viernes, 5 de agosto de 2016

MI MENTE ES COMO UN dj MALO






























AYER fui a lo de Agustina y hablamos sobre el trabajo. Ella me comentaba que trabajaba nueve horas, llegaba a su casa y lo único que hacía era dormir diez horas. Esa era su rutina de todos los días. Después de una semana así, se preguntaba si realmente tenía sentido vivir o trabajar. Le parecía una locura. Yo siento lo mismo. En el fondo sé que pertenezco a la clase trabajadora y que por eso me pasa lo que me pasa, pero no me conformo.


***

MIENTRAS IBA EN EL COLECTIVO me pregunté: ¿y si mejor no escribo nunca más? ¿Para qué escribir? ¿Para quiénes? Pensé en eso durante algunos minutos, inmediatamente se me ocurrieron posibles relatos. Uno es sobre una chica que adopta una estrella de mar como mascota. La madre le advierte del peligro, pero a ella no le importa porque le encantan las estrellas de mar. Primero, cuando la estrella de mar es bebé, la mete en un vaso de agua. La estrella comienza a crecer, entonces compra una pecera. Sucesivamente, la chica compra recipientes más y más grandes. Un día sueña que la cama está mojada y siente una textura rugosa y áspera tocando su piel. Se levanta y ve que la estrella de mar durmió con ella en la cama, y murió, porque no tenía agua. Es una estupidez pero lo inventé en el momento. Es imposible no escribir nunca más.


***

HOY es un día muy importante porque me dieron el mejor consejo de mi vida: "Flavia, si hay algo que no tenés que tener en esta vida es miedo, porque es el peor enemigo del mundo". ¿Miedo a qué¿ No sé, a escribir mal, por ejemplo. Y después de esto, ya no tuve miedo a nada ni a nadie. Fui feliz por un rato largo, hice mate y todo. Leí los poemas que más me gustan de un libro de Viel Temperley y después leí un poema de Ashbery sobre perros de la playa. Justo hoy pensé en los perros que se tiran a tomar sol y parece que estuvieran muertos. De repente me acordé de todo lo que tenía que hacer para mañana, y que no podía estar solamente leyendo poemas, pero no me importó. Las responsabilidades me tienen cansada, la verdad, no me importan. Mañana voy a improvisar en todos lados, a pesar de que me levante temprano y tenga que trabajar. 


***

ME ABURRE KEITH JARRETT. Parece música de hotel, no la entiendo. No sé por qué mi papá pone Keith Jarrett a las doce de la noche. No quiero. Quizá pone esa música porque fue de la FEDE cuando era joven. En la FEDE educaban a los chicos de una forma determinada y no podías escapar de eso. Era una formación que englobaba muchas cosas extrañas: marxismo y rock, Kafka y marxismo; o Neruda y Marxismo, o Kafka y música del altiplano con la Unión Soviética. Son cosas que juntas parecen raras. Sin embargo, mucha gente está formada así. Hay mucha gente como mi papá en todas partes. Yo no estoy comprometida. Milito para mí misma, quizás milite para la poesía de alguna manera. Me gusta leer pequeñas ideas -no grandes tratados-; siempre disfruté la escritura en fragmentos. Me gustan los fragmentos cuando encapsulan ideas chiquitas.




Flavia Garione




Flavia Garione nació en Capital Federal en 1990. Publicó algunos de sus poemas en El muchacho de los helados (2011, Buenos Aires) y en Metrópolis (2010, Guadalajara). Algunas de sus publicaciones son Museo Local (2012, Sacate el Saquito), y Mi mente es como un dj malo (2014, Neutrinos). Administra el blog tengogatitosbebes.blogspot.com. Participa en la organización de Festival de poesía, de acá, Mar del Plata y codirige el sello editorial Luz Mala. Recientemente creó el  sello Honesta que se dedicará a publicar a poetas jóvenes.





miércoles, 3 de agosto de 2016

INDOR (2)

























Éramos pocos
y entre nosotros
el viento cerró las puertas

no había 
rencores que guardar
ditancias
hasta que

papá quiso reinar y dividió
el día de la noche
los tallos de las venas
abiertas las bocas exhalaban sus vapores 
más pesados que el aire
descendimos 
del árbol contando hojas en blanco

no
dijo mamá
voy a
y descansó
y pasó el tiempo
y pasó
la corriente de una habitación a otra


*****

Alrededor de la fruta
más blanda
madura
el mismo enjambre
la única distracción

en la construcción familiar está
prohibido
sacar los miembros por la ventana.


*****

¿Qué soñó? pregunté
en medio de la obra
a medias habitada
sentí pasar el viento que todo lo vacía
y mi copa tembló
a la altura
de un gesto en tensión



Andrea López Kosak




Andrea López Kosak, Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, Argentina, 1976. Estudió Psicología en la Universidad Nacional de La Plata. Publicó Bailar sola (colección Chicas de bolsillo, EDULP 2005), La Tarea (Manual Ediciones, Rancagua 2011), Le dan hueso (Editorial Cinosargo 2012), Leva (Editorial Literal, Méjico, 2014) e Indor (El ojo de mármol, 2015). Poemas suyos integran las  antologías: Arte Joven 2025 (Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires); Antología 2009 de la Biblioteca Nacional; IV Antología Ediciones Ruinas Circulares, 2012; Tea Party (II) Muestra dinámica de Poesía Latinoamericana, Cinosargo Ediciones, 2013; Cavar galerías, micro antología poética bahiense, Ediciones FIU 2014. 


ATENCIÓN: Los lectores que lo deseen pueden leer una muestra mayor de los poemas de Andrea de este mismo libro INDOR,  clickeando su nombre, ya que los publiqué en 2014, cuando todavía era inédito; también encontrarán una selección de los poemas de su libro LEVA.



lunes, 1 de agosto de 2016

SIETE CUEROS


























AMA DE LA GEOMETRÍA Y DE LOS COLORES FRÍOS

Tomo alcohol en la piragua

y dispuesta a ultrajar recito y aúllo

susurro puteríos y mentiras en su oído.

Exploro su culo con los dedos y con las uñas.

Le rocío una vodka.

Lo prendo.




LA CHICA Y YO

Limpiar, cocinar y nunca comer.

Mujer con forma de líquido calentito que se derrama.

O de un animal pequeño, quebrado, lerdo

atada de pies y manos

atada a algo vertical o bien horizontal

o colgada

colgada podría ser como I o como Y o como X.




HUIR DE VOS

Linda la tarde lluviosa

el licor verde, en la heladera Siam casi vacía

botellas etiquetadas envejecen su contenido

me provocan, porque quiero quedarme acá

entre las plantaciones del litoral

pero me voy en cuanto pare de llover.




TOMILLO



Cuando la primavera

derrite la nieve del cactus

volviéndola leche batida y espumosa

me gusta pasear en bicicleta y hablar

con gente que no conozco.

Cómo me gustaría

que estas notas

suenen como las tuyas

y germine la semilla de la tarde

en que me vacié.


***

En la cadena nocturna donde todos devoran

leo en tus ojos el deseo de otras hierbas

que brotan y se abren, silvestres y agrietadas

redondas y con púas.

Acostada en almohadones, levantás los brazos

para decir que comprarías las cuerdas y el palito guía

para que el amor no crezca descarriado.


***

Si se junta tomillo

cuando el sol raja

hay que saber distinguirlo

del falso tomillo que siempre

está encima de él

y es más grande.


***

Miro entre tus piernas la forma oval

y de color rosado, muy convexa

en la parte superior y plana en la inferior

con la boca reducida a una raja que a veces tiene

dos o tres manchitas negras, rojas, casi marrones.





María Fernanda de Broussais






María Fernanda de Broussais nació en Buenos Aires, en 1972. Es Licenciada en Artes Visuales con orientación en Grabado y Arte Impreso. Profesora de artes plásticas. 
Profesora y coreógrafa de danzas folklóricas. Ha participado en muestras de arte en numerosas Galerías y salones.Ha realizado deversas performance, danza teatro, acrobacia, danzas folclóricas, malambo con látigo y boleadoras, etc. Ha participado como bailarina de tango en una película de Sebastián Borensteis y en el 7mo. Encuentro de Poesía Visual, Sonora y Experimental, “Objeto”, en Centro Cultural  Recoleta. La selección de poemas que presentamos pertenecen a su libro “Siete  Cueros”, Ediciones Lamás Médula abril/mayo 2014, “La Cactus Colection", 2006. 





sábado, 30 de julio de 2016

LA LUZ NO SE CORTA COMO EL PAPEL


























La luz no se corta como el papel
que está sobre la mesa
o en el piso, así desfigurado
como lo dejamos.
La luz no, ya no existe en esta casa
al menos por un rato, inestimable.

La luz no se corta como el papel
¿Y si lo hiciera?
¿Sería un trozo liviano como esta hoja?
¿Caería sobre el suelo 
así sin hacer ruido? ¿Y ahí 
distante de mis manos
se quedaría?
La natural, que igual se compra
entra ahora por la ventana
y se pierde
entre los muebles de la casa.
Nos ayuda a encontrar todas las partes
de papel trasfiguradas. 
Entonces es verdad
que la muerte mora en lo oscuro
y con la luz viene la vida.

Los niños duermen su siesta,
nosotras barremos la sala.
Juntamos los envoltorios de caramelos,
los glasés, los diarios, las revistas.
El sol se va a apagar un día —decís
mirando afuera.
No vamos a estar. ¿O sí?
¿Y qué sería
si la luz no se cortase ya
ni siquiera como ahora, por un rato?



YERRO

Está mirando las ventanas todas iguales
una antena que parpadea
el trascender de la calle.
Todo lo dicho en la memoria
todo el poder de la palabra
sobre la imagen,
de la imagen sobre la emoción,
de la emoción sobre él 
ahora —se da cuenta.
Detrás del alambrado, las manos
se aferran algo frágiles
a lo tenue
a lo disperso. 
Muestra la espalda, sale.
Reconocer que nos equivocamos
no es nada fácil.



ARAÑAS

Esa inmunda costumbre
de pegar los pelos como madejas
en los azulejos de la ducha.
Cuando estoy sin lentes
son arañas inmóviles que entretejen
el agua que cae desde mis pechos hasta mi pubis
—áspera se me hace. No me gusta
que me miren mientras me baño.



UNA SECUENCIA TRAS OTRA

Las alarmas son el problema de nuestro tiempo.
Las alarmas, las sirenas, las bocinas, en fin
todo lo que suene estridente de manera continua
cualquiera sea el patrón. Se entiende
ahora que lleva 30 minutos sonando
una alarma de la cuadra
va por el quinto motivo, aún no repite la secuencia.
Que es un piiii piiii piiii 
no tiene sentido que lo diga
y cuando pare
—que sea pronto 
va a pasar una moto y el humo 
se va a escupir entrelazado al ronquido
débil, fuerte, débil, fuerte
—otra secuencia
una vez más
somos nosotros
una secuencia tras otra, irrefrenable.
Alguien que no conocí tuvo un sueño
lo repitió, lo repitió, lo repitió, lo repitió
y todo lo que se había creado
sucumbió al mecanismo.
No hay creación, ya no busques.
Este es un mundo de réplicas.




Aixa Rava





Aixa Rava nació en Río Grande, Tierra del Fuego, en 1982. Ha publicado sus poemas en antologías, como el Sexto Encuentro Literario Internacional (CEN Ediciones, 2005) y sus microrrelatos en la sección “Cuentos Pulgares” de la Revista eSe (Rosario, 2010). Desde 2013 colabora como redactora y cronista para Revista Kundra y para el portal cultural aires Digital. Es Profesora en Letras egresada de la UnCo (Neuquén) y Profesora de español como Lengua Extranjera por el Instituto de Enseñanza Superior N.º 28 “Olga Cossettini” (Rosario). Se desempeñó como docente de nivel medio hasta el año 2010, en el que decidió dedicarse por completo a la corrección de textos y a la escritura. Su primer libro de poemas, Barda (2014), forma parte de la colección Pippa Passes de la editorial Buenos Aires Poetry. Los poemas que presentamos pertenecen a su segundo libro de poemas La luz no se corta como el papel (2016).






jueves, 28 de julio de 2016

ELOGIOS o las alucinaciones del derrumbe


















MATRIMONIO

Ella tiene el calor viejo del mundo.

Él sube a su cuerpo día a día 
sabiéndose de antemano derrotado.

De vez en vez ella lo redime en el lagar de su boca
y él bebe aquel fulgor incomparable

(y esa gota de lumbre que mora en el silencio)

Ella tiene el calor viejo del mundo.

Ni oquedad ni frustración alguna podrían acabar con esta sed.
Ni legiones enteras. Nada. Ni los brujos del ocaso.

¡Maldita poesía!



PAGODAS
1.

Al tío Ho le gustaba conversar con los niños bajo la sombra de las esterillas. 
Les hablaba de reyes decapitados, de príncipes traidores, 
del dragón de los arrozales que incendiaba la cabellera de los impiadosos. 
De las largas caravanas que trasladaban mágicas piedras y animales increíbles. 
De los bandidos tumultuosos que asolaban las aldeas y de su contra cara: 
Los pícaros contrabandistas que -siempre generosos- 
aplacaban el hambre de los viejos y claro, también, la sed de las muchachas.

Al tío Ho le gustaba conversar con los niños bajo la sombra de las esterillas. 
¡Y cómo reía el tío Ho con la risa de esos niños! 

 Al tío Ho –ahora el poeta Ho Chi Min- le gustaba conversar con los niños 
bajo la sombra de las esterillas a pesar de los bombardeos y el napalm. 

Años después, aquellos niños ya hombres, 
supieron que bajo la sombra de las esterillas 
habían estado escuchando el trino venidero. 


2.

Yukio Mishima ingresó en el pabellón dorado 
buscando la huella del samurái perdido.

Yukio Mishima solía decir que añoraba el pasado porque amaba el futuro. 
Él sabía -o al menos presentía- que esa huella 
lo llevaría hasta la barba misma de las tradiciones más puras 
que su gente dolorosamente había olvidado.

Yukio Mishima comprendía o se esforzaba por imaginar 
que con esa búsqueda su pueblo recobraría la felicidad.

Yukio Mishima –ahora el poeta Yukio Mishima- 
ingresó en el pabellón dorado buscando la huella del samurái perdido 
y encontró la rebelión y mudó en harakiri.




Hugo Toscadaray




Hugo Toscadaray nació en la ciudad de Buenos Aires en 1957. Es profesor de literatura. Vive en San Antonio de Areco. Ha publicado: Tangopoemas (1989) La isla de la sirena de las escamas de fuego ((1995) Naufragario (1997) Amantes zodiacales (1998) El nadador unánime (2004) 
Los pasajeros de Renca (Ediciones del Viento, 2004),  La balada del pájaro tinto (2005);  Fuego negro (1999, reedición por Turkestán,  2011); y ELOGIOS o las alucinaciones del derrumbe (Homoludens, Ediciones Bahía Blanca - 2016), de donde fueron seleccionados los poemas que presentamos.





martes, 26 de julio de 2016

CUANDO LA FORMA DEL DÍA SE DESVANECE




 donde había pared vi un espejo


EL SOL ACARICIA EL PATIO
más tarde se volverá violento
en la mesita de madera
los cactus parecen grises,
a lo largo del día sufrirán
una pequeña mutación cotidiana
dejarán de lado aquel matiz opaco
para adoptar uno mucho más brillante
mientras guardo las cosas en el bolso
no dejo de pensar en rayos de sol
desintegrándose sobre el asfalto.
El manojo de llaves continúa sobre el mueble
antes de salir lo tomo entre las manos
y recuerdo que amo de las llaves
lo que abren
lo que guardan
lo que nombran.



ESCUCHO QUE HABLAN DE LA REVOLUCIÓN
un manto de polvo se eleva con el dócil viento de la tarde
entro en pausa, pienso en todo aquello que no cambié
las voces de los vecinos se amplifican en el pasillo
los escucho irse con su conversación
vuelvo a hacer lo que hacía minutos antes de distraerme,
movimientos automáticos que repito con las plantas
cultivo las que prenden de gajo
y trasplanto con cuidado las que sobreviven
apretadas en la junta de los mosaicos.



SUENA EL CELULAR TE IMAGINO SOBRE UNA PIEDRA
me decís que desde ahi se escucha mejor
ignoramos el espacio que recorren las voces
para llegar al otro lado
lo nuestro depende de que haya señal
las palabras se reproducen
pero el mensaje se divide cuando tu voz se entrecorta
lo que no decimos se sostiene intacto
de la conversación me quedo
sólo con lo que puede desprenderse
¿es tuyo lo que decís?
hablamos de que estás bien, de que estoy bien
de las cosas que tenemos alrededor y nos despedimos.
En la cabeza me queda rebotando tu voz
y lo lejos que fuimos a parar.



ANOCHE EN LA TERRAZA
sellamos un pacto de vida entre medianeras
el cielo atravesado por cables de tensión
nudos salvajes tejidos en red
que flotan en el universo
como nosotros en lo alto de la casa
acostados boca arriba
sucediendo en simultáneo con un barrio
que ignora que existimos
pero de alguna forma somos parte de esa atmósfera
nos acostumbramos muy rápido a lo que nos fue dado
el trabajo que hicimos para habitar es un recuerdo
y como si viviéramos la vida en rosa,
como si esa noche fueran largas vacaciones
y nunca mas debiéramos bajar las escaleras
sentimos el aroma de la enredadera
nos dejamos llevar por esa manera
de crecer desprolija en el muro
por esa urgencia que tiene el verano
para duplicar sus hojas y extenderlas sobre la superficie
conectamos con esa forma de ser
para volvernos la copia de la copia.



LA MAYOR PARTE DEL TIEMPO NO OCURRE NADA
aunque ruidos del exterior ingresen
aunque la persona que viva al lado de mi casa
arrastre los muebles, lo único que me detiene
es el movimiento de este cuerpo
que realiza plenamente su función:
respira , parpadea
mueve los dedos de los pies.
Algo simple como gotas de agua
que se evaporan al sol.
Eso es todo.



CUANDO LA FORMA DEL DÍA SE DESVANECE
esta ligazón con las cosas
ya no es una palabra arrítmica
lo que no puedo nombrar no me pertenece
aun así cuando lo digo
adopto la forma extraña de un tren
que retrocede varias veces por la misma vía.





la playa que no tiene fin


NO HAY POEMA QUE AGUANTE TU PESO, ROCA
tampoco hay manera de hacerte venir rodando hacia la mano
cuando la marea se retire: haré un esfuerzo
porque es claro que a vos debo acercarme por mis propios medios
si quiero conocer tu piel de piedra
si quiero oír gritar tu historia
tendré que arrimar el cuerpo junto al vaivén de las olas
ese ir y venir sexual e involuntario
con el que se acerca el mar a tu presencia
y después de hundirme en cada grieta
después de estrellarme contra la superficie
me iré caminando por la orilla
con la desdicha de no haberte comprendido.





Mariana Suozzo



Mariana Suozzo. Nació en San Justo, Provincia de Buenos Aires, en 1982. Vive en Ramos Mejía, es sommelier y trabaja vendiendo repuestos para automóviles. Ocasionalmente escribe poemas. Publicó: Mark en el espacio (Huesos de Jibia, 2007) Día tras Día (Colección Chapita, 2009); fue incluida en diversas antologías: Antología Poetas Argentinas 1961-1980 (Ediciones del Dock, 2007), Ultima Poesía Argentina (Ediciones en Danza, 2008) y Lo Humanamente Posible (El fin de la Noche, 2008); 40 Velocidades -Colección de poemas en bicicleta (Ediciones neutrinos, 2014), entre otras
Administra dos blogs: mark en el espacio una ola.






domingo, 24 de julio de 2016

LA VIDA CON UN AGUJERO




Cuando echo la cabeza hacia atrás y aúllo
la gente (sobre todo las mujeres) dice
Pero si siempre has hecho lo que has querido,
siempre te has salido con la tuya:
una rematadamente vil y sucia
inversión de la realidad.
Lo que quieren decir esos estúpidos
es que nunca he hecho lo que no he querido.

Así que el capullo enclaustrado en el castillo
que escribe sus quinientas palabras y luego
divide el resto del día
entre la piscina, la botella y los pajaritos
me queda más lejos que nunca, pero también
el maestrito pelagatos con gafitas
(seis críos y la mujer preñada,
y los padres de ella al caer)...

La vida es una lucha inmóvil, trabada
y a tres bandas entre tus deseos,
lo que el mundo te desea a ti y (peor aún)
la imbatible y lenta máquina
que te da lo que vas a conseguir. Neutralizados,
luchan alrededor de un punto muerto y hueco
de obligaciones, miedos y caras.
Los días se filtran a través de él. Los años.




Philip Larkin
(Traducción: Damiá Alou)


Poeta, novelista y crítico, Philip Larkin nació en 1922, en Coventry, Inglaterra y murió en 1985. Hizo sus estudios secundarios en el King VIII School y posteriormente ingresó a la Universidad de Oxford, donde empezó a ser conocido como poeta. Su primer volumen de poesía, El engaño (1955), hizo que se reconociera su importancia como escritor al denunciar el entusiasmo político de la década de 1930 y los excesos emocionales de la poesía de la década de 1940. Larkin dijo una vez que su biografía podía empezar a los veintún años sin omitir nada importante. El escritor llegaría a ser considerado como uno de los poetas británicos más representativos del grupo The Movement, surgido en Gran Bretaña durante los años cincuenta. Otras obras destacables son El barco del norte (1945), una colección de poemas en la línea de W. B. Yeats y Las bodas de Pentecostés (1964). También fue novelista: Jill (1946) y Una chica en invierno (1947). Larkin fue bibliotecario de la Universidad de Hull a partir de 1955 y crítico de jazz del diario The Daily Telegraph (1961-1971. Escritura solicitada (1982) es un volumen de ensayos misceláneos. Su último libro de poemas es “Ventanas altas” - High Windows, 1974, London: Faber and Faber.






viernes, 22 de julio de 2016

LUGARES, AMORES




No, todavía no he encontrado
el lugar del que pueda decir
Este es mi sitio,
aquí me quedo;
y tampoco a esa persona especial
que enseguida reclame
todo lo que tengo,
incluso mi apellido;

encontrar eso parece demostrar
que no quieres decidir
dónde construir, ni a quién amar;
les pides que te rechacen
de manera irrevocable,
así no será tu culpa
si la ciudad te aburre
o la chica es imbécil.

Y al no encontrarlos, sin
embargo, te obligas a actuar
como si lo que tienes
en realidad te encantara;
y mejor no pensar
que todavía puedes descubrir
a los hasta ahora innecesarios:
tu lugar, tu pareja.




Philip Larkin (Inglaterra, Coventry, 1922-1985)

(Traducción: Damiá Alou )






miércoles, 20 de julio de 2016

SI DE REPENTE SIENTES ALEGRÍA...



Si de repente sientes alegría, no lo dudes. Ríndete a ella. Hay muchas vidas y pueblos enteros destruidos o a punto de estarlo. No somos sabios, y pocas veces amables. Y gran parte no puede redimirse. Sin embargo, la vida todavía tiene una pequeña posibilidad. Quizás sea la manera de contraatacar: a veces ocurre algo mejor que todo el poder o las riquezas del mundo. Puede ser cualquier cosa, pero muy probablemente lo notes en el instante en que el amor comienza. De todos modos, así pasa. Sea lo que sea, no temas su abundancia. La alegría no está hecha de migajas..



CUANDO

Cuando se termina, se termina, y no sabemos,
ninguno de nosotros, qué ocurre después.
Así que intento no perderme nada.
Pienso que, en toda mi vida, nunca me perdí
la luna llena
o el rastro de su regreso.
O, un beso.
Bueno, sí, especialmente un beso.



Mary Oliver
(Traducción: Marianela Leonardelli)





If you suddenly and unexpectedly feel joy, don’t hesitate. Give in to it. There are plenty of lives and whole towns destroyed or about to be. We are not wise, and not very often kind. And much can never be redeemed. Still life has some possibility left. Perhaps this is its way of fighting back, that sometimes something happened better than all the riches or power in the world. It could be anything, but very likely you notice it in the instant when love begins. Anyway, that’s often the case. Anyway, whatever it is, don’t be afraid of its plenty. Joy is not made to be a crumb.


WHEN

When it’s over, it’s over, and we don’t know
any of us, what happens then.
So I try not to miss anything.
I think, in my whole life, I have never missed
The full moon
or the slipper of its coming back.
Or, a kiss.
Well, yes, especially a kiss.






lunes, 18 de julio de 2016

LA DULZURA DE LOS PERROS


















¿Qué dices tú,  Percy?  Estoy pensando
Que nos sentemos en la arena para mirar cuando salga la luna.
Hoy, luna llena.
Entonces vamos.

Y la luna sale, tan hermosa que me estremece,
me hace pensar en el tiempo y el espacio,
me hace medirme: un ápice de cielo pensante.
 Así, nos sentamos,
Yo pensando cuán agradecido estoy
por la sublime belleza de la luna y también,
¡oh! Qué fortuna : amar el mundo.  
Percy, por su lado,
se apoya en mí y mira mi rostro
como si yo fuera su luna sublime.



Mary Oliver (Ohio, Cleveland, E.E.U.U.,  1935)

                                                                   (Traducción: Marianela Leonardelli)

THE SWEETNESS OF DOGS  (fifteen)

What do you say, Percy? I am thinking
of sitting out on the sand to watch
the moon rise. Full tonight.
So we go

and the moon rises, so beautiful it
makes me shudder, makes me think about
time and space, makes me take
measure of myself: one iota
pondering heaven. Thus we sit,

I thinking how grateful I am for the moon’s
perfect beauty and also, oh! How rich
it is to love the world. Percy, meanwhile,
leans against me and gazes up into
my face. As though I were
his perfect moon.






sábado, 16 de julio de 2016

QUEDARSE EN LO DE ED






















Me gusta estar en tu departamento, sin alterar nada.
Como en el bosque, que yo no quería mover un árbol,
o cambiar el juego del sol y la sombra en el suelo.

La banqueta amarilla de la cocina debe estar ahí mismo
contra el revoque blanco. No utilicé tu toalla violeta
porque me gusta el agujero accidental que le dejaste.

En tu pequeña mesa de seis lados, cubierta de misteriosas
abolladuras en la madera como un blanco de tiro/una diana, yo bebo 
mi café en tu taza marrón. Miro hacia el espacio de tu habitación del frente, 
donde la luz del sol ingresa a través de los recuadros de la ventana. 
Tu hamaca de Afganistán, una tela tamaño hombre que cuelga 
de pared a pared, tu escritorio angosto y tu máquina de escribir 
son los únicos muebles.

Cada mañana tu luz desde el este me empapa, donde, con piernas cruzadas, me siento en tu pradera, un despliegue casual de alfombras radiantes. Como un gato o un perro, doy una vuelta, luego, desparramado en el centro de colores y estampados, escucho el ruido remoto de camiones sobre los adoquines de la calle Bethune.

Cuado abro mis ojos descubro el pacífico blanco del techo. Su superficie
con capas viejas de pintura es blanca como la luna e impenetrable, 
como el Mar – de Tranquilidad.


May Swenson
                                    (Traducción: Marianela Leonardelli)

  
STAYING AT ED'S PLACE

I like being in your apartment, and not disturbing anything.
As in the woods I wouldn't want to move a tree,
or change the play of sun and shadow on the ground.

The yellow kitchen stool belongs right there
against white plaster. I haven't used your purple towel
because I like the accidental cleft of shade you left in it.

At your small six-sided table, covered with mysterious
dents in the wood like a dartboard, I drink my coffee
from your brown mug. I look into the clearing

of your high front room, where sunlight slopes through bare
window squares. Your Afghanistan hammock,
a man-sized cocoon
slung from wall to wall, your narrow desk and typewriter

are the only furniture. Each morning your light from the east
douses me where, with folded legs, I sit in your meadow,
a casual spread of brilliant carpets. Like a cat or dog

I take a roll, then, stretched out flat
in the center of color and pattern, I listen
to the remote growl of trucks over cobbles on
Bethune Street below.

When I open my eyes I discover the peaceful blank
of the ceiling. Its old paint-layered surface is moonwhite
and trackless, like the Sea—of Tranquillity.




May Swenson. Poeta norteamericana, nacida en Logan, Utah, en una familia mormona, en 1913. Celebrada por la profundidad de su poesía. Amiga de Elizabeth Bishop y pareja, por 23 años, de R. R. "Zan" Knudson, quien también era mormona. Vivió la mayor parte de su vida en Nueva York. Murió en 1989. Se detallan algunos títulos: Another Animal (1954), A Cage of Spines (1958), Half Sun Half Sleep (1967), Iconographs (1970), New and Selected Things Taking Place (1978) y In Other Words (1987).