sábado, 5 de noviembre de 2016

EL PRIVILEGIO DE LOS AÑOS















al acercarnos a la vejez 
los hechos adelgazan
se vuelven impalpables 
como bruma
¿acaso esto era todo?
¿para llegar aquí 
sufrimos tanto?
una golondrina 
se balancea en la ventana
¿en qué pensaba?
¡oh! hay viento fuerte
algunas ramas se quiebran
entrar en la vejez 
es un cambio en la luz
entrar ¿entrar, dije? 
al alejarnos
del juicio
del temor
entrar no
sino salir
al viento 
al acercarnos




¿seré la que cultiva 
mimbres en macetas
jacarandáes en cornisas de balcón?
¿la que ofrece agüita a los gorriones
y le silba bajito al colibrí?
¿la que recuerda cómo iba a ser
su retoño y ya no sabe?
¿la que perdió los sueños
y ganó una tierra baldía
donde aún siembra 
la noche de su nombre
el olvidado?




a las 15,30 de un domingo
en la esquina de Gurruchaga y Honduras
un muchacho toca la flauta traversa
suavísima música se abre paso
entre paseantes y turistas
tras la cabeza del ejecutante, el cielo azul

venimos de comer en el restaurante de los sufíes
El Señor bendiga a los verdaderos amantes
rúcula con nueces, jenjibre y menta 
panes morenos con pasas
arroz verde con brotes de arveja 
queso de cabra y castañas
café con chocolate y canela
El pan sobre la mesa no vive
pero dentro del cuerpo se vuelve 
espíritu de la alegría
Su trasmutación tiene lugar 
dentro de un alma
nacida en el paraíso 

el sonido de la flauta se desliza 
por mis brazos, asciende
la brisa se engolfa 
en los paraísos floridos
y desde su espuma grisácea
nos alcanzan oleadas de perfume

la vida, a veces, ofrece 
instantes perfectos
para que nos inunde     
la añoranza (1)



(1) Las frases en itálica estaban impresas en el menú.




a veces pedía dormir en el sofá
de brocato damasco
estaba arrimado a la pared
debajo de la ventana 
que daba a la vereda
entonces, por la mañana, se podía oír
el redoble de los cascos del caballo 
del carro del lechero
en el adoquinado viejo
                 Paco era mi amigo
apenas oírlo saltaba a vestirme
y corría afuera
me dejaba subir al pescante
y lo acompañaba a hacer el reparto
por toda la cuadra
había aprendido a inclinar
el tarro grande sobre las lecheritas
de las vecinas
cuando sutilmente me acariciaba 
la cabeza o me rozaba el hombro
era la señal:
llegada a la esquina
había que bajarse
fue mi primer amigo varón
puertas afuera de la guarida familiar
mi amigo Paco
dueño de lejanas madrugas de escarcha


                                    (a Fabio Morábito)



Graciela Perosio (Argentina, Buenos Aires, 1950) 






jueves, 3 de noviembre de 2016

LAS CONFESIONES




















MI CORAZÓN DA SALTOS

…de mon immersion soudaine et brutale
dans la langue espagnole…
—Jörn Cambreleng
Mi corazón da saltos,
va del rencor al odio, del amor al silencio fácilmente,
de la oscuridad a la penumbra, conoce la apertura de la luz
muchas veces, mis dedos tamborilean, mis manos no se quedan
quietas, mis ojos recorren todo lo visible como buscando
aquello que no se encuentra en el campo visual, por qué entonces.

Jamás estuve en un país
donde no hablaran mi lengua.
Siempre me pareció vivir en un país
donde no hablaban mi lengua.

Hay seis tipos de secuencias textuales: narrativa,
descriptiva, dialogal, instruccional, explicativa y argumentativa.
Se puede elegir según la delicia del corazón, o en contra.
La inmersión en el lenguaje puede ser brutal, causarte enojo, ahogo,
muerte, melancolía.

Pero nunca te olvides de que nunca se trata solamente
de hilar palabra con palabra,
como en esas “amables y alegres” guirnaldas de papel crêpe
que se cuelgan en la fiesta: la melancolía puede matar,
el acto de escritura rescatar una memoria, el papel con sus signos
ser el doble de tu propia conciencia. Nunca es solamente
el salto del corazón: es su sobrevida.



PLAN NOCTURNO

Meterme dentro
de vos oscuro.



LA CONFESIÓN POR LA TARDE

Era inminente decirlo. Se sentía
inevitable, casi obligatorio.
(Una muerte rondaba las palabras).



SUSAN SONTAG Y LAS AMAPOLAS

Imagino que estabas en el living room
de tu departamento, o en un jardín extranjero
con luz insuficiente

que fuiste arrancando una a una
las semillas

que más tarde, mucho más tarde,
quizás tres años después, o treinta, te recostaste
a dormir, susurrando la canción

“amapola, dulcísima amapola…”
con alguna palabra fuera de lugar
o pronunciada errónea / o tan sola,
“igual que ama la flor la luz del día”

que siempre te preguntabas por esos tropismos
“cómo puedes tú vivir” / repitiendo “cómo puedes”
y que no te despertaste



ACUSACIÓN DE SENTIMENTALIDAD

¿Por qué ponerse a salvo? ¿Por qué
evitarla? sus opuestos
no significan resguardo alguno
ni especie alguna de salvación



DICHTUNG und WARHEIT

quise hacer una lista para el supermercado
tan lista y original como para que resultara poema
(aquel poeta lo hizo, por qué no, de cuyo nombre
no puedo acordarme) / pero
me di cuenta de que no podría
comprar esos artículos de lujo: faisán o caviar beluga
o pétalos de orquídea piel de tigre
solamente pan de nuez
quizás y almendras ahumadas y galletitas de trigo partido
y mostaza a la miel / ¿ves?
no alcanza para un poema



DE LA IMPERSONALIDAD EN LA POESÍA MODERNA

Cuentan que una vez T.S. Eliot le envió a Marianne Moore
una tarjeta con un corazón atravesado por una flecha
no puedo creer que nos hayan mentido todos estos años

me atreveré a comer un durazno, me mancharé la barbilla
y el cuello de la camisa blanca con el jugo corazón

cuentan que Marianne le confió en una carta a su amigo
William C.Williams que ella era "tendiente al exceso",
en el arte como en la vida

la vagina es la vaina de las cosas: se abre al grito de dolor,
placer, al amor, al severo castigo del sufrimiento, el parto
y las flechas fálicas de las mentiras




Fabián Iriarte






Fabián Iriarte (Laprida, provincia de Buenos Aires,  1963). Reside en Mar del Plata desde 1979. Es Doctor en Humanidades (Universidad de Texas en Dallas, 1999) y enseña literatura inglesa & norteamericana y literatura comparada en la Universidad Nacional de Mar del Plata. Sus traducciones de poesía han aparecido en las antologías Usos de la imaginación: Poesía de los latinos en EE.UU. (Mar del Plata: EUDEM, 2009) y De la nieve, los pájaros: Poetas norteamericanas contemporáneas  (Santiago de Chile: RIL, 2010).Ha colaborado con ensayos, reseñas y poemas en las revistas Hablar de Poesía y Diario de Poesía; en la antología Poesía erótica argentina (2002); y en los sitios de Internet Campo de maniobras, El mundo incompleto, Efory Atocha, Faro vacío, entre otros. Entre sus libros de poesía se cuentan guaridas de huir el mundo (Melusina, 2000), la intemperie sin fin (Melusina, 2001), La mudanza (Gogol, 2009), Devoción por el azar (Bajo la Luna, 2010), Cuentas por saldar (Ediciones en Danza, 2010), Las confesiones (Huesos de Jibia, 2012), La Caja P (Ediciones del Dock, 2012), Litmus test (UNL, 2013) y El punto suspensivo (Letra Sudaca, 2014).





martes, 1 de noviembre de 2016

POESÍA Y REALIDAD





UN ESPACIO

Un espacio
no puede borrar a otro,
pero puede arrinconarlo.
También los espacios ocupan un lugar,
en otra dimensión que es más que espacio.

Hay espacios con una sola voz,
espacios con muchas voces
y hasta espacios sin ninguna,
pero todo espacio está solo,
más solo que aquello que contiene.

Aunque todo espacio
se confunda al fin con todo espacio.
aunque todo espacio
sea un juego imposible,
porque nada cabe en nada.


*****

TENGO UN PÁJARO NEGRO
para que vuele de noche.
Y para que vuele de día
tengo un pájaro vacío.

Pero he descubierto
que ambos se han puesto de acuerdo
para ocupar el mismo nido,
la misma soledad.

Por eso, a veces,
suelo quitarles ese nido,
para ver qué hacen
cuando les falta el retorno.

Y así he aprendido
un increíble dibujo:
el vuelo sin condiciones
en lo absolutamente abierto


*****

PIENSO QUE EN ESTE MOMENTO

tal vez nadie en el universo piensa en mí,
que sólo yo me pienso,
y si ahora muriese,
nadie, ni yo, me pensaría.

Y aquí empieza el abismo,
como cuando me duermo.
Soy mi propio sostén y me lo quito.
Contribuyo a tapizar de ausencia todo.

Tal vez sea por esto
que pensar en un hombre
se parece a salvarlo.


*****

NO TENEMOS UN LENGUAJE PARA LOS FINALES

No tenemos un lenguaje para los finales, 
para la caída del amor, 
para los concentrados laberintos de la agonía, 
para el amordazado escándalo 
de los hundimientos irrevocables.

¿Cómo decirle a quien nos abandona 
o a quien abandonamos 
que agregar otra ausencia a la ausencia 
es ahogar todos los nombres 
y levantar un muro 
alrededor de cada imagen. 

¿Cómo hacer señas a quien muere, 
cuando todos los gestos se han secado, 
las distancias se confunden en un caos imprevisto, 
las proximidades se derrumban como pájaros enfermos 
y el tallo del dolor 
se quiebra como lanzadera 
de un telar descompuesto. 

¿O cómo hablarse cada uno a sí mismo 
cuando nada, cuando nadie ya habla, 
cuando las estrellas y los rostros son secreciones neutras 
de un mundo que ha perdido 
su memoria de ser un mundo?

Quizá un lenguaje para los finales 
exija la total abolición de los otros lenguajes, 
la imperturbable síntesis 
de las tierras arrasadas. 

O tal vez crear un habla de intersticios, 
que reúna los mínimos espacios 
entreverados entre el silencio y la palabra 
y las ignotas partículas sin codicia
que sólo allí promulgan
la equivalencia última
del abandono y el encuentro.


(para Jean Paul Neveu)






Roberto Juarroz



Roberto Juarroz, (Dorrego, 1925-Buenos Aires, 1995) Poeta argentino. Sus poemas, de carácter metafísico, están reunidos en volúmenes que presentan el mismo título, desde Poesía vertical (1958) hasta Sexta poesía vertical (1975). Sus composiciones han sido reunidas en Nueva poesía vertical (1977) y otras antologías posteriores. Los presentes poemas fueron incluidos por el autor en su libro de ensayos: "Poesía y realidad" (Pre-Textos, 1992). Fue Miembro de la Academia Argentina de Letras y bibliotecario, crítico y ensayista.





domingo, 30 de octubre de 2016

NO SE NECESITAN POETAS


















EL SEXO SIEMPRE FUE MUY COMPLICADO

El sexo para mí siempre fue muy complicado.
Principalmente al principio
(no es una tautología),
una suma de broncas
malos entendidos, frustraciones,
            que parecían desafiar
            al título de Shakespeare
            "A buen fin, no hay mal principio".
Nacidos de intentos ciegos,
forcejeos cómicos,
idealizaciones brutales,
nada bueno podía desarrollarse.

Mis años en teatro y otras yerbas
dieron paso al impulso creador.
Entonces algo pareció solucionarse
y el amor empezó a ocupar 
ese lugar de la complicación,
de lo fallido,
de barajar y dar de nuevo
a cada rato,
de bajarse del podio
para caer en la cuenta:
un fin de semana fiestero
no alcanzaba, no alcanza, no alcanzará.

Cuando escucho o leo:
"el sexo para mí es..."
o algo por el estilo
mi atención es atrapada de inmediato.
¿Quién no busca a alguien
que le cuente cómo hizo
para salir de la pobreza
del corazón?

Se ha juntado mucha arena
en la base de este relojito.
Por eso cuando me preguntan
en qué me parezco a una mujer
    -cosa que por suerte
     no sucede a menudo-
yo respondo para mí
el sexo siempre fue muy complicado.



CLÁSICOS DEL CUMPLEAÑOS

El que revienta todos los globos
El que sopla las velitas del cumpleañero
La que llora con la piñata
La que no come torta
La que sólo come torta
El que se la pasa en el baño
La viejita que cuenta siempre la misma anécdota
El viejito que quiere levantarse a la animadora
El que no habla con nadie
El que se come todo
La que no encontraba la calle
El que no trajo regalo
El que no quería venir -pero lo trajeron igual-
El que se toma todo
El que se duerme sentado
La que llega al final de la fiesta
El que no vino.



NO SE NECESITAN POETAS


Cae un avión con poetas
que viajaban al Congreso
Internacional de las Lenguas.
“No se necesitan poetas”
titula un matutino de segunda línea
que pretende jugar en primera.
Y se desata el escándalo.
¿Se resentirán el Mundo,
el Lenguaje,
por veinte poetas menos?
Algunos opinan que el titular
debió ser
“No se necesitan tantos poetas”
y  se reaviva el escándalo…
que el Mundo se resentirá,
que ya nada será lo mismo,
etcétera.
Pasa el primer año
y se hace un recordatorio;
pasan diez años,
se hace otro recordatorio
pero resulta
que el Mundo sigue andando
la gente sigue hablando y escribiendo
algunos continúan opinando
sin embargo
que el Lenguaje sí se ha resentido
por la ausencia de los poetas
de aquel avión.
En los sucesivos
Congresos Nacionales de la Lengua
se los seguirá recordando;
pero está claro
que el lenguaje sigue vivo
a pesar de aquellos poetas;
está claro
que él ha encargado
a otros emisarios
la dura tarea de perpetuarlo. 




David Birenbaum




David Birenbaum (Montevideo, Uruguay, 1964); pero se crió en Corrientes, donde vivió hasta 1986, desde entonces reside en CABA, Argentina; es Profesor de lengua y literatura en Colegios secundarios de la Provinca de Buenos Aires. Fue incluido en la antología Animales distintos. Muestra de poetas argentinos, españoles y mexicanos nacidos en los sesentas (México, 2008), publicó las plaquetas Freudiana y otros poemas (1993), Zavaleta, el del eclipse (1994), Puré de séclipe y teyoca (1995), Ladrón (2008) y los poemarios Clase turista  (1997), Mate pastor (2003) y No se necesitan poetas (2013), los tres a través de Ediciones La Carta de Oliver. 




viernes, 28 de octubre de 2016

EL LUGAR EN EL QUE ESTÁBAMOS
















LENTE LEVE DEL VERANO


I
  
Noche de inmenso cielo
no lo veo más
que a través de la ventana
de la cocina
cuando voy a buscar
algo para comer.
Un viento fuerte del sur
hace caer los cables
que se unen al carrillón
y a más cables
en rítmico devaneo.
Nerón equilibrista los mira
sin dejar de rugir
por la presencia
que lo aleja de mi lado.

¿Qué hacer con la ansiedad?
preguntaste.

Si estuviéramos en el desierto
diría que se avecina
una tormenta de arena.



VI

Media mañana en el campo. El agua de la pileta está limpia
pero nadie se baña, será porque de a ratos llueve.
Leo el diario y por arriba de los anteojos
miro a los que se han puesto bronceador y buscan
la mejor ubicación para sus reposeras.
No se resignan al cielo plomizo.
Una imagen como cualquier otra, plácida,
si no fuera por este dolor de cabeza.
Burt Lancaster nadó en piscinas ajenas camino a su casa.
A medida que avanzaba, la mirada que los otros tenían sobre él
hacía que se desanimara; entonces el hombre todavía joven, atleta,
terminaba lastimosamente el recorrido hacia las colinas.

Cambién la hora de regreso. Me calma saber
que voy a legar a la ciudad antes de lo previsto;
no me preocupa si el calo oprime, estaré a resguardo del temporal.
Antes, las piletas de las quintas de los amigos se colmaban de visitas
y en el pueblo al atardecer me cruzaba con gente insolada
esperando colectivos para el centro.
Hoy somos todos desconocidos.

El teléfono celular no funciona. Me levanto, persigo una señal,
empiezo a caminar cada vez más cerca del agua.
Tal vez si me refresco se vaya este latido que molesta.
Una campana anuncia el almuerzo.
Aunque no sepa, voy a nadar.



XII

Las noticias del día desentonan
con la serenidad de esta mañana.
Cruzo la calle
y ahí está el mar;
algunas veces azul, otras verde
pero siempre resonando.

Puedo sentarme en la vieja 
escalinata de madera,
mirarlo un rato y luego, irme.

Cuando bandadas de turistas
bajen las calles hacia el mar aturdido
tendré una idea de descanso
cada vez más lejos de todo.




EN ALGÚN LUGAR DEL CIELO



VI

Sobrevolando la idea
de estar arriba del mundo
o debajo de las sábanas.
Entre aceptar ese lugar cotidiano
que nos contiene en lo seguro
o elegir un ascenso
a la extensión del cielo.

Y ahora, a quince mil pies de altura
aunque las sábanas inviten
a placeres considerables,
la cercanía con las estrellas
deslumbra cada vez más.




DESPLIEGUE INCANDESCENTE


VII

Desde que se corrió el eje de la tierra
los navegantes temen desorientarse
o ser impactados por gigantescas
expresiones acuáticas.
Después de hundirnos y resurgir
¿hay algún modo de saber
que no seguimos siendo los mismos
y aún así continuar
en el lugar en el que estábamos?




Elba Serafini





Elba Serafini (Escobar, Provincia de Buenos Aires), vive en CABA, es Psicoanalista y profesora universitaria.  Publicó “Dinamarca” (Sigamos enamoradas, 2007),  Antología “Hotel Quequén-Submarino” (Sigamos enamoradas, 2011); y El lugar en el que estábamos (Viajero insomne, 2014); Sus poemas han sido publicados en blogs de poesía de Argentina, Brasil y Portugal. Realiza reseñas de libros de poesía Argentina para el Periódico de Poesía de la UNAM, México, desde 2011. Ha incursionado en la pintura y el teatro.





miércoles, 26 de octubre de 2016

CARTAS A LA MOSCA


















1.

Mientras voy hacia vos 
me demoro en los amarillos
que van a alimentarnos
este invierno

el otoño trabaja entre los árboles
y los pájaros ensayan nuevas canciones

un escarabajo
prometió 
llevar mi mensaje
a tu ventana

buscalo 
entre las cortezas

él sabe 
la fecha exacta 
de mi llegada


3

como en una escena
de whitman
un niño de cinco años
llega corriendo
se acerca a su hermana mayor
con un ramito en la mano

la hermana toma las hojas
entre los dedos
huele

enebro
-dice al niño
que corre otra vez
tras la pelota

yo me quedo
enebro 
en la lengua

la diferencia
entre lo que existe
y no



8

podría amarte
el tiempo
en que cae
un pétalo
sin
deshacerse



15

se demora
al hilo de la luz
en la hebra
que teje

como si fuera
la belleza del mundo
su trabajo


18

no los dedos
de tu mano
que acarician
mi hombro

el intervalo
en el aire
que dejó 
el movimiento
de los dedos
de tu mano



pd:

hace ciento treinta millones de años
que las plantas -estacionarias-
despliegan una brillante sexualidad
para anunciar su deseo

colibríes
abejas
mariposas
escarabajos
polillas
pequeños mamíferos

el exquisito cortejo
que vuelva al aire
impregnado 
de polen y zaúcar

como minuciosas 
cartas
      de amantes 

del otro lado
sabe la flor
        hace ciento treinta
        millones de años
que la esperan.




Laura Forchetti





Laura Forchetti. Poeta argentina. Nació casi en la primavera de 1964 en Coronel Dorrego, Pcia. de Buenos Aires, donde todavía reside. Coordina talleres de lectura y escritura en su ciudad y en la zona. Publicó: Cerca de la acacia (Vox, 2007); Cartas a la mosca (El suri porfiado, 2010); Un objeto pequeño (con la artista plástica Graciela San Román, Ed.Vacasagrada, 2010 y temprano en el aire (Vacasagrada, 2012).Textos suyos integran la antología 23 chichos bahienses, de Editorial Vox, año 2005 y la antología Poetas Argentina 1961-1980 (selección de Andi Nachon) de Editorial del Dock, año 2007. 








lunes, 24 de octubre de 2016

SER Y SER VISTO





SIGUIENDO el olor a rosas por las ventanas abiertas de mi pueblo
hasta tarde va mi segunda juventud si es que tuve una primera
para ir a bailar a la fiesta disfrutar y ver no sólo los fuegos
sino a su vez el secreto de de la escena el baile a lo ettore scola
ser y ser visto.

***

CON LA CAMISA puesta de varios mundos pequeños entro al hotel
como un fantasma donde la sangre se tranquiliza en ese cruce
de esquinas y le doy un beso en el pasillo antes de entrar
en la habitación estamos dentro de un sueño plateados amados
por la luna y los fuegos fatuos que la bruma rememora o inventa
en el enjambre de los días devorados.

***

LA SANGRE que se va en esa marea de seda disuelve mi niñez
mis juguetes esa levedad donde nací por primera vez
en esa sed jugué en serio
en ese tul matinal no quedó trazo ni secujela ni tremolina
esa vida albea
se vuelve mesa de la verdad que huye de nosotros proyectando 
su luz
se  descifra en si misma donde canté.

***

VOZ de las primeras palabras de la infancia en la cancha del rojo
de avellaneda bajo ese sol que nunca muere en las gradas en los 
ecos del gol en ese lenguaje cocido de las tribunas de atrás
que dan al ferrocarril

donde disponía un jardín como un océano misterioso y abajo
en la sombra detrás de las tribunas los refrescos esa comedia
sorprendente como algo que uno presiente repercute y no llega
a acordarse del recuerdo que trastabilla en letras náufragas
cerca de la ventana donde me complacía mirar.

***


GUARDO EL SABOR del primer beso vagando en mi vida como
el silbido de una vieja canción que tocó y siguió con su oro
su murmullo de puente roto de labio casi olvidado de un tiempo
de rosas que habías vivido en otro mundo cuando salíamos
empujados por el sol cuando se acababan las clases.





Pablo Queralt (Buenos Aires, Argentina, 1955)






sábado, 22 de octubre de 2016

LA ROSA

















“no queda más que viento”
(canción de Luis A. Spinetta)
Hoy vino
mi Madre. Me
ha reclamado
que la rosa
china
plantada en un rincón
-la rosa
que enrojece
el verde gris
del muro-
terminará
por eliminar
con sus ramas
al jazmín
del país
que lo circunda.

Una planta
se hunde
para siempre
en la tierra,
es lo que pienso.

Pero un temor
proyecta
el lenguaje
preciso
de los Ancestros.

¿Qué cosas hará el viento?
Acaso
de ese sitio
lateral
haga
un pantano,
un bosque
activo
de filamentos
o de lluvias
crudas y
penetrantes.

El viento
será
un remolino
inhóspito,
un microclima
donde las palabras
flotarán
en las aguas
detenidas
de una densa
humedad.

Hay un viento,
y atraviesa el jardín.
Es el jardín de los ancestros.



SIGILOSAMENTE

Riego con agua
fresca
el pequeño pino,
el pasto
recién plantado,
la enredadera
todavía
incipiente. Sé
por alguna razón
que los hechos
suceden
a trasluz,
prosperan 
cuando desvío
los ojos.
Como en silencio
los talles
crecen
de manera
invisible,
sigilosamente
con el favor 
del agua
y también
por omisión.




AURA

Luego de las luces del amanecer,
de su significado misterioso
y alentador,
se pregunta
por esa energía
que hizo del cuerpo
una acumulación
vertical
un cofre lleno de hielo
cuyas gotas
fueron la quietud
rancia
de la ideología.

Si pudiera acercar su boca
a la áspera carencia del día
para completar
el oxígeno,
pondría su mano
en una zona eléctrica
donde la vecina,
apenas madura,
le entregara
nuevamente
algo de su cuerpo,
y también
un poco de sus palabras,
la bellísima sencillez

y con notable imaginación
la convertiría
en un aura misteriosa
en una narración
fascinante
y oscura
donde afincarse
y sobrevivir
– por unos instantes –
bajo el dulce
amparo
de las horas.



EL DULCE PORVENIR 

Cuando los mejores poetas de mi generación 
curtidos por las drogas 
la grasa y el vino excesivo 
están haciendo pie 
y pueden usar la palabra templanza 
con toda propiedad

reunir poemas 
evaluar con cierta distancia 
sus tesoros 
su cúmulo precioso

cuando cerca de los 50 
la juventud 
es una palabra 
que ha sido usada 
y se puede recordar 
-sí, con alegría- 
las viejas amistades 
los duelos 
los viajes pequeños 

cuando 
el poeta 
de los grandes experimentos 
pero de otros poemas 
mejores aún 
es una increíble 
referencia 
y ahora 
puede 
-finalmente- 
distribuir 
el aire 
y la respiración 
porque ha corrido tanto

yo aún 
el poeta de la familia 
el poeta que 
literalmente 
ha administrado la energía 
el poeta del tenis 
estoy cambiando a mi hijo 
interminable 
en el baño 
posterior de la casa 
y le digo 
“te amo te amo” 
y barro 
bajo los signos y los hábitos 
de antiguos mecanismos 
la ropa la basura y me muevo 
-ya ciego- 
entre escombros de fuego 
y no tengo, lo sé, 
escapatoria 
no puedo ni podré respirar 

amo 
con pobreza 
como pude 

pronuncio “te amo” 
como una 
invocación 
como una oración religiosa 
-polvo del camino- 
la única propiedad 
con base 
en lo real. 



Carlos Battilana (Argentina, Corrientes, Paso de los Libres, 1964)


(del Libro: Un Western del frío
Viajero insomne, 2015)