor Fernando Guinard; y El cuerpo de ella (1999). En 1999 ganó el Premio Nacional de Poesía del Instituto de Cultura y Turismo de Bogotá con El cuerpo de ella. En  2006  escribió  para  la Organización  de Estados  del  Caribe el libro Doce premios Nobel en un solo mar, publicado en República Dominicana. En 2008 ganó el Premio  Internacional de Poesía Víctor Valera Mora, de la Fundación Rómulo  Gallegos,  con Paños menores,  publicada  originalmente  en México por Alforja. 





martes, 26 de mayo de 2015

LOS ANILLOS DE SATURNO

























            Para Cristóbal y Josefa

¿Qué es eso de llorar al ver los anillos de Saturno
tan perpetuamente perfectos que uno podría bailar,
    deslizándose por sus pistas de diverso color 
    hasta dar una vuelta mil años después?

Este es un punto en que toda fascinación fracasa.

Mis hijos –pequeños y míos entonces– estaban intrigados 
de mirar el espacio y me creían. 
    
         No existía Platón
  expulsando a los poetas de su república.
No existía Karl Popper con sus terrores totalitarios.
Solo yo y mis hijos. Y un astrónomo colocándonos
a las 5 de la mañana un telescopio para celebrar 
    el solsticio de invierno.
  
     Se supone que uno es feliz cuando puede escribir
un poema sobre la Flor de Escarcha. 
    Es un viejo sueño para retar las capacidades 
de los viejos maestros de la revelación.

  Se supone que el poema ya está escrito 
cuando tus chicos pegan el ojo contra un tubo tan largo
y los ooohs que resuenan en todo el valle
              ya han insinuado
la amplitud de lo azul que estás persiguiendo. 

Y nadie debería morir si escribe ese poema esperado, 
esto lo estaba pensando mientras me complacía
    la admiración de mis hijos. 

¿Pero no es injusto trasladar tus pasiones a quienes sueñan
    y lloran mirando la prisión de tantas circunferencias 
como si fuera el descubrimiento de un misterio
    que aún no hubieran querido reconocer? 
    
         Y Platón expulsándome de su reino
         donde empezaba a hacer infelices a mis chicos. 
    
         Era una culpa de locos.

A ver si avanzas 312 kms 
    explicándoles a dos pequeños
  que la satisfacción tiene el nombre 
de una conspiración astral. 

A ver si te aplauden cuando como John Travolta
    bailas en un skate bajo todos los colores de la lluvia.

A ver si Platón se ahorca
  amablemente en cada uno de los asombrosos aretes. 

Porque el amor ya no es igual después de mirar lo infinito.


Tulio Mora




Tulio Mora (Huancayo, Perú,  1948). Escritor  y  comunicador  social. Es uno de los poetas peruanos  más representativos de la denominada generación del 70 y miembro del movimiento Hora Zero. Estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y se dedicó tempranamente al periodismo. Su primer libro de poesía fue Mitología (1978). Poco después de la publicación de Mitología, Tulio Mora viajó a Argentina y luego a México donde obtuvo una beca de poesía del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). En este país viviría cinco años trabajando en una editorial de libros de arte y compartiendo con sus gemelos del movimiento Infrarrealista -Mario Santiago, Pedro Damián, Mara Larrosa y los hermanos Méndez- un destino de intransigencia literaria. Mora regresaría al Perú en 1983 cuando la guerra interna empezaba a mostrar toda su crueldad y como resultado de esa confrontación social el poeta escribiría Oración frente a un plato de col y otros poemas (1985). En 1987 publicó Zoología prestada y en 1989 Cementerio general, obra que obtuvo el Premio Latinoamericano de Poesía concedido por el Consejo de Integración Cultural Latinoamericana (CICLA) teniendo como jurado a los importantes poetas Enrique Lihn, Carlos Germán  Belli y al destacado crítico Alberto Escobar. Su sexto libro, Simulación de la máscara, fue publicado el 2006 recreando el sentido jubiloso que tienen las fiestas populares, sugiriéndonos que solo cuando los seres humanos se reencarnan en el otro (detrás de la máscara), cuando simulan que no son, vuelven a ser para renovarse y tolerar la opacidad y miseria de la vida.Después publicó País  interior  (Premio Copé,  2009)  y Ángeles detrás de  la  lluvia (2009). Asimismo, es autor de dos antologías del Movimiento Hora Zero-Infrarrealista: Hora Zero,  la  última vanguardia latinoamericana de poesía (2000) y Hora Zero: los broches mayores del sonido (2009). 



domingo, 24 de mayo de 2015

INTRODUCCIÓN AL FUEGO




Es una muchacha de solo 
    17 años con una minifalda 
amarilla de pintura galáctica 
    presumiendo 
endiablados brochazos en tantísima piel 
potra al galope con su trapo de fuego y sus 
    bellísimas piernas 
    y mientras ella avanza como encendedor
del aire hacia el jardín con un pino 
    del que cuelgan bolas de navidad 
    en un mes de julio
nuestro kamikaze la verdad ya no tan chico más bien 
casi su padre la imagina remolino en mar reinventado
    reventado de crisantemos 
y ella avanza ni muy envuelta con su traje chillón 
    de gorriones ni desenvuelta
    y sus bellísimas piernas
alta que se le pierde la sombra tan alta en ese desierto
  jardín donde la luna 
botarate derrama su don del estiramiento 
    y nuestro poeta pirata peleador callejero
    aturdido por sus solo 
    17 años
sus cabellos amedusados sus pechos exhalaciones
    de nube en tiento de breve edad
    más sus 
    caderas de yegua reciente
en ese instante descubre 
    que no hay historia del mundo 
    sin la osadía de magos labios y vagas 
    lenguas 
construyendo un épico beso 
    secretario 
    general de un sindicato de bonzos
así es cómo se entra 
a la pradera de las cenizas.



Tulio Mora (Huancayo, Perú,  1948)






viernes, 22 de mayo de 2015

EL TIEMPO ES UN FANTASMA


El tiempo es un fantasma
Masoch
una torre gótica y perversa
un aniversario descuartiza mis nervios retuerce mis zapatos
me hace un gesto lascivo como si tuviera entre los dedos
un miembro gigante envuelto en cerda o una máquina de descoser
el asunto es gozar maníacamente
¿quién rompe dos veces
el mismo himen?
Pedazos de piel tallos y espigas sensoriales
que son hoy un Zeitgeist 
¿nos hemos situado ya dentro de la
convención o desadaptado de acuerdo
a una visión?
¿La dinámica del sufrir es acaso mecanicista?
Algunos sufren su pathos lo acarician lubrican con él.
¿El amoniaco de los pañales no es la lírica del orín?
La ciudad es una expresión que no alcanzaba desde las
rejas del colegio lo que en tus aulas lustrosas
las voces de los profesores ocultan por una educación
virtuosa, el piano delicado y el idioma sajón.
Torpe y sin fuerzas en el aburrido domingo juvenil
y el paseo a Chosica frustrado por la boñiga desparramada
en todos los verdes.
Elsa Sira Margarita las amo porque nadie sabe qué camino
han tomado sus frustraciones
estoy callada pero no ausente
Clarice Lispector escribe rodeada de sus niños
en el hogar
Silvia Plath pensaba dejarlo todo en aquel caso
el Occidente ha dado talentos como la Woolf  cuya amistad
con la Ocampo hizo decir a ésta: yo, como toda subdesarrollada
tengo el hábito de escribir.



FRÁGIL ANTE LO INMUNDO

Frágil ante lo inmundo
lo inmundo considerado como una débil respuesta
del ser cotidiano ante sus mezquindades
me sorprendo en una ciudad cuyo nombre
ni la humedad pegada a los muros ancianos
ni sus palomas tísicas
me importan 
como estar en su imagen de plástico
hundiéndome en La Défense

perdida en el ardor de su pasado
ah pureza frescor de lo marchito
toneladas de plumas nos cubren
nos desnudan en tu presencia
y tú ciudad donde hoy habito
¿naufragas o emerges de mi
calidoscopio?
A pocos metros de la estación moderna me habita
en pequeñas áreas mal ventiladas
campiñas fantasmales donde uno (de pocos ingresos)
atraviesa la tarde de un verano desolado
desde sólo un ángulo
     –lo maravilloso de la tarde–
su caricia en el sexo es la de un espectro
y amo esa tarde como en un flm.
El ardor del pasado descansa en la infancia
pero no puedo ocuparme largo rato de esta transparencia
y no deseo edificar una infancia
lo maravilloso es la rama torcida
que se eterniza en un material innoble (chatarra)
esta falta de flores lo es sobre la tarde gris.
Apoyada en tus brazos:
de las viejas Bastillas
nace tu sonrisa más fresca
y mis partes están irritadas con fluidos verduscos
como tonos impresionistas
caminando para aprehender el rígido otoño en el Louvre
el sentimiento de piedra de la Venus egipcia
o el gesto de bronce de una pierna de gladiador
      –sótanos y galerías de tesoros robados–
camino, palpo el tubérculo de los recuerdos
mi cuerpo de niña  
         el silencio rígido
de la pureza
nada de entonces puede penetrarme en el miedo
como esta ciudad en la usura.




Carmen Ollé


Carmen Ollé. Poeta, narradora y crítica peruana, nacida en Lima, Perú, en 1947. Estudió pedagogía en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y obtiene el título de Licenciada en Educación en la especialidad de lengua y literatura.Ha residido largas temporadas en Francia, Alemania, España y Estados Unidos. Ha sido directora del Pen Club del Perú, así como presidenta de la Red de Escritoras Latinoamericanas (RELAT).
Obra publicada: Noches de adrenalina. Lima: Cuadernos del Hipocampo, 1981. (Poesía). Noches de adrenalina. 2a. ed. Lima: Lluvia Editores, 1992. Noches de adrenalina. 3a. ed. Buenos Aires: Tierra Firme, 1994. Nights of adrenaline. California: Floricanto, 1997. (ed. bilingüe de Noches de adrenalina, trad. Anne Archer). Todo orgullo humea la noche. Lima: Lluvia Editores, 1988. (Poesía y prosa). ¿Por qué hacen tanto ruido? Lima: Flora Tristán, 1992. (Narrativa). ¿Por qué hacen tanto ruido? Lima: Editorial San Marcos, 1997. Las dos caras del deseo. Lima: Peisa, 1994. (Novela). Pista falsa. Barranco, Perú: Ediciones El Santo Oficio, 1999. (Novela). Una muchacha bajo su paraguas. Barranco, Perú: El  Santo Oficio, 2002. (Relato).





miércoles, 20 de mayo de 2015

CORTÉ MIS CABELLOS















Corté mis cabellos
para que no me amaras
amor
te regalo mi cuello y sus orejas
y los senos también
por si te pareciera poco
cuídalos hasta la próxima estación
del año
mientras cabalga solitaria
la otra mitad de mi cuerpo 



ACORRALADOS
(a la manera de Rosario Murillo)

Pienso en nosotros que hemos exigido a la vida 
La noche perfecta / la obra de Miguel Ángel 
El aria de Mozart / los amores de Simone et Sart
Hablo de nosotros / los muchachos 
   que hicimos la revolución 
A nuestra manera /ojos enrojecidos 
Volante al arriero / arenga al mar. 
Los obstinados que volvimos a construir puentes
Dando vivas al Che, cantando Yesterday
   y La Internacional 
Hoy acorralados / sin partido 
A fnes del año 90 / nos desconocemos. 
El asunto compañero no es simplemente 
Esperar las señales como quien palmea 
   en silencio a mamá 
Ni sólo tejer pop art / manos alzadas 
Amor y rebeldía es subvertir las costumbres 
Inventar armas / tribus / granitos de arena 
Como este leve rastro solar. 
En enero caen las fores de la madreselva 
Y la impotencia 
De esta mañana. 


Rosina Valcárcel




Rosina Valcárcel (Lima,  Perú,  1947).  Es  escritora,  antropóloga,  periodista  y defensora  de  los derechos  humanos. Actual  directora de Kachkaniraqmi. Ha  publicado los  poemarios Sendas  del bosque (1966), Navíos  (1975), Una mujer  canta  en medio del caos  (1991),  Loca  como  las  aves  (1995), Paseo  de  sonámbula  (2001), Naturaleza  viva (2011). Además, os  libros Universitarios  y  prejuicio  étnico  (1974); Mitos,  dominación y resistencia andina (1988); Diario de talismanes  (2005); Aprendiz de maga (2006).