miércoles, 10 de octubre de 2018

MANERAS DE AUSENCIA


























De lo que me faltas crezco,
tu falta me alarga hasta mañana,
del aire de tu ausencia respiro,
del tiempo que me faltas
rejuvenezco,
del hambre tranquila de tenerte
me alimento,
tu no estar me acompaña
en la noche y el día
como el anillo de largos años
cuyo extravío ciñe el dedo
de desnudez y desconcierto.

De lo que me faltas crezco,
como las ramas hacia la luz,
imposible y nutricia.
Tu falta me alarga hasta mañana,
mañana es tu mejor nombre,
la luz futura te arregla los cabellos
y es para encontrarte al día siguiente
que consigo anochecer cada día.
Yo enriquezco de tu falta,
qué incontable esperanza
acumulas faltando,
a cada instante
es más preciosa tu ausencia
y yo el único que tiene en la mano
el monto entero de tu falta.
Porque ensayé el derroche
por festejarte presente y ausente,
desperté mis subsuelos,
encendí minas,
multipliqué cristales,
puse al oro en celo,
ayunté las gemas,
me supe inagotable.
Tender a ti, abarcar tu escándalo,
bloquearte las jugadas,
las travesuras y las coreografías,
me hizo espacial, curvo y abierto.
Me faltas como el gramo de menos
que pone en marcha el mecanismo,
como la repentina falta
del leve pájaro
pone en marcha el duraznero y cimbra
y toda la luz de la mañana parpadea.
Me faltas ahora benignamente
como la lluvia al campo
cuando las primeras gotas comienzan.
Me faltas como el regalo prometido
en el gozoso noviciado de la espera.
Me faltas como en la víspera de la fiesta
falta la música a todo el pueblo
y todos viven de la música que les falta,
y los cuchillos y herraduras del herrero
ese día se templan con la música de mañana
y tañen, cantan, cortan y galopan felizmente.
Me faltas como la posesión más querida,
como un campo en otra provincia
en la época en que la mies madura,
me faltas como una plantación de limones
al otro lado del río,
que amarilla y aroma por detrás del sueño.
Pequeña, clavo de olor, especia del alma,
me faltas necesaria simple y segura
como le falta el azafrán al guiso pálido.

Por favor, tú, mi falta,
acentúame el tiempo, oriéntame el espacio,
hazme dinámico y esdrújulo,
lánzame faltándome
por sobre el largo día,
ayúdame a vivir desazonándome,
accióname como un dulce desnivel,
como el declive que echa a rodar
el siglo inerte de la piedra,
como la diferencia de sensación
entre el tobillo izquierdo y el derecho,
de donde nace la marcha,
y como el otoño adonde fluye
toda la savia del año
hasta agolparse en los racimos.

Me gusta que me faltes,
es extraño,
estoy cómodo con mi carencia,
siento que la vida me debe,
que la luz siempre paga,
y benévolamente contemplo la calle
con sensatez y tolerancia,
como un acreedor agrario de buen pasar
y corazón sin agriura
dejo que transite en paz el día,
que el tiempo trabaje por mi cuenta,
que las horas se afanen,
que los pájaros vuelen en mis dominios,
que las palomas ilustren mi calma,
sin reclamar los dominios de mi calma.

Por favor, no dejes de faltarme,
fáltame así de suave,
fáltame suavemente,
yo saboreo tu falta como una mata dulce
nacida al borde del agua,
con sabor a transcurso y a promesa
de un gusto a mata dulce,
cumpliéndose sabrosa, interminablemente.

1963


César Mermet


César Mermet. Poeta argentino, nació en Malabrigo, Provincia de Santa Fe en 1923, murió de una pancreatitis, en 1978. Escribió poesía durante cuarenta años, sin publicar. Prefería ampliar su obra y reescribirla. Ante de morir le pidió a su mujer que le diera todos sus papeles a su amigo Félix della Paolera, quien se ocupó de ordenar el material, que ronda las 1000 páginas. Pero continúa prácticamente inédito si se exceptúa el inahallable "La lluvia y otros poemas", publicado en 1980. Mermet vivió su infancia en el Litoral, en la década del 50' en Mendoza y después se mudó definitivamente a Buenos Aires, donde se casó y tuvo dos hijos. Trabajó en radio y publicidad y fue uno de los pioneros creativos de la T.V. argentina.




lunes, 8 de octubre de 2018

EL FLAUTISTA DE CITY BELL




















FRUTAS

Amanece. Pelo una de las naranjas que junté al anochecer. Tiene poca cáscara y es muy jugosa. Riquísima, como fruta del despertar. Un momento feliz, diría, aunque algo incomoda, un zumbido extraño que hiere los oídos, que hiere, lastima, lacera. La radio, imperceptible hace unos instantes, ahora, la siento, encendida de odio, estupideces y mentiras, repitiendo tapas de diarios de infiernos que no vendrán. Carezco de estómago para tanto. Pero nunca hay que olvidarse del enemigo, el verdadero, pienso. ¿Es así? No lo sé. El que sabe es mi estómago. Exprimo un limón. Desenchufo la radio. Pelo la segunda naranja, dispuesto a disfrutar, lo mejor posible, del día.



MÚSICA DE JAZZ

Las sillas del jardín inclinadas sobre la mesa. Piedras y arbustos, una maceta caída, vacía. En la pérgola, la parra colmada de racimos de no-amanecer. La lluvia aún no cesó, pero es leve, fina, tan fina que acaricia como música de jazz las chapas del techo. El interior es el exterior de mis cosas. El vidrio, apenas humedecido, mi rostro.



TATUAJES

La pensaba como a una diosa felina. Aunque en realidad era otra cosa, una verdadera zoología quebrada. Una gatita, en todo caso, tatuada en sus tetillas y en su trasero, con demasiados pocos años en su haber, y casi nada que decir. En vez de provocarnos, nos hacía divertir como suelen hacer esas chicas anarco-burguesas que muestran su plasticidad literaria a través de facebook.




José María Pallaoro



José María Pallaoro nació en La Plata (en casa de una partera, calle 70 nº 1130), en 1959. Vive en City Bell. Es director de la revista de poesía El espiniyo y editor de Libros de la talita dorada. Publicó en poesía: “El viaje circular”, “Pájaros cubiertos de ceniza”, “Cuando llueve el mundo es otro”, “Andante ma non troppo tren”, “Son dos los que danzan”, “Poemas anteriores”;  en 2009, 6 plaquetas en Sobre; y EL flautista de City Bell, entre otros libros. Coordina talleres de escritura, y administra, entre otros, los blogs literarios: AromitoPoesía La Plata y Los ojos.





sábado, 6 de octubre de 2018

UN POEMA DE AMOR
















Amo su ternura filosa,
la forma en que arrasa mis temores y los desarma a besos.
Una tormenta  en el mar y yo a bordo de una mísera patera.
Su piel se convirtió en promesa
una delicia que arrasa lo insustancial del tiempo,
en su piedad destroza los mejores recuerdos.
No importa lo que hiciste ni lo que harás mañana
Todo es ahora.
Como una vendedora de malicias
trajo a mi vida su catálogo de inquietudes.
Desde que irrumpió en mi corazón,
los días se quiebran con el simple agitar de su cintura.
La amo tanto que la olvido
me distraigo en otros menesteres,
protejo mis restos de su voracidad
para no desquiciarme después con su partida.
La espero cuando se acaba de ir
la busco cuando está por llegar
La miro dormir
la toco para saber que es cierta 
la toco para saber que es suerte.
Me atravesó con su puñal: ahora soy otro.
Un predicador sin más fe que su entrepierna.
La amo tanto que la olvido para no desesperar
por el tiempo que se escurre en sus gemidos
desde no sé bien qué cuándo ni dónde
como quien no quiere pero sí:
ella llegó para fundarme.



Reynaldo Sietecase







Reynaldo Sietecase (Rosario, 1961). Escritor, poeta y periodista argentino ha trabajado en numerosos medios de comunicación y prensa escrita, como Rosario/12, Veintitrés, o Radio del Plata, donde presenta el programa Mañana es tarde. También conduce el programa La inmensa minoría todas las tardes en Radio con vos.En televisión, es analista político de Telefenoticias, el noticiero de Telefe. En la web, escribe en su blog Periodismo Justo en el portal de noticias Periodismo.com. Es autor de las novelas Un crimen argentino(2002), A cuántos hay que matar (2010) y No pidas nada (2017), y del libro de relatos Pendejos (2007). Todos con el sello editorial Alfaguara. También publicó tres libros de crónicas: El viajero que huye (1994), Bares (1997) y No hay tiempo que perder (2011); y el ensayo periodístico Kamikazes, los mejores peores años de la Argentina (Aguilar, 2012). Además es autor de siete libros de poesía. Por su trabajo en radio y televisión obtuvo cinco veces el Premio Martín Fierro.




jueves, 4 de octubre de 2018

CASI INVISIBLE




Ella se mantuvo a mi lado durante años. ¿O fue sólo un momento? 
No me acuerdo. Tal vez la amé, tal vez no. 
Había una casa, y después, no. Había árboles, pero ya no están.


Cuando nadie recuerda, ¿qué es lo que queda?

Tú, que todo lo has perdido, que vagas como el humo en el más allá,
dime algo, lo que sea.

(Sin nombre del traductor,
ed. no bilingüe)

Mark Strand (Summerside, Isla del Príncipe Eduardo, Canadá,  1934 - Nueva York, E.E.U.U., 2014)

martes, 2 de octubre de 2018

POETA NEGRO





















Poeta negro, una teta de doncella
te obsesiona
poeta amargo, la vida se agita
y la ciudad se incendia
y el cielo se diluye en agua,
y tu pluma punza el corazón de la vida.

Selva, selva, ojos irisados
sobre pináculos que se multiplican;
hilos de tormenta, los poetas
montan caballos, montan perros.

Los ojos se enardecen, las lenguas giran
el cielo fluye hacia las fosas nasales
como una leche azul y nutritiva;
estoy atento a sus bocas
mujeres, rígidos corazones de vinagre.



Antonin Artaud (Francia, Marsella, 1896 - Ivry-sur-Seine, 1948)




domingo, 30 de septiembre de 2018

LAS INMEDIACIONES DEL VACÍO





Cuando muere lo más puro
Cualquier gozo se invalida
Queda el pecho como hueco,
Y hay sombras por donde mires.

Basta unos segundos 
Para eliminar el mundo.


HMT

I

En el fondo, siempre supe 
Que alcanzaría el amor 
Y que sería
Un poco antes de mi muerte.

Siempre tuve confianza,
No renuncié
Mucho antes de tu presencia, 
Me fuiste anunciada.

Ya está, vas a ser tú 
Mi presencia efectiva 
Estaré en la alegría De tu piel no ficticia

Tan suave a la caricia,
Tan ligera y tan fina 
Entidad no divina,
Animal de ternura.


III

Cuando haya que dejar este mundo 
Haz que sea en tu presencia 
Haz que en mis últimos segundos 
Te mire con confianza

Tierno animal de senos turbadores 
Que sostengo en el hueco de mi mano; 
Cierro los ojos: tu cuerpo blanco 
Es el límite del reino.


IV

Una mañana de tiempo bello y muy claro 
Lleno de pensamientos carnales 
Y entonces el gran reflujo sanguíneo,
La condenación esencial;

La vida que se va riendo 
A llenar entidades nuevas,
La vida no ha durado demasiado,
El fin de la jornada es tan bello.


VI

Al cabo de unos meses 
(O de unas semanas)
Te cansaste de mí,
Tú, a quien hice reina.

Ya conocía el riesgo, 
Que se reveló mortal;
El sol, como un disco, 
Luce sobre mi vida rota.


VII

No existe el amor
(No el de verdad, no lo suficiente)
Vivimos sin ayuda,
Morimos abandonados.

La llamada a la piedad 
Resuena en el vacío 
Nuestros cuerpos se estropean, 
Pero nuestras carnes están ávidas.

Desaparecidas las promesas 
De un cuerpo adolescente, 
Entramos en la vejez 
Donde nada nos espera

Más que la vana memoria 
De nuestros días extintos,
Un sobresalto de odio
Y la desnuda desesperación.

(Del libro: Configuración de la última orilla,
Anagrama, 2013)

Michel Houellebec

(Traducción: Altair Diez)


Par la mort du plus pur
Toute joie est invalidée
La poitrine est comme évidée,
Et l’œil en tout connaît l’obscur.
Il faut quelques secondes
Pour effacer un monde.


HMT

I. Au fond j’ai toujours su / Que j’atteindrais l’amour / Et que cela serait / Un peu avant ma mort. // J’ai toujours eu confiance, / Je n’ai pas renoncé / Bien avant ta présence, / Tu m’étais annoncée. Il Voilà, ce sera toi / Ma présence effective / Je serai dans la joie / De ta peau non fictive // Si douce à la caresse, / Si légère et si fine / Entité non divine, / Animal de tendresse.


III. Lorsqu’il faudra quitter ce monde / Fais que ce soit en ta présence / Fais qu’en mes ultimes secondes / Je te regarde avec confiance // Tendre animal aux seins troublants / Que je tiens au creux de mes paumes ; / Je ferme les yeux : ton corps blanc / Est la limite du royaume.


IV. Un matin de grand clair beau temps / Tout rempli de pensées charnelles / Et puis le grand reflux du sang, / La condamnation essentielle ; // La vie qui s’en va en riant / Remplir des entités nouvelles, / La vie n’a pas duré longtemps, / La fin de journée est si belle.



VI. Au bout de quelques mois / (Ou de quelques semaines) / Tu t’es lassée de moi, / Toi que j’avais fait reine. // Je connaissais le risque, / En mortel éprouvé ; / Le soleil, comme un disque, / Luit sut ma vie crevée.


VII. Il n’y a pas d’amour / (Pas vraiment, pas assez) / Nous vivons sans secours, / Nous mourons délaissés. // L’appel à la pitié / Résonne dans le vide / Nos corps sont estropiés, / Mais nos chairs sont avides. // Disparues les promesses / D’un corps adolescent, / Nous entrons en vieillesse / Où rien ne nous attend // Que la mémoire vaine / De nos jours disparus, / Un soubresaut de haine / Et le déses-poir nu.



Michel Houellebecq, nació en 1956 en Saint-Pierre, isla de La Reunión, departamento de ultramar de Francia al este de Madagascar. Vivió en Argelia desde los cinco meses hasta 1961 con su abuela materna. Cuando cuenta seis años, fue enviado a Francia al cargo de su abuela paterna, una veterana comunista, mientras que su madre se trasladó a Brasil junto a su novio. Describió a su progenitora como una especie de hippie degenerada que "prefería a sus amantes antes que a sus hijos". El apellido de soltera de su abuela era Houellebecq, que él tomó como su seudónimo. Se crió en Dicy (Yonne), y después en Crécy-laChapelle. Ingresó en el Lycée Henri Moissan , una escuela secundaria en Meaux en el noreste de París, como interno durante siete años. Luego fue a Lycée Chaptal en París para seguir cursos de preparación con el fin de calificar para écoles Grandes (escuelas de élite). Comenzó a asistir al Instituto Nacional Agronómico de Paris-Grignon en 1975, y creó una revista literaria titulada Karamazov donde escribió poesía. Su abuela falleció en 1978. En 1980, obtuvo su diploma de ingeniero agrónomo y en ese mismo año se casó con Jacinthe de La Roche Saint-André. Fue padre de Etienne en 1981 y tras divorciarse, fue internado varias veces a causa de una depresión. Dio inicio a su carrera literaria a los 20 años mientras frecuentaba círculos poéticos. En 1985 conoció a Michel Bulteau, director de la Nouvelle Revue de París, quien publicó sus primeros poemas. Fue el propio Bulteau quien le animó a  participar en la colección "Les Infréquentables" de Editions du Rocher y en 1991, publica Lovecraft, contre le monde, contre la vie, mientras trabaja en  la Asamblea Nacional como secretario administrativo. En el mismo año se pone a la venta Seguir vivo, en Editions de la Différence, y después, su primer libro de poemas: La búsqueda de la felicidad, por el que recibió el premio Tristan Tzara. Por entonces conoció a Marie-Pierre Gauthier con la que se casó en 1998. En 1994, se editó Ampliación del campo de batalla, su primera novela, una sátira del mundo laboral que enseguida cosechó un gran éxito y que fue comparada con El extranjero de Albert Camus, convirtiéndose en uno de los libros más vendidos del año. En esta obra expone una dura crítica contra el capitalismo más salvaje que, según Houellebecq, ha convertido el amor, los sentimientos y el sexo en pequeñas parcelas de mercado. Colaboró en revistas como L'Atelier du Roman, Perpendiculaires y Les Inrockuptibles. Desde 1996 publica en  Flammarion. Su segundo conjunto de poemas, El sentido del combate, obtiene el premio de Flore 1996. Sus obras Seguir vivo y La búsqueda de la felicidad son reeditadas en un volumen en 1997. En 1998, fue galardonado con el Gran Premio nacional de Letras Jóvenes Talentos por el conjunto de su obra.  Intervenciones, conjunto de textos críticos y de crónicas, y Las partículas elementales, su segunda novela y considerado el mejor libro francés de 1998 por la revista Lire y que fue galardonada con el Prix Novembre, aparecen simultáneamente. Su crítica en Las partículas elementales se centra en el Mayo del 68 francés y en la liberación sexual como una de sus consecuencias. En todos sus libros aparece el lamento por la pérdida de sentido de todo y la sensación decadente de fin de civilización. 





viernes, 28 de septiembre de 2018

MEMORIAS DE UNA PIJA





LOS HOMBRES

Los hombres sólo quieren que les chupen la pija
Tantas horas al día como sea posible
Tantas pendejas lindas como sea posible.

Fuera de eso, les interesan las cuestiones técnicas.

¿Ha quedado lo bastante claro?



Sin duda, las chicas jóvenes,
La intumescencia y la promesa,
La redondez de sus nalgas,
La calma de sus ojazos que brillan

Y nuestra pija, incompetente 
Que pugna por regenerarse 
(Deseo de un destino manipulado) 
La vida de las setas es lenta,

Vegetativa y metaestable,
Las setas mueren entre los dientes 
De gastrónomos exasperantes,
El ser humano se tumba en la arena.



El servicio de orden de la «Primavera del Libro» de Montaigu 
estaba organizado por chicas de secundaria;
Más allá de las distinciones habituales, eran todas bonitas y deseables
Y yo meditaba, una vez más, sobre el misterio de la jovencita;

La jovencita que acoge el mundo (y las pijas) con confianza 
Antes de ser desflorada (por emplear un término cortés);
Las jovencitas se nos dan bien en Francia 
(También las hay muy bellas en Italia).

Promesas de felicidad con patas,
Todas orgullosas de sus órganos jóvenes, 
Las jovencitas servían libaciones 
(Pido disculpas por la rima tan chata).


(Del libro: Configuración de la última orilla,
Anagrama, 2013)

Michel Houellebec  (Saint-Pierre, isla de La Reunión, departamento de ultramar de Francia al este de Madagascar, 1956)

(Traducción: Altair Diez)



Les hommes cherchent uniquement à se faire sucer la queue
Autant d'heures dans la journée que possible
Par autant de jolies filles que possible.

En dehors de cela, ils s'intéressent aux problèmes techniques.

Est-ce suffisamment clair?


Évidemment, les jeunes filles, / L’intumescence et la promesse, / La rotondité de leurs fesses, / Le calme des grands yeux qui brillent // Et notre bite, incompétente / Qui peine à se régénérer / (Désir d’un destin ouvragé) / La vie du champignon est lente, // Végétative et métastable, / Le champignon meurt sous les dents / Des gastronomes exaspérants, / L’être humain se couche dans le sable.



Le service d’ordre du « Printemps du Livre » de Montaigu était assuré par des lycéennes ; / Au-delà des distinctions habituelles, elles étaient toutes désirables et jolies / Et je méditais, encore une fois, sur le mystère de la jeune fille ; // La jeune fille qui accueille le monde (et les bites) avec confiance / Avant d’être déflorée (pour employer un terme poli) ; / Les jeunes filles, nous en avons réussi quelques-unes en France / (Il y en a aussi de très belles en Italie). // Promesses de bonheur sur deux pattes, / Toutes fières de leurs jeunes organes, / Les jeunes filles servaient du champagne / 0e m’excuse pour cette rime bien plate).




miércoles, 26 de septiembre de 2018

PARA TI, AMOR MÍO





Fui al mercado de pájaros 
y compré pájaros 
Para ti 
amor mío 
Fui al mercado de flores 
y compré flores 
Para ti 
amor mío 
Fui al mercado de hierros 
y compré cadenas 
Pesadas cadenas 
Para ti 
amor mío 
Después fui al mercado de esclavos 
Y te busqué 
Pero no te encontré 
amor mío.


Jacques Prevert


POUR TOI MON AMOUR

Je suis allé au marché aux oiseaux
Et j'ai acheté des oiseaux
Pour toi
Mon amour

Je suis allé au marché aux fleurs
Et j'ai acheté des fleurs
Pour toi
Mon amour

Je suis allé au marché à la ferraille
Et j'ai acheté des chaines, de lourdes chaines
Pour toi
Mon amour

Et puis, je suis allé au marché aux esclaves
Et je t'ai cherchée
Mais je ne t'ai pas trouvée
Mon amour





Jacques Prévert (Neuilly-sur-Seine, 1900 - París, 1977) Poeta, dramaturgo, letrista y guionista francés de carácter rebelde, que frecuentó todos los géneros como escritor, desde la poesía hasta los cuentos para niños. Cuando llegó a París no le resultó fácil que le admitieran en los cenáculos de moda, ya fuera por parte de los surrealistas de la calle Château, con quienes después entablaría amistad, o en las tabernas literarias de Saint-Germain-des-Prés. Durante mucho tiempo la gente de las letras le mantuvo aparte porque consideraban que su poesía era "repugnante" por el hecho de ser popular. De modo que entró en la literatura por la puerta de atrás. En 1930 rompió con A. Breton, el representante de los surrealistas, pues le resultaba demasiado autoritario. Un poco más tarde se alejó también del Partido Comunista, en el que nunca llegó a militar. En 1931 publicó Intento de una descripción de una cena de cabezas en París-Francia, poema compuesto por antítesis. Su primer guión fue El crimen del señor Langue (1935) de Renoir, en el que impuso el fresco aliento de su postura social contestataria. Para la película, Kosma, compositor húngaro, compuso la primera pieza de las muchas que harían juntos el poeta y el músico. Prévert formó un espléndido tándem con Marcel Carné que se inauguró con Jenny (1936) y prosiguió, en ocasiones incomprendido por la crítica, con obras como Extraño drama (1937) o Amanece (1939). Además trabajó con otros directores, aunque serán sus trabajos con Carné los que contarán. En plena ocupación nazi y en condiciones precarias rodaron las joyas cinematográficas El muelle de las brumas y Las puertas de la noche (1942), y antes de la liberación Los niños del Paraíso (1945), considerada una de las mejores películas de la historia del cine. Apreciado en los estudios fílmicos como guionista y como letrista en el mundo de la música, la categoría y la fama como escritor le llegó tras la guerra con el libro de poemas Palabras (1946). Participó en los debates políticos e intelectuales con su sentido de la imagen insólita y del humor crítico. Con un estilo sencillo, cercano al lenguaje de la calle, Prévert reconstruye la vida cotidiana y se acerca al lector.




lunes, 24 de septiembre de 2018

MORADA Y MORADORA






















Semeja el alma a un pasillo en que inquietos pasos resuenan,
pero no viene nadie nunca. Afuera, la sombra que tirita
en los ángulos de las puertas y bajo las escaleras,
es otra vez el alma, cuando la noche fija a lo largo de los 
muros las olas de agua helada y pálida en que es feliz el descenso.
Y entonces, ¿quién hablaba de pérdida o de salvación del alma,
si ella está aferrada a su temblor y sin embargo
siempre más desnuda ante el viento que sopla en este pasillo?
Oculta o errante, oye: ella se desvía, siendo
morada y moradora de soledad sin nombre.


(Edición no bilingue)

Jacques Réda



Jacques Réda. Poeta francés, nacido en Lunéville (Meurthe-et-Moselíe) en 1929. Escribió sus primeros poemas cuando cursaba el bachillerato en el colegio de jesuítas de Evreux, donde adquirió una sólida formación humanística. Después de realizar estudios de derecho, se instaló en París en 1953. Pronto publicó algunas breves colecciones, pero su primer libro importante, Amen, no aparece hasta 1968. Réda colabora a partir de entonces con poemas y artículos en diversas revistas y entra a formar parte del comité de lectura de la editorial Gallimard. Adicto fervoroso a la música de jazz, ha publicado multitud de crónicas y comentarios, luego reunidos en libro, en la revista Jazz Magazine. Durante varios años, Réda ha sido redactor jefe de la Nouvelle Revue française. Otros libros suyos son: La tourne (La vuelta), 1975, Châteaux des courants d'air (Castillos de las corrientes de aire), 1986, Le sens de la marche (El sentido de la marcha), 1990 y L'incorrigible (El incorregible), 1995.



sábado, 22 de septiembre de 2018

AUTORRETRATO





















Cómo desearía tener veinte años y estar 
enamorada de la vida 
todavía llena de entusiasmo.
¡Vamos, viejas piernas!
Están las largas, pálidas dunas; del otro lado 
las rosas florecen y saben que su labor 
no es una carga para el espíritu.

¡Vamos, viejas piernas! Están las rosas, y está el
                                            [mar
brillando como una canción, como un cuerpo
que quiero tocar
aunque ya no tengo veinte
y voy a cumplir ¡ay! Setenta. Y todavía
enamorada de la vida. Y todavía
llena de entusiasmo.



YO SOY AQUELLA

Yo soy aquella 
que tomó tu mano 
cuando me la ofreciste.

Yo soy la promesa de vacío 
en su retorno.
Incluso los árboles sonreían.

Siempre fui el pájaro 
huyendo entre el ramaje. 
Ahora

soy el gato 
con plumas 
en la boca.


(De: "El pájaro rojo".
Caleta Olivia ed.,
2017)
Mary Oliver 

(Versión de Natalia Leiderman
y Patricio Foglia)



Mary Oliver,  nació en Ohio, un suburbio semi-rural de Cleveland, en E.E.U.U., en 1935. Ganó el Premio Pulitzer en 1984 por su libro American Primitive. Comenzó a escribir poemas a los 14 años. Su primera colección de poemas, No Voyage and Other Poems, fue publicada en 1963, cuando ella tenía 28 años. Influenciada por Whitman y Thoreau, es conocida por sus observaciones precisas  y conmovedoras del mundo natural. Otros libros: Por qué me despierto temprano (2004); Poemas y ensayos (2003) y El pájaro rojo (2008).





jueves, 20 de septiembre de 2018

FRONTERAS



















UN LUGAR MÁS ALLÁ DE LA AMBICIÓN

Cuando los flautistas
no pudieron pensar en nada nuevo que decir

bajaron sus flautas 
y bajaron ellos mismos 
hacia la orilla del río

y simplemente escucharon.
Algunos, después de un rato, 
se incorporaron
y desaparecieron de regreso al pueblo tumultuoso. 
Pero los demás—
tan calmos, ni siquiera pensativos— 
están todavía ahí

escuchando todavía.



FRONTERAS

Hay un lugar en donde el pueblo termina 
y empieza el campo.
No está marcado pero los pies lo saben
también el corazón, anhelante de frescura 
y de respuestas.

Algún día viviremos en las estrellas.
Mientras tanto, la casa de nuestras vidas 
es este mundo verde.
Los campos, los estanques, los pájaros.
Los robles gruesos, oscuros— sin duda son 
la invención de algo maravilloso.
Y los lirios naranjas.
Y la madreselva desaforada que ya nadie 
podará otra vez.

¿Dónde está ese lugar? Pregunto, y entonces
mis pies responden.

Un salto, y estoy en casa.

(De: "El pájaro rojo".
Caleta Olivia ed.,
2017)

Mary Oliver  (Ohio, Cleveland, E.E.U.U., 1935)


(Versión de Natalia Leiderman
y Patricio Foglia)





martes, 18 de septiembre de 2018

DEBEMOS ESTAR BIEN PREPARADOS


















La forma en que los teros lloran para protegerse.
La forma en que el zorro muerto sigue mirando la colina
con ojos brillantes.
La forma en que las hojas caen y después,la larga espera.
La forma en que alguien dice: no volvamos a vernos.
La forma en que el molde se encuentra con la torta,
la forma en que lo amargo avanza sobre la crema.
La forma en que el agua del río fluye, para no volver.
La forma en que los días pasan, para no volver.
La forma en que alguien vuelve, pero solo en un sueño.

(De: "El pájaro rojo".
Caleta Olivia ed.,
2017)
Mary Oliver (Ohio, Cleveland, E.E.U.U., 1935)

(Versión de Natalia Leiderman
y Patricio Foglia)





lunes, 17 de septiembre de 2018

INVITACIÓN
















¿Tenés tiempo 

   para pasear 
     un rato 
       salir de tu día

ocupado, importante 
   para buscar a los jilgueros 
      que se juntaron 
        en un campo de cardos

para una batalla musical 
  para ver quién puede cantar 
    la nota más alta 
      o la más baja

o la más intensa de las alegrías 
  o la más tierna?
     Sus picos fuertes, desafilados 
       beben el aire

mientras luchan 
   melodiosamente 
     no en tu nombre 
       ni en el mío

y no en el nombre del éxito 
  sino por puro deleite y gratitud— 
    créannos, dicen, 
      es cosa seria

estar vivo 
  esta fresca mañana 
     en este mundo roto.
       Te lo ruego

no camines 
  sin detenerte
     para prestarle atención a este 
       teatro más bien ridículo.

Podría significar algo.
  Podría significarlo todo.
     Podría ser lo que Rilke quiso decir cuando 
escribió:
         Debes cambiar tu vida.
(De: "El pájaro rojo".
Caleta Olivia ed.,
2017)


Mary Oliver (Ohio, Cleveland, E.E.U.U., 1935)

(Versión de Natalia Leiderman
y Patricio Foglia)




IMAGEN: Dos jilgueros, uno joven y otro adulto, en el campo.