martes, 17 de marzo de 2020

VIAJE A IR (1996)






















La herida más mortal

La herida más mortal es enteriza,
baja desde la coronilla
hasta las uñas de los pies.
Podés hacer cuanto se te ocurra pero
has fallecido.

Herida mortal que escapa
a todo hablar, asfixia
como si en una bolsa
a un pozo negro te hubieran.
Esto ocurre a enamorados tozudos
que aspiran a recuperar besos perdidos.
La realidad los engancha de atrás con un clavo
los abre en canal y deja colgados
como res en el matadero.

Se les vacían los tuétanos,
gimen lloro inconsolable
se mean y defecan encima. No,
no es gracioso
ver así a un inocente agregado al olvido
brutalmente por lo que él más quiere.


(Tomado de: “Poesía Completa”,
Ediciones en danza, Bs.As., 2011)

Jorge Leonidas Escudero (San Juan, Argentina, 1920-2016)



IMAGEN: Retrato de Henrietta Moraes, pintura de Francis Bacon.





domingo, 15 de marzo de 2020

CANTOS DEL ACECHANTE (1995)
















Jarilla

Porque ando oscuro y necesito explayarme
voy a hablar de la jarilla.
Es un arbusto que gusta treparse
a las faldas cordilleranas.
No se allega a las casas ni habla
con los frutales,
anda a campo bruto y hace al viento
cantar triste.

Si masticás una hoja de jarilla
tiene un gusto áspero a antiquísimas
costumbres de los indios,
y si hacés fuego el perfume del humo
te dilata las narices gloriosamente.

Es amiga del hombre campesino y sabe
más que nosotros de todo,
por eso campo afuera la visito
para preguntarle por mí.


(Tomado de: “Poesía Completa”,

Ediciones en danza, Bs.As., 2011)

Jorge Leonidas Escudero (San Juan, Argentina, 1920-2016)



IMAGEN: Jarilla de Cuyo (sin créditos), tomada del diario: https://www.diariodecuyo.com.ar/columnasdeopinion/Proteccion-de-la-flora-natural-y-de-la-adaptada-20190414-0095.html



viernes, 13 de marzo de 2020

JUGADO (1992)
















Olvidaciones

Giran pájaros negros, acechan,
y los amantes de un instante a otro
olvídanse mutuamente.
Mucho pasa esto, que el amor convoca
a aves carroñeras.

Si ese hombre levantara la mano
alcanzaría a tocar algún buitre.
Si afinara ella el olfato
encontraría la palabra amor podrida.

Negros pájaros acuden al festín
de juramentos quebrados, besos enfadosos,
actos íntimos desgraciados.

La mirada helada es lo más horrible
que pasa a los que alguna vez se amaron.



Lágrimas ocultas de tu viaje

Te vas, pero quedándote.
Me quedo, pero voy con vos.
Volamos
como dos mariposas unidas por un hilo,
uno en el otro, y el susurro
de nuestros nombres impregna el aire.

De modo que te vas pero quedándote
y yo al permanecer aquí te sigo.

Los árboles del otoño y eso
que dicen desde siempre en los caminos, eso
no nos importa hoy porque estamos alegres,
porque estás de viaje.

Que me llevas a una ciudad lejana dices
y yo te sostengo
en mi pueblo de siempre y te acaricio.



Clase magistral

El desierto, señores, el desierto;
queridos alumnos, el desierto.

Ilustremos el caso. Miren:
el caminante que va ahí se ha excedido
de él mismo, busca agua,
recibe sed y distancia interminable.

Subir y bajar dunas, siempre igual historia,
el sol que castiga, nadie, nada.
Estamos en plena desolación.

Labios exentos de labios, y ardidos, besados
sólo por el viento, manos
necesitadas e inútiles. Ir, ir
para que la arena reciba el holocausto.

Reflexionen.
Pido un minuto de silencio por la muerte inmediata
del aventurero ese, pobrecito,
que entendió mal un gesto del desierto y acudió
a buscar oasis en un espejismo.

Pónganse de pie. Gracias.

(Tomado de: “Poesía Completa”,
Ediciones en danza, Bs.As., 2011)

Jorge Leonidas Escudero (San Juan, Argentina, 1920-2016)





miércoles, 11 de marzo de 2020

ELUCIDARIO (1992)


















Muerte de la quimera

El llanto del cascador de piedras, sí señor.

Cuando nos despedimos lloraba
a moco tendido y su mujer dijo
don usté, déjelo,
el pobre tiene locura de viejo.

Así acabó mi visita al minero amigo,
a quien me había enseñado el secreto
de los cerros.
La tarde estaba fría,
con el dolor propio de nosotros
que habíamos venido a la ciudad
parece que a morir.

Cumbres arriba él solía decirme ahí,
ahí donde pisa es, pique, pique, ¿ve la guía?,
ahí está el metal, hay una fortuna.

Y hora en que regreso de la visita
un vientecillo irónico voltea oro,
oro oro de hojas otoñales sobre mí.



Cambio de domicilio

Fui a visitarte a la casa donde no estás
y es habitada hoy por fantasmas.
Salió a recibirme una señora pálida
diciéndome que me había equivocado de piso,
que tú vives hoy solamente en mi cabeza.

Abrí ojos en vista de tamaña realidad
como es tu presencia en mis pensamientos
y contesté perdón, no me había dado cuenta.

De modo que insisto y te visito
puntualmente ahora en los insomnios.
Te obsequio flores; pero me da tristeza
que estés así, tan puesta
exclusivamente en mi imaginación.



Pirquinero

Tienes el corazón por elevado
sufrido andar solito y cuánto gozo
te da la serranía.
Buscar metal a flor de roca, óxido,
sulfuro, colpa, aunque finalmente
manos vacías.
Partir alguna piedra y ver ahí todo.
Dormir con guías minerales
enredadas en las pestañas.
Y cuando te desvela ese amor lejano
del que no sabes más que lo dicho por el viento.
Oscar Basanta amigo, veo
el humo de tu campamento y ya voy:
has puesto la ollita al fuego y te recuestas
a peregrinar en los sueños.
Me acerco silencioso y permanecemos callados.
El arroyo murmura, las estrellas están apareciendo.

(Tomado de: “Poesía Completa”,
Ediciones en danza, Bs.As., 2011)


Jorge Leonidas Escudero (San Juan, Argentina, 1920-2016)




IMAGEN: Las históricas ruinas mineras de Hualilán en San Juan, Sin créditos, tomada del sitio: https://viapais.com.ar/san-juan/403413-las-historicas-minas-de-hualilan-reactivadas-para-el-turismo/


lunes, 9 de marzo de 2020

UMBRAL DE SALIDA (1990)













VER

I

Para que yo comprenda LO QUE ES
tendré darme una vuelta de campana,
hacer que mi cabeza ande por otro viento.

Esto lo he intentado muchas veces
por sutiles caminos y no consigo
sacarme la vincha de oscuridad.

Mi posición es ensimismada.
Atento a noticias
aguardo en un extraño
clima de adivinanzas. Miro al centro:
no veo más que fantasmas.

Diligente construyo con los ojos
canastas de aire y espero
que anide ahí lo maravilloso.

Mientras tanto la vida se me retira
como cuando usted estruja agua.


V

He visto, señorita,
que en el polvo de un mueble
usted ha escrito NO con el dedo;
pero está equivocada,
se ha asustado de su primer muerte, nada más.
Ocurre que si ha escrito eso
viene después alguien y pasa el plumero.
Siempre sucede olvido.

Es lindo que la cosa sea así,
con alas de mariposas muertas
óxido y moho cimientos carcomidos porque
las ruinas son necesarias.

Entonces compóngase el cabello,
arréglese el vestido;
repita conmigo diga: Las aves de paso son hermosas.


VI

Joven:
intentadas mil puertas siempre se abre alguna,
o no, pero si te fijas bien
verás el acoplamiento de las moscas.

Sólo en nuestra creencia puede faltar amor,
la parte necesaria para la fiesta grande,
pues si te olvida una mujer has de sonreír,
azares que aparezca otra.
Y a ellas digo lo mismo: no amamantar fantasmas.

Hay que atarse los unos a los otros
con nuditos de moña fáciles de soltar,
y no tener la gripe de creer si unos ojos
dejaron de reconocerte
matan al pasto como el caballo de Atila.
Es que ustedes preguntan:
¿Cómo he de florecer ahora?
Niños: la vida anda de flor en flor
y de olvido en olvido.

(Tomado de: “Poesía Completa”,

Ediciones en danza, Bs.As., 2011)


Jorge Leonidas Escudero (San Juan, Argentina, 1920-2016)



IMAGEN: Dos moscas colpulando, sin créditos, tomada de la página: https://mx.depositphotos.com/41974713/stock-photo-side-view-of-two-house.html




sábado, 7 de marzo de 2020

BASAMENTO CRISTALINO (1989)



















Evidentemente

Aventa mariposas evidente
­mente alado pasa, cola alza,
ola de crines va.

Enhiesta es a todo viento puesta
cabeza hasta horizonte bebe.

Cielos anaranjados y triunfales
arcos bajo los pasa contra verdes
lejanos y relincha evidente
­mente desatado de todo.

Es un caballo que advirtió mi ahogo
y salió a correr dándome aire.



La presencia

Tal vez por regresar a mi niñez
y encontrar acomodo que no tengo
fui a visitar un puesto abandonado
campo afuera.
Que se vino la noche hice fuego,
comí algo,
me acosté a dormir al lado de un algarrobo.

Al rato me despierto y veo en el árbol
dos luceros en rama, bocas gritos,
avance luminoso excesivo para oscuridad humana.

Estaba admirando eso azul,
eso en terciopelo digo hondo
brillo es que es sin tiempo, aturde vida,
abunda tanto ver que es de miedo
me cubrí la cabeza con el poncho.

Al alba atisbo de a poquito y encuentro
que el árbol exhibía solamente el alba,
soledades: ya no estaba en sus ramas la Presencia.

Confieso que lloré desconsolado
vaya a saber por qué, si uno no sabe.

(Tomado de: “Poesía Completa”,
Ediciones en danza, Bs.As., 2011)

Jorge Leonidas Escudero (San Juan, Argentina, 1920-2016)


IMAGEN: Algarrobo (sin créditos).



jueves, 5 de marzo de 2020

LOS GRANDES JUGADORES (1987)



















25

Este burro me ha hecho perder la fe en el mundo.
Tan lindo que es cuando avanza. ¡Winedrop! ¡Winedrop
pero después afloja y todo termina en desquicio.

Primaveral domingo hora quince.
Temperatura exactamente la de mi furia
por manejar boletitos de modo
que se metió Farfal por la mismísima:
perdí por cuatro cuerpos.

Ahora soy un seco padre de familia
expuesto a los lobos que me persiguen. Era
jugarle a un caballito fenómeno
y miren lo que pasó.

Volveré volveré como las oscuras
a escupir este piso e insultar
cualquier pedigree. Pasaba,
iba solamente a la florería
a comprar un ramo para una amiga de mi mujer
que falleció en domingo, pobrecita,
cuando entré al hipódromo y me jugué las flores
a las patas de un pura sangre.


17

Véanlo en su elemento. Es que sufre y le gusta
expirar en el juego atrevido.
Déjenlo que asista a sus nocturnas muertes,
nadie afecte
su libertad entendida como herirse.

Nadie toque
su libertad ni siquiera
con la hoja de un lirio. Es lógico
que todos lo miren con reprobación;
pero hay que dejarlo que se desfleme y exude
los líquidos de su imaginación excesiva.


27

Lo comprendo señor, deme la mano,
por aquí es la salida, lo acompaño a la calle.
Usted quería, claro, llevar pan a sus hijos
y la casualidad no concurrió a la cita.


Quería lucir una sonrisa hermosa o véanme,
soy tremendo,
y en cambio ha salido hediendo a caca.

Jadee nomás jadee,
póngase las manos en la cabeza para gritar: horrendo,
toy muerto;
pero si alguien le diera ya dinero
seguro correría a jugarlo.

Usted no es de salvarse porque falta
a la palabra empeñada, empezando
que no tiene salida y es mejor
vaya escribiendo su epitafio:

“Aquí descansa un tonto que murió de frío
pero nunca dejó de desabrigarse”.


13

Soy como el ignorante empeñoso
que aspira a un tesoro.
Todo lo conseguido fueron llagas
y cuanti más un ¡Ah!, como alto gozo
en la noche total, por haber visto.

Eso y tomar mujer. Ella y los niños.
El desierto por tierra prometida.
A veces un oasis pequeñísimo.

Terrible vanidad quererlo todo
y elegir el camino más difícil.
Nadie dirá, el día que me quiebre,
que pude andar en una cosa seria.

Mis amistades, comentando el hecho,
moverán la cabeza como péndulo
negándome al barrer. Así es la vida.



36

Apareció transido una mañana
cuando me levantaba para ir a la escuela.
Observé tras los vidrios que dudaba
si entrar a casa o no. Era mi padre.

De sobretodo largo arrugado
y barba en crecida. Va y le abre
mi madre. Nos sentamos
a desayunar y ni agrega esta boca es mía.

Ven que revea ese mazo, papaíto,
tu mano en cucharita temblorosa al café,
la falta de seguridad en los ojos
y el sol que apareció, no obstante
habías perdido todo según supe después.

Nunca más ocurrió y prestamente
dijiste cuidadito hijo mío,
el juego es un abrojo que se te prende
hasta dejarte desnudo.

Y desde entonces su ausencia
de sobretodo fúnebre vigila
en la puerta de todos los casinos y timbas
para que yo no entre;
pero entró nomás y a la salida

digo tenés razón viejito, perdoname.



(Tomado de: “Poesía Completa”,
Ediciones en danza, Bs.As., 2011)

Jorge Leonidas Escudero (San Juan, Argentina, 1920-2016)



NOTA BENE: Hay un poema más de este libro en una entrada anterior.



IMAGEN: Ruleta americana -Sin crédito de autor; tomada del sitio: http://www.starbaycasino.com/juego.php?nombre=ruleta-americana




martes, 3 de marzo de 2020

PIEDRA SENSIBLE (1984)





















Nacimiento de la tonada cuyana

Trajeron su semilla desde tierras lejanas,
nostalgiosas guitarras la sembraron en Cuyo,
dicen que florecía al pie de las ventanas
pero aún no tema la esencia del terruño.

Aquí anduvo en los campos como la flor del quisco
tan sufrida y hermosa, tan sola y delicada,
hasta que alguna tarde por decir el olvido
haciéndose suspiro salió como tonada.

La cantó la Martina Chapanay de a caballo,
la llevaron los criollos en la urdimbre del poncho,
los gallos del lucero la siguen encontrando
mientras van retirándose los padres algarrobos.

Juramentos de amor, esperanza, recuerdos
donde la topa el vino y la hace más profunda.
La florida tonada que se prende del cielo,
esa de pata en quincha con cogollo de luna.

En mi tierra se canta desde tiempo de ñaupas
con la voz delgadita y ese tono doliente.
Amoroso requiebro, palomita cuyana
que se asentó en la rama de las cumbres celestes.

(Tomado de: “Poesía Completa”,

Ediciones en danza, Bs.As., 2011)

Jorge Leonidas Escudero (San Juan, Argentina, 1920-2016)



IMAGEN: Dibujo de Camporro de la guerrillera Martina Chapanay (San Juan;1800-1887).